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Los cambios de ingresos podrían impactar la salud del corazón y la del cerebro

En unos estudios, se descubrieron nuevas relaciones entre la salud de una persona y el dinero que tiene.

Monedas, dólares y un estetoscopio

PAPARAZZIT/GETTY IMAGES

In English | Tener un sueldo constante podría no solo aumentar tu cuenta bancaria. Según nuevos estudios, también podría protegerte la salud.

Unos investigadores analizaron datos sobre casi 9,000 adultos de mediana edad que participaron en un estudio a largo plazo sobre la salud del corazón y publicaron los resultados en un informe (en inglés) en la revista JAMA Cardiology. Para este estudio, catalogaron a los participantes en función de si sus ingresos familiares disminuyeron más del 50%, aumentaron más del 50% o permanecieron relativamente iguales durante un período de seis años.

Descubrieron que los participantes cuyos ingresos bajaron corrieron un riesgo un 17% mayor de tener un ataque al corazón, un derrame cerebral u otro episodio relacionado con una enfermedad cardiovascular (ECV) durante un período de seguimiento de 17 años, comparado con aquellos cuyos ingresos permanecieron iguales. Por el contrario, el grupo que tuvo un aumento de ingresos corría un riesgo un 14% menor de padecer una ECV durante el mismo marco de tiempo de 17 años.

Stephen Wang, estudiante de medicina en la Facultad de Medicina Geisel de Dartmouth y coautor del estudio, dijo que todavía no se sabe por qué los ingresos y el riesgo de tener una ECV están relacionados, pero que existen varias posibles explicaciones. Por ejemplo, los resultados de algunos estudios demuestran que las dificultades económicas pueden afectar los hábitos alimenticios, al igual que el consumo de tabaco y alcohol. Una disminución de los ingresos también podría ocasionar la pérdida del seguro de salud.


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“Los ingresos más bajos también pueden aumentar el estrés o la depresión, y ambos factores se asocian a las enfermedades cardiovasculares”, dijo Wang. “Por otra parte, si los ingresos de alguien aumentan, entonces podría suceder lo contrario: su nivel de estrés podría disminuir, quizás le sea posible consumir alimentos más saludables, etc.”.

Wang también mencionó que los participantes que se enfermaron durante el período del estudio podrían haber sido más propensos a caer en la pobreza como consecuencia de eso. Para minimizar la manera en la que esta posibilidad podría haber afectado el estudio, los investigadores excluyeron a participantes con una ECV, algún tipo de cáncer o una enfermedad pulmonar crónica, e hicieron ajustes para las conductas relacionadas con la salud y los biomarcadores asociados con las enfermedades cardiovasculares (colesterol, diabetes, presión arterial, etc.).

Wang señaló que los resultados del estudio demostraron que las enfermedades no deberían analizarse en un contexto meramente clínico.

“Tendemos a concentrarnos mucho en los medicamentos y los tratamientos con dispositivos [...] y no lo suficiente en estos asuntos sociales que se sabe que podrían afectar nuestra salud de igual manera o aún más”, dijo Wang.

“Hemos visto que las muertes causadas por enfermedades cardiovasculares se han reducido de manera bastante constante, pero durante la última década esta tendencia ha ido disminuyendo. Y la pregunta siempre es: ¿Por qué disminuyen estas reducciones? Y podría deberse a situaciones sociales que se deterioran o a cambios de ingresos; fundamentalmente, a circunstancias sociales que además tienen un gran impacto sobre nuestra salud cardiovascular”.

Los efectos físicos de los cambios significativos de ingresos podrían no limitarse a la salud del corazón. En otro estudio reciente publicado en Neurology, (en inglés) la revista médica de la American Academy of Neurology, se descubrió que los adultos jóvenes cuyos ingresos anuales disminuyen un 25% o más podrían correr riesgo de tener peores funciones cognitivas en la madurez de la vida.

Los investigadores analizaron los resultados de más de 3,200 participantes entre 1990 y el 2010, quienes tenían entre 23 y 35 años al principio del estudio. Descubrieron que, al medirlo con pruebas de memoria verbal y de procesamiento cognitivo, quienes tuvieron dos o más reducciones de ingresos desempeñaban las funciones ejecutivas y la velocidad de procesamiento de peor manera, en comparación con los participantes cuyos ingresos aumentaron o permanecieron iguales.

Las tomografías del cerebro con resonancia magnética nuclear que se les realizaron a aproximadamente 700 participantes antes y después del período de 20 años del estudio descubrieron que tener ingresos más volátiles también se asociaba a un menor volumen cerebral total y a menos sustancia blanca cerebral total.

El estrés y la depresión son dos explicaciones que ofrecieron los investigadores sobre por qué la volatilidad de los ingresos podría influir en la salud cerebral durante el envejecimiento. También mencionaron los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares (que pueden relacionarse con la salud cognitiva), como consecuencia de las condiciones socioeconómicas de los más desfavorecidos.

La volatilidad de los ingresos es bastante común en Estados Unidos. En un informe de PEW Charitable Trusts (en inglés), se descubrió que más de la tercera parte de los hogares del país tienen cambios del 25% o más en sus ingresos anuales.

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