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José Luis Rodríguez, El Puma, y su doble trasplante de pulmón Skip to content
 

Héroes de la vida real: “Agradecido de Dios que me regaló este milagro”

“El Puma”, sensible, vulnerable y viviendo el presente inició una gira mundial.

 

A sus 76 años José Luis Rodríguez, “El Puma”, comienza una nueva vida. Como un verdadero milagro define su regreso a la música y esta nueva oportunidad de vivir, después de luchar varios años con una fibrosis pulmonar que consumía su vida y que terminó con un doble trasplante de pulmón.

El cantante venezolano, que lanzó unos 45 discos en una exitosa carrera de más de 60 años, fue diagnosticado con fibrosis pulmonar idiopática en el 2000. Esta enfermedad que causa cicatrices en los pulmones, lo que dificulta e impide la respiración, no tiene cura y solo algunos pacientes son candidatos para el trasplante.

En entrevista con AARP en español, reveló que ha tenido que aprender a cantar de nuevo y que su batalla con esta enfermedad lo condujo a un camino de reeducación y descubrimiento personal; especialmente después de enfrentar la muerte en más de una ocasión.

“Si no surgía el donante yo moría. Yo morí tres veces más o menos”, aseguró el cantante.


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Luego de recibir el doble trasplante y tras un difícil proceso postoperatorio la única palabra en la que puede pensar es "agradecimiento". Su nueva gira, que comenzó en mayo, lleva como nombre “Agradecido Tour”.

Asimismo, reconoce que no hubiera vencido la difícil batalla sin la ayuda y el apoyo inquebrantable de su esposa y de Dios. Esto nos dijo en exclusiva:

José Luis Rodríguez, El Puma

Mezcalent

José Luis Rodríguez, El Puma.

Cuéntanos de lo que mucho que tienes que agradecer.

Sí, agradecido de Dios, de Cristo, que me regaló este milagro. Agradecido de los médicos, del donante, de la familia del donante; agradecido de mi esposa, mi asistente, de toda la gente que oró por mí, y que sigue orando. Estoy agradecido de los amigos que me quedaron, pocos, pero me quedaron, del público en general, y de la vida.

Tengo otra oportunidad de ser como yo quiero ser, decir ‘no’ cuando quiero decir que no, y decir ‘sí’ cuando se merece un sí. Antes complacía a todo el mundo y tenía el ‘sí’ fácil; vida para los demás, muerte para mí. Aprender a decir ‘no’, es difícil, pero es lo mejor que me pudo haber pasado.

Después del trasplante, tengo entendido que uno de los mayores retos lo tienes con el sistema inmunológico. Con la gira y los fanáticos, ¿cómo vas a manejar ese tema?

Es difícil evitar nuestra cultura que es el abrazo y el beso. Ojalá que la gente entienda esto, que uno está un poco indefenso, como un niño. Uno tiene las defensas bajas y puede ser presa fácil de cualquier gripe o bacteria.

Ojalá lo entiendan y yo no caiga pesado. No quiero que piensen que les estoy queriendo decir que no se me acerquen, o no me besen, o abracen. Lo haré hasta que pueda hacerlo, porque sí quiero comunicación con la gente, con el público. Es contradictorio, pero quiero estar más cerca cuando debo estar físicamente más lejos.

¿Qué tan importante era el trasplante?

[Si no aparecían] los pulmones, yo moría. Todo el mundo habla de la muerte como si fuera una cosa: ‘doy la vida por ti, si me dejas de amar me muero, doy la vida por la patria’, pero vivirla es lo más complicado.

No es fácil despegarse, pero hay que hacerlo. El desapego es la parte fundamental de la felicidad. El apego debe ser a Dios antes que todo, y tratar de cuidarse uno primero para cuidar a los demás.

José Luis Rodríguez, El Puma, junto a su esposa Carolina Pérez

Mezcalent

El Puma junto a su esposa Carolina Pérez.

Antes del trasplante, ¿hasta qué punto la enfermedad te estaba limitando?

Te conviertes en un niño de tres años. No te puedes bañar, no te da hambre, no puedes calzarte, vestirte. Mi esposa me lo hacía todo con mi asistente. Y [sabes que] si no llegan los órganos a tiempo mueres, esa es la conclusión de todo esto.

Debió ser muy duro para tu esposa también, ¿qué supuso para ti tenerla a tu lado?

En el hospital me preguntaron: ‘¿tiene usted una persona que lo va a acompañar todo el tiempo? De lo contrario no lo podemos operar’. Y les dije ‘sí’, está mi esposa veinticuatro por siete, trescientos sesenta y cinco, día y noche. Lo que afecta al hombre en una familia, afecta a todos los que están a su alrededor, inclusive amistades. Entonces sin Dios y sin ella, yo no lo hubiese logrado.

¿Qué tan importante es para ti conocer a la familia del donante?

Es importante para darle las gracias. No sé si es hombre o mujer, qué color tiene de piel, eso no se pregunta, no interesa. Los órganos no tienen sexo, lo importante es que te regala más tiempo de vida. Una donante puede prolongar la vida de hasta diez personas.

De qué manera te ha cambiado el trasplante, ¿ha cambiado tu forma de ser?

Me ha cambiado muchísimo, estoy más sensible. Lloro por cualquier cosa, soy un llorón, antes no lloraba por nada, ni por nadie. Estoy vulnerable, lo confieso, estoy viviendo cada día, cada momento.

Es bueno recordar el pasado, pero no vivir en el pasado; ahí no está la felicidad, tampoco en el futuro. No hay que esperar a casarse, a tener hijos, un carro o una casa para ser feliz. El tiempo para disfrutar es ahora, con lo que tienes y con quien estás.


Nota del editor: La gira mundial "Agradecido Tour" comenzó en Miami el día 11 de mayo y llegará a otras ciudades de Estados Unidos, pero también a Canadá, América Latina y Europa. Se espera que el cierre sea en Caracas, este diciembre. 

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