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Pastilla promete mantenerte saludable hasta los 100 años Skip to content
 

¿Una simple píldora puede mantenerte sano hasta los 100 años?

Un nuevo medicamento actualmente en desarrollo y prueba podría cambiar el futuro del envejecimiento.

Píldora de fondo y texto que lee ¿Salud hasta los 100?

JAMIE CHUNG

In English |  “¡He aquí el elixir de la vida!”, dice en broma Joan Mannick mientras me deja caer en la palma de la mano una pastilla brillante de color salmón. Es RTB101, un medicamento desarrollado por la compañía de biotecnología de Mannick, con sede en Boston, que podría cambiar para siempre el futuro del envejecimiento.

Sentí un fuerte impulso de tomármela. Algunos fármacos similares han extendido la vida de un sinnúmero de gusanos, moscas de la fruta y ratones, al desacelerar un proceso ancestral de envejecimiento. Pero, a diferencia de la mayoría de otras sustancias prometedoras que han surgido y desaparecido,  esta ha demostrado que funciona en otra especie notable: los humanos.

En estudios con más de 900 personas realizados por Mannick y su equipo, el RTB101 y otros fármacos similares fortalecieron los sistemas inmunitarios en proceso de envejecimiento, disminuyeron el riesgo de enfermedades respiratorias y es probable que hayan reducido el riesgo de infecciones urinarias. Una versión del RTB101 podría obtener la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) a partir del 2021 para evitar una de las amenazas contra la salud relacionadas con la edad: los resfriados invernales, la gripe, la neumonía, y otras infecciones de las vías respiratorias que hacen que más de un millón de adultos mayores acudan al hospital cada año y causan la muerte de más de 75,000. Algunos estudios destinados a probar este medicamento para prevenir la enfermedad de Parkinson están programados para más adelante este año, y se considera realizar más investigaciones en algún momento en el futuro para analizar su efecto en la reducción de la insuficiencia cardíaca.

La ciencia del envejecimiento se ha puesto repentinamente de moda, y el RTB101 es una de las celebridades. Es la estrella más famosa en la actual búsqueda de un medicamento que extienda la vida saludable, una búsqueda apoyada por el poco conocido programa Interventions Testing Program (ITP) (en inglés) de los Institutos Nacionales de la Salud, financiado con dinero de los contribuyentes. El ITP ha estado experimentando discretamente con compuestos que se cree extienden la longevidad de ratones y gusanos en tres grandes laboratorios en todo el país. Uno de los secretos mejor guardados de las investigaciones sobre el envejecimiento, el ITP —que recibe $4.7 millones al año— también ha desmentido algunas grandes tendencias del antienvejecimiento, entre ellas el té verde, la cúrcuma y el resveratrol.


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Pero el RTB101 ha dado muestras de ser bastante prometedor, como otros medicamentos parecidos. Un número sin precedentes de compuestos para combatir el envejecimiento provenientes de laboratorios de todo Estados Unidos están actualmente camino a ensayos clínicos con seres humanos por primera vez.

“Esta es la tormenta perfecta en la ciencia del envejecimiento”, dice el Dr. Nir Barzilai, director fundador del Institute for Aging Research del Albert Einstein College of Medicine de la Universidad Yeshiva en el Bronx, Nueva York.  “Está pasando de todo. Tenemos las bases de décadas de estudios con animales. Estamos listos para hacerlos con personas”.

El objetivo principal es frenar el envejecimiento mismo y evitar la acumulación de los problemas crónicos de salud, la demencia y la fragilidad que nos afectan a casi todos con los años. “Quiero que los 85 sean los nuevos 65”, dice Mannick, directora médica y cofundadora de resTORbio, la compañía que está desarrollando el RTB101.

No se trata de vivir más, sino de vivir mejor

La necesidad es enorme. En diez años, aproximadamente una de cada cinco personas de Estados Unidos será mayor de 65 años, y tres de cada cuatro presentarán dos o más problemas de salud serios. Al menos una de cada cuatro puede esperar tener lapsos de memoria y confusión de razonamiento, mientras que una de cada diez sufrirá de demencia.

“Actualmente, los médicos no terminan de resolver las enfermedades crónicas de los adultos mayores: tratas una y aparece otra”, afirma el Dr. Felipe Sierra, director de la División de Biología del Envejecimiento del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento. “En su lugar, el objetivo es combatir el envejecimiento mismo, el principal factor de riesgo de casi todas las enfermedades graves.”

