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Los auxiliares de enfermería tienen menos probabilidades de vacunarse

Un estudio sugiere que el personal no vacunado puede provocar brotes, incluso si los residentes se vacunan.

Una pila de tarjetas de registro de vacunación de la COVID-19.

MediaNews Group/Reading Eagle via Getty Images

In English | Los auxiliares de enfermería que tienen más probabilidades de interactuar con los residentes de los cuidados a largo plazo son los trabajadores menos propensos de la industria a vacunarse contra la COVID-19, según un nuevo estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC - enlace en inglés) que sugiere que las bajas tasas de vacunación del personal podrían causar brotes, incluso en los centros donde la mayoría de los residentes han sido inoculados.

Los investigadores de los CDC analizaron datos de 300 centros en Estados Unidos y descubrieron que solo el 45.6% de los auxiliares de enfermería de cuidados a largo plazo se habían vacunado contra la COVID-19, en comparación con el 56.7% de los enfermeros, el 75.1% de los médicos y los proveedores de servicios avanzados y el 56.8% de todo el personal. Los datos son de marzo y principios de abril, pero un análisis más reciente de AARP sobre las tasas de vacunación que se presentaron a los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) muestra una tendencia similar. Para la semana que terminó el 4 de julio, solo el 45% de los auxiliares, asistentes y técnicos se habían vacunado, en comparación con el 54% de todos los trabajadores de la salud en los centros que reportaron tasas de vacunación según el tipo de trabajo del personal.


Visita aarp.org/VacunaCOVID para más información.


Los expertos han expresado alarma de que las tasas de vacunación del personal son tan bajas, especialmente entre un grupo de trabajadores que interactúan regularmente con los residentes.

“Estoy muy preocupada por las bajas tasas de vacunación del personal y creo que están asociadas con los recientes brotes [en los hogares de ancianos] que estamos viendo en todo el país”, dice Charlene Harrington, investigadora de hogares de ancianos en University of California, San Francisco. “Esperarías que el personal y los residentes tengan tasas de vacunación entre el 80 y 90%”.

El informe de los CDC señala varias tendencias demográficas, con tasas de vacunación más bajas en centros en áreas con ingresos medios más bajos, mayor pobreza y mayores concentraciones de minorías raciales y étnicas. También señala que los auxiliares de enfermería son “desproporcionadamente mujeres y miembros de grupos minoritarios raciales y étnicos, con un salario medio por hora de $13 a $15 por hora”. Investigaciones separadas sugieren que la aceptación de la vacuna varía según la línea demográfica, con tasas de vacunación más bajas entre los adultos de bajos ingresos y las minorías raciales y étnicas.

El informe también sugiere que las bajas tasas de vacunación del personal son potencialmente peligrosas incluso en los centros donde la mayoría de los residentes han sido vacunados. Las vacunas no son protectores infalibles contra la COVID-19, en particular para los adultos mayores. Las personas de 65 años o más han sido responsables de casi 3 de cada 4 infecciones posvacunación  según fue documentado por los CDC (enlace en inglés) y que fueron fatales o requirieron hospitalización.

En marzo, un trabajador de la salud no vacunado en un hogar de ancianos de Kentucky desencadenó un brote que dio lugar a casi 50 infecciones y tres muertes de residentes. Más del 90% de los residentes del centro, pero menos del 53% de su personal, habían sido vacunados al momento del brote. De los residentes afectados que estaban completamente vacunados, 18 estaban infectados y uno falleció.

“No es de sorprender que los residentes vacunados tengan una mortalidad más baja que si no estuvieran vacunados. Sin embargo, habrá cierta mortalidad y morbilidad asociadas con los brotes, incluso entre los residentes vacunados”, dice Michael Wasserman, geriatra y expresidente de la California Association of Long Term Care Medicine.

La industria de los hogares de ancianos ha lidiado durante meses con las dudas del personal en cuanto a las vacunas, a pesar de la compra relativamente alta de los residentes. Un análisis reciente de AARP de los datos de los CMS encontró que aproximadamente el 78% de los residentes, pero menos del 57% de los trabajadores, estaban completamente vacunados contra la COVID-19 en las cuatro semanas que terminaron el 20 de junio. Solo unos 1 de cada 5 centros han alcanzado el objetivo de la industria de vacunar completamente a al menos el 75% de su personal.

“No creo que sea sorprendente descubrir que continuamos teniendo brotes en centros donde el personal no ha sido vacunado”, dice Wasserman. “El personal no vacunado es el que va a poner a los residentes en mayor riesgo”.

Los hogares de ancianos y otros centros de cuidados a largo plazo han representado casi un tercio de las más de 600,000 muertes por COVID-19 en Estados Unidos. Durante meses, AARP ha pedido una mayor transparencia en torno a los brotes en los centros y el estado de vacunación, y ha elogiado los nuevos requisitos de educación sobre vacunas para los cuidados a largo plazo y de presentación de informes en una carta reciente (enlace en inglés) a la administradora de los CMS, Chiquita Brooks-LaSure. En la carta, AARP insta a los CMS a “asegurar que esos centros puedan acceder y administrar las vacunas de manera continua en el futuro próximo”.

Andrew Soergel cubre temas de hogares de ancianos y de política federal y estatal para AARP. Anteriormente, fue reportero sénior de temas de economía en U.S. News & World Report y recibió la beca Economics of Aging and Work a través de Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research en University of Chicago.