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Esto es lo que debes saber sobre el coronavirus

Las subvariantes altamente contagiosas de ómicron circulan por todo Estados Unidos.

Últimos detalles

In English

  • Los CDC recomiendan vacunar a los niños pequeños. La Dra. Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), recomendó el 18 de junio que los padres vacunen a sus hijos pequeños de 6 meses a 5 años, con lo que aceptó los hallazgos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) y del comité asesor de vacunación de los CDC. “Recomiendo a los padres y cuidadores con preguntas a que hablen con su médico, enfermero o farmacéutico local para conocer más sobre los beneficios de las vacunas y la importancia de proteger a sus hijos al vacunarlos”, dijo Walensky en una declaración. El 17 de junio, la FDA autorizó las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna para ese grupo de edades más jóvenes y también autorizó la vacuna de Moderna para jóvenes de 6 a 17 años. Los funcionarios de los CDC han comenzado a distribuir las vacunas pediátricas para los niños más pequeños en todo el país, las que estarán disponibles en miles de consultorios, farmacias, centros de salud autorizados por el Gobierno federal, departamentos de salud y clínicas a partir de esta semana. En mayo, las autoridades de salud pública recomendaron un refuerzo para los niños de 5 años o más que han sido vacunados con la serie de dos dosis de Pfizer.
  • Podrían estar llegando nuevas opciones de vacunas contra la COVID-19. Un panel independiente de expertos recomendó el 7 de junio que la FDA autorice una vacuna de dos dosis basada en proteínas de la empresa de biotecnología Novavax, con sede en Maryland. Si la FDA autoriza el producto y los expertos en los CDC aprueban su uso, la vacuna se unirá a tres otras tres vacunas en Estados Unidos que han estado disponibles para ayudar a frenar la infección y la enfermedad causada por el coronavirus (SARS-CoV-2). Mientras tanto, Moderna, el fabricante de la vacuna contra la COVID-19, anunció el 8 de junio que una versión más reciente de su vacuna ARNm —hecha para combatir múltiples variantes del coronavirus, incluida ómicron, la variante ahora dominante— generó una fuerte respuesta inmunitaria entre los participantes de los ensayos clínicos. La empresa dice que planea enviar sus datos a la FDA en las próximas semanas con la esperanza de usar la nueva fórmula en las vacunas de refuerzo que se espera que se recomienden este otoño.
  • Uno de cada cuatro adultos mayores probablemente tenga síntomas prolongados de COVID. Un nuevo estudio a gran escala (en inglés) de los CDC encontró que uno de cada cinco sobrevivientes de COVID-19 de 18 a 64 años y uno de cada cuatro sobrevivientes de 65 años o más experimentaron al menos una enfermedad que podría deberse a una infección previa de SARS-CoV-2. Se observaron enfermedades en varios sistemas de órganos, incluidos el corazón, los riñones y los pulmones. Las enfermedades más comunes en ambos grupos de edad fueron síntomas respiratorios y dolor muscular. Otro dato clave: los adultos mayores en el estudio tenían un riesgo más alto de desarrollar enfermedades neurológicas y problemas de salud mental. Los investigadores también descubrieron que los sobrevivientes de COVID-19 tienen el doble de riesgo de desarrollar embolia pulmonar o enfermedades respiratorias.
  • Los CDC fortalecen la recomendación de refuerzo para los adultos mayores. Los CDC actualizaron su recomendación para los adultos mayores y las personas de más de 12 años que están inmunocomprometidos de decir que estas personas "pueden" recibir una segunda vacuna de refuerzo contra el COVID-19 a decir que "deberían" recibir una cuarta dosis. “Durante el último mes, hemos observado aumentos constantes en los casos, con un aumento marcado y considerable en las hospitalizaciones de adultos mayores”, dijeron los CDC en un comunicado el 19 de mayo. “Si bien los adultos mayores tienen la cobertura más alta de cualquier grupo de edad con las primeras dosis de refuerzo, la mayoría de los adultos mayores recibieron su última dosis (ya sea su serie primaria o su primera dosis de refuerzo) hace muchos meses, lo que deja a muchos vulnerables sin la protección que necesitan para prevenir enfermedades graves. hospitalización y muerte. Ya sea tu primer refuerzo o tu segunda dosis, si no has recibido la vacuna desde principios de diciembre del 2021 y cumples los requisitos, ahora es el momento de recibirla”.
  • Los CDC recomiendan las vacunas de refuerzo para las personas de 5 a 11 años. La directora de los CDC, Rochelle Walensky, recomendó el 19 de mayo que los niños de 5 a 11 años reciban una tercera dosis de la vacuna ARNm de Pfizer-BioNTech contra la COVID-19. Su recomendación sigue un voto de 11 a 1 del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) de la agencia que indica que estos niños deben recibir la vacuna adicional cinco meses después de la segunda dosis. El 17 de mayo, la FDA enmendó la autorización de uso de emergencia de la vacuna para agregar la vacuna de refuerzo para este grupo de edad. “Aunque en la mayoría de los casos la COVID-19 tiende a ser menos grave en los niños que en los adultos, la ola ómicron ha visto a más niños contraer la enfermedad y ser hospitalizados, Y los niños también pueden tener efectos a largo plazo, incluso después de una enfermedad leve inicialmente”, dijo el Dr. Robert M. Califf, comisionado de la FDA. Califf dijo que la tercera dosis está autorizada para “brindar protección continua contra la COVID-19”.
