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Cómo tratar el dolor de la artritis común: lo eficaz y lo que debes evitar

El primer paso es hablar con tu médico sobre cómo controlar los síntomas de la artrosis.

Un hombre usa bandas elásticas para estirar sus brazos con la ayuda de un entrenador personal
PEOPLEIMAGES/GETTY IMAGES

¿Te duele el codo? ¿Te hacen ruido las rodillas? ¿Tienes molestias en la cadera? No eres el único.

Según un informe reciente (en inglés) de la Encuesta nacional sobre el envejecimiento saludable (National Poll on Healthy Aging) realizada por la Universidad de Míchigan y patrocinada por AARP, alrededor del 70% de los adultos mayores de 50 años experimentan dolor en las articulaciones al menos de vez en cuando, y al 60% les han dicho que sufren de algún tipo de artritis. Más de 32.5 millones de adultos en el país tienen la forma más común de artritis, conocida como artrosis.

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La encuesta reveló que, cuando se trata de controlar ese dolor, muchos adultos tratan de hacerlo por su cuenta y prueban acupuntura y masajes. Otros toman analgésicos y suplementos y hasta prueban terapias experimentales.

Beth Wallace, profesora adjunta de Medicina Interna en la Universidad de Míchigan y reumatóloga en el Centro de Salud Ann Arbor del VA, dice que si el dolor de las articulaciones interfiere en la vida diaria, el paciente no tiene que hacerle frente solo. “No dudes en hablar con tu médico, especialmente si estás tomando medicamentos para controlar el dolor”. dice. “Incluso los medicamentos de venta libre pueden tener riesgos”.

Otro motivo para consultar al médico: dada la gran cantidad de tratamientos disponibles para controlar el dolor de las articulaciones, algunos de los cuales no dan resultado o podrían no ser eficaces para ti, “nuestra tarea es resumir la ciencia y las pruebas disponibles”, dice Karl Koenig, cirujano ortopédico y director ejecutivo en el Musculoskeletal Institute de UT Health Austin.

Pero debes saber que en estos momentos no existe una cura para la artrosis, que se presenta cuando el cartílago de las articulaciones entre los huesos se descompone, y no hay nada que pueda detener el proceso una vez que comienza. “Es un fenómeno de desgaste natural debido a que vivimos en un mundo con fuerza de gravedad”, dice Robert Sterling, director del Departamento de Cirugía Ortopédica en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad George Washington.

Pero hay cosas que pueden ayudar a mitigar el dolor de la artrosis. Estos son algunos de los tratamientos para el dolor de las articulaciones que, según reveló la Encuesta nacional sobre el envejecimiento saludable, están probando los adultos mayores, y las pruebas que los avalan.

Ejercicio

La actividad física es una estrategia eficaz

Puede parecer ilógico, pero mover el cuerpo puede ayudar a aliviar un poco el dolor, la rigidez y la hinchazón que sientes antes, durante o después de la actividad física.

Acupuntura y masajes

Algunas personas que sufren de dolor en las articulaciones están probando terapias alternativas para aliviarlo.

La Encuesta nacional sobre el envejecimiento saludable halló lo siguiente:

  • el 26% utilizan masajes
  • el 5% usan acupuntura o acupresión

Qué dice la ciencia: si bien los estudios no han confirmado en forma contundente los beneficios de las terapias alternativas para aliviar el dolor de las articulaciones, los grupos de expertos (en inglés) dicen que los riesgos de daño son mínimos.

“Con frecuencia las personas piensan que si algo les duele, no deberían moverse”, dice Koenig. Sin embargo, con el dolor de la artrosis sucede lo opuesto. “La nutrición del cartílago de hecho es impulsada por el líquido en la articulación, por eso, al moverte, estás brindando nutrición a lo que queda de cartílago y previenes algo de la rigidez que ocurre”, explica.

Las personas con dolor artrósico también tienden a tener cierta debilidad asociada en los músculos alrededor de la articulación afectada, dice Sterling. Y agrega que seguir un programa de ejercicios supervisado, como la fisioterapia, ha demostrado mejorar los síntomas de la artrosis.

