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¿Cómo mantenerte sano durante tus viajes?: Consejos para disfrutar de las vacaciones de verano 

 

Últimas actualizaciones sobre el coronavirus

La mayoría de los adultos mayores están completamente vacunados contra la COVID-19.

Últimos detalles

In English

  • Las personas vacunadas pueden contagiar la variante delta a otras. Un estudio publicado el 30 de julio por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) muestra que las personas vacunadas que contraen COVID-19 de la variante delta, altamente contagiosa, tienen cargas virales similares a las de las personas no vacunadas, lo que significa que, aunque no se enfermen gravemente de una infección, pueden transmitir el virus a otras personas. Este hallazgo fue "un descubrimiento fundamental" que condujo a la actualización de las directrices de los CDC que animan a las personas vacunadas a llevar una máscara en lugares cerrados en zonas donde las tasas de transmisión de COVID-19 son altas, explicó la directora de los CDC, Rochelle Walensky, en un comunicado. "La recomendación de enmascaramiento se actualizó para garantizar que el público vacunado no transmita el virus a otras personas sin saberlo, incluidos sus seres queridos no vacunados o inmunodeprimidos", dijo. También se recomienda encarecidamente el uso de mascarillas en las escuelas, basándose en estos nuevos datos. Y las personas totalmente vacunadas que vivan con niños pequeños o con personas inmunodeprimidas o vulnerables por otros motivos también pueden considerar la posibilidad de enmascararse en lugares públicos cerrados, según las nuevas orientaciones. Puede comprobar la situación del virus en su comunidad en el sitio web de los CDC.
  • Los casos, hospitalizaciones y muertes por COVID-19 están aumentando en casi todos los estados. Impulsados por la variante delta, altamente contagiosa, los casos de COVID-19, las hospitalizaciones y las muertes siguen aumentando en los EE.UU., especialmente en las comunidades donde las tasas de vacunación son bajas. La media móvil de siete días de nuevos casos diarios (66.606) aumentó un 64,1% esta semana, en comparación con la anterior. Las hospitalizaciones han aumentado un 46,3% y las muertes relacionadas con el COVID-19 han aumentado un 33,3%, según los datos de los CDC
  • Se anuncian normas de vacunación para los empleados federales mientras aumentan los casos de COVID. El presidente Joe Biden anunció el 29 de julio que los empleados federales y los contratistas in situ tendrán que dar fe de su estado de vacunación. Los trabajadores no vacunados deberán llevar una máscara, distanciarse físicamente de los demás y cumplir con las pruebas semanales o quincenales. El gobierno federal emplea a más de 4 millones de estadounidenses. El presidente también introdujo nuevos incentivos para ayudar a animar a más estadounidenses a vacunarse, incluyendo reembolsos a las pequeñas y medianas empresas que den a sus empleados tiempo libre para vacunar a sus familiares. Y pidió a los estados, territorios y gobiernos locales que ofrezcan 100 dólares a quien se vacune por completo con el dinero del Plan de Rescate Americano. "Si los incentivos nos ayudan a vencer este virus, creo que deberíamos utilizarlos. Todos nos beneficiamos si conseguimos que más gente se vacune", dijo Biden en una rueda de prensa. Hasta ahora, casi 164 millones de estadounidenses están totalmente vacunados, algo menos del 50% de la población. 
  • Las hospitalizaciones entre los adultos mayores de 65 años vuelven a aumentar. Después de varios meses de un drástico descenso, los datos preliminares de las últimas tres semanas muestran que las hospitalizaciones por la COVID-19 entre los adultos mayores vuelven a aumentar. "Estos son los primeros aumentos en las tasas de hospitalizaciones asociadas a COVID-19 que se observan en este grupo de edad desde abril de 2021", informan los CDC. Las personas no vacunadas representan prácticamente la totalidad -el 97 por ciento- de las hospitalizaciones y muertes por COVID en los Estados Unidos, dijeron los funcionarios de salud en una sesión informativa del 22 de julio. Hasta ahora, casi el 80% de los adultos de 65 años o más están totalmente vacunados. 
  • La COVID-19 lleva a una disminución de la esperanza de vida en Estados Unidos. Un nuevo informe federal muestra que la esperanza de vida en Estados Unidos disminuyó 1.5 años en el 2020 en comparación con el 2019, principalmente debido a la pandemia de coronavirus. Para las personas negras e hispanas, dos grupos afectados desproporcionadamente por la enfermedad y la muerte por COVID-19, la disminución fue aún más drástica (aproximadamente 3 años). La disminución de la esperanza de vida en el 2020 “fue el descenso más pronunciado de un año desde la Segunda Guerra Mundial, cuando la esperanza de vida disminuyó 2.9 años entre 1942 y 1943”, dijeron los funcionarios de salud en un comunicado de prensa. En general, las muertes por COVID-19 contribuyeron al 74% de la disminución. También contribuyeron las lesiones no intencionales, las sobredosis de drogas, los homicidios, la diabetes y la enfermedad crónica del hígado y la cirrosis. 
