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La verdad sobre el glaucoma

El diagnóstico y el tratamiento tempranos pueden reducir el riesgo de pérdida de la visión.

Doctor examina los ojos de su paciente

GETTY IMAGES

In English | Durante años, Andrew Iwach, director ejecutivo del Centro de Glaucoma de San Francisco, ha tratado de convencer a los pacientes de que dejen el hábito de fumar. Palabras como "enfisema" y "cáncer de pulmón" no siempre tuvieron éxito. Pero cuando las personas se enteraron de que fumar podía aumentar el riesgo de glaucoma, bueno, eso fue otra historia. "He ayudado a más pacientes a dejar de fumar haciéndoles saber que fumar afecta la pérdida de visión", afirma Iwach, portavoz de la Academia Americana de Oftalmología (AAO).

No es de extrañar. En lo que se refiere a enfermedades, el diagnóstico de glaucoma puede ser particularmente devastador. Es algo furtivo: aparece lentamente, a menudo sin previo aviso, y puede llevar a una ceguera irreversible si no se trata a tiempo. El glaucoma es causado por la acumulación de líquido en la parte delantera del ojo, lo que aumenta la presión y daña el nervio óptico, que es una especie de cable eléctrico que envía la información visual del globo ocular al cerebro.

Según la Academia Americana de Oftalmología, más de 2.7 millones de personas de 40 años o más tienen glaucoma, pero solo la mitad lo sabe. La enfermedad es una de las principales causas de ceguera en el mundo. Las personas mayores de 40 años están especialmente en riesgo. La Fundación para la Investigación del Glaucoma informa que las personas mayores de 60 años tienen seis veces más probabilidades de sufrir de glaucoma. Quienes tienen antecedentes familiares de la enfermedad, los afroamericanos, los hispanos, los diabéticos y los fumadores también son más vulnerables que el promedio.

Ilustración de un ojo que padece de glaucoma

GETTY IMAGES

Tipos de glaucoma

Glaucoma de ángulo cerrado

Una forma más rara —pero potencialmente más dañina de la enfermedad— que se produce cuando "el iris sobresale hacia adelante y bloquea el ángulo de drenaje del ojo", explica Sayoko Moroi, oftalmóloga de Ann Arbor, Michigan, y profesora de Oftalmología en el Centro Oftalmológico Kellogg de University of Michigan. Cuando el ángulo de drenaje se bloquea por completo, la presión del ojo se eleva con rapidez.

Los signos de un ataque agudo incluyen visión borrosa repentina, dolor intenso en los ojos, dolor de cabeza, náuseas o vómitos, y ver anillos del color del arcoíris o halos alrededor de las luces. Toda persona que presente estos síntomas debe ser examinada por un oftalmólogo lo antes posible; el glaucoma de ángulo cerrado puede causar pérdida irreversible de la visión si no se trata de inmediato.

Glaucoma de ángulo abierto

 Este es el tipo más común de glaucoma, llamado "el ladrón silencioso de la vista", porque con frecuencia se produce de forma lenta y gradual, por lo general sin signos de advertencia en las primeras etapas. A medida que fluye nuevo líquido al ojo, la misma cantidad debe drenar a través de un canal en forma de malla, llamado malla trabecular (un área de tejido localizada en la base de la córnea). Pero en el glaucoma de ángulo abierto, la malla se bloquea parcialmente con el tiempo, lo que hace que salga menos líquido del ojo. La presión en el ojo aumenta poco a poco y con el tiempo puede dañar irreversiblemente el nervio óptico.

El primer síntoma suele ser una cierta pérdida de visión periférica, que solo se puede descubrir a través de hallazgos mensurables en un examen ocular, dice Iwach: "Los pacientes pueden tener una gran pérdida y nunca se dan cuenta".

Tratamiento 

Aunque el daño del glaucoma no se puede revertir, dice Iwach, la mayoría de los pacientes pueden controlar y manejar la enfermedad con una combinación de gotas para los ojos, así como algunos procedimientos con láser en el consultorio.