Además, el ejercicio ayuda a mantener un buen peso, lo que es otro factor importante para controlar el dolor de la artrosis. Hay estudios (en inglés) que indican que por cada libra de peso corporal que se pierde se quitan 4 libras de presión sobre las rodillas, dice Sean S. Rajaee, cirujano de reconstrucción y reemplazo de articulaciones de adultos en el Centro Médico Cedars-Sinai en Los Ángeles.

“Si una persona baja 5 o 10 libras, quita hasta 20 o 40 libras de presión sobre las rodillas. Si esa persona da 5,000 o 10,000 pasos por día, esa pequeña pérdida de peso brinda una gran cantidad de posible protección”, dice Rajaee.

El American College of Rheumatology recomienda ejercicios como ciclismo, taichí y yoga, además de ejercicios de resistencia y equilibrio. Si todavía sientes molestias, Sterling dice que usar un dispositivo ortopédico o una tablilla en la articulación afectada puede ayudar. Del mismo modo, un bastón puede brindar apoyo a las personas con dolor en las rodillas o en la cadera.

No es necesario gastar dinero extra en un aparato ortopédico revestido de cobre, dice Wallace, quien participó en la creación de la encuesta sobre el dolor en las articulaciones. No hay pruebas que indiquen que este metal, que a veces se promociona como una herramienta beneficiosa para la artrosis, tenga alguna propiedad analgésica.

La Encuesta nacional sobre el envejecimiento halló que si bien la gran mayoría de las personas que sufren de dolor en las articulaciones hacen ejercicio (64%) y una porción menor reciben fisioterapia (24%), son muchos menos las que prefieren opciones sin medicamentos, como aparatos ortopédicos y tablillas (13%).

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Analgésicos de venta libre

Pueden ayudar con el dolor intermitente, pero habla primero con tu médico

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Más de la mitad (66%) de los participantes de la encuesta que sufrían dolor en las articulaciones dijeron que toman analgésicos de venta libre para aliviarlo. El consumo breve de estos medicamentos puede ser útil, pero Koenig dice que los pacientes deben hablar primero con el médico antes de tomarlos. Aunque estos fármacos sean de venta libre, “no siempre son inocuos para todos”, observa.

Por ejemplo, los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno (Advil, Motrin) y el naproxeno (Aleve), pueden reducir el dolor causado por la inflamación común de la artritis. Pero el uso crónico conlleva riesgos cardíacos, renales y de hemorragia, especialmente en personas que tienen ciertos trastornos subyacentes. “Estos no son medicamentos que debas tomar toda la vida”, dice Rajaee.

De forma similar, tomar mucho acetaminofén (Tylenol), otro analgésico, puede dañar el hígado. Los AINE de aplicación tópica, como el diclofenaco (Voltaren) “pueden ser una forma poco riesgosa de lograr efectos antiinflamatorios”, dice Koenig. Las cremas que contienen capsaicina también pueden ayudar con el dolor de rodilla.

Factores de riesgo para la artrosis

  • Uso excesivo o lesión de la articulación.
  • Edad: el riesgo de sufrir de artrosis aumenta con los años.
  • Sexo: las mujeres son más propensas a sufrir de artrosis que los hombres, especialmente después de los 50 años.
  • Obesidad: el exceso de peso pone más presión sobre las articulaciones, particularmente las que soportan peso, como las caderas y las rodillas, lo cual aumenta el riesgo de artrosis.
  • Genética: las personas con familiares que sufren de artrosis son más propensas a padecer también la enfermedad.
  • Artrosis en otra parte del cuerpo: si tienes artrosis en la mano, tienes más probabilidades de sufrirla también en la rodilla.
  • Raza: algunas poblaciones asiáticas tienen menor riesgo de artrosis.

Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)

Suplementos dietéticos y el CBD

Pueden ser o no ser eficaces para tus articulaciones, pero pueden perjudicar tu bolsillo

El 26% de los participantes de la encuesta dijeron que usan suplementos, como glucosamina y condroitina, para ayudar a controlar el dolor de las articulaciones, pero las indicaciones para la artrosis no los recomiendan debido a la escasa evidencia científica. Un estudio del 2016 publicado en la revista Arthritis & Rheumatology halló que estos suplementos, cuando se administraron en forma combinada (en inglés), tuvieron el efecto opuesto: los pacientes reportaron peores síntomas que quienes tomaron un placebo.

