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Cómo encontrar el terapeuta adecuado

Ya sea que tengas o no dificultades para sobrellevar la pandemia, hay ayuda disponible.

Paciente en una consulta con su terapista

GETTY IMAGES

In EnglishEsto también pasará, dice el viejo dicho. Pero cuando la vida da un giro inesperado, puede ser difícil tomar las cosas con calma. Tal vez estés siempre irritable (un signo frecuente de la depresión) o sientas el estrés que con frecuencia sobreviene cuando cuidamos a nuestros padres mayores. Quizás tu matrimonio esté estancado en una rutina o enfrentes un cambio radical en tu vida, como adaptarte a la jubilación o a la partida de tus hijos. Y luego está la pandemia de coronavirus, que para muchos ha causado sentimientos de dolor, ansiedad e impotencia.

Por el motivo que sea, si te sientes deprimido, ansioso, preocupado o decaído y estos sentimientos están afectando tu vida, tal vez sea el momento de recurrir a la terapia para que te ayude a superarlos.

Existen diversas propuestas terapéuticas, pero muchos terapeutas combinan elementos de dos escuelas: la terapia cognitivo conductual y la terapia psicodinámica. Antes de buscar un terapeuta, es conveniente que comprendas bien estos dos enfoques.


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Terapia cognitivo conductual

La terapia cognitivo conductual (TCC) es una modalidad guiada, lo que significa que el terapeuta dirige el proceso y les enseña a los pacientes a adquirir estrategias eficaces para enfrentar diversos problemas, como depresión, ansiedad y trastornos de pánico. “La terapia cognitivo conductual se basa en la idea de que la persona tiene dificultades debido a pensamientos y comportamientos inadecuados”, explica Burton Hutto, psiquiatra y director de la Crisis Stabilization Inpatient Unit de la Facultad de Medicina de University of North Carolina, Chapel Hill.

Con frecuencia, estos “errores cognitivos” o pensamientos distorsionados se manifiestan en la autocrítica o la culpa. “Puedes convertir ciertas situaciones en catástrofes, tender a imaginar lo peor o exagerar la probabilidad de que suceda algo malo”, señala Lynn Bufka, directora ejecutiva adjunta de investigación y normativa profesional de la American Psychological Association (APA). “Por ejemplo, podrías pensar que todo sucede por tu culpa o que nunca haces nada bien”.

Cómo actúa la terapia cognitivo conductual

Según Hutto, esta orientación terapéutica te ayuda a identificar y modificar esos pensamientos y comportamientos negativos que están causando estragos en tu bienestar. “Intentas adquirir una perspectiva más realista de lo que sucede”, señala Bufka. “Alguien que siente mucha ansiedad por el coronavirus se puede convencer de que lo va a contraer y que va a morir. Es una posibilidad, pero no es necesariamente cierto”. La TCC también te ayuda a reconocer y aceptar los hechos que no puedes controlar.

Esta terapia es estructurada y focalizada: al comienzo de la sesión estableces un plan con el terapeuta. “Dado que se fijan las metas que vas a alcanzar, se trata de una terapia breve que en general no dura mucho más de seis meses”, indica Hutto. En las sesiones, los pacientes aprenden técnicas para enfrentar dificultades, como maneras prácticas y más productivas de responder a situaciones o sentimientos que pueden causar angustia o ansiedad (por ejemplo, ejercicios de respiración profunda). “También te llevas tareas”, señala Hutto. “Por ejemplo, estar consciente de tus pensamientos, sentimientos y situaciones para luego conversar sobre ellos en la próxima sesión”.

Terapia psicodinámica

Mientras que la terapia cognitivo conductual se centra en el aquí y el ahora, la terapia psicodinámica (TPD) es una orientación terapéutica exploratoria que profundiza en el pasado y el inconsciente para ayudarte a conectarte contigo mismo y llegar a la raíz de tus problemas. Aquí la idea es que casi todos nuestros pensamientos, sentimientos, comportamientos y decisiones están vinculados a experiencias anteriores (a veces olvidadas). Tomar conciencia de estos vínculos nos puede ayudar a romper esquemas disfuncionales. Por ejemplo, dice Bufka, “una pérdida significativa en la infancia puede causar temores actuales de perder a un ser querido”.

Otra parte de la TPD incluye centrarse en el modo en que las emociones y experiencias reprimidas intervienen en nuestros problemas. “Se toma en cuenta más el inconsciente, es decir, el modo en que los pensamientos y los sentimientos de los que no somos conscientes nos llevan a sabotearnos o a repetir esquemas negativos”, explica Eric Sherman, un terapeuta con consultorio privado en la ciudad de Nueva York y Montclair, Nueva Jersey. En otras palabras, se propone hacer consciente lo inconsciente.

Una de las técnicas es el análisis de los sueños, que se basa en la idea de que la mente está menos protegida mientras dormimos, por lo que es más fácil que surjan las ideas reprimidas. La TPD también puede tener una orientación más amplia, señala Hutto: “Si sientes que tienes una buena vida, pero simplemente no eres feliz y no sabes por qué no puedes estar conforme, podrías recurrir a la terapia para comprenderte a ti mismo y adquirir la capacidad de sentir gratitud y aceptación”.

Cómo actúa la terapia psicodinámica

La TPD no es guiada ni está estructurada. “Se invita al paciente a que tome la iniciativa y hable con libertad sobre lo que quiera hablar”, indica Hutto. “El trabajo del terapeuta es organizar la información a lo largo del tiempo mientras busca esquemas y temáticas”.