Si bien estos medicamentos también podrían extender la longevidad, los expertos dicen que ese es un efecto secundario y no el verdadero objetivo. “Las personas no quieren vivir más tiempo”, observa el Dr. S. Jay Olshansky, profesor de Salud Pública e investigador del envejecimiento de University of Chicago. “Quieren estar fuera de la zona roja, los años en que la salud y la calidad de vida se deterioran considerablemente. Un medicamento que desacelere el proceso biológico del envejecimiento será una revolución médica comparable con el descubrimiento de los antibióticos. Quien sea que diseñe el primero será muy, muy famoso”.

Joan Mannick

TONY LUONG

Joan Mannick en su oficina de Boston

“Si puedo vivir lo suficiente como para conocer a mis bisnietos y a mis tataranietos y estar saludable, me encantaría hacerlo".

Joan Mannick, diseñadora del fármaco RTB101

Por lo tanto, no es de sorprender que Mannick diga: “Me pasé la noche en la mesa de la cocina con una hoja de papel, un lápiz y los datos en bruto”, refiriéndose a un estudio que realizó en el 2012 y está ampliamente considerado como el primer ensayo sobre el envejecimiento de los seres humanos. Los resultados fueron emocionantes. Las personas mayores que tomaron RAD001, un medicamento similar al RTB101, tuvieron una respuesta más marcada a una vacuna contra la gripe. Su sistema inmunitario tenía aspecto más joven, con menos células T agotadas (una característica tristemente frecuente en el envejecimiento llamada "inmunosenescencia"). “Esta fue la primera prueba de que si nos concentramos en una vía en los seres humanos, podríamos tener un verdadero efecto en cómo envejecemos.”

Esbelta y vestida informalmente con una falda de algodón, medias pantalón y zapatos bajos, la Dra. Mannick me dice que está por cumplir 60 años. Ve su propio envejecimiento como una maravilla para alegrarse. “Me miro en el espejo y pienso, ¡guau! mi cuerpo es totalmente diferente ahora. Es muy interesante”, dice, cortando el aire con las manos para enfatizar su idea.

Especialista en enfermedades infecciosas graduada de la Facultad de Medicina de Harvard, camina rápido en una caminadora todos los días y por lo general sigue una dieta sana, un hábito que le inculcó su madre, consciente de la buena nutrición. De hecho, su pasión personal por la ciencia del envejecimiento aumentó a medida que vio envejecer a sus padres. “Crecieron en familias similares en el oeste y el medio oeste. Ambos fueron atletas en la universidad, ambos estudiaron en la Facultad de Medicina de Harvard y vivieron en el mismo ambiente durante las décadas de su matrimonio”, dice.

"Pero han envejecido de forma totalmente diferente. Los dos tienen 90 años. Mi padre es robusto y enérgico; mi madre es frágil y tiene demencia. Nuestra sociedad, nuestras compañías farmacéuticas y la profesión médica no están abordando todo este sufrimiento que se presenta cuando las personas envejecen. Pero yo amo a las personas mayores en mi vida. Si podemos hacer algo con respecto al envejecimiento, no debemos ignorarlo.”

En el invierno del 2015, Ken Butterfield, de 67 años, se tomaba una pastillita cada mañana como parte de un ensayo clínico realizado por resTORbio. En el estudio se analizaron los efectos de varias dosis de RTB101, algunas mezcladas con un segundo medicamento, en las infecciones respiratorias en 652 adultos de 65 años o más.

“No me gusta enfermarme”, dice este trabajador social de salud mental jubilado e instalador de refrigeradores comerciales del norte del estado de Nueva York. “La posibilidad de tener menos resfriados invernales fue lo que me convenció.” No le preocupaba tomar un medicamento experimental. “He participado en ensayos clínicos antes, por lo que me sentí seguro”, añade. “El primero fue de un refuerzo de la vacuna contra la viruela justo después de los ataques del 11 de septiembre. Había una amenaza de viruela, estaba muy viejo para prestar servicio militar y quería ayudar a otras personas.”