Dicho esto, los médicos que entrevistamos para este artículo dicen que implica muy poco riesgo probarlos. Pero estos suplementos pueden interactuar con otros fármacos que tomas, por lo que es necesario hablar con el médico antes para asegurarte de que no haya problemas. (Por ejemplo, tanto la glucosamina como la condroitina pueden interactuar con los anticoagulantes, como la warfarina, y aumentar el riesgo de hematomas y hemorragias intensas).

Además, pueden ser costosos, de modo que “si estás usando una versión de precio elevado y estás tratando de decidir si debes comprar otros medicamentos importantes o el suplemento, entonces probablemente no haya suficiente evidencia que sugiera que [los suplementos] vayan a ayudarte [lo suficiente] como para que valgan la pena”, dice Koenig.

Cuando Sterling ve un paciente que está interesado en probar suplementos —la cúrcuma y el aceite de pescado son otros que se promocionan habitualmente para mejorar la artrosis—, por lo general les da el visto bueno. “Les digo que los prueben unas seis semanas. Y si sienten que los ayudan, entonces son beneficiosos. Y si sienten que no les hacen nada, no deben seguir gastando dinero”, dice Sterling.

Solo asegúrate de leer la lista de ingredientes (en inglés) en el envase y de saber todo lo que contiene esa pastilla o cápsula para evitar posibles interacciones entre medicamentos, dice Wallace. Los suplementos dietéticos no están regulados como los medicamentos de venta libre y no cuentan con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) antes de ponerse a la venta en las tiendas. “Yo aconsejo enfáticamente no tomar ningún suplemento del que no se tenga la lista completa de ingredientes”, agrega.

Al igual que sucede con los suplementos, “no tenemos suficientes pruebas” de la eficacia del cannabidiol, o CBD, dice Sterling. Aun así, el 11% de los participantes de la encuesta han recurrido al CBD para ayudar a aliviar el dolor de las articulaciones, según la Encuesta nacional sobre el envejecimiento saludable; el 9% consumen marihuana, lo que, explica Sterling, puede empeorar los resultados si se consume en forma regular antes de una cirugía. (La operación, a menudo el reemplazo de la articulación, por lo general es la última opción de tratamiento cuando el dolor de la articulación ya no se puede controlar).

Se están realizando estudios para conocer más sobre la inocuidad del CBD, incluidas las posibles interacciones entre fármacos, por lo que —repetimos— debes hablar con tu médico antes de probarlo. La FDA tiene más información (en inglés) para consumidores sobre los productos de CBD.

Esteroides inyectables

Una opción para ciertos pacientes de artrosis si otros tratamientos no dan resultado

Cuando el ejercicio, el uso de aparatos ortopédicos y los analgésicos de venta libre dejan de hacer efecto, muchos pacientes recurren a las inyecciones de esteroides antes de considerar una cirugía. Casi el 20% de los participantes de la encuesta dijeron que recibían inyecciones de esteroides para ayudar a aliviar el dolor de las articulaciones. Esto no debe confundirse con los esteroides orales, que tienen más efectos secundarios y no se recomiendan para tratar la artrosis. (Los esteroides orales pueden prescribirse para otros tipos de artritis, como la artritis reumatoide).

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En la actualidad, hay una variedad de inyecciones disponibles para distintas articulaciones, pero las inyecciones de esteroides con frecuencia se usan como tratamiento de primera línea para la artrosis de cadera, de rodilla y de la mano, “porque en general son eficaces” —si bien los resultados pueden variar— “y son muy asequibles”, dice Sterling.

Cuando el esteroide se inyecta en la articulación, “básicamente elimina la inflamación”, dice Rajaee. “No recupera el cartílago. No existe una inyección que regenere el cartílago”.

