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Vota: temas críticos como Medicare y el Seguro Social están en juego

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Medicare y Medicaid sobre el tapete

Ocho recortes que podría implementar la "supercomisión" del déficit.

In English | ¿Serán los beneficios de Medicare y Medicaid disminuidos de manera cuidadosa o recortados drásticamente por una "supercomisión" que busca maneras de reducir el gasto federal?

Esa es la pregunta, mientras la comisión, integrada por seis republicanos y seis demócratas, intenta dilucidar cómo recortar en una sola maniobra $1,5 millones de millones ($1.5 trillion) del déficit nacional en una nueva ronda de negociaciones. El grupo debe presentar sus recomendaciones antes del Día de Acción de Gracias, y se espera que el Congreso las someta a votación para el 23 de diciembre.

Vea también: Únase a AARP en la lucha contra el recorte a Medicare y el Seguro Social

Protesta en contra de posibles recortes al Medicaid y al Medicare

Fotografía por Melissa Golden

Los adultos mayores se congregan para manifestarse contra los recortes propuestos al Seguro Social, Medicare y Medicaid.

Todo está sobre el tapete, pero aquí presentamos ocho cambios para Medicare y Medicaid que se cree que la comisión tendrá en cuenta:

1. Reemplazar el actual programa Medicare por un sistema de cupones privado.

Una propuesta de privatizar Medicare para todas las personas que hoy tienen menos de 55 años fue aprobada por la Cámara de Representantes en abril, y rechazada en el Senado. Pero los líderes republicanos han dejado claro que el plan Ryan (en inglés)—llamado así por su autor, el representante Paul Ryan, de Wisconsin, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes— sigue sobre el tapete pese a la fuerte reacción popular en su contra.

El plan reemplazaría Medicare mediante cupones para ayudar a contratar seguros privados para las personas que se tornen elegibles para Medicare después del 2021. Los especialistas predicen que trasladaría más costos a los beneficiarios, tanto a los de menos edad que usen los cupones como, a la larga, a los mayores que permanezcan en el actual programa Medicare.

2. Aumentar la edad de elegibilidad para Medicare.

La "supercomisión" podría adoptar una propuesta de un proyecto de ley bipartidista que presentaron recientemente los senadores Joe Lieberman (independiente por el estado de Connecticut) y Tom Coburn (republicano por el estado de Oklahoma). Este proyecto de ley —visto por algunos como un modelo bipartidista para reducir el déficit— elevaría la edad de elegibilidad de 65 a 67 años, pero sólo si entra en vigencia una cláusula de la ley de cuidado de salud asequible (Affordable Care Act). Esa cláusula garantizaría a los estadounidenses que no tengan edad suficiente para acceder a Medicare la oportunidad de poder contratar seguros privados sin importar su estado de salud, algo que tendrían que hacer si se aumentara la edad de elegibilidad de Medicare. La mayoría de los republicanos en el Congreso han votado por la revocación de la ley de salud.

Se calcula que al aumentar la edad de elegibilidad, el gobierno ahorraría $124.000 mil millones ($124 billion) en 10 años, pero si la ley de salud es revocada, la carga recaería sobre las personas de 65 a 67 años que están intentando contratar seguros de salud, o en los programas Medicaid estatales y en los empleadores que proveen seguro de salud. Si se permitiera que la ley entrara en vigor, los ahorros federales se reducirían, en parte, porque habría más gente de ingresos bajos y medios elegible para recibir subsidios del gobierno bajo la nueva ley.

Siguiente: Aumentar los costos para los beneficiarios. >>

3. Aumentar los costos para la mayoría de los beneficiarios.

Actualmente, el gobierno federal paga el 75 % del costo de Medicare Parte B, que cubre los servicios de médicos y atención ambulatoria, en tanto el 25 % restante es pagado por el beneficiario a través de las primas de la Parte B. Bajo la propuesta bipartidista Lieberman/Coburn, el porcentaje del beneficiario podría ser aumentado, por ejemplo, al 35 % para el 2019, ahorrándole al Gobierno alrededor de $241.000 mil millones ($241 billion).

Este plan también cambiaría el deducible anual de la Parte B (que hoy es de $165) y el deducible de la Parte A para internaciones hospitalarias (actualmente, $1.132 por cada período cubierto) por un deducible anual combinado de $550. Dado que la mayor parte de los beneficiarios de Medicare no se hospitalizan todos los años, esta propuesta le costaría más a la mayoría de la gente, pero le ahorraría a Medicare unos $130.000 mil millones ($130 billion) en 10 años. La "súper comisión" también podría aumentar los copagos para algunos servicios, de modo que los beneficiarios pagarían un porcentaje mayor de los costos.