  • La mitad de los pacientes hospitalizados con COVID-19 experimentan una complicación de salud. Un nuevo estudio publicado en The Lancet que analizó a más de 70,000 adultos del Reino Unido hospitalizados con COVID-19 descubrió que casi la mitad experimentó al menos una complicación de salud. Entre las más comunes se encontraban las complicaciones que afectaban a los riñones y al sistema respiratorio; también se registraron problemas neurológicos y cardiovasculares.  Estas complicaciones se produjeron en todos los grupos de edad, incluso en personas jóvenes y previamente sanas. Sin embargo, los pacientes de 50 años o más y los ingresados en cuidados intensivos presentaban el mayor riesgo. Los resultados sugieren que "es probable que las complicaciones de la COVID-19 supongan una carga considerable para la asistencia sanitaria y social en los próximos años", aseguran los autores del estudio. 
  • Los CDC y la FDA dicen que todavía no se necesitan vacunas de refuerzo. Pfizer y BioNTech anunciaron que se están preparando para solicitar la autorización del Gobierno para producir una vacuna de refuerzo contra la COVID-19 y que están desarrollando una nueva vacuna para combatir la variante delta. Pero apenas unas horas después de este anuncio, los CDC y FDA emitieron una declaración conjunta en la que informan que las personas que han sido completamente vacunadas no necesitan una vacuna de refuerzo. “Las personas que están completamente vacunadas están protegidas contra enfermedades graves y muertes, incluso contra las variantes que actualmente circulan en el país, como delta”, dice la declaración conjunta. Pfizer dijo en su declaración que, basándose en sus datos —y citando un estudio de Israel—, la eficacia de su vacuna ha disminuido seis meses después de que las personas recibieran una segunda dosis, por lo que puede ser necesaria una tercera dosis. Se espera que las compañías pidan autorización a la FDA para una tercera dosis en las próximas semanas. Las agencias gubernamentales dicen que están revisando los datos científicos para determinar si se necesitan dosis de refuerzo.
  • Delta se convierte en la variante dominante. La variante del coronavirus altamente transmisible —conocida como delta— ahora representa más de la mitad de los nuevos casos de COVID-19 en Estados Unidos, según datos de los CDC. En algunas partes del país, esta variante es responsable de más de tres cuartas partes de los casos nuevos de coronavirus. Los estudios indican que las dosis completas de las vacunas autorizadas por el Gobierno federal ofrecen un alto nivel de protección contra la infección y la enfermedad grave ocasionada por la variante delta y por otras variantes preocupantes. Aun así, algunas jurisdicciones locales recomiendan que todos, incluidos los individuos vacunados, usen mascarillas en lugares públicos cerrados como medida de precaución debido a lo contagiosa que es la variante.  
  • Es probable que el coronavirus estuviera circulando en los EE. UU. meses antes de que se generalizara. Nuevos datos de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) sugieren que el SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, circulaba en EE. UU. en diciembre del 2019, varias semanas antes de los primeros casos reconocidos. Los investigadores analizaron más de 24,000 muestras de sangre almacenadas de participantes en los 50 estados que se investigaron entre el 2 de enero y el 18 de marzo de 2020 y encontraron anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en nueve muestras de participantes. “Estos anticuerpos no aparecen hasta aproximadamente dos semanas después de que una persona fue infectada, lo que indica que los participantes con estos anticuerpos estuvieron expuestos al virus al menos varias semanas antes de que se tomara la muestra”, afirma un comunicado de prensa de los NIH. Los resultados se alinean con un estudio anterior de los CDC, que también sugiere que el virus estaba en los EE. UU. en diciembre de 2019.
  • Los expertos continúan viendo síntomas persistentes en personas con infecciones anteriores por coronavirus. Un nuevo análisis publicado en JAMA Network Open (en inglés) destaca cuán comunes son los síntomas nuevos o persistentes en las personas que se recuperan de COVID-19. En 45 estudios, más del 70% de los pacientes con COVID-19, la mayoría de los cuales fueron hospitalizados por la enfermedad, informaron una variedad de síntomas —84 en total— meses después de su diagnóstico inicial. La dificultad para respirar, la fatiga y los trastornos del sueño se encontraban entre los síntomas informados con mayor frecuencia. La ansiedad y la depresión también fueron síntomas comunes. Es más, investigaciones anteriores han encontrado que los síntomas de larga duración son comunes en personas que tenían casos leves o asintomáticos de COVID-19. "Con millones de personas que experimentan la infección por COVID-19, los síntomas persistentes son una carga para cada paciente y sus familias, así como para la atención ambulatoria, la salud pública y la economía", escriben los autores del informe.