Ni Butterfield ni resTORbio saben si tomó RTB101 o un placebo; los resultados son “ciegos” para evitar el riesgo de sesgo de la información. Sin embargo, estadísticamente, las personas que tomaron 10 miligramos diarios de RTB101 tuvieron un 31% menos de infecciones respiratorias (incluidos resfriados, gripe, bronquitis y neumonía). También presentaron un 52% menos de infecciones graves. A las personas con asma les fue incluso mejor, ya que tuvieron un 68% menos de infecciones. “Sus defensas antivíricas aumentaron”, afirma Mannick.

Los resultados fueron particularmente sólidos para las personas mayores de 85 años, ya que tuvieron un 67% menos de infecciones. Esas son buenas noticias porque, debido en parte al debilitamiento del sistema inmunitario relacionado con la edad, las infecciones respiratorias son la cuarta razón principal por la que los adultos mayores de Estados Unidos terminan en el hospital y la octava causa principal de muerte. “Los resultados muestran que el RTB101 se traduce en menos infecciones”, indica Mannick.

La experiencia directa con los problemas de los resfriados invernales y la gripe puede ser el motivo por el cual los voluntarios se inscribieron en el estudio de infecciones respiratorias en tiempo récord. “Cuando le dije a mi madre sobre el estudio, dijo que daría lo que fuera por no resfriarse cada invierno”, afirma la Dra. Kerry Russell, vicepresidenta de desarrollo clínico de resTORbio.

Ken Butterfield

TONY LUONG

Ken Butterfield en su casa en Gates, Nueva York.

“No me gusta enfermarme. La posibilidad de tener menos resfriados invernales fue lo que me convenció.”

Ken Butterfield, participante de la investigación

Algunos voluntarios exageraron. En Nueva Zelanda, donde se realizó parte del estudio, un grupo de hombres de un club de rugby recreativo se inscribieron juntos. En ese estudio, en el que se midió el efecto de un fármaco como el RAD001 en el sistema inmunitario, también se controlaron otros signos de la salud y el estado físico, como los cambios en la velocidad de marcha. “Se hacían las revisiones médicas juntos y luego se iban a tomar cerveza”, dice la Dra. Mannick. "Pero convirtieron la evaluación de la velocidad de marcha en una competencia, lo que desvirtuó completamente los resultados. Aprendimos a no darles esos números a las personas”.

Otros elementos de control incluyeron electrocardiogramas antes y después del estudio y pruebas de la fuerza de agarre en la mano. “Buscamos signos que valga la pena estudiar en el futuro, como el funcionamiento cardíaco y la fuerza muscular”, explica la Dra. Mannick. (ResTORbio todavía está analizando los datos.) Mientras tanto, la compañía lanzó recientemente un estudio de fase 3 de RTB101 sobre la inmunidad y la prevención de infecciones respiratorias en cientos de adultos mayores, diseñado en colaboración con la FDA. Si el medicamento es eficaz, se podría aprobar para esos usos a partir del 2021.

Según Russell, también hay planes para iniciar este año un estudio clínico separado de personas con la enfermedad de Parkinson relacionada con GBA (que se presenta a partir de una mutación en el gen GBA1) y sin esta enfermedad. “Primero, estudiaremos la seguridad y si el fármaco cruza la barrera hematoencefálica”, afirma. “Si eso tiene éxito, en los estudios posteriores se analizará si el RTB101 tiene algún efecto en los síntomas de la enfermedad de Parkinson y en la evolución de esta enfermedad en el cerebro.”

Hasta ahora, los efectos secundarios frecuentes son diarrea y dolor de cabeza. Pero en el estudio de infecciones de las vías respiratorias, las personas del grupo con placebo presentaron más efectos secundarios que quienes tomaron el medicamento.

Un medicamento como el RTB101 podría comenzar como un antídoto de lujo dirigido a un par de problemas relacionados con la edad, no a todos los aspectos del envejecimiento. “Eso podría suceder si la misma dosis ayudara a combatir varias afecciones, pero primero sería necesario realizar estudios individuales, los cuales podrían llevar meses o años”, indica Mannick.

ADN

Lo que acelera el envejecimiento

A medida que envejecemos, la madre naturaleza causa todo tipo de problemas en la maquinaria celular que antes nos mantenía saludables. Las siguientes son seis formas en las que las células del cuerpo envejecen.

