Skip to content

Es el momento de reevaluar tu cobertura de Medicare: Revisa esta guía sobre el período de inscripción abierta.

 

Guía de vacunas para adultos mayores

10 mitos sobre las vacunas contra el coronavirus

Cuando se trata de vacunarse contra la COVID-19, hay que separar la realidad de la ficción.

Una persona recibe la vacuna contra la COVID

MATTHEW HORWOOD/GETTY IMAGES

La vacuna contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech se administra en una clínica de Cardiff, Gales.

In English | Más de 207 millones de personas en Estados Unidos se han aplicado las vacunas contra el coronavirus, pero todavía una parte significativa de la población que podría vacunarse no lo ha hecho.

Una gran razón: la información falsa que se disemina por internet y en persona ha convencido a muchos de no vacunarse. De hecho, un informe reciente de Kaiser Family Foundation (en inglés) halló que alrededor del 80% de los adultos que dicen que “definitivamente no” se vacunarán, creen al menos un mito prevaleciente sobre la vacuna contra la COVID-19 o tienen dudas al respecto. Y la mayoría de los adultos (54%) creen algo de la desinformación desenfrenada que se propaga sobre las vacunas, o no pueden desacreditarla.

Los hechos son especialmente importantes en momentos en que en todo el país aumentan los nuevos casos de COVID-19 y las hospitalizaciones y muertes relacionadas con la enfermedad, impulsados mayormente por la variante delta, altamente contagiosa. Estos son algunos mitos comunes sobre las vacunas contra el coronavirus y la verdad detrás de cada uno de ellos.


Visita aarp.org/VacunaCOVID para más información.


Mito 1: Las vacunas se desarrollaron demasiado rápido para ser confiables

Es cierto que las vacunas contra la COVID-19 llegaron en un tiempo récord, pero los pasos que se apresuraron “fueron esencialmente el papeleo”, explicó en una conferencia de prensa reciente el Dr. Andrew Bradley, experto en vacunas y profesor de Mayo Clinic.

Las tres vacunas disponibles en Estados Unidos —de Pfizer-BioNTech, Moderna y Johnson & Johnson— se probaron en decenas de miles de personas en ensayos clínicos y su seguridad y eficacia se evaluaron rigurosamente.

Los científicos tuvieron algo de ventaja desde el principio, lo que ayudó a acelerar el proceso. El virus que causa la COVID-19 está relacionado con otros coronavirus que han estado bajo el microscopio durante años, incluidos los que causan SARS (síndrome respiratorio agudo severo) y MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio). “Los conocimientos adquiridos a través de investigaciones anteriores sobre las vacunas contra el coronavirus ayudaron a acelerar el desarrollo inicial de las vacunas actuales contra la COVID-19”, dicen los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Invertir en la fabricación y distribución tempranas también contribuyó a que las vacunas llegaran a la población con mayor rapidez de lo habitual.

Y si bien dos de las vacunas (Pfizer y Moderna) son un nuevo tipo de vacuna, llamada ARNm, los investigadores han estado estudiando la tecnología durante décadas en una variedad de enfermedades, entre ellas la gripe, el Zika y la rabia, e incluso el cáncer. Este tipo de vacuna entrega un conjunto de instrucciones a las células y les enseña a producir una proteína que luego produce una respuesta inmunitaria al virus.

La vacuna contra la COVID-19 de Pfizer recientemente recibió aprobación completa de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) y es probable que la vacuna de Moderna la reciba pronto. Se espera que Johnson & Johnson —cuya vacuna es una vacuna de vector viral, lo que significa que usa una versión modificada de un virus diferente para dar esas instrucciones de activación inmunitaria— solicite pronto la aprobación federal. Tanto la vacuna de Moderna como la de Johnson & Johnson continúan siendo administradas bajo la autorización de uso de emergencia de la FDA.

Mito 2: Las vacunas alterarán tu ADN

Ninguna de las vacunas interactúa o altera el material genético, o ADN, de una persona, confirman los CDC. Las vacunas ayudan a las células a crear protección contra una infección por coronavirus, pero el material de la vacuna nunca entra en el núcleo de la célula donde vive el ADN.

En el caso de las vacunas de ARNm, después de que la célula ha utilizado las instrucciones entregadas, se descompone y se deshace del ARNm. Y el material genético que entrega el vector viral (usado en la vacuna de Johnson & Johnson) no se integra al ADN de una persona, afirman los CDC.

Mito 3: Si ya has tenido COVID-19, no necesitas vacunarte

Incluso si has tenido COVID-19, los expertos recomiendan la vacunación.

Una de las razones es que no está claro cuánto tiempo estás protegido de la enfermedad después de una infección. Otro motivo es que nuevas investigaciones sugieren que las vacunas contra la COVID-19 ofrecen mejor protección que la inmunidad natural y pueden ayudar a prevenir las reinfecciones.