Medicamentos

Las gotas medicinales para los ojos, que deben usarse todos los días, son la forma más común de bajar la presión y controlar el glaucoma. Es posible que tu médico te recete una o más para que las uses combinadas. Algunas tratan el glaucoma reduciendo la cantidad de líquido que produce el ojo y otras aumentan la cantidad de líquido que sale del ojo.

Cirugía

  • Cirugía con láser. También hay dos tipos principales de cirugía láser que ayudan con el drenaje de fluidos. El tipo más común para el glaucoma de ángulo abierto es la trabeculoplastia láser selectiva, en la que se utiliza un láser para aumentar el flujo de salida de líquido a través de los canales de la malla trabecular. El tratamiento estándar para el glaucoma de ángulo cerrado es la iridotomía periférica con láser. "Se utiliza un láser para hacer una pequeña perforación en el iris para ayudar a liberar líquido", explica Coleman. Estos procedimientos son muy cómodos y suelen realizarse en el consultorio del oftalmólogo o en un centro de atención ambulatoria.
  • Cirugía tradicional. Si las gotas para los ojos y los tratamientos con láser no funcionan, o si no puedes manejar los efectos secundarios de los medicamentos, tu oftalmólogo puede recomendar la cirugía convencional para crear una nueva forma para que el líquido salga del ojo. En la trabeculectomía, que se utiliza tanto en el glaucoma de ángulo abierto como en el de ángulo cerrado, se hace una abertura en la esclerótica (la parte blanca del ojo), que permite que el exceso de líquido salga del ojo y pase a un pequeño depósito, que se oculta bajo el párpado superior. A partir de ahí, el líquido es absorbido por el tejido alrededor del ojo. Los dispositivos de implante también aumentan el flujo de salida de líquido. Se inserta un pequeño tubo de drenaje en la cámara delantera del ojo, que conduce a la parte posterior del ojo, donde se crea una pequeña área de recolección para drenar el exceso de líquido.
  • Microcirugía. Se están utilizando una serie de técnicas y dispositivos para abordar el glaucoma que no tienen la complejidad o los riesgos de la cirugía tradicional, afirma Iwach. Estos nuevos procedimientos, llamados MIGS (micro-invasive glaucoma surgeries), son operaciones microinvasivas más rápidas y menos invasivas en las que se utilizan equipos de tamaño microscópico e incisiones diminutas. Se realizan en un quirófano. Sin embargo, como no son tan eficaces para reducir la presión ocular, son más apropiados para quienes se encuentran en la fase inicial o moderada de la enfermedad, señala Moroi. Habla con tu médico y con la compañía de seguros sobre la cobertura.

La buena noticia es que hay más opciones que nunca para tratar el glaucoma, dice Iwach: "Para la mayoría de las personas, si podemos detectar la enfermedad a tiempo, podemos hacer que sigan viendo".   

Prevención

Es un problema que asusta, pero estas son las buenas noticias: si el glaucoma se diagnostica a tiempo y se trata, es posible que puedas prevenir una pérdida adicional de la visión y evitar la ceguera. "El pronóstico es excelente, pero la gente a menudo da por sentado los ojos y se olvida de ellos hasta que nota los síntomas", dice Anne Coleman, una oftalmóloga de Los Ángeles que está afiliada al Centro Médico Ronald Reagan de UCLA. "Por eso es importante que te examinen para evaluar tu riesgo".

La AAO recomienda que los adultos se hagan regularmente exámenes oculares completos a partir de los 40 años con un oftalmólogo. Las personas de 65 años o más deben hacerse un examen de la vista cada uno o dos años. Es posible que las personas con enfermedades crónicas —como diabetes o hipertensión—, enfermedades oculares conocidas u otros factores de riesgo deban hacerse un chequeo más a menudo.

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