Skip to content
 

El cáncer y el alcohol: tres cosas que debes saber

El alcohol causó más de 741,000 casos de cáncer en el 2020, pero poca gente es consciente de esa relación.

Mano de un hombre en el descanso de una butaca sostiene un vaso con licor

WESTEND61 / GETTY IMAGES

In English | Mientras la pandemia causa estragos, puede que encuentres consuelo en una copa (o tres) de vino al final de un día estresante. Si ese es el caso, no estás solo. Alrededor de una de cada cuatro personas (23%) dijo que bebió más durante la pandemia para lidiar con el estrés, según una nueva encuesta de la APA (American Psychological Association) —en inglés. Y en una encuesta del 2020 (en inglés), uno de cada diez adultos de 55 años o más declaró que su consumo de alcohol había aumentado desde el comienzo de la pandemia.

Todo este consumo excesivo de alcohol puede acarrear graves consecuencias, entre ellas el aumento del riesgo de cáncer. Un nuevo informe publicado en The Lancet Oncology (en inglés) ha descubierto que unas 741,300 personas en todo el mundo desarrollaron cáncer el año pasado por el consumo de alcohol, una cifra que equivale al 4.1% de todos los nuevos cánceres diagnosticados en el 2020. El artículo se centra en los bebedores que padecen cáncer provocado por el alcohol, al igual que en los fumadores que padecen cáncer provocado por el tabaco. 


Ahorra un 25% el primer año cuando te unes a AARP con opción de renovación automática. Obtén acceso al momento a descuentos, programas, servicios y toda la información que necesitas para mejorar tu calidad de vida.


Alrededor de las tres cuartas partes de los cánceres atribuibles al alcohol (76.7%) se dieron en hombres, y la mayoría de los cánceres se presentaron en el esófago y el hígado. En el caso de las mujeres, el cáncer de seno también fue un diagnóstico común.  

1. El alcohol aumenta el riesgo de por lo menos seis tipos de cáncer

¿Cuál es la conexión entre la bebida y el cáncer? Al igual que el tabaco, el alcohol está clasificado por el Programa Nacional de Toxicología como un carcinógeno —una sustancia que causa cáncer—, junto con el asbesto, el formaldehído y la radiación ultravioleta.

Cuando bebes alcohol, el organismo lo descompone en un compuesto químico llamado acetaldehído. Esta sustancia química puede alterar el ADN de tu cuerpo, así como las proteínas y los lípidos, explica el Dr. Farhad Islami, director científico de investigación sobre la disparidad del cáncer de la American Cancer Society y coautor del informe Lancet Oncology. Y estos cambios pueden llevar al crecimiento de un tumor.

El alcohol también puede afectar negativamente la regulación de las hormonas, e incluso puede promover el cáncer de manera indirecta al actuar como “un solvente para otros agentes carcinógenos”, explica Islami, lo que significa que puede facilitar que las sustancias químicas dañinas del tabaco, por ejemplo, ataquen el cuerpo. Esta es una posible explicación de por qué las personas que fuman y beben son mucho más propensas a desarrollar cáncer en la boca y la garganta que quienes consumen alcohol o tabaco únicamente.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), beber alcohol aumenta el riesgo de padecer seis tipos de cáncer: cáncer de boca o garganta, de laringe, de esófago, de colon o rectal, de hígado y, en las mujeres, de seno. Además, cada vez hay más pruebas de que el consumo de alcohol puede estar asociado con un mayor riesgo de melanoma y de cáncer de próstata y páncreas, señala el Instituto Nacional del Cáncer (en inglés).

2. Cuanto más alcohol consumes, mayor es tu riesgo

La regla general cuando se trata del alcohol y el cáncer: cuanto más bebas con el tiempo —ya sea vino, cerveza, cócteles o licor—, mayor será tu riesgo de cáncer, afirman los CDC.

Casi la mitad (46.7%) de las personas que padecían cáncer debido al consumo de alcohol eran bebedores “empedernidos” (cuatro o más bebidas al día), según el estudio de Lancet Oncology.  Un poco menos (39.4%) eran bebedores “de riesgo” (aproximadamente dos a cuatro bebidas al día). El grupo final fueron los bebedores “moderados”, con alrededor de una bebida al día; representaron alrededor del 13.9% de los casos de cáncer generados por el alcohol.