Lo que necesitas saber sobre el coronavirus.

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¿Los adultos mayores tienen un mayor riesgo de contraer una enfermedad?  

Los adultos mayores y las personas con enfermedades crónicas subyacentes tienen más probabilidades que las personas más jóvenes y saludables de experimentar complicaciones severas a causa de la COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus. No hay una edad específica en la que el riesgo aumenta. Por el contrario, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dicen que "el riesgo aumenta en forma constante con la edad", y el mayor riesgo de enfermar gravemente corresponde a las personas de 85 años o más. El 95% de las muertes a causa de la COVID-19 en EE.UU. han sido de personas de 50 años o más

Parte de la razón por la que el riesgo aumenta con la edad es que las personas son más propensas a tener otros problemas de salud con el paso de los años, y las enfermedades subyacentes son un impulsor importante de complicaciones a causa de la COVID-19. Un informe de los CDC publicado en junio del 2020 halló que las hospitalizaciones de personas con COVID-19 fueron seis veces más numerosas entre pacientes con problemas de salud crónicos en comparación con personas sanas, y las muertes entre el primer grupo fueron doce veces más elevadas.

Según los CDC, las personas con los siguientes trastornos tienen un mayor riesgo de enfermar gravemente a causa de la COVID-19:

  • Cáncer
  • Enfermedad renal crónica
  • Enfermedades pulmonares crónicas, incluidos la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), asma (moderada a grave), enfermedad pulmonar intersticial, fibrosis quística e hipertensión pulmonar
  • Demencia u otros trastornos neurológicos
  • Diabetes (tipo 1 o tipo 2)
  • Síndrome de Down
  • Trastornos cardíacos (como insuficiencia cardíaca, enfermedad arterial coronaria, cardiomiopatías o hipertensión)
  • Infección del VIH
  • Un estado inmunodeprimido (sistema inmunitario debilitado)
  • Enfermedad hepática
  • Sobrepeso y obesidad (definido como un índice de masa corporal de 25 o más)
  • Embarazo
  • Enfermedad de células falciformes o talasemia
  • Fumar, en el pasado o en la actualidad
  • Trasplante de un órgano sólido o de células madre sanguíneas (incluidos los trasplantes de médula ósea)
  • Derrame cerebral o enfermedad cerebrovascular, que afecta el flujo sanguíneo al cerebro
  • Trastorno por consumo de sustancias (como alcohol, opioides o cocaína)

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Vacunas, tratamientos, fraudes y más.

¿Qué pueden hacer los adultos mayores para reducir el riesgo? 

Vacunarse

La FDA ha emitido autorización para el uso de emergencia de tres vacunas contra la COVID-19 elaboradas por Pfizer-BioNTech, Moderna y Johnson & Johnson (J&J). Las tres vacunas son inocuas y eficaces para prevenir la enfermedad grave, según los estudios.

