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8 señales de advertencia de un ataque cardíaco “silencioso” que son fáciles de pasar por alto

Los síntomas pueden ser sutiles, pero eso no significa que sean menos peligrosos.

Una enfermera usa un estetoscopio para examinar el corazón de una paciente

CHAAY TEE/GETTY IMAGES

In English | A pesar de lo que muestran las películas, un ataque al corazón no siempre causa dolor o presión tan intensos que hacen que la persona se agarre el pecho y se caiga al piso. La mayoría de quienes padecen un ataque cardíaco pasan por una experiencia mucho menos dramática. Y algunos no tienen ningún síntoma, o los síntomas son tan sutiles que se confunden con algo completamente distinto.

Conocidos como ataques cardíacos silenciosos o asintomáticos, estos representan un 20% de todos los ataques al corazón, según la American Heart Association (en inglés). Algunos especialistas calculan que la cifra es todavía mayor, más cercana al 50%.

¿Qué es un ataque cardíaco silencioso?

Un ataque cardíaco ocurre cuando las arterias que transportan la sangre al corazón se ocluyen y privan al músculo cardíaco de oxígeno y nutrientes. Si alguien que esté teniendo un ataque cardíaco siente dolor o presión, eso se debe a este bloqueo, según el Dr. Eduardo Marban, director ejecutivo del Smidt Heart Institute en Cedars-Sinai Medical Center en Los Ángeles.

Síntomas de un ataque cardíaco silencioso

En realidad, son pocas las personas que no presentan ningún síntoma. Pero las señales de un ataque al corazón pueden ser leves o confundirse con otros problemas de salud. Debes prestar atención a lo siguiente:

  • Dificultad para respirar
  • Debilidad o agotamiento
  • Una sensación general de inquietud o incomodidad
  • Sudor
  • Náuseas o vómitos
  • Mareos
  • Dolor leve en la garganta o el pecho
  • Dolor en la espalda o los brazos, como si se tratara de un esguince o una distensión muscular

Lo mismo sucede durante un ataque cardíaco silencioso: las arterias obstruidas impiden que la sangre oxigenada llegue al corazón. La única diferencia es que el problema pasa desapercibido. “No es necesariamente que no haya habido síntomas; es posible que el paciente no los haya reconocido como síntomas cardíacos y no se haya preocupado”, afirma Marban.

Por ejemplo, no es poco común que se ignore un ataque cardíaco silencioso porque se piensa que es una indigestión, una distensión muscular o un esguince, agotamiento o “simplemente sentirse muy cansado”, según Marban.

Es posible que quienes más tarde se dan cuenta de que tuvieron un ataque cardíaco asintomático se acuerden de que en ese entonces les faltó el aire, o que por una sensación general de incomodidad no pudieron dormir una noche, dice el Dr. Robert Lager, cardiólogo intervencionista de MedStar Washington Hospital Center en Washington D.C. Las náuseas, el sudor, los mareos y una sensación general de inquietud también son signos de un ataque cardíaco silencioso.

Si tienes cualquiera de estos síntomas, “no te quedes sentado preguntándote” cuál podría ser el problema. “El tiempo equivale a músculo”, señala Lager para referirse al daño que puede causar al corazón la disminución en el flujo de sangre. “Mientras más tiempo esperes para que te examinen, más probable será que padezcas daños irreversibles”.

Sin embargo, algunas personas en realidad no tienen ningún síntoma, ni moderado ni de otro tipo, cuando padecen un ataque al corazón. Por ejemplo, las personas con diabetes que tienen problemas del sistema nervioso que interfieren con las señales del dolor (conocidos como neuropatía) corren mayor riesgo de tener un ataque cardíaco literalmente silencioso, señala Lager. Las mujeres y los adultos mayores también son más propensos a tener un episodio sin síntomas de advertencia.

¿Es un ataque al corazón... o algo más?

Los ataques cardíacos silenciosos no solo engañan a los pacientes; también pueden diagnosticarse incorrectamente en entornos de atención médica. Por ejemplo, la dificultad para respirar puede confundirse con un problema pulmonar. Y el dolor en un hombro o un brazo se puede diagnosticar por error como un problema ortopédico. “Hay muchos tipos de síntomas distintos que son dolor referido del corazón, pueden confundir mucho y a veces son engañosos”, dice Lager.

Una manera de distinguir si los síntomas que tienes se deben a un ataque cardíaco o a otro trastorno es saber que los signos de advertencia de los problemas del corazón “no son posturales”, según Lager. Esto significa que un dolor en el cuello o el brazo que parece un esguince no mejorará si masajeas los músculos o haces un estiramiento. Y la falta de aire o el sudor no acabarán si descansas y te acuestas.