Inflamación

Una defensa natural contra las infecciones, puede quedar "trabada" en un nivel alto de actividad a medida que envejecemos y aumentar el riesgo de diabetes, cáncer y otras enfermedades.

Metabolismo

Una proteína llamada mTOR detecta los nutrientes y determina cuándo producir nuevas células. Puede fallar y acelerase con la edad.

Daño macromolecular

Esto se refiere al daño causado por los radicales libres, compuestos nocivos que causan el envejecimiento en todo el cuerpo al alterar el ADN.

Proteostasis

La capacidad del cuerpo para sanarse a sí mismo (nuestro “control de calidad” interno) se reduce a medida que envejecemos, lo que da como resultado “células zombis” que no mueren.

Células madre

Estas células se convierten en las nuevas células que reconstruyen los componentes del cuerpo. Con la edad, este proceso se desacelera y el organismo disminuye su capacidad para activar las células madre.

Respuesta al estrés

El estrés físico y emocional causa mayor daño físico a medida que envejecemos. El estrés intenso a corto plazo (como la pérdida del cónyuge) y el estrés leve crónico (como ser cuidador, tener problemas económicos, etc.) son especialmente nocivos.

Mantener la juventud de las células

¿Cómo evita el envejecimiento el RTB101? Llegamos a la parte de la historia que suena a novela de detectives científicos, una historia con grandes emociones y escalofríos.

Los medicamentos como el RTB101 actúan inhibiendo una enzima en la vía del mTOR, un proceso básico por el que se regulan el crecimiento y el metabolismo de las células. A medida que envejecemos, parte de esta vía, TORC1, parece acelerarse un poco. Eso es malo. “La mayor actividad de TORC1 parece estar asociada con problemas de salud relacionados con la edad”, afirma la Dra. Mannick. Los medicamentos la desaceleran. “Actúa de la misma forma que la restricción de calorías y el ayuno intermitente. En estudios sobre el envejecimiento con animales, la disminución de las calorías aumenta el tiempo de vida. Pero es difícil que las personas hagan eso durante décadas. Inhibir la TORC1 de esta forma parece tener el mismo efecto, sin necesidad de dieta.”

Los científicos descubrieron la mTOR mientras estudiaban la rapamicina, un medicamento que se usa actualmente para prevenir el rechazo de algunos trasplantes de órganos y el cáncer. De hecho, mTOR es la abreviatura de “mammalian target of rapamycin” (blanco de la rapamicina en los mamíferos), pero la droga casi termina en la basura de una compañía farmacéutica en los años 80.

Se descubrió por primera vez filtrándose de bacterias obtenidas en la Isla de Pascua y se mostró prometedora como remedio para las infecciones por hongos. Cuando una compañía farmacéutica canadiense detuvo su desarrollo porque tenía un efecto negativo en la inmunidad, un científico emprendedor almacenó los últimos viales de investigación en el congelador de su casa, junto al helado. Su devoción valió la pena: unos pocos años más tarde, la rapamicina volvió a investigarse y se convirtió en sirolimús (un fármaco contra el rechazo de trasplantes) y en everolimús (un fármaco contra el cáncer).

Durante el proceso, los científicos se dieron cuenta de que la rapamicina “en realidad no se parecía a ningún otro medicamento”, recuerda uno de los investigadores. “Su patrón de actividad era único.” Un resultado interesante: el exudado de la Isla de Pascua hizo que las moscas de la fruta, los gusanos y las células de levadura vivieran más tiempo.

¿Podría ayudar a los seres humanos? El ITP buscó las claves en un mamífero sorprendentemente parecido a nosotros: el ratón. El estudio del fármaco para este nuevo uso fue un gran paso. El ITP es muy dinámico, riguroso y absolutamente sincero. Lanzado en el 2003, prueba los compuestos con potencial de desafiar la edad a través de estudios sumamente estrictos con ratones en University of Michigan, el Jackson Laboratory en Bar Harbor, Maine, y el Health Science Center de University of Texas en San Antonio. Richard Miller, profesor de patología y director del Glenn Center for Aging Research de la University of Michigan Medical School, dirige uno de los laboratorios.