Las personas que han sido completamente vacunadas (que hayan pasado dos semanas después de la dosis única de la vacuna de J&J, o dos semanas después de la segunda dosis en el caso de las vacunas que requieren dos inoculaciones) pueden comenzar a aflojar algunas de las precauciones que han estado tomando durante el último año. Por ejemplo, ya no necesitan usar mascarilla o mantener seis pies de distancia, excepto cuando lo requieren las regulaciones federales o locales, o para seguir las normas de las empresas o luegares de trabajo. Las personas vacunadas también pueden viajar más libremente. Por ehemplo, no será necesario hacerse un examen de COVID ni guardar cuarentena luego de viajes nacionales.

Evitar las multitudes y el contacto cercano con los demás

Si no has recibido la vacuna, la mejor manera de no contraer una infección de coronavirus es evitar la exposición al virus. Limita lo más posible las interacciones con personas que no viven en tu hogar, mantén una distancia de al menos 6 pies de otras personas y lávate las manos con agua y jabón frecuentemente (o usa un desinfectante de manos a base de alcohol si no hay agua y jabón disponible).

Usar mascarilla

Además, si no estás completamente vacunado: Los CDC recomiendan usar mascarillas en espacios cerrados (con excepción de tu hogar, siempre que no haya una persona infectada con el virus) y también al aire libre cuando no se pueda mantener una distancia de al menos 6 pies de otras personas. La mascarilla ayuda a proteger a quien la usa contra infecciones de coronavirus, además de ayudar a proteger a los demás de ser infectados por quien la lleva puesta.

Usar una mascarilla quirúrgica por debajo de una mascarilla de tela mejora en forma significativa la protección contra el coronavirus al crear un calce más ajustado sobre el rostro, según los resultados de un estudio de los CDC publicado el 10 de febrero. El estudio reveló que cuando se usa una mascarilla de tela sobre una mascarilla quirúrgica, se bloquean el 92.5% de las partículas generadas al toser, en comparación con solo aproximadamente el 42% cuando se usa una sola mascarilla (ya sea quirúrgica o de tela). 

El estudio de los CDC también halló que la eficacia de las mascarillas quirúrgicas se puede mejorar atando las tiras del lazo de la oreja en el punto en que se unen a la mascarilla, y doblando hacia adentro y aplastando el borde de la mascarilla. Los investigadores dijeron que los resultados demuestran la importancia de asegurar que la mascarilla se ajuste bien, sin huecos ni espacios alrededor de los bordes.

¿Y los viajes? 

Antes de hacer planes de viaje, verifica todas las reglas que se aplican a tu lugar de destino y al medio de transporte. Varios países y estados tienen restricciones de viaje o normas que pueden afectar tu viaje. Lo mismo ocurre con las aerolíneas. AARP tiene una lista de restricciones relacionadas con el coronavirus para viajeros según cada estado. Además, los CDC emitieron recomendaciones de viaje específicas para cada país (en inglés)  basadas en los niveles de riesgo de contraer la COVID-19.

Los CDC dicen que los viajeros vacunados y los no vacunados aún deben seguir estas recomendaciones para viajar de forma segura:

  • Usa una mascarilla que cubra la nariz y la boca. Se requiere el uso de mascarilla en aviones, autobuses, trenes y otros tipos de transporte público, y en centros de transporte en EE.UU. (como aeropuertos y estaciones).
  • Mantente distancia de los demás y evita las multitudes
  • Lávate las manos con frecuencia o usa desinfectante de manos

Pautas de viaje para las personas completamente vacunadas. Las personas que están completamente vacunadas pueden viajar "con poco riesgo para ellas", según los oficiales de la salud, pero de todas formas deben usar mascarilla, evitar las multitudes, mantener el distanciamiento social y lavarse las manos con frecuencia. Ellas pueden salir del país sin hacerse una prueba de COVID-19 a menos que su lugar de destino exija la prueba, y no tienen que hacer cuarentena al retornar a Estados Unidos a menos que así lo exija una jurisdicción local. 

No obstante, todavía se requiere que las personas vacunadas tengan resultado negativo en una prueba de COVID-19 antes de abordar un vuelo internacional con destino a Estados Unidos, dijeron los CDC, y deberán hacerse otra prueba entre tres y cinco días después de su retorno. Las personas están completamente vacunadas dos semanas después de la segunda dosis de las vacunas contra la COVID-19 que requieren dos dosis, o dos semanas después de recibir la vacuna de Johnson & Johnson, de dosis única. 

