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Abriéndole espacio a la sobriedad

En lujosos hogares, un alcohólico en recuperación dirige programas de desintoxicación.

In English | Podría decirse que Boris González lleva una doble vida. Es hijo de una de las familias productoras de vino más famosas de España y es un alcohólico en recuperación. Es dueño de un hotel boutique en la costa, en Vero Beach, Florida, donde los huéspedes cenan y beben en un entorno espléndidamente decorado, y dirige centros de tratamiento especializados en adultos mayores adictos.

Vea también: Las adicciones y los latinos.

A pesar de estas aparentes contradicciones, se ha impuesto una misión: extender el alcance y duración de los programas contra las adicciones más allá de los 28 días que suelen durar, y que pasen a ser un proceso de dos años destinado a ayudar a los adictos a mantenerse sobrios. Con esto en mente, ha diseñado cinco residencias para la recuperación de adictos, con miras a lograr un enfoque más profundo y cómodo para ayudarlos a dar un giro rotundo a sus vidas. La mayoría de los residentes está compuesta por boomers prósperos, educados y que trabajan en exceso.

González, un empresario de 51 años de edad que posee el don del diseño, decoró las residencias con el mismo ojo detallista que empleó en su hotel, el Caribbean Court. (Para ayudar a pagar las cuentas de los centros, usa por lo menos el 10% de las ganancias de su hotel). Fotos de Cuba y de González Bypass —en Jerez, España, sede de la empresa de su familia— se ven en las paredes de Plantation Home y Villa Mizner, dos casas emblemáticas. Los residentes moran entre muebles antiguos y duermen entre sábanas finas. El lujo está dirigido a clientes de alto nivel que, de otra forma, no vivirían en residencias donde hay que mantenerse sobrio. Dichos centros, según González, apuntan a ayudar a los adictos en recuperación en su transición para reinsertarse en la sociedad convencional.

<p>&quot;Mi familia ha producido vino desde 1835. Crecí rodeado de alcohol; es como si pasaras tu vida oyendo que el agua destilada es buena para ti y, de pronto, un día alguien te dice que te hace mal&quot;.</p> <p>—Boris González<br> </p>

Y son muchos los que precisan esa ayuda. La Administración de Salud Mental y Abuso de Sustancias informa que el consumo de drogas ilícitas entre adultos mayores de 50 años ha aumentado en más del 60% —cifra que la Dra. Barbara Krantz, directora ejecutiva del Hanley Center, establecimiento de recuperación en West Palm Beach, considera una "crisis global de salud pública"— y predice que la necesidad de tratamiento para los adictos de más de 50 años se duplicará para el 2020.

Los adictos mayores son difíciles de tratar, dicen los expertos del Hanley Center, que el año pasado lanzó el programa Freedom Program for Boomers. Esa generación comienza el proceso de recuperación más enferma y adicta a varias sustancias, lo que torna la desintoxicación en un proceso mucho más complicado. "Los boomers toman analgésicos incluso cuando no sienten dolor", sostiene Juan Harris, director del programa Older Adult Recovery, de Hanley, refiriéndose a la dependencia de las drogas que sufren los adictos, incluso cuando no existan síntomas. Harris y otros expertos en recuperación de adicciones dicen que los boomers son más impacientes que los demás adictos y, a menudo, buscan soluciones inmediatas, se autodiagnostican y automedican. ¿Y qué sustancias eligen? Desde medicinas recetadas obtenidas ilegalmente hasta heroína, pasando por Chardonnay.

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González encuentra motivación en sus propios frenéticos años de trabajo y excesos, seguidos de una difícil lucha para librarse del alcohol. Nacido en Cuba, hijo de padres ricos exiliados, conoce bien los desafíos que enfrentan los adictos. "Mi familia ha producido vino desde 1835. Me resultaba muy difícil lograr mantenerme sobrio", afirma. "Crecí rodeado de alcohol; es como si pasaras tu vida oyendo que el agua destilada es buena para ti y, de pronto, un día alguien te dice que te hace mal".

"Cuando me gradué en Derecho, recobré la sobriedad. Fui a un centro de tratamiento que salvó mi vida", sostiene. "Pero sólo fue un curso intensivo de recuperación de 30 días". Pronto descubrió que mantenerse sobrio exige más tiempo. Para llenar ese vacío, estableció su primera residencia para la recuperación en 1990. La pieza central de las cinco González Recovery Residences es una enorme mansión, del tipo de las de la época de las grandes plantaciones, ubicada sobre las márgenes del Indian River. La residencia está situada allí donde un joven y alocado González festejaba con toneles de cerveza. Ahora, luego de mantenerse sobrio por 21 años, afirma: "Lo que intenté hacer fue crear residencias limpias y cómodas donde los adictos en recuperación no sientan que perdieron las comodidades de sus vidas, donde puedan vivir con dignidad".

Una de las residentes, una profesional latina de 50 años, ha florecido en este período de recuperación extendido. Las residencias, dice, brindan el "entorno seguro y estructurado" que necesitaba para "ser consciente de mis sentimientos mientras asisto a reuniones, me ejercito, como de forma saludable y estoy en compañía de otras personas afines a mí". Los residentes siguen las pautas de los clásicos programas de 12 pasos, que incluyen un procedimiento para ayudar tanto a los adictos como a las personas con trastornos de comportamiento en proceso de recuperación.

"Boris se ha propuesto vivir los 12 pasos, y parte de ello significa dar de sí mismo todos los días", dice la paciente, que pidió no usar su nombre, según las tradiciones de los programas de 12 pasos. Dar de sí mismo significa compartir sus conocimientos, experiencia y estrategias de supervivencia. "Él comprende que es una enfermedad que debe tratarse, y ofrece a sus clientes el acceso a las herramientas que les permitan vivir sin sustancias que alteran la mente… Hay una gran necesidad de lugares como éste".

Las residencias de González son un salvavidas para los adictos y para sus seres queridos. La adicción, observa González, afecta a la mayoría de las familias. "Hay tanta gente que no logra mantenerse sobria", dice. "La sociedad está pretendiendo detener una hemorragia con una curita".

Él invita a otros a seguir su ejemplo. Si los empresarios y otros segmentos de la sociedad participaran para encontrar soluciones, dice, habría menos "recaídas". Mientras tanto, ayuda a un adicto a la vez.

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