“Esa es una regla general muy buena”, señala Lager. “Si no estás seguro de que tienes un síntoma, fíjate si puedes manipularlo de alguna forma. ¿Puedes presionar el pecho? ¿Puedes cambiar de postura? ¿Puedes ponerte de pie o sentarte? Con respecto a la postura, ¿eso hizo que cambie algo? Porque el corazón no tiene un giroscopio; no sabe dónde se encuentra en el espacio. Y no importa si colocas el corazón boca abajo o boca arriba, te dará las mismas señales si tiene un problema”.

Otro dato que debes tener en cuenta: cualquier síntoma producido por una disminución del oxígeno que llega al corazón por lo general empeorará si este órgano tiene que trabajar más. “Si alguien siente molestia en el pecho mientras está en reposo y se levanta y camina por ahí, está aumentando la demanda de oxígeno del corazón, y por eso los síntomas usualmente empeorarán si se trata de un problema cardíaco”, afirma Lager.

Los factores de riesgo para los ataques cardíacos asintomáticos son los mismos que para un ataque cardíaco con síntomas. Los más comunes incluyen:

  • Edad (45 años o más para los hombres; 55 años o más para las mujeres)
  • Diabetes
  • Sobrepeso
  • Presión arterial alta
  • Colesterol alto
  • Falta de ejercicio
  • Un ataque al corazón previo
  • Consumo de tabaco
  • Antecedentes familiares de enfermedades cardíacas

Los peligros de haber tenido un ataque al corazón y no saberlo

Muchas personas que tuvieron un ataque cardíaco silencioso lo descubren después, a veces meses o años más tarde, por lo general durante un electrocardiograma (ECG) rutinario. Los síntomas que aparecen después también pueden causar que un paciente consulte a un profesional médico. Según Lager, quienes padecieron un ataque cardíaco asintomático podrían, por ejemplo, notar un aumento de la frecuencia cardíaca o mayor intolerancia al ejercicio.

Por lo general, cuando alguien descubre que tuvo un ataque cardíaco silencioso, ya ocurrió el daño. Pero identificar un ataque cardíaco previo puede ayudar a tu médico y a ti a mitigar los riesgos de episodios cardíacos en el futuro. A fin de cuentas, según un estudio, un ataque cardíaco asintomático puede aumentar el riesgo de una insuficiencia cardíaca en un 35%. Además, aumenta las probabilidades de muerte repentina, derrame cerebral y otro ataque al corazón.

Si tuviste un ataque cardíaco que pasó desapercibido, las peligrosas arritmias son otra preocupación a la que puede hacerle seguimiento tu médico. Estas pueden surgir cuando partes del músculo cardíaco tienen cicatrices debido a la pérdida de sangre. Otra preocupación: debido a que “la sangre se espesa cuando estamos estresados”, dice Lager, es más probable que se te formen coágulos sanguíneos después de que hayas tenido un ataque al corazón.

“Después de que se realiza el diagnóstico, ya sea de un ataque cardíaco evidente o uno silencioso, la categoría de riesgo aumenta para todo en términos de las complicaciones que pueden surgir”, señala Marban. “Por eso, no es algo que simplemente deberíamos considerar como una curiosidad y no hacer nada al respecto. [...] Detectar un ataque cardíaco y reconocerlo es el primer paso para dar al paciente el tipo de tratamiento eficaz que sabemos que sirve”.


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No hagas caso omiso a problemas inesperados

La moraleja, según Lager, es que debemos prestar atención a un cambio en los patrones del organismo.

“Si eres alguien que ocasionalmente siente una molestia en el pecho que es leve, pasajera y tiene ciertos patrones predecibles, eso ni con mucho es igual a alguien que tiene nuevos síntomas que nunca ha sentido”, dice.

Y si eres propenso a la indigestión y acabas de consumir una cena picante, la sensación de ardor en el pecho probablemente es acidez estomacal. Sin embargo, si aparece de repente y los síntomas empeoran, en especial mientras caminas o haces ejercicio, “esa es una verdadera señal de advertencia de que no es algo gastrointestinal”, señala Lager.

Rachel Nania escribe sobre atención médica y políticas de salud para AARP. Anteriormente fue reportera y editora de WTOP Radio en Washington, D.C. Recibió un Premio Gracie y un Premio Regional Edward R. Murrow, y también participó en un programa sobre demencia con la National Press Foundation.

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