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¿Qué medicamentos envían a los adultos mayores al hospital?

Los fármacos para la diabetes y los anticoagulantes encabezan la lista de los medicamentos que causan interacciones o efectos secundarios peligrosos.

Frasco de pastillas

DOUGLAS SACHA / GETTY IMAGES

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En un estudio reciente sobre las visitas a las salas de emergencias, se descubrió que los medicamentos para la diabetes y los anticoagulantes, que ayudan a prevenir los coágulos, son los principales medicamentos de venta bajo receta que hacen que las personas mayores acudan a las salas de emergencias con problemas como efectos secundarios adversos o interacciones farmacológicas involuntarias.

"Puede que el uso de ciertos medicamentos sea más seguro cuando eres más joven, pero ahora que eres mayor, estos medicamentos pueden ser potencialmente más peligrosos y causar efectos secundarios", explica la doctora Ula Hwang, profesora y vicepresidenta de investigación del Departamento de Medicina de Emergencia de la Facultad de Medicina de Yale, en New Haven, Connecticut.

Esto se debe a que los adultos mayores suelen tomar más medicamentos que los pacientes más jóvenes y a que los medicamentos pueden interactuar de forma perjudicial. Los adultos mayores también metabolizan los medicamentos de manera más lenta y pueden ser más sensibles a ellos que las personas más jóvenes, dice.


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Hwang afirma que el elevado número de visitas a las salas de emergencias indica que los médicos deben tener más cuidado a la hora de recetar estos medicamentos.

La elevada tasa de adultos mayores de Estados Unidos que acuden a las salas de emergencias por problemas relacionados con la medicación destacó cuando los investigadores la compararon con las visitas a las salas de emergencias de pacientes más jóvenes en el estudio, que se publicó en la revista JAMA (en inglés) el 5 de octubre.

El estudio analizó los datos de los historiales médicos de 60 departamentos de emergencias de Estados Unidos desde el 1.º de enero del 2017 hasta el 31 de diciembre del 2019. Los investigadores descubrieron que casi el 96% de las visitas a las salas de emergencias de los pacientes de 65 años o más eran debidas a daños causados por la medicación que se utilizó con fines terapéuticos (en contraposición a, por ejemplo, un mal uso intencionado con fines recreativos). 

Los problemas de los anticoagulantes

Los anticoagulantes han significado una auténtica revolución para las personas con riesgo de sufrir un infarto o un derrame cerebral debido a trastornos del ritmo cardíaco, como la fibrilación auricular, o por un coágulo en una vena profunda. Sin embargo, los investigadores descubrieron que el uso de anticoagulantes también causaba cerca del 20% de las visitas a las salas de emergencias entre los adultos de 65 años o más.

"Todos los anticoagulantes suponen un riesgo para los pacientes de edad avanzada", dice Hwang. "Estos fármacos pueden interactuar con otros medicamentos, y en el caso de los adultos mayores, que son los que corren un riesgo más alto de caídas, tomar un anticoagulante aumenta su riesgo de hemorragia por cualquier traumatismo". Los anticoagulantes también pueden provocar hemorragias gastrointestinales.

Para reducir el riesgo de sufrir daños a causa de los anticoagulantes, evita las actividades que puedan causar hematomas o hemorragias. También hay que limitar ciertos alimentos, por ejemplo, las verduras de hoja verde, como la col rizada, las espinacas y las coles de Bruselas. Pueden interferir en la coagulación de la sangre, dice la doctora Seema Bonney, médica de la sala de emergencias del Centro Médico del VA de Filadelfia.

Subidas y bajadas del azúcar en la sangre causadas por los medicamentos para la diabetes

Los medicamentos para la diabetes, que se recetan habitualmente a uno de cada cuatro adultos mayores de Estados Unidos que padecen la enfermedad, fueron la segunda medicación más problemática, según el estudio de JAMA. Provocaron alrededor del 11% de las visitas a las salas de emergencias relacionadas con daños causados por la medicación en pacientes de 45 años o más.