Pautas de viaje para las personas no vacunadas. Los CDC recomiendan posponer los viajes hasta que estés completamente vacunado, ya que viajar aumenta tus probabilidades de contraer y propagar la COVID-19. 

Una prueba de detección puede ayudarte a viajar de manera más segura, dicen los CDC. Los CDC recomiendan que te hagas una prueba viral de uno a tres días antes de tu viaje. Lleva una copia de los resultados de tu prueba durante el viaje; es probable que te la pidan.

Se recomienda que las personas que no están vacunadas no hagan viajes internacionales. Aquellos que tengan que viajar deberían presentar un resultado negativo de una prueba viral de COVID-19 no más de tres días antes de abandonar el país, y presentar un resultado negativo de una prueba viral de COVID-19 no más de tres días antes de regresar al país.

AARP tiene información sobre advertencias de viaje específicas, cargos por cambio de las aerolíneas y más sobre cómo mantenerte seguro cuando viajas.

¿Cómo se está propagando el coronavirus?

Los CDC actualizaron sus pautas y dicen que la COVID-19 se propaga “cuando una persona infectada exhala gotitas y partículas muy pequeñas que contienen el virus” y otra persona las inhala, razón por la cual los expertos advierten contra la congregación de personas en espacios mal ventilados. Estas gotitas y partículas también pueden aterrizar en los ojos, la nariz o la boca de una persona y “en ciertas circunstancias, pueden contaminar las superficies que tocan”.

Sin embargo, los expertos en salud se centran menos ahora en la transmisión por contacto que en los primeros meses de la pandemia, ya que “la evidencia actual sugiere marcadamente que la transmisión por contacto con superficies contaminadas no contribuye sustancialmente a nuevas infecciones”, dicen los CDC. Limpiar las superficies con jabón o detergente es suficiente para prevenir la propagación del coronavirus en la mayoría de las situaciones.

Finalmente, es importante mencionar que las personas pueden propagar la COVID-19 antes de presentar síntomas (personas presintomáticas) o incluso si nunca presentan síntomas (personas asintomáticas). Un estudio publicado el 7 de enero en JAMA Network Open halló que las personas asintomáticas representan alrededor del 59% de toda la transmisión de COVID-19. El estudio subraya por qué es importante usar mascarilla, practicar el distanciamiento social, evitar las multitudes y tomar otras precauciones, ya sea que tengas síntomas o no.

¿Cuáles son los síntomas?

Las personas con COVID-19 han reportado una amplia variedad de síntomas que típicamente aparecen de dos a 14 días luego de la exposición al virus. Esta es la lista más reciente de los síntomas, según los CDC.

  • Fiebre o escalofríos
  • Tos
  • Falta de aire o dificultad para respirar
  • Fatiga
  • Dolor corporal o muscular
  • Dolor de cabeza
  • Nueva pérdida del sentido del gusto o del olfato
  • Dolor de garganta
  • Congestión o secreción nasal
  • Náuseas o vómitos
  • Diarrea

Los CDC reconocen que esta lista no es exhaustiva; las erupciones o lesiones en la piel también pueden ser una señal del virus.

Los expertos en salud les solicitan a aquellas personas con síntomas que llamen a su proveedor de cuidados de salud o a su departamento de salud local para instrucciones sobre qué hacer antes de acudir a un centro y transmitir gérmenes a otras personas. Quienes se sienten enfermos y no están seguros de sus síntomas pueden también verificar la guía interactiva de los CDC (en inglés), que ofrece consejos sobre la atención médica adecuada.  

Sin embargo, si presentas señales de advertencia de emergencia: dolor o presión en el pecho, desorientación o confusión, color azulado en el rostro o los labios, dificultad para respirar o incapacidad para despertarte o permanecer despierto, busca atención médica de inmediato, advierten los funcionarios de salud. 

Los CDC también tienen consejos sobre qué hacer en caso de recibir un diagnóstico de COVID-19.

¿Cuál es el tratamiento para la COVID-19?

Los investigadores continúan estudiando posibles tratamientos eficaces para la COVID-19 y ha habido varios avances prometedores. Estas son algunas opciones de tratamiento:

Remdesivir: Este fármaco es el primer tratamiento contra la COVID-19 —y hasta ahora, el único— autorizado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA). Las investigaciones muestran que puede ayudar a los pacientes hospitalizados con COVID-19 a recuperarse más rápidamente de la enfermedad.

