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Dr. Elmer Huerta

 

El cáncer más allá del microscopio

Nuevos estudios se enfocan en el genoma de los tumores, en busca de diagnósticos y tratamientos más certeros.

Se calcula que uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres va a desarrollar cáncer en el transcurso de su vida. Siendo el cáncer entonces una enfermedad tan seria y tan común, sorprende que en pleno año 2013, el método con el que se le diagnostica use todavía un instrumento inventado hace casi 400 años atrás (el microscopio).

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Células cancerosas - Cómo se diagnostica el cáncer

Pero esto va a cambiar y esta nota tiene como objeto explicarle hacia dónde va el —moderno— diagnóstico del cáncer.

El microscopio fue inventado a fines del siglo XVII y su uso para estudiar el cáncer recién empezó a mediados de los 1800, momento en que se desarrolló un método para poder colorear los tejidos. Es así como en esa época empieza la oncología “moderna”, cuando los tumores empezaron a ser estudiados y clasificados.

Debido a que un cáncer empieza o “nace” en un órgano, fue una decisión de sentido común que los tumores fueran clasificados de acuerdo al órgano en el que nacían y así se hizo. Desde esa época hablamos de cáncer de mama, del pulmón, de tiroides, del páncreas, del ovario o de la próstata, etc. Se sabe que existen más de 200 tipos de cáncer, clasificados de esa manera.

El problema con este tipo de clasificación de los cánceres empezó a notarse cuando aparecieron los tratamientos a base de quimioterapia a comienzos de los años sesenta. Allí se descubrió que un mismo medicamento podía ser efectivo para varios tipos de cáncer. Se pensó que eso era debido a que los medicamentos atacaban ciertos mecanismos íntimos de las células cancerosas, comunes para canceres nacientes de diversos órganos.

Así, la medicina doxorrubicina por ejemplo, era muy activa contra leucemias y linfomas, pero también contra el cáncer de mama y los pulmones. Sin embargo, al mismo tiempo, esa medicina era inefectiva en el tratamiento del cáncer del páncreas, del hígado o de la piel.

Y así avanzó el tratamiento del cáncer en los últimos 50 o 60 años, tratando el cáncer de acuerdo al órgano en el que nacía: tratamientos del cáncer de ovarios, de mamas, de pulmón, de leucemias, y así por el estilo.

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Diagnóstico moderno

Recientes investigaciones están a punto de cambiar ese tradicional pensamiento…

Recordemos que cada célula de nuestro organismo (incluyendo las células cancerosas), tiene 46 cromosomas (23 del padre y 23 de la madre). Ese conjunto de 46 cromosomas es lo que se llama el genoma y es el que tiene el “plano” de lo que somos, incluyendo nuestras características físicas, mentales y nuestra tendencia a desarrollar enfermedades, entre ellas el cáncer.

Es por eso que se sabe que las mutaciones que ocurren en el genoma celular son la razón por la cual la célula se vuelve “loca”, empieza a dividirse sin control y causa el cáncer.

Pues bueno, la ciencia moderna está estudiando el genoma de los tumores, es decir el tipo de mutaciones genéticas que ocurren en el genoma de las células cancerosas y vaya sorpresa que se están llevando…

Resulta que se ha encontrado que tumores nacidos de órganos tan diferentes como mamas, ovarios y pulmón tienen características genéticas (mutaciones) similares.

En otras palabras, se está viendo que no importa de qué órgano nazca el cáncer, lo que realmente importa es el tipo de mutaciones que tiene el genoma del tumor, mutaciones que sorpresivamente son comunes para diversos tipos de cáncer.

Se ha encontrado que tumores nacidos de órganos tan diferentes como mamas, ovarios y pulmón tienen características genéticas (mutaciones) similares.

Esto abre extraordinarias posibilidades para el desarrollo de un nuevo sistema de clasificación del cáncer. En vez de seguir con el viejo y tradicional modelo de clasificar al cáncer de acuerdo al órgano en el que nace, en el futuro se clasificará al cáncer de acuerdo a las mutaciones que tiene su genoma.

Una comparación algo tosca pero que puede ayudar a entender este nuevo paradigma seria decir que hasta ahora nos hemos estado preocupando del color de la tela y la hemos clasificado en rojas, verdes, azules o amarillas. Lo que estas nuevas investigaciones nos están diciendo es que más importante que el color de las telas es el tipo de material del que está hecho la tela: de lana, de lanilla, de poliéster, de seda o de lino. En otras palabras, más importante que saber si una tela es roja, amarilla, verde o azul, será saber de qué material es.

Ventajas

El conocer las mutaciones genéticas del tumor abrirá una nueva puerta en el tratamiento del cáncer, se dejaran a un lado los tratamientos centrados en el órgano y podrán usarse medicamentos para la mutación genética.

En un futuro cercano, cuando el paciente le pregunte a su médico, por qué el tratamiento que recibe para su cáncer de pulmón es el mismo que recibe su amiga para su cáncer de páncreas, el doctor le dirá que lo que está tratando es la mutación genética en el genoma del tumor, no el cáncer del órgano. Es decir, está fijándose en el tipo de tela, no en el color de esta.

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