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¿Cómo mantenerte sano durante tus viajes?: Consejos para disfrutar de las vacaciones de verano 

 

Replanteamiento de los cuidados familiares a larga distancia

La pandemia ha dado paso a una mejor experiencia en la atención remota.

Una mujer sopla un beso mientras usa una tableta para una videollamada.

Dobrila Vignjevic/Getty Images

In English | Prestar cuidados desde lejos es una labor complicada. Antes de la pandemia, los cuidadores a larga distancia ya sabían lo difícil que era apoyar el bienestar de sus seres queridos sin poder acudir en persona a atenderlos de forma directa. Y ahora, les han surgido numerosos obstáculos que antes habrían sido inimaginables.

Los defensores de los cuidadores recomiendan contar con auxiliares de cuidados en el hogar y acompañantes, como parte del equipo de atención en el que confías. Sin embargo, puede ser que tengas dificultades —tanto ahora como en el futuro próximo— para contratar este tipo de servicio debido a la falta de trabajadores en el sector. Es posible que tu ser querido esté en una lista de espera por medio de Medicare, o que aún no pueda acceder a un servicio por contratación privada. Ante la falta de trabajadores, algunas familias podrían optar por un centro o una comunidad, en lugar de que su ser querido siga envejeciendo en el hogar.


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Además, es ahora más difícil encontrar un centro e ingresar a él que antes de la pandemia. Los cuidadores dudan ante la posibilidad de reubicar a su ser querido de una casa privada a un entorno colectivo, por temor a exponerlo al coronavirus. No pueden ver los centros en persona para saber cuál sería el lugar más adecuado, y les cuesta aceptar que no podrán visitar el centro sin restricciones (y, desde luego, no podrán llegar sin aviso previo).

Y es cierto que nada sustituye el estar frente a frente con un ser querido, sobre todo si eres su cuidador. Sin embargo, posiblemente no quieras o no puedas viajar, ya sea por tus propios problemas logísticos o de salud, o bien por miedo a exponer a tu ser querido a una posible enfermedad.

Es posible que la persona a tu cuidado esté viviendo en condiciones de aislamiento, ya sea porque así lo ha querido o por las circunstancias que le han tocado. Se sabe que el aislamiento es perjudicial para la salud mental (enlace en inglés) y la longevidad, pero muchas personas han limitado sus interacciones con los demás y reducido el tiempo que permanecen en lugares públicos.

Esta época no es nada fácil. Sin embargo, ante la incertidumbre de una pandemia en marcha, veo un futuro más alentador para los cuidadores remotos.

A pesar de todas estas dificultades, los cuidadores han estado a la altura de las circunstancias. Aún siguen vigentes los consejos y las técnicas que los cuidadores remotos han usado habitualmente (hacer planes, formar un equipo local para la prestación de cuidados, etc.). Pero algunos de estos consejos tienen que aplicarse de forma distinta en el contexto actual.

Cómo adaptarse a las nuevas circunstancias

Para prestar cuidados de forma remota en esta época de poco contacto personal y de restricciones de movimiento, debemos contar con un plan B (y, por si las dudas, también con un plan C).

Para ello, hay que formar un equipo de atención antes de que resulte necesario. Si aún no lo has hecho, reúne ahora a tus familiares y asesores para hablar de los planes de tu ser querido para el futuro inmediato, para el próximo año y para el largo plazo. Por ejemplo, se debe contar con un plan para el envejecimiento en el hogar, un plan para un cambio de residencia, un plan en caso de desastre y un plan para ingresar a un centro, de acuerdo con las necesidades y capacidades actuales de la persona a tu cuidado.

Ante la carencia de trabajadores en el sector de la atención médica a domicilio, no esperes para buscar quienes te puedan ayudar. Si tu ser querido necesita ayuda, ten en cuenta la posibilidad de contratar a un enfermero jubilado o a un acompañante individual. Y puedes buscar los servicios ofrecidos por voluntarios en la zona donde vive tu ser querido; AARP lanzó una página llamada Mi comunidad con AARP (enlace en inglés), que te puede indicar dónde obtener ayuda en el ámbito local.

En cuanto a la posibilidad de recibir cuidados en un centro, se puede recurrir a los servicios de remisión que te ayudarán a evaluar los centros que serían más adecuados para tu ser querido. Estos servicios te pueden ayudar a entender las calificaciones otorgadas a los centros, las comodidades que ofrecen y los distintos niveles de atención que prestan. Además, pueden colaborar contigo para programar un recorrido virtual del centro. Comunícate con las personas que trabajan en los propios centros, para saber a quién llamar y conocer las medidas que se han tomado para permitir la máxima comunicación entre los residentes y sus familiares.