Dexametasona y otros corticosteroides: El 2 de septiembre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó nuevas pautas que recomiendan enfáticamente el uso de la dexametasona (junto con otros corticosteroides comunes asequibles, como la hidrocortisona) para el tratamiento de pacientes "con casos graves y críticos de COVID-19". En los ensayos clínicos se encontró que los corticosteroides reducen el riesgo de muerte en los pacientes hospitalizados a raíz de la enfermedad.

Bamlanivimab y etesevimab: Este tratamiento, de la empresa farmacéutica Eli Lilly, combina dos fármacos de anticuerpos monoclonales. La combinación recibió la autorización de uso de emergencia de la FDA el 9 de febrero para el tratamiento de casos leves a moderados de COVID-19 en pacientes que presentan un alto riesgo de enfermar gravemente, incluidas las personas de 65 años o más y las que tienen enfermedades crónicas. El medicamento bamlanivimab, usado por sí solo, ya no está autorizado como tratamiento. Los medicamentos no están aprobados para el tratamiento de pacientes hospitalizados o que necesitan oxígeno.

Casirivimab e imdevimab: El cóctel de anticuerpos monoclonales de Regeneron es otro tratamiento con anticuerpos que recibió la autorización para uso de emergencia el 21 de noviembre para el tratamiento de COVID-19 leve a moderada en pacientes no hospitalizados que tienen un alto riesgo de enfermar de gravedad, incluidas las personas de 65 años o más y las que padecen enfermedades crónicas.

Plasma de convaleciente: El plasma sanguíneo de los pacientes que se han recuperado de una infección por coronavirus contiene anticuerpos que pueden acelerar la recuperación cuando se administra a pacientes hospitalizados con COVID-19. La FDA emitió una autorización para el uso de emergencia del plasma de convaleciente el 23 de agosto. Un estudio publicado el 6 de enero en la revista New England Journal of Medicine reveló que las infusiones de plasma en pacientes de 65 años o más con síntomas leves de COVID-19 en un lapso de pocos días a partir de la aparición de los síntomas redujo en forma significativa la necesidad de utilizar oxígeno.

¿Qué debes saber sobre las vacunas?

La FDA ha emitido autorizaciones de uso de emergencia para tres vacunas: la de Pfizer-BioNTech, la de Moderna y la de Johnson & Johnson

Las tres vacunas son seguras y eficaces para prevenir enfermedades graves, según los estudios, y las reacciones adversas han sido muy infrecuentes.

Las vacunas de Moderna y de Pfizer-BioNTech requieren dos dosis, administradas con intervalos de 21 días (Pfizer) o 28 días (Moderna). De no ser esto posible, los CDC han dicho que las dosis pueden espaciarse hasta seis semanas.

La vacuna de Johnson & Johnson requiere solo una dosis. El 23 de abril, las autoridades de salud agregaron una advertencia a la hoja informativa de esta vacuna después de conocerse informes sobre un tipo raro pero grave de coágulo de sangre que experimentó un pequeño número de personas que habían recibido esa vacuna. La FDA y los CDC revisaron 15 casos reportados del trastorno de coagulación de la sangre, todos en mujeres de 18 a 59 años que habían recibido la vacuna de J&J, y determinaron que los beneficios de la vacuna superan cualquier riesgo conocido.

La nueva advertencia recomienda que las personas busquen atención médica de inmediato si experimentan alguno de los siguientes síntomas después de recibir la vacuna de J&J: dolor en el pecho; inflamación en las piernas; dolor abdominal persistente; dolores de cabeza intensos o persistentes; visión borrosa, o susceptibilidad a desarrollar hematomas o pequeños puntos rojos en la piel, más allá del lugar de la inyección. Entre los casos conocidos, estos síntomas ocurrieron de seis a quince días después de vacunarse, lo que los diferencia de los efectos secundarios previstos de la vacuna. También advierte a los proveedores de atención médica que la heparina —un medicamento que se usa comúnmente para descomponer coágulos— puede ser perjudicial en pacientes con este tipo poco común de coágulo.