“Somos rigurosos al asegurarnos de que las condiciones sean exactamente iguales en los tres laboratorios: el mismo alimento, la misma agua, las mismas temperaturas de laboratorio, la misma capacitación de los técnicos del laboratorio”, dice el Dr. Miller.  “Las puertas se mantienen con llave; solo pueden entrar las personas que trabajan en el estudio”. El objetivo es asegurarse de que los resultados de los estudios sobre la longevidad de los ratones se puedan reproducir. A menudo, en el pasado, un estudio interesante en un laboratorio nunca podía repetirse en otro lado. También nos distinguimos porque publicamos todos nuestros resultados, independientemente de que un compuesto aumente o no la longevidad". Hasta ahora, solo unos pocos compuestos han mostrado ser prometedores, y la rapamicina es el que muestra mayor potencial.

En el 2007, el ITP estudió la rapamicina en cientos de ratones. Los resultados fueron que los ratones viejos (equivalentes a personas de 60 años) que recibieron rapamicina vivieron más tiempo (28% para los machos y 38% para las hembras), según un estudio del 2009 en la revista Nature. “Es una de las intervenciones más apasionantes que tenemos”, afirma el Dr. David Harrison del Laboratorio Jackson, que participa en el ITP.  “Funciona a cualquier edad en los ratones y eso la hace interesante". En otros estudios, los ratones que recibieron rapamicina fueron más saludables, delgados y fuertes en sus años dorados de roedores.

Mannick leyó todas estas investigaciones y más, y el patrón estaba claro: al inhibir la vía del mTOR, se podía extender la vida y mejorar la salud de ratones, hongos, gusanos y moscas. “Eso me hizo pensar que alguien lo tenía que probar en seres humanos”, dice.

Frutas y vegetales

GETTY IMAGES

Lo que desacelera el envejecimiento

Los médicos todavía no pueden recetar una píldora que prolongue la vida, pero sí pueden ofrecer una receta para un estilo de vida que la extienda.

Frutas y verduras

En las frutas y verduras hay más de 20,000 fitonutrientes diferentes, y cada uno tiene una función única para combatir el daño al cuerpo relacionado con la edad.

Proteínas magras

En algunos estudios, se ha mostrado que las personas conservan mejor los músculos si comen suficiente proteína (al menos de 25 a 30 gramos por comida).

Entrenamiento de resistencia

Esto puede ayudar a mejorar el metabolismo y la movilidad al mantener la masa muscular.

Ejercicio aeróbico

Caminar, correr o montar en bicicleta (moverse por un mínimo de 30 minutos, cinco veces a la semana).

Protector solar y gafas oscuras

Ayudan a reducir la exposición al sol que activa los radicales libres y daña el ADN.

Pérdida de peso

Bajar las libras de más, especialmente en la sección media del cuerpo, puede ayudar a reducir la inflamación.

Vacaciones

Contrarrestan el estrés crónico, el cual acelera el envejecimiento al producir inflamación. Para el estrés agudo, como la aflicción, puede ayudar ir a terapia.

Atacar las “células zombis”

Lamentablemente, además del mTOR, hay otras cosas que no funcionan bien en las células viejas. “Identificamos varios pilares importantes del envejecimiento”, dice el Dr. Sierra, del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento. La lista suena como las plagas del Antiguo Testamento: inflamación, metabolismo descontrolado, células madre inactivas que no pueden reparar los tejidos del cuerpo, daños causados por el estrés, toxinas ambientales y radicales libres, y la disminución del “control de calidad”, lo que hace que no se eliminen las células peligrosas. Estos problemas aumentan el riesgo de todo, desde enfermedades cardíacas y derrames cerebrales hasta diabetes, osteoartritis, enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson y cáncer.

Este es un punto importante. Si estos y otros problemas celulares son las causas subyacentes de tantas enfermedades, evitar que las células sucumban a ellos a medida que envejecen es una clave para prevenir las enfermedades. Es por esto que resTORbio, otras empresas nuevas de biotecnología y laboratorios universitarios que se ocupan de estudiar el envejecimiento en todo el país están lanzando un número sin precedentes de ensayos clínicos con seres humanos de compuestos experimentales dirigidos a estos pilares.

“Es un período de cautela”, dice el Dr. James Kirkland, director del Kogod Center on Aging de la Mayo Clinic en Rochester, Minnesota. “Los resultados interesantes en ratones no suelen serlo tanto en las personas. Es imposible pronosticar lo que mostrarán los estudios con seres humanos.”

