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El creciente aislamiento hace difícil identificar a las personas mayores desatendidas

Cómo reconocer las primeras señales de abuso y tomar medidas.

Un hombre mayor solo, sentado en su sala

DEAN MITCHELL/GETTY IMAGES

In English | Hay ciertas señales comunes que indican que un adulto mayor está desatendido. No se comunica como solía hacerlo, o ya no se interesa por participar en las actividades comunitarias o familiares. Una persona que por lo general se arregla puede parecer descuidada o haber subido o bajado mucho de peso. Una casa que solía estar ordenada de pronto no lo está, y la basura y el correo se amontonan. Hay cambios en su estado de ánimo o su comportamiento. Luego ocurre una caída, o dos. Las cosas parecen no estar bien, o simplemente están mal.

Debido al coronavirus, las comunidades y las familias están más aisladas que nunca. No nos visitamos ni viajamos como solíamos hacerlo. Las reuniones festivas son más pequeñas o no se organizan. Los cuidadores pueden evitar viajes y compromisos esenciales para que haya menos posibilidades de exponer al virus a una persona de alto riesgo a quien cuiden. Sabemos que el aislamiento es un importante factor de riesgo de  abuso y falta de autocuidado, según la Organización Mundial de la Salud. Pero si no vemos a nuestros seres queridos cara a cara, ¿cómo sabremos si se están descuidando o si un cuidador los desatiende?


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Cuando la negligencia se convierte en abuso

Por lo general, la negligencia se refiere a que una persona no recibe el cuidado necesario. Esto incluye falta de nutrición, hidratación, higiene y atención médica adecuadas o condiciones aptas de vivienda, entre otras cosas. Una persona puede desatenderse porque una incapacidad física o mental le impide cuidarse. O un adulto mayor puede ser víctima de negligencia pasiva o activa por parte de un cuidador. El descuido de uno mismo es mucho más común (en inglés) que la conducta negligente de un cuidador (o un centro).

¿Quién tiene obligación de ayudar?

Todos los estados tienen una ley de denuncia “obligatoria” que dispone que ciertas personas denuncien sospechas de abuso. Por lo general, la denuncia se presenta ante una agencia estatal o de orden público. Si bien las leyes de denuncia obligatoria (en inglés) varían mucho entre los estados y territorios, todas tienen como objetivo ayudar y proteger a los adultos mayores o vulnerables. Ciertos profesionales tienen la obligación de hacer denuncias, en particular los trabajadores de primera línea como enfermeros y médicos. En algunos estados, toda persona que sospeche que existe abuso debe denunciar el maltrato.

Cómo puedes ayudar

Todos somos responsables de cuidarnos los unos a los otros, en especial durante estos tiempos de coronavirus en que estamos tan alejados. Haz lo que puedas para acortar la distancia. Programa llamadas o visitas a distancia a horarios fijos con los adultos mayores que forman parte de tu vida. Aprovecha la tecnología, como los detectores de caídas y los portales y aplicaciones de videoconferencias que ayudan a mantener la conexión entre tus círculos.

En tu comunidad, considera formar parte de una organización de Meals on Wheels (en inglés) o crea grupos que se ocupen de verificar que los adultos mayores independientes y hogares de alto riesgo estén bien. Busca programas virtuales que conecten generaciones y eviten el aislamiento. Averigua cómo están tus vecinos y amigos o pide a los vecinos de tus seres queridos que vean cómo están.

Y ya sea que tengas la obligación legal de hacer una denuncia o no, toma las siguientes medidas si ves o escuchas señales de negligencia y abuso:

Si crees que una persona está en peligro inminente, no esperes: llama de inmediato al 911.

De otro modo, comienza por plantearle tus inquietudes a la persona o al cuidador. Para prepararte para la conversación, toma nota de todo lo que te haya preocupado. También debes estar listo para escuchar su punto de vista. Puede ser tan simple como comunicarte con ellos o con sus familiares y amigos de confianza o con profesionales médicos, legales o financieros para elaborar y poner en práctica un plan de acción entre todos.

Si no puedes hablar sobre la situación directamente con la persona o el equipo de cuidados, o si al intentarlo encuentras oposición pero aún consideras que la persona necesita ayuda, averigua el modo de hacer una denuncia en el estado donde vive.

Algunos departamentos de policía tienen unidades dedicadas a los asuntos de la vejez y tal vez te puedan orientar para encontrar servicios que puedan ayudarte. El buscador Eldercare Locator (800-677-1116 —en inglés)) es un servicio público de la Administración de Asuntos sobre el Envejecimiento que también puede ponerte en contacto con un operador que te derive a agencias locales de servicios de protección.

Si te pones en contacto con los Servicios de Protección de Adultos (APS —en inglés), encontrarás profesionales que evaluarán tus inquietudes. Si tu denuncia responde al criterio correspondiente, APS intentará reunirse con el adulto mayor para evaluar su bienestar y determinar si reúne los requisitos para recibir servicios que lo ayuden a mantener su seguridad y su independencia.

Por último, si crees que un ser querido ha perdido cierta capacidad mental y no es capaz de administrar sus bienes o de ocuparse de sus necesidades básicas de salud y seguridad, habla con un abogado que se especialice en los derechos de los adultos mayores. El abogado te podrá asesorar sobre las opciones legales del estado donde vive tu ser querido.


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En caso de duda, toma medidas

Cuando intentes ayudar a alguien que sospechas se está descuidando o a quien su cuidador no está atendiendo como corresponde, actúa de forma deliberada y compasiva. Recuerda que todos tenemos el derecho de decidir tomar malas decisiones con respecto a nosotros mismos. Por lo tanto, aunque no estés de acuerdo con el modo en que una persona vive o el estilo de vida que eligió llevar, puede que la situación no sea lo suficientemente grave como para considerar que existe negligencia o abuso. Si la visitas de vez en cuando o te comunicas a distancia, tal vez no conozcas por completo las circunstancias de una persona o la labor de su cuidador. Pero pase lo que pase, si piensas que hay señales de negligencia y algo no está bien o está mal, no te quedes callado. En el peor de los casos, solo te habrás equivocado en tu opinión. Sin embargo, habrás tomado una medida correcta y considerada, y tal vez hasta puedas salvar una vida.

Amanda Singleton recibió el premio nacional Caregiving Visionary Award de CareGiving.com y presta servicios a cuidadores durante todas las etapas de la vida por medio de su bufete de abogados. Síguela en Twitter y Facebook (en inglés).

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