Un estudio publicado el 13 de agosto por los CDC (en inglés) halló que las personas no vacunadas que habían tenido COVID-19 tenían más del doble de probabilidades que las personas completamente vacunadas de volver a contraer COVID-19. Y las investigaciones publicadas este año en The Lancet (en inglés) sugieren que los adultos mayores tienen más probabilidades de reinfectarse con COVID-19 que las poblaciones más jóvenes, una diferencia que probablemente se puede explicar por los cambios naturales que debilitan el sistema inmunitario con la edad, señalan los autores.

Si tuviste COVID-19 y recibiste tratamiento con anticuerpos monoclonales o plasma de convaleciente, los CDC recomiendan esperar 90 días para vacunarte.

Mito 4: Una vez que recibes la vacuna contra el coronavirus, eres inmune de por vida

Los expertos en salud todavía están estudiando cuánto dura la inmunidad después de la vacunación, pero con el tiempo pueden ser necesarias vacunas adicionales que aumenten la protección contra la COVID-19, especialmente a medida que surgen y circulan nuevas cepas del virus, como la peligrosa variante delta. Ya se está recomendando una tercera dosis de las vacunas de Pfizer y Moderna para ciertas personas con sistemas inmunitarios deprimidos.

Si bien todavía se desconocen los detalles específicos, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (HHS) anunció planes para la distribución de una vacuna de refuerzo este otoño, si así lo recomienda el comité asesor independiente de los CDC. Si se aprueba el plan, es probable que las poblaciones más vulnerables, como los adultos mayores y los trabajadores del área de la salud, sean las primeras en recibir el refuerzo.

“Necesitamos ver muchos más datos para ver cuáles son los beneficios de un refuerzo para la población general que tiene menos riesgo” de enfermar gravemente por COVID-19, dijo en una reunión informativa reciente sobre el tema el Dr. Cameron Wolfe, especialista en enfermedades infecciosas y profesor adjunto en la Facultad de Medicina de Duke University.

Sin embargo, la necesidad de una dosis de refuerzo no significa que las vacunas no estén funcionando. Hasta ahora, los datos indican (en inglés) que han brindado gran protección para prevenir hospitalizaciones y muertes por COVID-19.

Mito 5: Puedes deshacerte de tu mascarilla después de vacunarte

Las personas que están completamente vacunadas pueden reanudar muchas actividades de antes de la pandemia, pero no se recomienda abandonar por completo las mascarillas. Los CDC siguen alentando a todos, independientemente del estado de vacunación, a usar mascarilla en espacios públicos cerrados para reducir la propagación del virus.

¿La razón? Nuevas investigaciones demuestran (en inglés) que si bien las personas completamente vacunadas están notablemente protegidas contra la enfermedad grave si se infectan con la variante delta, es posible que transmitan el virus a otras personas, incluso a alguien que no está vacunado o cuyo sistema inmunitario está deprimido. Las pautas son principalmente para personas en áreas donde la transmisión del virus es alta o sustancial. En la actualidad, eso es el 97% de los condados de Estados Unidos, según los CDC.

Mito 6: Las vacunas contienen una versión viva del coronavirus

Ninguna de las vacunas autorizadas en Estados Unidos usa el virus vivo que causa la COVID-19, y no pueden contagiarte la enfermedad ni generar una prueba positiva de infección por coronavirus. En cambio, las vacunas utilizan técnicas científicas para entrenar al organismo para que reconozca y combata el coronavirus.

Las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna entregan un conjunto de instrucciones a las células para animar al organismo a producir anticuerpos. La vacuna de Johnson & Johnson funciona de manera diferente: envía un mensaje genético a las células a través de un adenovirus inocuo que ya no puede replicarse.

Si bien las vacunas contra el coronavirus no te harán enfermar de COVID-19, pueden causar efectos secundarios en algunas personas. Por lo general, los efectos secundarios reportados incluyen dolor en el lugar de la inyección, fatiga, dolor de cabeza, escalofríos, fiebre y dolores musculares. La mayoría de las reacciones son temporales y desaparecen en unos pocos días, según los CDC.

Mito 7: No necesitas ambas dosis de las vacunas de dos dosis

Tanto la vacuna de Moderna como la de Pfizer-BioNTech requieren dos dosis que se administran con algunas semanas de diferencia. Y los expertos enfatizan que ambas dosis son necesarias para una protección óptima.

Un estudio publicado por los CDC en mayo (en inglés) halló que una sola dosis de las vacunas de Pfizer o Moderna tuvo una eficacia de aproximadamente el 80% contra la COVID-19 sintomática, mientras que la eficacia de dos dosis fue del 94%.