Aunque los medicamentos orales e inyectables para la diabetes pueden proporcionar un control duradero de los niveles de azúcar en la sangre, este puede subir o bajar de forma peligrosa dependiendo de la dosis y de lo que se coma durante el día, dice Bonney. Para evitar estas subidas y bajadas potencialmente peligrosas —que pueden causar desde confusión hasta un coma— Bonney sugiere a los pacientes que adopten lo que ella llama un enfoque más seguro: consultar con educadores en diabetes o nutricionistas para aprender a controlar los niveles de azúcar en sangre siguiendo una dieta saludable siempre que sea posible.

Cómo influyen los antibióticos

El estudio también descubrió que las visitas a las salas de emergencias debidas a daños causados por los antibióticos terapéuticos eran, en general, casi tan elevadas como las provocadas por los medicamentos para la diabetes.  

"En innumerables ocasiones, oigo a la gente decir cosas como: 'Tomé antibióticos que estaban por ahí'", dice Bonney. Si tomas prestados los antibióticos de otra persona con la esperanza de evitar una visita al médico, corres el riesgo de tener una reacción alérgica, señala.

Y aunque no te lleve a la sala de emergencias, tomar antibióticos sobrantes no recetados puede causar resistencia a los medicamentos y también afectar a la salud intestinal al eliminar de forma innecesaria las bacterias buenas, dice.

Los medicamentos de venta libre, como los antiinflamatorios no esteroideos, los analgésicos no opioides, los antihistamínicos y los medicamentos para la tos y el resfriado, fueron responsables de alrededor del 10% de las visitas totales a los departamentos de emergencias en todos los grupos de edad, según el estudio.

Muchos de estos medicamentos pueden causar mareos y delirios en las personas mayores y provocar caídas, dice Hwang. También pueden elevar la presión arterial y provocar dolores de cabeza y de pecho, dice Bonney.

Otro problema importante de estos medicamentos son los llamados errores de duplicación. "Si un paciente está tomando ibuprofeno y luego toma un antiinflamatorio que también tiene ibuprofeno como ingrediente activo, estará tomando demasiado, lo que puede tener consecuencias para los riñones", dice Bonney. 

Para frenar la sobrecarga de recetas para los adultos mayores, los expertos de la American Geriatrics Society desarrollaron lo que se conoce como los Criterios de Beers, un inventario de medicamentos que no se recomiendan para personas de 65 años o más porque pueden causar confusión y otros efectos secundarios.

Sin embargo, en un estudio (en inglés) reciente, los investigadores descubrieron que a uno de cada cinco adultos de 65 años o más le recetaron medicamentos de esa lista. Muchos de los daños causados por la medicación surgen porque "hemos sido muy arrogantes a la hora de recetar medicamentos", afirma Bonney.


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Protégete de los daños causados por los medicamentos

"Cuanto más aboguen por sí mismos los pacientes y examinen lo que toman, más seguros estarán", afirma la doctora Ula Hwang, profesora y vicepresidenta de Investigación del Departamento de Medicina de Emergencia de la Facultad de Medicina de Yale, en New Haven, Connecticut. Sus consejos: 

  • Consulta con la persona que emita la receta cuando empieces a tomar un nuevo medicamento. Pregunta por los riesgos del fármaco y asegúrate de que el médico está al tanto de todos los demás medicamentos que tomas. Pregunta también por otros medicamentos con los que podría interactuar el nuevo medicamento, en caso de que tu régimen de medicamentos cambie en el futuro. También puedes preguntar a tu farmacéutico sobre las posibles interacciones.

  • Durante tu cita, pregunta a tu médico si necesitas tomar tantos medicamentos y si sería posible eliminar alguno.

  • Utiliza pastilleros que indiquen claramente cuándo debes tomar tus medicamentos.
     
  • No utilices medicación sobrante o la de otra persona. 

  • Utiliza tu medicación en la dosis recomendada. Más no significa mejor. 

  • Lleva en tu bolso o billetera una lista de los medicamentos que tomas.

Cheryl Platzman Weinstock es una escritora colaboradora que informa sobre la investigación médica y científica y su efecto en la sociedad. Su trabajo se ha publicado en el New York Times, NPR y en Kaiser Health News.