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Osteoporosis: Póngase al día acerca de la salud de los huesos - AARP VIVA

Más y más latinas están en riesgo de desarrollar osteoporosis. Aprenda lo que puede hacer para evitar esta enfermedad que debilita los huesos.

Karen Fernandes, enfermera de Dallas, Texas, aprecia la importancia de mantenerse saludable, y cuando sufrió una lesión en la espalda a los 40 años, quedó muy sorprendida. “Mi ortopedista observó mi estructura ósea y dijo: ‘¡Dios mío!, tu esqueleto parece el de una persona de 80 años’”, recuerda.

<strong><i>A Fernandes, que ahora tiene 59 años, le diagnosticaron osteoporosis, una enfermedad que mina y debilita los huesos y que, como consecuencia, expone a los pacientes a un riesgo mayor de fracturarse.</strong></i>

“Esas fracturas pueden producir dolor crónico, deformidad, problemas respiratorios y un riesgo mayor de sufrir futuras fracturas”, explica la Dra. Felicia Cosman, directora clínica de la National Osteoporosis Foundation (Fundación Nacional de Osteoporosis), en Washington, D.C.

“Los pacientes pueden presentar fracturas de columna o de vértebras sin tener ningún síntoma”.

Y las complicaciones que ocurran pueden resultar fatales. Sin embargo, y a pesar de los peligros, puede suceder que el paciente no sienta deterioro alguno hasta que un hueso se quiebra.

Según la National Osteoporosis Foundation, diez millones de personas en Estados Unidos ya han sido diagnosticadas con osteoporosis, y otras 34 millones presentan una masa ósea debilitada u osteopenia, condición que puede preceder a la osteoporosis. La osteoporosis, una enfermedad cuya causa es una combinación entre estilo de vida, nutrición y genética, afecta en Estados Unidos al 20% de las mujeres blancas no hispanas y asiáticas, al 10% de las latinas y al 5% de las mujeres afronorteamericanas de más de 50 años. Y, en tanto el 80% de los afectados de osteoporosis son mujeres, los hombres mayores también pueden presentarla, aunque las tasas son menores: el 7% de los blancos no hispanos y asiáticos, el 4% de los afronorteamericanos y el 3% de los hispanos.

Los bajos índices correspondientes a los hispanos pueden generar una falsa sensación de seguridad. Según estudios recientes, el riesgo de desarrollar osteoporosis está creciendo más rápidamente entre las mujeres hispanas. Entre los factores que contribuyen a esta situación se encuentran la dieta tradicional baja en calcio y la alta incidencia de diabetes, enfermedad que podría aumentar el riesgo de padecer osteoporosis, según el National Institute of Arthritis and Muscoloskeletal and Skin Diseases (Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Muscoloesqueléticas y de la Piel), aunque esta correlación no está demostrada ni explicada.
 
Según la National Osteoporosis Foundation, esta tendencia se traduce en un aumento de costos en cuidados de la salud; respecto a fracturas por osteoporosis entre la población hispana, se proyecta que los costos suban de los $754 millones registrados en 2005 a $2.000 millones por año en 2025.

Tratamiento y prevención
Lucia Tamayo, secretaria bilingüe de 65 años que emigró de su Colombia natal a Rhode Island hace 34 años, descubrió que sufría de osteoporosis a los 50 años, cuando su hija le sugirió hacerse un chequeo médico.

Después del diagnóstico, Tamayo no permitió que la osteoporosis tomara el control de su vida.

Es importante “no sentir que el mundo se termina”, señala Tamayo, que asiste a reuniones de grupos de ayuda para pacientes y se mantiene al tanto de los últimos avances médicos, concurriendo a conferencias sobre la osteoporosis. “En cambio”, continúa Tamayo, “debes ser optimista y hacer todo lo posible para fortificar los huesos”.

Según los médicos, no hay que esperar una fractura o un diagnóstico; comenzar una dieta alimenticia, realizar ejercicios con pesas y someterse a estudios para identificar su riesgo previene el deterioro y demora la progresión.

Los exámenes DXA (densitometría ósea por absorción de rayos X) y BMD (densidad mineral ósea) utilizan rayos X para medir la densidad mineral de los huesos en las caderas y en la columna vertebral. Los exámenes son indoloros y tanto los seguros como Medicare podrían cubrirlos. La Dra. Cosman recomienda que las mujeres comiencen a realizarse exámenes de densidad ósea regularmente a partir de los 65 años, y que los hombres comiencen a examinarse, también en forma constante, a partir de los 70 años. Las personas más jóvenes, señala, deberían revisar con su médico su susceptibilidad a la osteoporosis. “Examine todos los factores de riesgo, tales como medicamentos que puedan resultar dañinos para los huesos, y evalúe la seguridad de su hogar en lo que se refiere a evitar riesgos de sufrir caídas”.

Los médicos también destacan la importancia de consumir dosis adecuadas de calcio y vitamina D, y de evitar el exceso de alcohol —más de dos tragos por día—. Cosman recomienda consumir tres dosis diarias de leche, yogurt, queso y otros alimentos que contengan altas cantidades de calcio. Además, propone cereales, naranjas, salmón, caballa y jugo de pomelo como buenas fuentes de vitamina D. Muchos médicos también recomiendan complementos de calcio con vitaminas D y K.

“Es una enfermedad que, en realidad, comienza en la juventud”, señala Cosman, y por tal motivo, la nutrición y el estilo de vida son tan importantes en la prevención. “Los genes están allí, y las elecciones que hagamos en cuanto al estilo de vida comienzan a actuar en el fortalecimiento óseo durante la juventud”.

Los médicos pueden recetar difosfonatos, poderosos fármacos que reducen la incidencia de fracturas al alterar la fisiología de los huesos, para tratar o prevenir la progresión de la fragilidad ósea. Estos fármacos pueden tomarse una vez al día, a la semana o al mes, dependiendo de la dosis y de las necesidades del paciente. Los posibles efectos secundarios incluyen dolores musculares, estreñimiento, dolor abdominal, náuseas y acidez. Fernandes, quien también se desempeña como presidente del AYR Consulting Group, proveedor de servicios médicos, reaccionó mal a los dos primeros difosfonatos que le recetó su médico. “La primera dosis me causó urticaria en todo el cuerpo; todo el cuerpo comenzó a picarme”, relata Fernandes, y la segunda, hizo que los párpados superiores se le hincharan. Felizmente, la tercera dosis resultó efectiva, sin efectos secundarios.

Dice Cosman: “Estos medicamentos son seguros si se los administra a pacientes que los necesiten. La gente debería hablar con sus médicos acerca de las prescripciones y evaluar si los resultados de la medicación sobre la salud de los huesos son mayores que los efectos secundarios que puedan experimentar”.

Para permitirle mantener un estilo de vida activo, Fernandes y su médico cordaron un programa de cuidados. “Decidimos que debería tomar medicamentos, caminar con regularidad y comenzar un plan de fisioterapia para fortalecer mi sistema muscular”, explica.

Tamayo también desarrolló un nuevo estilo de vida para fortalecer los huesos: toma medicamentos, está atenta a no caerse, consume más frutas, vegetales y alimentos que contengan calcio, y se ejercita a diario. Además, relata, se permite, toda vez que le es posible, practicar su ejercicio preferido: “Bailo en todas las reuniones familiares y en todos los días festivos”.

Conclusión: Nunca es tarde para mejorar la salud de los huesos, aun, si ya sufre de osteoporosis. Cuidar los huesos lo mantendrá activo sus últimos años, y eso es algo para celebrar.

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