Uno de los blancos principales son las “células zombis”, células viejas o "senescentes" que se niegan a morir y, en vez, se aferran a las articulaciones y a otros tejidos del organismo. Elaboran decenas de compuestos inflamatorios y otras sustancias químicas que contribuyen a la osteoartritis, la enfermedad de Alzheimer, el glaucoma, la hipertensión, la diabetes de tipo 2, la degeneración de los discos de la columna vertebral y problemas pulmonares, entre otros. En una gran cantidad de estudios con ratones, la eliminación de estas células senescentes estimuló la salud y alivió el dolor de la artritis, mejoró el funcionamiento renal y pulmonar, mejoró el estado físico, prolongó la vida y hasta engrosó el pelaje.

En enero, la revista EBioMedicine publicó el primer estudio que se haya realizado con seres humanos sobre un tratamiento para eliminar las células senescentes de los pulmones. Catorce personas con fibrosis pulmonar idiopática —una enfermedad mortal de los pulmones— tomaron una mezcla de los medicamentos dasatinib y quercetina durante tres semanas. El veredicto fue que la combinación de medicamentos fue segura, solo produjo un efecto secundario grave (neumonía) y pareció mejorar la capacidad básica de los voluntarios del estudio para ponerse de pie y caminar. También hubo indicios de que pudo haber reducido la actividad de las células senescentes, pero los investigadores dicen que se deben realizar estudios más amplios y extensos.

Entretanto, Kirkland dice que se están realizando estudios con seres humanos para identificr otras formas de eliminar las células zombis en “varios grupos en todo el mundo, incluidos algunos en la Mayo Clinic”. En junio del 2018, Unity Biotechnology de San Francisco comenzó su primer ensayo con seres humanos con la inyección de UBX101, un senolítico (fármaco que mata las células senescentes), en las rodillas adoloridas de 40 personas de entre 40 y 85 años con osteoartritis moderada a intensa.

Kirkland y otros médicos de Mayo Clinic también están prestando atención a otros posibles senolíticos, como la fisetina, que se encuentra en frutas y verduras. En un estudio planeado, los investigadores administrarán fisetina a 40 mujeres de entre 70 y 90 años para ver si las ayuda a caminar más rápido y volverse más activas. Además, los investigadores analizarán los efectos de la fisetina en la densidad ósea, la inflamación, el procesamiento del azúcar en la sangre y la fragilidad. “No quiero decir mucho sobre estos estudios en este momento”, añade el Dr. Kirkland. “Algunos se encuentran en compuestos que las personas pueden comprar como suplementos y me preocupa mucho que se automediquen. Para alcanzar las cantidades que se usan en nuestro estudio, habría que comer 15 libras de fresas en dos minutos. Tomar suplementos que no se han probado simplemente no es seguro.”

En otro frente, en un estudio pequeño con seres humanos realizado recientemente se analizaron los efectos de la nicotinamida mononucleótida (NMN), una sustancia química que en un estudio de Harvard del 2013 revitalizó las mitocondrias (las "plantas generadoras de energía" dentro de las células) en ratones mayores. En un estudio de laboratorio del 2018, también mejoró la formación de los vasos sanguíneos y la resistencia para hacer ejercicio en los ratones. La NMN aumenta las concentraciones de NAD, el compuesto que parece hacer que funcionen mejor las mitocondrias. David Sinclair, investigador principal, profesor de Genética de la Facultad de Medicina de Harvard y codirector de la escuela Paul F. Glenn Center for the Biological Mechanisms of Aging, comenzó a estudiar la NMN con personas el año pasado. “La estrategia estimula la formación de vasos sanguíneos y aumenta la fortaleza y la resistencia de los ratones, por lo que prepara el terreno para terapias en seres humanos para abordar el espectro de las enfermedades causadas por el envejecimiento vascular”, dice.

Hay otros frentes prometedores de investigación sobre el envejecimiento; por ejemplo, es probable que este año comience un estudio de seis años sobre la metformina —un medicamento genérico para la diabetes— en 3,000 adultos mayores sin diabetes, dice el Dr. Barzilai del Institute for Aging Research. “Ya hemos visto que las personas que toman metformina para la diabetes de tipo 2 tienen menos enfermedades cardiovasculares, menos cáncer, menos deterioro cognitivo y viven más tiempo que las personas sin diabetes”, señala. “Ahora queremos probarla en personas sin diabetes.”