Si el dolor que sientes es en la articulación de la rodilla y las inyecciones de esteroides no dan resultado, o si no eres buen candidato para ellas, tu médico podría mencionar la inyección o infiltración de ácido hialurónico (también llamada terapia de viscosuplementación), que puede ayudar a lubricar la articulación de la rodilla. La evidencia científica detrás de la infiltración de ácido hialurónico es menos uniforme, dice Sterling, y las inyecciones son más costosas que las inyecciones de esteroides. Además, las compañías de seguro, incluida Medicare, con frecuencia requieren que se den ciertas condiciones para cubrir este tratamiento. Aun así, los médicos dicen que puede ser una opción eficaz para algunas personas, incluso si la mejora es pequeña.

Otras dos alternativas no tan comunes, pero que están ganando popularidad, son las inyecciones de células madre y de plasma rico en plaquetas. Muchos expertos en salud dicen que es necesario contar con más pruebas.

“Simplemente, no tenemos suficientes estudios buenos y a largo plazo que demuestren cómo esos tratamientos ayudarán o no ayudarán a los pacientes a evitar una operación de reemplazo de la articulación”, el último peldaño en la escalera de tratamientos, dice Sterling. Y observa que estas inyecciones, por lo general, no están cubiertas por el seguro.

Al considerar tus opciones, ten cuidado con cualquier inyección que prometa restaurar el cartílago en la articulación, advierte Koenig. “La idea de inyectar células madre o plasma rico en plaquetas en la articulación para aliviar el dolor puede ser, o no, una estrategia útil... Pero no te va a dar una rodilla nueva. Eso tiene que estar bien claro”, dice.

Analgésicos no opioides de venta con receta

Estos medicamentos se prescriben para algunas personas con artrosis

Algunos pacientes con artrosis toman antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para el dolor que les causa la enfermedad. El celecoxib (Celebrex) es uno común; produce menos efectos gastrointestinales secundarios que otros medicamentos AINE. A otros pacientes les puede resultar eficaz la duloxetina (Cymbalta), que es un antidepresivo que ha sido aprobado para tratar el dolor crónico, incluso el causado por la artrosis.

De todos modos, Wallace dice que la mayoría de los fármacos utilizados para tratar la artrosis que tienen pruebas sólidas de buenos resultados son medicamentos de venta libre.

Opioides

Por lo general, no se los recomienda para el dolor de la artrosis

Según los CDC, hay poca evidencia de la eficacia a largo plazo de los opioides, también llamados narcóticos, cuando se utilizan para problemas crónicos, como la artrosis, y están surgiendo datos que sugieren que los analgésicos de venta libre son más inocuos y eficaces. No obstante, la Encuesta nacional sobre el envejecimiento saludable halló que el 14% de los participantes reportaron tomar opioides para el dolor de las articulaciones.

Las recomendaciones del American College of Rheumatology dicen que hay instancias en las que el tramadol —un opioide— puede considerarse para la artrosis de rodilla, cadera o mano, en casos en que el paciente no pueda tomar otros analgésicos, como antiinflamatorios no esteroideos o acetaminofén, o cuando la cirugía no sea una opción. (Esto puede ser más común en las poblaciones de más edad, que tienen otros trastornos de salud y enfrentan riesgos mayores en caso de una cirugía, explica Wallace).

Aun así, Sterling dice que la cantidad de pacientes que ve que toman narcóticos para el dolor de las articulaciones y no han recibido asesoramiento sobre el tratamiento quirúrgico es “asombrosamente alta”.

Artrosis o artritis reumatoide

¿Cuál es la diferencia?

La artrosis es la forma más común de artritis y afecta a más de 32.5 millones de personas en el país. Se presenta con mayor frecuencia en las manos, las caderas y las rodillas. Ocurre cuando el cartílago dentro de la articulación comienza a descomponerse y el hueso subyacente empieza a cambiar. Con frecuencia se la llama artritis “por desgaste”.

La artritis reumatoide es menos común: afecta a alrededor de 1.3 millones de adultos en el país. Es una enfermedad autoinmunitaria e inflamatoria en la que el sistema inmunitario ataca las articulaciones, por lo general las de las manos, las muñecas y las rodillas.

Otros tipos de artritis incluyen la gota, la fibromialgia, la artritis psoriásica y la artritis juvenil.

Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, Arthritis Foundation

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