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Informe de AARP: Casi el 40% de los hispanos que cuidan de un ser querido son milénicos

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Regalos para el corazón y la mente

Compañías ofrecen juguetes y regalos que proveen estímulos sensoriales a pacientes latinos.

In English | Sotero Pastrano Jr. siempre recordará la reacción de su abuela cuando recibió su regalo de Navidad, una suave muñeca de trapo llamada Abuelita Rosa, que canta canciones de cuna en español. “Comenzó a reír y dijo que [la muñeca] se parecía a ella –rememora–. Cuando presionó las manos de la muñeca y escuchó las canciones de cuna que le eran familiares, volvió a reír”.

Vea también: El alzheimer y las latinas.

Este auxiliar administrativo, de Texas, pudo notar la diferencia que la muñeca representó en la vida de Maria Carmen Perales. “Mi abuela tejía ropa para la muñeca; hacerlo se convirtió en su nuevo hobby. Amaba vestir a la muñeca”, relata este mexicano-estadounidense de 29 años de edad, cuya abuela falleció en 2007, a los 76 años.

De hecho, está comprobado que utilizar objetos, muchas veces asociados con los niños, como herramientas terapéuticas es útil en el tratamiento de pacientes con Alzheimer, o en el tratamiento de personas que padecen otras enfermedades cognitivas o emocionales. Profesionales que se encuentran trabajando en este campo afirman que producen un efecto tranquilizante, facilitan la comunicación y proporcionan una salida emocional.

“Muchos familiares de pacientes nos han dicho que han notado un cambio desde que utilizan estas herramientas. Afirman que sus parientes pueden dormir mejor y no sienten tanta frustración”, señala Nancy Dezan, directora ejecutiva del Alzheimer’s Family Day Center, en Virginia.

Además de las muñecas o animales de peluche, los juegos con tableros que requieren manipular piezas y seguir instrucciones resultan muy útiles para estimular la mente e integrar al paciente socialmente. Para pacientes hispanos, tenga en cuenta un juego como el Bingo Bilingüe; el tablero es similar al del juego tradicional, pero con dibujos de comida, animales, ropa y colores. El lector del bingo dice el nombre del objeto en español, y los jugadores ubican la ficha en el dibujo del objeto que corresponde.

Los expertos sostienen que, aunque la memoria y la capacidad cognitiva pueden haberse opacado, una persona que está luchando con el Alzheimer todavía puede responder a experiencias sensoriales, como acariciar o palpar superficies con texturas, escuchar su música favorita o disfrutar con libros de imágenes que presenten ilustraciones coloridas y fáciles de comprender.

Un libro como El alfabeto cubano, que trata acerca de dos jóvenes hermanos a quienes sus abuelos cubanos les están enseñando el abecedario, puede ajustarse a estos objetivos y está lleno de la clase de información cultural que puede estimular los recuerdos en pacientes hispanos con Alzheimer.

Siguiente: Conectando a través de la cultura.>>

En el libro, los abuelos enseñan las letras del alfabeto describiendo un lugar, un plato de comida o una celebración de Cuba correspondiente a cada letra. “Cubre distintos aspectos de la vida en Cuba: “Guantanamera” —una de nuestras canciones favoritas—, la yuca, Celia Cruz, el dominó,” relata el autor del libro Dr. Eduardo A. Otero, médico de Florida que trabaja con recién nacidos.

“Deseaba escribir un libro que inspirara a las generaciones mayores a hablar con sus hijos y sus nietos sobre Cuba y preservara nuestra herencia”, señala Otero. El alfabeto cubano podría también encender recuerdos de su herencia en pacientes cubano-estadounidenses con Alzheimer.

Y esta conexión con su cultura podría ser el truco para atravesar la niebla que ensombrece las mentes de las personas con demencia. “Nunca olvidaré cómo se iluminó la cara de mi abuela cuando vio la muñeca —cuenta Pastrano—. Fue un momento muy valioso para mí y para mi familia”.

Los expertos sostienen que, aunque la memoria y la capacidad cognitiva pueden haberse opacado, una persona que está luchando con el Alzheimer todavía puede responder a experiencias sensoriales, como acariciar o palpar superficies con texturas, escuchar su música favorita o disfrutar con libros de imágenes que presenten ilustraciones coloridas y fáciles de comprender.

Un libro como El alfabeto cubano, que trata acerca de dos jóvenes hermanos a quienes sus abuelos cubanos les están enseñando el abecedario, puede ajustarse a estos objetivos y está lleno de la clase de información cultural que puede estimular los recuerdos en pacientes hispanos con Alzheimer.

En el libro, los abuelos enseñan las letras del alfabeto describiendo un lugar, un plato de comida o una celebración de Cuba correspondiente a cada letra. “Cubre distintos aspectos de la vida en Cuba: “Guantanamera” —una de nuestras canciones favoritas—, la yuca, Celia Cruz, el dominó,” relata el autor del libro Dr. Eduardo A. Otero, médico de Florida que trabaja con recién nacidos.

“Deseaba escribir un libro que inspirara a las generaciones mayores a hablar con sus hijos y sus nietos sobre Cuba y preservara nuestra herencia”, señala Otero. El alfabeto cubano podría también encender recuerdos de su herencia en pacientes cubano-estadounidenses con Alzheimer.

Y esta conexión con su cultura podría ser el truco para atravesar la niebla que ensombrece las mentes de las personas con demencia. “Nunca olvidaré cómo se iluminó la cara de mi abuela cuando vio la muñeca —cuenta Pastrano—. Fue un momento muy valioso para mí y para mi familia”.

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