  • Tercera ronda de pruebas gratuitas de COVID en el hogar.  Las personas en el país ahora pueden visitar covidtests.gov y ordenar una tercera ronda de pruebas gratuitas de COVID-19 en el hogar. Esta última ronda proporcionará ocho pruebas gratuitas por hogar, lo que eleva la cantidad total de pruebas que las personas pueden solicitar que se envíen por correo a su hogar a 16. No hay costo para las pruebas ni para el envío, que está a cargo del Servicio Postal de EE.UU. “A medida que las subvariantes altamente transmisibles de ómicron aumentan los casos en algunas partes del país, las pruebas gratuitas y accesibles ayudarán a frenar la propagación del virus”, dice una hoja informativa de la Casa Blanca que anuncia la última ronda. La mayor disponibilidad de pruebas gratuitas en el hogar se anunció el día después de que el número de muertes en Estados Unidos por COVID-19 alcanzara un millón, y a medida que los casos, las hospitalizaciones y las muertes están aumentando. El Gobierno comenzó a ofrecer las pruebas gratuitas en enero y desde entonces, 350 millones de pruebas han sido enviadas a los hogares de las personas. Las personas que tienen dificultad para acceder a internet o necesitan ayuda para hacer un pedido pueden llamar al 800-232-0233 de 8 a.m. a medianoche, hora del este, siete días a la semana. La asistencia está disponible en inglés, español y 150 otros idiomas.
  • La COVID-19 cobra 1 millón de vidas en Estados Unidos. La cantidad de personas en Estados Unidos que murieron a causa de la COVID-19 alcanzó 1 millón el 16 de mayo. Este hito sombrío eclipsa el impacto de todas las otras catástrofes en la historia de nuestro país. Las muertes equivalen a más del doble de las bajas militares estadounidenses de la Segunda Guerra Mundial (405,399), la Guerra de Vietnam (58,220) y el ataque terrorista del 11 de Septiembre del 2001 (2,977). Estas muertes también han cobrado la vida de más personas en Estados Unidos que los 657,000 que murieron en la epidemia de gripe de 1918, también conocida como la gripe española, y los más de 700,000 que murieron a causa del VIH/SIDA desde1981. “El hecho de que más del 90% del millón de muertes por COVID en Estados Unidos durante los últimos dos años se hayan producido entre las personas de 50 años o más destaca la necesidad urgente de abordar cómo apoyamos la salud a medida que envejecemos”, dijo la directora ejecutiva de AARP, Jo Ann Jenkins. Si bien 1 millón de muertes es una cifra abrumadora, según un informe del Commonwealth Fund, la evolución vertiginosa de tres vacunas contra el coronavirus que han inmunizado completamente a casi 220 millones de personas en Estados Unidos ha evitado aproximadamente 2.2 millones más de muertes a causa de este virus. Sin embargo, si bien las hospitalizaciones y las muertes son mucho más bajas de lo que fueron este invierno pasado, las autoridades federales de salud pública y los expertos médicos señalan rápidamente que esta pandemia aún no ha quedado atrás. Y eso es especialmente cierto entre las personas en Estados Unidos que corren mayor riesgo de contraer el coronavirus: los adultos mayores, aquellos que tienen sistemas inmunitarios comprometidos y las personas con enfermedades subyacentes, como diabetes y enfermedades respiratorias.
  • La FDA restringe el uso de la vacuna contra la COVID de Johnson & Johnson. Las personas de 18 años o más que todavía no se han vacunado contra la COVID-19 deberían recibir la vacuna de Johnson & Johnson solo si las vacunas de Pfizer-BioNTech y de Moderna no están disponibles o no son médicamente adecuadas, o si recibir el producto de J&J es la única manera de vacunarse, según mencionaron los reguladores federales el 5 de mayo en una actualización a la autorización para el uso de emergencia de la vacuna. La razón, señaló en su anuncio la FDA, se debe a una complicación poco común —pero potencialmente mortal— llamada síndrome de trombosis-trombocitopenia (TTS), que se relacionó por primera vez con la vacuna de J&J en la primavera del 2021. Desde entonces, las autoridades de salud han monitoreado e investigado todos los casos de TTS, que se presenta cuando se forman coágulos de sangre y la persona también tiene niveles bajos de plaquetas en la sangre. La mayoría de los casos (ha habido 60 hasta marzo del 2022) han sido en mujeres; la mayoría ha tenido menos de 50 años. El TTS no se ha vinculado a las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna, que usan una tecnología diferente de ARNm que la de J&J. En diciembre, los CDC recomendaron las vacunas ARNm sobre el producto de J&J “en la mayoría de las situaciones”.