En la terapia cognitivo conductual, el terapeuta actúa como un maestro o un consejero; aquí, el paciente establece la pauta temática. En la terapia psicodinámica, el paciente recorre un camino mientras el terapeuta le va señalando cosas durante el trayecto. Esta modalidad puede ser breve, prolongada o indefinida. “Algunos pacientes logran lo que desean en meses y otros en un par de años”, explica Hutto. “Otros deciden continuar durante muchos años con una modalidad de contención”.


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Los diferentes tipos de terapeutas

La gran diversidad de terapeutas, más allá de si se especializan en TCC o TPD, puede ser intimidante. Aquí te explicamos cómo entender este campo profesional. Antes que nada, “psicoterapeuta” es un término general que incluye a todos los profesionales capacitados para tratar los problemas emocionales o de la salud mental. El término incluye a los psiquiatras, los psicólogos y los trabajadores sociales clínicos.

Psiquiatras y psicólogos

Un psiquiatra es alguien que ha cursado estudios de medicina y tiene un título de médico. A diferencia de los psicólogos, los psiquiatras pueden recetar medicamentos debido a que han estudiado medicina. En general, un paciente recibe un “tratamiento mixto”, en el que un psiquiatra se ocupa de la medicación y un psicólogo se ocupa de la terapia por medio de la palabra, aunque algunos psiquiatras también se dedican a la psicoterapia. Un psicólogo tiene un doctorado en psicología, que puede culminar en un doctorado en filosofía o Ph.D. (con concentración en investigación) o un doctorado en psicología o Psy.D. (con concentración en psicoterapia).

Trabajadores sociales clínicos

Estos terapeutas suelen tener un título de maestría. “Cuando algunas personas escuchan la expresión ‘trabajador social’ piensan en profesionales que trabajan en hospitales, que ayudan con apoyo durante las transiciones, por ejemplo”, dice Bufka. “Pero hay un sector de trabajadores sociales que están capacitados para ofrecer psicoterapia”. Estos profesionales pueden ser trabajadores sociales clínicos con licencia (LCSW), trabajadores sociales clínicos independientes con licencia (LICSW) o trabajadores sociales con licencia (LSW).

No existen datos que indiquen que un tipo de profesional sea mejor que otro. “El título profesional de una persona realmente no representa el nivel de capacitación terapéutica que ha recibido”, señala Hutto. “Los terapeutas pueden tener niveles muy diferentes de capacitación, que van desde casi ninguna hasta muchos años de atención terapéutica supervisada”. Un terapeuta matrimonial con licencia puede haber recibido diez años de capacitación, señala, mientras que un psiquiatra podría haber recibido muy poca capacitación en psicoterapia. “Uno podría pensar que el psiquiatra sería el ‘mejor’ experto porque tiene un título de médico. Sin embargo, en realidad el experto en terapia es el otro”. Depende del caso.

Un factor que puede afectar tu decisión es el dinero. A menudo, los cargos corresponden al título del terapeuta. “Los cargos de un trabajador social normalmente serían más bajos que los de un psiquiatra tradicional o incluso de un psicólogo”, señala Hutto. “De hecho, un trabajador social clínico con licencia y 25 años de experiencia terapéutica puede cobrar solo la mitad de lo que cobra un psicólogo que acaba de finalizar su capacitación”.

Cómo encontrar el terapeuta adecuado para ti

“Una buena manera de encontrar a la persona adecuada es por medio de una recomendación”, sugiere Sherman. “Tu médico, un amigo cercano o un familiar que se trate con un terapeuta podría recomendarte a alguien”. También puedes investigar un poco por tu cuenta. Psychology Today's Find a Therapist, el localizador de psicólogos de la APA, o ZenCare (una base de datos de terapeutas, todos los enlaces en inglés) son excelentes recursos. Escribe tu código postal y encontrarás una lista de profesionales en tu zona. Limita la búsqueda al hacer clic en los métodos de tratamiento (TCC, TPD, etc.), las especialidades (como problemas emocionales, transiciones de la vida o problemas matrimoniales), la especialización por grupos de edad (personas mayores, por ejemplo), las calificaciones y los años de experiencia, o el costo por sesión.

Otro método puede ser limitar las posibilidades según tu seguro médico. “Si tienes un seguro privado, Medicare o Medicaid, comunícate con ellos para encontrar proveedores que pertenezcan a la red”, señala Hutto. “Puedes comparar esos datos con la lista de Psychology Today, por ejemplo”. Cuando tengas algunos resultados, entrevista a cada candidato por teléfono o solicita una consulta gratuita. (Ten en cuenta que en este momento la mayoría de los terapeutas atienden a sus pacientes por teléfono o por videoconferencia debido al cierre de emergencia por el coronavirus).

Preguntas para plantearles a los candidatos

Hutto recomienda que preguntes sobre sus credenciales y su capacitación con relación a tu problema específico y cuál podría ser su propuesta terapéutica. Diles por qué quisieras verlos (“Me he sentido muy deprimido” o “Me cuesta adaptarme a la jubilación”). Lo que buscas es sentir que hay una buena conexión, señala Sherman: “Con esta persona vas a hablar sobre tu vida privada, vas a compartir cosas que son difíciles de hablar y te sentirás vulnerable, y esto no es fácil. Debes pensar que es una persona con la que te puedes desahogar; alguien que puede crear un espacio seguro para ti”.

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