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Información sobre la enfermedad de ménière Skip to content
 

Lo que debes saber sobre la enfermedad de Ménière

Esta enfermedad del oído interno que provoca la pérdida auditiva es tratable.

Huey Lewis, Ryan Adams and Kristin Chenoweth

ANDREW CHIN / C. FLANIGAN / WALTER MCBRIDE (GETTY IMAGES)

Los músicos Huey Lewis, a la izquierda, Ryan Adams y Kristin Chenoweth todos han hablado públicamente sobre su lucha con la enfermedad de Ménière.

In English |  El roquero Huey Lewis, de 67 años, recientemente tuvo que suspender su carrera cuando fue diagnosticado con la enfermedad de Ménière, un trastorno del oído interno que puede causar una pérdida auditiva permanente además de problemas con el equilibrio.

Lewis es una de las aproximadamente 615,000 personas en Estados Unidos que padecen de esta enfermedad, según los Institutos Nacionales de la Salud. En su caso, le hizo perder el oído. "No puedo oír la música lo suficientemente bien como para cantar. Las frecuencias más bajas se distorsionan violentamente, lo que me imposibilita encontrar el tono musical", dijo el cantante al anunciar la cancelación de todas las fechas de su gira del 2018.

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La enfermedad de Ménière, cuyo nombre se debe al médico francés Prosper Ménière, quien lo descubrió en los años 1860, no es nueva. Sin embargo, con más de 45,000 casos nuevos diagnosticados cada año, y celebridades tales como Lewis, la actriz y cantante Kristin Chenoweth y el cantante Ryan Adams entre las personas de alto perfil que han revelado su lucha con la enfermedad, se ha llegado a conocer mejor últimamente. No se conoce ninguna causa o cura para el trastorno, pero sí es tratable. Esto es lo que debes saber.

Para diagnosticar la enfermedad de Ménière, los cuatro síntomas principales deben estar presentes.

Ya que no se ha identificado una causa, la enfermedad se define por sus cuatro síntomas principales. El primero es un ataque prolongado de vértigo repentino y espontáneo —una sensación violenta como si todo a tu alrededor girara muy deprisa, y mareos— que puede durar de 20 minutos a 8 horas. El segundo es la pérdida auditiva fluctuante de sonidos de frecuencias más bajas justo antes, durante o justo después del ataque de vértigo. El tercero es un ruido intenso en el oído conocido como tinnitus —se manifiesta como un zumbido, o la percepción de sonidos en ausencia de ellos— que se intensifica con el ataque y luego desaparece. El cuarto síntoma es la sensación de que el canal auditivo del oído afectado se llena.

"Si no presentas ese espectro de síntomas, entonces no cumples con los criterios", dice el médico Gregory Basura, profesor adjunto en el Departamento de Otorrinolaringología–Cirugía de la Cabeza y el Cuello en la University of Michigan.

Los síntomas de la enfermedad de Ménière imitan a los de otras enfermedades, así que es importante consultar con un especialista para recibir el diagnóstico correcto.

"Muchos proveedores podrían no realmente conocer los matices de la enfermedad", dice Basura. "Es deseable consultar con un especialista que esté familiarizado con la enfermedad de Ménière. Atiendo a muchas personas a las que les han diagnosticado la enfermedad de Ménière que en realidad no la padecen".

Basura atiende a muchos pacientes que se quejan de vértigo, uno de los síntomas característicos de la enfermedad de Ménière. Pero el vértigo también es síntoma de otros trastornos, incluido el vértigo postural benigno, cristales en el oído y las migrañas vestibulares. Así que es importante consultar con un audiólogo u otorrinolaringólogo —un médico que se especialice en las enfermedades del oído— que pueda realizar pruebas específicas tales como un audiograma para medir la pérdida auditiva prolongada o una electrococleografía para medir la presión del líquido en los oídos, ambas de las cuales pueden ayudar a identificar la causa de los síntomas.

La enfermedad puede presentarse a cualquier edad, y los síntomas desaparecen y vuelven a presentarse al azar.

Basura dice que la mayoría de las personas a las que se les diagnostica la enfermedad tienen entre 40 y 60 años, pero los síntomas pueden aparecer en cualquier momento. Y aunque como cantante roquero Huey Lewis se ha expuesto a ruidos altos por varios años, Basura dice que la exposición al ruido no tiene mucho que ver con el diagnóstico. De hecho, "no existe nada que te predisponga" a la enfermedad.

Después de que aparezcan los síntomas, estos pueden desaparecer y volver; algunas personas padecen los ataques varias veces por semana y algunas los padecen solo una vez al mes. La enfermedad es incurable, pero es posible tratarla para evitar los ataques y perder aún más la audición.

Los tratamientos para la enfermedad de Ménière dependen de cuánto daño permanente haya sufrido la audición.

Cuando un paciente recibe el diagnóstico de la enfermedad de Ménière y todavía tiene una buena audición, el primer plan de tratamiento frecuentemente es seguir una dieta estricta baja en sodio. Porque se piensa que uno de los factores desencadenantes de los ataques es el aumento del líquido en el oído interno, una dieta baja en sodio, algunas veces acompañada de un diurético, mantiene los niveles del líquido más bajos que el umbral que se piensa desencadena los síntomas o un ataque.

Frecuentemente, ser estricto en seguir una dieta baja en sodio es suficiente para ayudar a los pacientes a evitar ataques futuros. "Hay muchas personas que cuando comienzan a restringir el sodio y mantienen una extrema vigilancia, les va bien", dice Basura.

Si el paciente es estricto respecto al consumo de sodio y los síntomas persisten, los tratamientos adicionales pueden incluir un dispositivo Meniett —un pequeño tubo que se coloca en el oído interno y envía pulsos ultrasónicos que ayudan a contrarrestar el aumento de presión— además de inyecciones de esteroides y antibióticos.

Aquellos pacientes que hayan perdido toda la audición en el oído afectado como último recurso pueden someterse a una laberintectomia transmastoidea: un procedimiento quirúrgico para "literalmente perforar el oído interno", según Basura. Los pacientes que requieren de este nivel de tratamiento necesitan terapia física después de la cirugía para entrenar a sus cerebros a compensar por la percepción de pérdida de equilibrio dentro del oído.

Todavía no existe una cura, pero los resultados de las investigaciones son prometedores.

Los tratamientos en desarrollo se centran en la terapia genética individualizada. "Nuestro análisis genético y nuestra comprensión de la enfermedad y del oído interno se están volviendo más sofisticados, por eso me siento optimista", dice Basura.

Pero aunque una cura no sea inminente, el diagnóstico y los tratamientos se comprenden mejor. Basura es presidente del equipo que está redactando normas tituladas "Clinical Practice Guideline: Meniere’s Disease" (Guía de práctica clínica: enfermedad de Ménière), que proveerá puntos a seguir para médicos alrededor del mundo para ayudar a guiar el diagnóstico y proveer tratamientos para pacientes. Las normas, respaldadas por la Academia de Otorrinolaringología–Cirugía de la Cabeza y el Cuello, se publicarán el verano próximo.

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