Los actuales lineamientos de los CDC recomiendan no más de una bebida alcohólica al día para las mujeres y no más de dos para los hombres, y estamos hablando de medidas conservadoras, en las que una copa de vino no excede las 5 onzas.

Debido a que el cáncer es más común más tarde en la vida, beber de manera responsable puede ser más crucial para las personas mayores que desean reducir los riesgos. “El envejecimiento está asociado con una inflamación generalizada en el cuerpo”, explica George F. Koob, director del Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo (NIAAA). Y esta inflamación puede causar un fenómeno conocido como estrés oxidativo, que elimina el equilibrio entre los radicales libres (los malos) y los antioxidantes (los buenos). “El estrés oxidativo causado por la inflamación crónica, combinado con la disminución de los niveles antioxidantes relacionada con la edad, podría contribuir al desarrollo de cáncer durante el envejecimiento”, agrega Koob.


Recibe contenido similar, suscríbete a nuestro Boletín


3. ¿Te preocupan los riesgos? Habla con tu médico   

Incluso con estudios globales como el publicado en Lancet Oncology y otros que examinan las tendencias estatales en Estados Unidos, todavía no está claro con exactitud cuántos casos de cáncer son causados directamente por el alcohol “y si la cantidad de esos casos está en aumento o disminución”, dice Koob.

Pero el impacto probablemente sea mayor que las estimaciones actuales, sostiene la Dra. Amy Justice, epidemióloga clínica y profesora de Medicina y Salud Pública en la Facultad de Medicina de Yale. En un comentario publicado junto con el estudio de Lancet Oncology (en inglés), Justice señala que los resultados no toman en cuenta a los exbebedores. Además, el estudio se basó en datos autorreportados: se les preguntó a las personas cuánto bebían, y pudo haber casos en los que el encuestado no recordaba o su consumo era mayor de lo que quería admitir.

“No les preguntamos a las personas con diabetes cuál es su hemoglobina glicosilada, la verificamos. Luego hablamos sobre su riesgo de resultados adversos para la salud, según los resultados de las pruebas y su perfil de riesgo personal”, escribe Justice. “Debemos usar un enfoque similar para asesorar a los pacientes sobre el riesgo del alcohol”.

No hemos llegado a ese punto... todavía. Mientras tanto, los expertos dicen que debes hablar con tu médico sobre cuánto bebes para poder entender mejor los riesgos. Muchas personas no tienen esta conversación sobre el alcohol con los proveedores de atención médica. De hecho, un estudio reveló que a más de una cuarta parte de los adultos mayores que consumían alcohol su médico no les preguntó al respecto. Y las mujeres son menos propensas que los hombres a hablar sobre el consumo de alcohol con su médico.

El uso indebido del alcohol a menudo se asocia con otros comportamientos de riesgo “que también podrían contribuir a un aumento del riesgo de cáncer durante el envejecimiento”, advierte Koob, aunque se desconoce “cómo estos riesgos y factores protectores interactúan entre sí o cómo el equilibrio del riesgo y los factores protectores podrían haber cambiado con el tiempo”.

Así que, además de pensar en lo que bebes, presta atención a cuánto te ejercitas y duermes. Y si fumas, trata de dejar. Algunos factores de riesgo para el cáncer, como la genética y la exposición a ciertas toxinas ambientales, están fuera de tu control. Pero muchos tipos de cáncer se pueden prevenir.  

Para obtener más información sobre dónde encontrar ayuda para el consumo de alcohol, visita el sitio web del NIAAA (en inglés).

7 estrategias para reducir el consumo de alcohol

¿Quieres consumir menos alcohol? Prueba estos consejos:

  1. Lleva un registro de cuánto bebes, ya sea en una tarjeta, un calendario o una aplicación.
  2. Cuenta y mide. Conoce el tamaño estándar de las bebidas para que puedas contar lo que tomas con precisión.
  3. Establece metas. Decide cuántos días beberás a la semana y cuánto alcohol consumirás.
  4. Busca alternativas. Ocupa tu tiempo de beber con actividades, pasatiempos e intereses saludables.
  5. Evita los desencadenantes. Piensa en lo que te hace más propenso a beber e intenta evitar esas situaciones.
  6. Planea cómo enfrentar los impulsos. Recuérdate por qué estás tratando de reducir el consumo, distráete con otra actividad o habla de las dificultades con alguien en quien confíes.
  7. Conoce tu “no”. Si te ofrecen una bebida, ten listo un “no, gracias” cortés y convincente.

Fuente: Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo (NIAAA)