Herramientas para facilitar la prestación virtual de cuidados

Los avances tecnológicos son una bendición para el cuidador remoto. Se cuenta con muchísimas más herramientas que apenas unos años atrás. Se pueden usar dispositivos inteligentes para la prevención de caídas, aplicaciones móviles para la gestión de medicamentos y otros servicios útiles que te ayudarán a vigilar la situación de la persona a tu cuidado. Si tú y tu ser querido se ponen de acuerdo para ello, el monitoreo remoto ayuda a conservar la independencia de quien permanece en su hogar mientras envejece.

Las familias pueden usar tableros informáticos y plataformas de comunicación como Slack, Google Chat y Microsoft Teams, entre otros, para que el equipo de atención trabaje de manera coordinada. Cuando me inicié como cuidadora, pocas personas usaban los mensajes de texto y correos electrónicos para comunicarse. Tantas fueron las llamadas telefónicas que recibía y hacía en un día cualquiera, que siempre me daban ganas de tirar el teléfono por la ventana. En cambio, es bastante útil contar con un medio centralizado donde el equipo de atención y la persona a tu cuidado pueden comunicarse, lo cual alivia la carga que antes recaía sobre el cuidador principal para que recordara y distribuyera la información. Si la persona a tu cuidado puede participar en estas conversaciones, eso ayudará a que se sienta menos aislada.

Aunque las tecnologías no sean tu fuerte, todo el equipo de atención se beneficiará del uso de ellas. Busca un curso donde puedas aprender de un mentor sobre temas de tecnología, y donde puedas recibir lecciones y servicios para configurar tus dispositivos y programas informáticos.

Al tiempo que adoptes mejores tecnologías para prestar cuidados, confirma que la persona a tu cuidado cuente con los documentos legales adecuados para que tengas la autorización legal de ayudarla de forma virtual. Para ello, debes tener la facultad específica de acceder a los bienes y cuentas digitales de esa persona, en caso de que sea necesario. Asimismo, debes proporcionar al equipo de atención (médicos, asesores financieros, etc.) los documentos necesarios para establecer el vínculo entre tú y cada uno de ellos poder colaborar sin inconvenientes.


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Lecciones aprendidas en las escuelas y en el mundo laboral

Por otra parte, los cuidadores pueden seguir el ejemplo ofrecido por la rápida evolución de los centros educativos y laborales en cuanto a la participación virtual. Tal como los docentes y empleadores han tenido que encontrar nuevas maneras de dar continuidad al trabajo y al aprendizaje, los cuidadores deben hallar nuevas maneras de coordinar esfuerzos, colaborar entre sí y cuidar de sus seres queridos desde lejos.

Muchas empresas están ofreciendo a sus empleados más posibilidades de tomar licencia para el cuidado familiar. Habla con tu empleador sobre el tiempo que necesites tomar como licencia, y averigua si puedes usar la licencia para atender las necesidades habituales o urgentes de la persona a tu cuidado.

Cuando tengas que dedicarte a tus labores de cuidador, pide a tu empleador permiso para trabajar de forma remota. Ahora más que nunca, cada vez más empresas están dispuestas a conceder este tipo de permiso. Eso podría ayudarte a realizar tus labores de atención remota, e incluso permitirte visitar en persona a tu ser querido, sin dejar el empleo.

Ahora que muchas empresas están abandonando sus instalaciones físicas para que sus empleados puedan trabajar desde casa, y muchos alumnos están optando por la educación virtual en lugar de la presencial, tal vez te preguntes si el cuidado familiar remoto es necesario o deseable en tu caso. De acuerdo con los objetivos y capacidades de cada persona, ten en cuenta la posibilidad de combinar hogares o de modificar tu casa o la de tu ser querido —por ejemplo, crear una casita o una suite para suegros—, para que puedas realizar visitas prolongadas o para que otros familiares o los integrantes del equipo de atención puedan pasar más tiempo juntos.

Esta época de pandemia nos ha dejado al menos un pequeño regalo: podría resultar más fácil que nunca prestar cuidados a distancia, gracias al uso de la tecnología y a la generalización de los medios virtuales en la vida y en el trabajo. Algún día, cuando lo peor del coronavirus haya quedado atrás, contaremos con nuevas maneras útiles de comunicarnos y de promover el bienestar de nuestros seres queridos, ya sea que vivan muy cerca o estén en otra parte del mundo.

Amanda Singleton recibió el premio nacional Caregiving Visionary Award de CareGiving.com y presta servicios a cuidadores durante todas las etapas de la vida a través de su bufete de abogados. Síguela en Twitter y Facebook (enlaces en inglés).

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