4. Aumentar más los costos para los beneficiarios más adinerados.

Las personas con ingresos por encima de un cierto nivel ya pagan primas más altas por servicios de la Parte B y la cobertura para medicamentos recetados de la Parte D. La "súper comisión" podría bajar estos niveles de ingreso para que más gente tuviera que pagar los recargos. O podría exigirles a los de mayores ingresos que paguen primas por la Parte A (seguro hospitalario), que nunca ha cobrado primas a quienes han resultado elegibles para Medicare.

El plan Lieberman/Coburn sube los costos para el sector de ingresos más altos de una manera diferente. Establece un límite anual de gastos de bolsillo de $7.500 para la mayoría de los beneficiarios, pero los más pudientes, en función de sus ingresos, tendrían que pagar entre $12.500 y $22.500 en deducibles y copagos en un año, antes de alcanzar su límite de gastos de bolsillo.

5. Recortar la ayuda del seguro complementario Medigap.

Esta propuesta salió a la superficie alguna que otra vez en el pasado. Se basa en la idea de que nueve millones de personas que contratan pólizas Medigap para cubrir sus deducibles y copagos de Medicare no tienen noción del verdadero costo de su atención sanitaria y, por consiguiente, usan más servicios. El plan Lieberman/Coburn exigiría que los tenedores de pólizas paguen los primeros $550 de sus gastos de bolsillo anuales y limitaría más la cobertura Medigap.

Siguiente: Reducir la ayuda de Medicaid. >>

6. Reducir la ayuda de Medicaid.

Quienes reúnen los requisitos para acceder tanto a Medicare como a Medicaid —el programa de salud estatal para personas de bajos ingresos— representan a alrededor del 15 % de los beneficiarios de Medicaid, pero concentran casi el 40 % del gasto de este programa. La gente de este grupo generalmente tiene más edad y está más enferma, y muchas de ellas viven en hogares para el cuidado de adultos mayores, donde, una vez que se agotan sus propios recursos financieros, quien paga las facturas es Medicaid.

Podría recortarse el financiamiento federal para Medicaid, o podría darse mayor libertad de acción a los estados para que reduzcan sus propios gastos al subir las exigencias de elegibilidad y recortar los pagos a los hogares para el cuidado de adultos mayores. Se calcula que el proyecto de ley para dar este tipo de flexibilidad a los estados (en inglés), presentado por el senador Orrin Hatch (republicano por Utah) y el diputado Dr. Phil Gingrey (republicano por Georgia), permitiría un ahorro de $2.100 mil millones ($2.1 billion) en fondos federales en 10 años.

7. Recortar los pagos de Medicare a los médicos, hospitales y otros prestadores de cuidados de la salud.

Los médicos ya están bajo amenaza de un recorte del 30 % sobre los reembolsos de Medicare, bajo una ley promulgada en 1997, pero dichos recortes el Congreso ha evitado cada año mediante soluciones provisorias —o “doc fixes”— a corto plazo. Si el supercomité no actúa, en el 2013 entrará automáticamente en vigor otro recorte del 2 % sobre los pagos a los proveedores de Medicare. La comisión podría recomendar más recortes a los pagos de los proveedores —tanto para hospitales como para médicos—, aunque, según los analistas, mucho dependería de que lo haga con un hacha o un escalpelo.

La American Medical Association (Asociación Médica Estadounidense) y otros grupos médicos advierten que los recortes generalizados resultarían en más médicos negándose a aceptar pacientes beneficiarios de Medicare, y profundizaría la ya crítica escasez de médicos de atención primaria, especialmente en zonas rurales.

8. Reducir la cuenta del Gobierno por cobertura de medicamentos recetados.

Durante mucho tiempo, los líderes demócratas han presionado para que el gobierno federal negocie los precios para el plan de Medicare para medicamentos recetados (Parte D) para reducir costos. Actualmente, la negociación de precios corre por cuenta de cada uno de los planes privados, los que tienen muchísimo menos poder de negociación. Por su parte, los legisladores republicanos se oponen a que negocie directamente el Gobierno por considerar que eso interfiere el libre mercado, y, de hecho, lo prohibieron específicamente cuando diseñaron el beneficio de la Parte D, en el 2003.

Los demócratas también han propuesto exigir que los fabricantes de medicamentos otorguen reembolsos al Gobierno por los fármacos usados por los beneficiarios de la Parte D que sean elegibles tanto para Medicare como para Medicaid —tal como han hecho las compañías en el propio programa Medicaid durante mucho tiempo—, con un ahorro estimado de $50.000 mil millones ($50 billion) en 10 años. Ambas propuestas siguen siendo debatidas en el campo político, y la industria farmacéutica estaría presionando masivamente en su contra.

Patricia Barry es redactora principal de AARP Bulletin.

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