También se han reportado casos de inflamación leve del músculo cardíaco y los tejidos circundantes (miocarditis y pericarditis) en personas jóvenes luego de vacunarse contra la COVID-19. Las autoridades de salud determinaron que este es un "efecto secundario sumamente infrecuente" y continúan alentando a vacunarse a todas las personas que pueden recibir la vacuna. 

Es común que experimentes efectos secundarios temporales después de vacunarte; estos incluyen dolor en el brazo, dolor de cabeza, fatiga, dolor muscular o en las articulaciones, náuseas, fiebre o escalofríos. Estos son una señal de que la vacuna está surtiendo efecto.

Una persona se considera completamente vacunada dos semanas después de recibir la vacuna de Johnson & Johnson o después de la segunda inyección de las vacunas que requieren dos dosis.

¿Qué debo saber sobre las variantes del coronavirus?

Los funcionarios de salud pública han identificado varias nuevas cepas del coronavirus, algunas de las cuales son más contagiosas. Esto preocupa a los expertos, quienes dicen que podrían causar un aumento en los casos de COVID-19 entre las personas que no han sido vacunadas. Otra preocupación de los expertos es que si surge una nueva variante, las vacunas no ofrezcan protección.

La variante más común, conocida como B.1.617.2 (o delta), se descubrió por primera vez en la India, pero ahora circula en varios países, entre ellos Estados Unidos, donde es la variante dominante. Es una variante sumamente transmisible, pero los expertos dicen que las vacunas autorizadas por el Gobierno federal hasta ahora parecen proporcionar un alto nivel de protección contra las infecciones y la enfermedad grave que puede causar. 

Otras variantes preocupantes incluyen una descubierta por primera vez en el Reino Unido (B.1.1.7., o alfa), otra identificada por primera vez en Sudáfrica (B.1.351, o beta) y una tercera hallada por primera vez en Brasil (P.1, o gamma). Las vacunas también han demostrado ser eficaces contra estas variantes. 

¿Algunas personas tienen síntomas persistentes? 

Muchos sobrevivientes de COVID-19 enfrentan síntomas persistentes durante semanas o meses después de la infección, incluso si la infección inicial fue leve o asintomática. Tienen mareos, insomnio, confusión, taquicardia o una serie de otros efectos duraderos que les impiden reanudar su vida normal.

Los expertos recomiendan que los pacientes que tuvieron COVID-19 y tienen síntomas persistentes procuren la atención de un proveedor médico. Muchos hospitales del país han establecido clínicas especiales para sobrevivientes y ya han adquirido muchos conocimientos sobre las mejores formas en las que pueden ayudar.

¿Qué debo saber sobre las pruebas?

Los CDC dicen que debes considerar hacerte una prueba de COVID-19 si:

  • Tienes síntomas de COVID-19.
  • Has estado en contacto cercano (a menos de 6 pies por un total de 15 minutos o más) con alguien que haya tenido un diagnóstico confirmado de COVID-19. (Las personas completamente vacunadas que no tienen síntomas de COVID-19 y las personas que han dado positivo a una prueba de COVID-19 en los últimos 3 meses no necesitan hacerse una prueba después de ser expuestas).
  • Has participado en actividades que te exponen a un mayor riesgo de COVID-19, como viajar, ir a reuniones sociales grandes o en masa, o estar en entornos cerrados concurridos
  • Tu proveedor de atención médica o el Departamento de Salud de tu estado o local te han pedido que te hagas la prueba.

Las pruebas de COVID-19 más precisas usan un método llamado reacción en cadena de la polimerasa, o PCR. Las pruebas PCR requieren que tu muestra se envíe a un laboratorio, por lo que el resultado puede tardar unos días. 

La FDA también otorgó una autorización de uso de emergencia para las pruebas rápidas que utilizan la tecnología de antígenos. Las pruebas de antígenos son más rápidas porque las muestras no necesitan enviarse a un laboratorio, pero los estudios muestran que son menos precisas, especialmente si eres asintomático. 

La FDA también aprobó cinco pruebas de COVID-19 para hacer en el hogar que arrojan resultados en tiempo real; entre ellas, una será de venta libre, sin necesidad de receta. Se espera que lleguen al mercado este año.  

Esta historia se actualizará periódicamente con nuevos desarrollos sobre el brote global. Consulta regularmente esta página.

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