La metformina podría retrasar 2 o 3 años problemas como las enfermedades cardíacas. “Es un fármaco débil contra el envejecimiento, pero nos permitirá estudiar el envejecimiento mismo en lugar de enfermedades individuales relacionadas con la edad. Esta será la primera vez que se hace algo así, afirma Barzilai. “Hemos estado hablando sobre esto con la FDA. Nadie quiere jamás llamar "enfermedad" al envejecimiento mismo. Solo queremos que las personas se mantengan saludables.”

Ganarse la lotería de una vida larga

En este momento, estar saludable a los 80, los 90 y más allá es simplemente muy parecido a ganarse la lotería. En una encuesta de 55,00 personas mayores de 65 años en Estados Unidos, solo el 48% calificó su salud como muy buena o excelente. No es de sorprender que las farmacias, el internet y la historia de la humanidad estén plagadas de ofertas no comprobadas de rejuvenecimiento, como la fuente de la juventud en el siglo XVI y los implantes de testículos de cabra (¡increíble!) en los estruendosos años 20. Las ofertas cuestionables de hoy en día van desde células madre, hormonas del crecimiento y transfusiones del plasma de adolescentes hasta suplementos y más. En el 2017, las personas de Estados Unidos gastaron $194,000 millones en productos y tratamientos como estos. Es por ese motivo que los investigadores serios de la ciencia del envejecimiento evitan la palabra “antienvejecimiento” al hablar sobre su trabajo. “El ‘antienvejecimiento’ es mi enemigo”, añade Barzilai. “Algunos de esos charlatanes nos dañan la reputación".

Entretanto, mientras los investigadores prueban lentamente estos medicamentos más auténticos, ¿qué podemos hacer ahora para mantener la buena salud por más tiempo?  Esa respuesta la hemos tenido desde siempre: “No fumar, comer sano, hacer ejercicio, controlar el estrés y dormir”, dice el Dr. Thomas Perls, director fundador del New England Centenarian Study. Esos pasos te pueden mantener más saludable a los 90. Para ir más allá, deberás esperar un medicamento contra el envejecimiento o heredar buenos genes. “Las personas centenarias parecen tener grupos de genes que retrasan las enfermedades relacionadas con la edad.”

Más que ofrecer longevidad, los medicamentos contra la edad nos pueden ayudar a escapar de la zona roja, ese punto en que la salud física a menudo se deteriora con los años. “Creemos que los medicamentos futuros dirigidos al envejecimiento irán más lejos de lo que puede hacer un estilo de vida saludable”, afirma el Dr. Olshansky, de University of Chicago. No se sabe cuánto más podamos vivir. “El límite del envejecimiento normal de las personas es de aproximadamente 115 años, mientras que la duración promedio de vida está entre los 80 y los 85, por lo que creo que tenemos que pensar en unos 30 años más”, dice Barzilai.

Solo el hecho de sentirse de 65 a los 85 años podría ser un giro extraordinario. “Si puedo vivir lo suficiente como para conocer a mis bisnietos y a mis tataranietos y estar saludable, me encantaría hacerlo”, dice Mannick.

Daniel Callahan, médico del Hasting Center for Bioethics en Garrison, Nueva York, explica que se trata de un equilibrio. “Nunca me ha entusiasmado la longevidad por sí misma”, señala. “Veríamos un gran desequilibrio entre los jóvenes y los viejos. Una de mis principales objeciones a la extensión radical de la vida es que sus partidarios no han respondido la pregunta: ‘¿Cómo sería la vida?’ Por otro lado, actualmente tengo 88 años. Mejorar el envejecimiento verdaderamente significa encontrar formas de prevenir el cáncer, las enfermedades cardíacas y los derrames cerebrales. Lo que importa es la salud".

A los 87 años, Doris Overton de Austin, Texas, está de acuerdo. Enfermera jubilada, con tres hijos y cinco nietos, participó en el estudio de RTB101 de resTORbio sobre las infecciones respiratorias hace varios inviernos. “Todos los inviernos me da bronquitis y me toma mucho tiempo recuperarme”, dice. “Sería maravilloso que un medicamento como este pudiera ayudarme.”

Sari Harrar es autora y coautora de 15 libros sobre la salud y contribuye frecuentemente a AARP The Magazine.

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