Respuestas a las preguntas más frecuentes sobre la COVID-19.


¿Cómo puedes contraer la COVID-19?  

COVID-19 es el nombre de la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2 (el nuevo coronavirus). Según los CDC, se transmite de tres maneras principales. Puedes contraer la COVID-19 tras inhalar, si estás cerca de una persona infectada que exhala pequeñas gotitas y partículas que contienen el virus. También puedes contagiarte si esas pequeñas gotitas y partículas caen en los ojos, la nariz o la boca (probablemente al toser o estornudar), o si tienes partículas de virus en las manos y luego te tocas los ojos, la nariz o la boca.

¿Quién corre riesgo de contraer COVID-19?

Toda persona puede contraer COVID-19, pero algunas corren un mayor riesgo de lo que los expertos llaman “enfermedad grave”, cuando es posible que se requiera hospitalización o cuidados intensivos. 

Los adultos mayores son más propensos que las personas más jóvenes y saludables a padecer una enfermedad grave a causa de la COVID-19. De hecho, la gran mayoría de las muertes por COVID-19 en Estados Unidos han ocurrido entre personas de 50 años o más, y el riesgo aumenta con la edad. 

Los adultos de cualquier edad con una enfermedad subyacente también corren un mayor riesgo de complicaciones por una infección de coronavirus, incluidas las personas con:

  • Cáncer
  • Enfermedad renal crónica
  • Enfermedades pulmonares crónicas, entre ellas la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), asma (moderada a grave), enfermedad pulmonar intersticial, fibrosis quística e hipertensión pulmonar
  • Demencia u otros trastornos neurológicos
  • Diabetes (tipo 1 o tipo 2)
  • Síndrome de Down
  • Trastornos cardíacos (como insuficiencia cardíaca, enfermedad arterial coronaria, cardiomiopatías o hipertensión)
  • Infección por VIH
  • Un estado inmunodeprimido (sistema inmunitario debilitado)
  • Enfermedad hepática
  • Trastornos de salud mental, incluidos depresión y trastornos del espectro de esquizofrenia
  • Sobrepeso y obesidad (definido como un índice de masa corporal de 25 o más)
  • Embarazo
  • Enfermedad de células falciformes o talasemia
  • Fumar, en el pasado o en la actualidad
  • Trasplante de un órgano sólido o de células madre sanguíneas (incluidos los trasplantes de médula ósea)
  • Derrame cerebral o enfermedad cerebrovascular, que afecta el flujo sanguíneo al cerebro
  • Trastorno por consumo de sustancias (como alcohol, opioides o cocaína)
  • Tuberculosis

Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


¿Qué puedes hacer para reducir tu riesgo?

Vacúnate y recibe el refuerzo. La FDA aprobó oficialmente dos vacunas: una serie de dos dosis de Pfizer-BioNTech y otra serie de dos dosis de Moderna. También emitió una autorización de uso de emergencia para una vacuna contra la COVID-19 desarrollada por Johnson & Johnson (J&J). Sin embargo, los CDC ahora recomiendan el uso de las vacunas de Pfizer y Moderna en comparación con el producto de J&J.

Las tres vacunas son eficaces para prevenir la hospitalización y la muerte a causa de la COVID-19. Las autoridades de salud pública están alentando a que todas las personas de 6 meses o más se vacunen, incluidas las personas que han tenido COVID-19 en el pasado. 

Los adultos de 18 años o más pueden recibir vacunas de refuerzo meses después de su serie inicial de vacunas para aumentar su protección contra la COVID, especialmente después de la variante altamente transmisible ómicron; las personas de 50 años o más pueden vacunarse dos veces, al igual que las personas más jóvenes con ciertas enfermedades que comprometen el sistema inmunitario. Las personas de 5 años o más que se vacunaron con Pfizer también pueden recibir una vacuna de refuerzo. 