La posición dominante de la variante delta puede hacer que esa segunda dosis sea aún más importante. Un estudio realizado recientemente en el Reino Unido y publicado en la revista New England Journal of Medicine (en inglés) halló que una dosis de las vacunas de Pfizer o AstraZeneca (que actualmente no está autorizada en Estados Unidos) tiene una eficacia aproximada del 31% contra la enfermedad sintomática causada por la variante delta. La eficacia de dos dosis de las vacunas fue de aproximadamente el 88%.

Los CDC recomiendan que la segunda dosis de la vacuna de Pfizer se administre 21 días después de la primera. Las dosis de la vacuna de Moderna deben administrarse con 28 días de diferencia. De todos modos, la segunda dosis de cualquiera de ellas puede administrarse hasta seis semanas (42 días) después de la primera, si fuera necesario.


Ahorra un 25% el primer año cuando te unes a AARP con opción de renovación automática. Obtén acceso al momento a descuentos, programas, servicios y toda la información que necesitas para mejorar tu calidad de vida.


Mito 8: Las vacunas contienen microchips o pueden magnetizar tu organismo

Estos dos rumores han estado circulando en las redes sociales, pero ninguno es cierto. “Las vacunas se desarrollan para combatir enfermedades y no se administran para rastrear los movimientos de las personas”, dicen los CDC. Además, las vacunas no contienen metales ni materiales que puedan generar un campo electromagnético.

Tampoco contienen productos fabricados, como elementos microelectrónicos, electrodos, nanotubos de carbono o nanoalambres, ni productos de huevos, gelatina, látex o conservantes.

Puedes obtener más información sobre los ingredientes de las vacunas aquí (en inglés).

Mito 9: Las vacunas pueden causar problemas de fertilidad

En la actualidad, no hay evidencia de que ninguna vacuna, incluidas las vacunas contra la COVID-19, cause problemas de fertilidad en mujeres u hombres, dicen los CDC. Y, de hecho, se recomienda la vacunación de las mujeres que están amamantando a un bebé, están embarazadas o tienen planes de un embarazo futuro.

Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) otorgaron recientemente subvenciones de investigación a cinco instituciones para explorar los posibles vínculos entre la vacunación contra la COVID-19 y los cambios en la menstruación, luego de que algunas mujeres informaran haber experimentado períodos irregulares o ausentes después de recibir la vacuna.

Son varios los factores que pueden generar cambios temporales en los períodos. Una explicación es la respuesta inmunitaria a la vacuna contra la COVID-19. Otras causas incluyen el estrés relacionado con la pandemia, los cambios en el estilo de vida relacionados con la pandemia y la infección por SARS-CoV-2, explican los NIH.

“Estos rigurosos estudios científicos mejorarán nuestra comprensión de los posibles efectos de las vacunas contra la COVID-19 sobre la menstruación, lo que les dará a las mujeres menstruantes más información sobre lo que pueden esperar después de la vacuna y posiblemente reducirá indecisiones sobre la vacunación”, dijo en una declaración la Dra. Diana W. Bianchi, directora del Eunice Kennedy Shriver National Institute of Child Health and Human Development.

Mito 10: No debes vacunarte si alguna vez has tenido una reacción alérgica

Si tienes un historial de reacciones alérgicas a medicamentos orales, alimentos, animales domésticos, picaduras de insectos, látex o elementos en el medioambiente como el polen o el polvo, puedes recibir la vacuna contra la COVID-19 con total seguridad, dicen los CDC. También puedes vacunarte si eres alérgico al huevo, ya que ninguna de las vacunas autorizadas contiene huevos o componentes relacionados con el huevo.

El único grupo que, según la agencia, debe abstenerse definitivamente es el de las personas que alguna vez han tenido una reacción alérgica grave a cualquier ingrediente de una vacuna contra la COVID-19. Si has tenido una reacción alérgica a otras vacunas o a medicamentos intravenosos, los CDC recomiendan que hables con tu médico sobre la conveniencia de vacunarte.

Hasta ahora, solo un pequeño número de personas que han recibido la vacuna contra la COVID-19 han experimentado la reacción alérgica grave denominada anafilaxia. La anafilaxia ha afectado a entre dos y cinco personas por cada millón de vacunados, según los CDC. Aunque una reacción anafiláctica es potencialmente mortal, casi siempre ocurre en los 30 minutos siguientes a la vacunación y se puede detener rápidamente con medicamentos como la epinefrina.

La agencia recomienda que las personas con antecedentes de anafilaxia permanezcan en observación durante 30 minutos después de la vacunación. Aquellos que no tengan antecedentes de anafilaxia deben permanecer durante 15 minutos.

Nota de redacción: este artículo se publicó el 18 de marzo del 2021. Se actualizó en septiembre del 2021 con nueva información.

¿Qué opinas?

0 %{widget}% | Add Yours

Debe registrarse para comentar.