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Las alucinaciones son otro síntoma preocupante de la COVID-19

Médicos dicen que las alucinaciones causadas por el virus pueden durar semanas, y varían de leves a traumáticas.

Un hombre sentado en su cama y preocupado

Getty Images

In English |  Jamie Colvin-Choate pensó que estaba atada a una cama mientras insectos le caminaban por todo el cuerpo, que escuchó a sus amigos conspirando en contra de ella y que, a los 65 años, había dado a luz —todo mientras estaba hospitalizada por una infección grave de COVID-19 el verano pasado—.

Colvin-Choate casi murió dos veces, tuvo una traqueotomía y le pusieron una sonda de alimentación, y estuvo en un coma inducido. Pero ella dice que las alucinaciones que sufrió, y el “tener que descifrar qué era real y qué no cuando me recuperé” fue lo más difícil de todo.

Cuando Drew Murrie, hospitalizado por COVID-19, despertó en la unidad de cuidados intensivos la primavera pasada, recordó imágenes vívidas de estar atrapado en una cueva llena de esqueletos, mariposas eléctricas volando por el cuarto y, en un momento aterrador, una mano humana cubriendo su cara mientras estaba en la cama. “Nunca había tenido visiones como esas”, dice Murrie, de 59 años, quien vive con su familia en los suburbios de Chicago. “No tenía ni idea de lo que estaba pasando”.


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De acuerdo con una nueva revisión de estudios (en inglés) en la revista Psychology Research and Behavior Management, las infecciones de COVID-19 han estado causando alucinaciones de ese tipo, al igual que cosas como delirio y paranoia en pacientes que no tienen antecedentes de problemas de salud mental. Esos síntomas temporales de psicosis se han convertido en otro efecto sorprendente del virus en el cerebro. En algunos pacientes, las alucinaciones pueden ser parte del delirio que acompaña a una enfermedad de COVID-19 u hospitalización prolongadas; en otros, estas visiones pueden ocurrir por sí solas. Un estudio publicado esta semana (en inglés) y realizado en el sistema de salud de Northwestern Medicine indicó que hasta un tercio de los pacientes hospitalizados demostraron una “función mental alterada”, un término que incluye síntomas como delirios, confusión y apatía. (Sin embargo, a diferencia de las alucinaciones, estos síntomas neurológicos pueden tener un impacto duradero).

No se entiende del todo por qué esto ocurre, pero una idea es que los pacientes con una infección grave de COVID-19 “pueden sufrir un poco de daño cerebral debido a los niveles crónicamente bajos de oxígeno en el cerebro, porque la COVID causa que los pulmones no oxigenen la sangre adecuadamente”, explica Pravin George, neurointensivista de la Cleveland Clinic. “También puede ser que la COVID en sí esté atacando el cerebro directamente en algunos pacientes”.

La enfermedad causada por el virus también puede provocar inflamación en áreas del cerebro que pueden dar lugar a síntomas como alucinaciones. Y los medicamentos fuertes, como los esteroides, que se usan para reducir la inflamación, también pueden ser la causa en algunos, nota el psiquiatra Stephen Ferrando, director y presidente del Departamento de Psiquiatría del Westchester Medical Center en Valhalla, Nueva York. Además, la respuesta del cuerpo a la inflamación puede contribuir a los síntomas, ya que “la cascada inmunitaria o la tormenta de citoquinas causadas por la COVID tal vez desencadenen una variedad de problemas de salud mental”, agrega.

En algunos pacientes, las alucinaciones —que pueden ser tan leves como detectar un olor a goma que en realidad no existe— preceden la hospitalización y pueden ser una señal de alerta para los médicos. “Cuando las personas llegan a la sala de emergencias con alucinaciones o delirios, ahora les hacemos la prueba de COVID-19”, dice Ferrando.

Así ocurrió con Marilyn Schneider, de 57 años, quien tenía una fiebre de 104.5 ºF a finales de marzo. Para mantenerse al día con sus tareas mientras estaba enferma, puso notas por toda la casa para no olvidarse de despertar a su hijo para ir a la escuela, y darle comida al perro y dejarlo salir. (Su perro había muerto seis años antes, y su hijo de 24 años cursa sus estudios de posgrado).

“Estaba en una dimensión desconocida cuando tenía fiebre alta”, recuerda Schneider, secretaria ejecutiva en el Cleveland Clinic Fairview Hospital. “Nunca había tenido alucinaciones —ni siquiera sueño por la noche— así que esto fue muy raro para mí”. Cuando se dio vuelta en la cama y vio una imagen de ella misma pidiendo ayuda, llamó al 911 y terminó en la unidad de cuidados intensivos del hospital. Puede que esa visión le haya salvado la vida.

Para tratar las perturbadoras visiones, con frecuencia los médicos les dan a los pacientes dosis bajas de medicamentos contra la ansiedad o antipsicóticos. “Mientras esperamos que las alucinaciones desaparezcan, consolamos a los pacientes al decirles que están en un lugar seguro y que no están perdiendo la cabeza”, dice Eric B. Larson, neuropsicólogo clínico en el Marianjoy Rehabilitation Hospital, que es parte de Northwestern Medicine, en Wheaton, Illinois. “Algunos pacientes están tan atemorizados por las memorias de ver cosas que no eran reales, que tienen síntomas del trastorno por estrés postraumático”, dice Larson.

Aun así, las alucinaciones y los delirios usualmente se mejoran junto con la enfermedad, dice George, quien señala que tienden a subsistir cuando la inflamación relacionada con la COVID se reduce y la actividad cerebral regresa a la normalidad.

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