Otras maneras de reducir la probabilidad de enfermarse por COVID-19: usar una mascarilla facial de alta calidad en espacios públicos cerrados (consulta las nuevas pautas de los CDC sobre cuándo podría necesitarse una en tu comunidad); evitar multitudes y espacios mal ventilados; poner al menos 6 pies entre ti y otras personas que no vivan en tu hogar; y lavarse las manos con frecuencia.

¿Las vacunas tienen efectos secundarios?

Es común experimentar efectos secundarios leves a moderados después de vacunarse, como dolor en el brazo, dolor de cabeza, fatiga, dolor en los músculos y las articulaciones, náuseas, fiebre o escalofríos, pero estas son “señales temporales y normales de que tu cuerpo está creando protección”, dicen los CDC. 

Un pequeño número de personas que recibieron la vacuna han experimentado reacciones adversas a los fármacos. Estos eventos graves después de la vacunación contra la COVID-19 “son poco comunes, pero pueden ocurrir”, dicen los CDC. La anafilaxia, una reacción alérgica, ha ocurrido en aproximadamente 2 a 5 personas por millón vacunadas en Estados Unidos (se han administrado casi 600 millones de dosis de la vacuna contra la COVID-19). Por eso es posible que te pidan que esperes unos 15 minutos después de la inyección o el refuerzo para poder monitorear tus síntomas. Los proveedores de vacunas están equipados con medicamentos para tratar rápidamente la reacción. 

Los funcionarios de salud también están monitoreando los informes de miocarditis o pericarditis en algunos adolescentes y adultos más jóvenes después de la vacunación con los productos de Pfizer y Moderna. La mayoría de estos pacientes que recibieron cuidados respondieron bien a los medicamentos y se sintieron mejor rápidamente, dicen los CDC. 

Otro evento poco común que se ha relacionado con la vacuna de J&J es un trastorno de coagulación poco común, pero grave, llamado síndrome de trombosis-trombocitopenia. Hasta marzo del 2022, se habían producido 60 casos de aproximadamente 14 millones de dosis administradas; nueve personas han muerto a causa de ellas. Las mujeres jóvenes de entre 30 y 40 años corren mayor riesgo. Después de analizar la evidencia del evento negativo, los CDC decidieron el 16 de diciembre del 2021 recomendar las vacunas de Pfizer y Moderna sobre el producto de J&J; la FDA ha limitado su autorización desde entonces. Sin embargo, la vacuna de J&J todavía está disponible para quienes “no pueden o no están dispuestos” a vacunarse con Pfizer o Moderna.

¿Puedes contraer COVID-19 incluso si estás completamente vacunado?

Las vacunas contra la COVID-19 pueden ayudar a prevenir una infección por coronavirus, pero lo más importante es que son muy eficaces para prevenir enfermedades graves a causa de la COVID-19. De hecho, las personas de 65 años o más no vacunadas tenían unas 4 veces más probabilidades de ser hospitalizadas a causa de una infección de coronavirus que las personas vacunadas hasta abril del 2022, según datos federales.

A pesar de estas protecciones, las vacunas no son un 100% eficaces para detener el virus —y los datos preliminares demuestran que ómicron se escabulle más de las vacunas que las variantes anteriores—, por lo que todavía es posible que las personas completamente vacunadas contraigan la COVID-19. Esto se denomina una “infección posvacunación”.

Las personas completamente vacunadas con infecciones posvacunación tienen menos probabilidades de desarrollar una enfermedad grave a causa de la COVID-19 que las personas no vacunadas, pero pueden ser contagiosas y propagar el virus a otros. Usar una mascarilla en entornos públicos cerrados puede ayudar a evitar que las personas con enfermedades asintomáticas o leves propaguen el virus a otras personas sin saberlo.


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¿Cuáles son los síntomas de la COVID-19?

Las personas con COVID-19 han reportado una amplia variedad de síntomas que típicamente aparecen de dos a 14 días luego de la exposición al virus, incluidos:

  • Fiebre o escalofríos
  • Tos
  • Falta de aire o dificultad para respirar
  • Fatiga
  • Dolor corporal o muscular
  • Dolor de cabeza
  • Nueva pérdida del sentido del gusto o del olfato
  • Dolor de garganta
  • Congestión o secreción nasal
  • Náuseas o vómitos
  • Diarrea 

Una prueba de COVID-19 puede ayudarte a determinar si tienes una infección. También puedes consultar la guía interactiva de los CDC para obtener consejos sobre la atención médica adecuada. La mayoría de las personas con COVID-19 pueden recuperarse en sus hogares. Sin embargo, si presentas síntomas alarmantes —dolor o presión en el pecho; desorientación o confusión; piel, labios o uñas pálidos, grises o azulados; dificultad para respirar; o incapacidad para despertarte o permanecer despierto— debes buscar atención médica de inmediato.

¿Qué debo saber sobre las pruebas? 

Las pruebas pueden ayudar a mantenerte seguro y mantener seguras a otras personas a tu alrededor. Si tienes síntomas, hazte una prueba. También debes hacerte una prueba antes de un evento o una reunión en un lugar cerrado, o después de haber estado expuesto a alguien con COVID-19. Puedes solicitar pruebas gratuitas del Gobierno en covidtest.gov.

¿Qué debes hacer si te enfermas?

Es importante que permanezcas en casa y te separes de los demás durante al menos cinco días si tienes un resultado positivo en la prueba de COVID-19, incluso si no tienes síntomas y no te sientes enfermo, y debes usar una mascarilla cuando estés cerca de las demás personas durante al menos 10 días. 

Si tus síntomas persisten después de cinco días, es posible que tengas que aislarte durante más tiempo. Los CDC tienen pautas de aislamiento para escenarios específicos, incluso para personas inmunocomprometidas. Mantente hidratado, realiza un seguimiento de tus síntomas y mantente en contacto con tu proveedor de atención médica. Tal vez califiques para recibir un tratamiento que puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar complicaciones. Si notas alguno de los siguientes síntomas, busca atención médica inmediata: dificultad para respirar; dolor persistente o presión en el pecho; nueva confusión; incapacidad para despertarte o mantenerte despierto; piel, labios o uñas pálidos, grises o azulados, según el tono de la piel.

¿Hay tratamientos?

Hasta ahora, la FDA ha aprobado solo un tratamiento para la COVID-19: el medicamento antiviral remdesivir, que se usa para las personas hospitalizadas con COVID-19 y aquellos con riesgo de ser hospitalizados. Algunas otras terapias tienen autorización de la FDA, incluidos los tratamientos con anticuerpos monoclonales, que ayudan a imitar el sistema inmunitario del cuerpo y a combatir una infección viral.

Y el 22 de diciembre, la FDA autorizó el primer tratamiento de su tipo para la COVID-19: una pastilla recetada de Pfizer que puede ayudar a evitar que una infección por coronavirus cause una enfermedad grave en las personas con mayor riesgo de complicaciones por COVID-19. Una píldora similar del fabricante de medicamentos Merck recibió el visto bueno de los reguladores poco después. A diferencia de otros tratamientos para la COVID, que se administran en los centros de atención médica por medio de una inyección o infusión, estos medicamentos orales se surten en las farmacias y se toman en el hogar.

¿Cuáles son las variantes?

Los funcionarios de salud pública han identificado varias nuevas cepas del coronavirus; algunas son más contagiosas y podrían ocasionar una enfermedad más severa. En Estados Unidos, la principal variante de preocupación es ómicron y sus cepas hermanas. Hasta ahora, las vacunas de refuerzo disponibles todavía brindan protección contra la variante ómicron, pero las autoridades de salud pública están instando a todos los adultos y a los jóvenes que reúnen los requisitos a recibir una dosis de refuerzo para mayor protección, ya que la cepa altamente transmisible tiene algunas capacidades que le permiten eludir la vacuna. Los adultos de 50 años o más pueden recibir un segundo refuerzo.

Nuevas investigaciones demuestran que las vacunas de refuerzo ARNm de Pfizer y Moderna son muy eficaces para prevenir las hospitalizaciones causadas por una infección de ómicron, aunque la protección disminuye unos cuatro meses después de la tercera dosis.

¿Qué es la COVID de largo plazo?

Muchos sobrevivientes de COVID-19 enfrentan síntomas persistentes durante semanas o meses después de la infección, incluso si la infección inicial fue leve o asintomática. Tienen mareos, insomnio, confusión, taquicardia o una serie de otros efectos duraderos que les impiden reanudar su vida normal. 

Un informe publicado por los CDC (en inglés) encontró que hasta uno de cada cuatro adultos mayores con COVID-19 tenían síntomas nuevos o persistentes. 

Los expertos recomiendan que los pacientes que tuvieron COVID-19 y tienen síntomas prolongados procuren la atención de un proveedor médico. Varios hospitales y centros de investigación de Estados Unidos han establecido clínicas especiales y servicios de rehabilitación para sobrevivientes.

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