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Susan Lucci se comunica con su mamá virtualmente durante la cuarentena en los centros de vida asistida

La actriz de telenovelas comparte su experiencia como cuidadora en una teleasamblea de AARP.

Susan Lucci junto a su mamá Jeanette

Cortesía de Susan Lucci

Susan Lucci y su madre, Jeanette, en la celebración del cumpleaños número 100 de esta última.

In English | Jeanette continúa siendo una bendición a sus 103 años. No le inquietan los comentarios sobre el coronavirus, toma con calma la cuarentena en su comunidad de vida asistida en el sur de Florida y recibe las visitas virtuales regulares de su hija y yerno con una sonrisa.

Su actitud y fortaleza son un consuelo para Lucci, actriz ganadora de un premio Emmy por su icónica interpretación de Erica Kane durante 41 años en el drama diurno de ABC All My Children. En tiempos normales, Lucci, hija única, haría viajes frecuentes desde Nueva York para pasar tiempo con su madre.

Ambas siempre han tenido una relación estrecha, dice Lucci, aunque han tenido sus momentos, como suelen haberlos entre madres e hijas. Veían los primeros episodios de All My Children y se reían juntas, a sabiendas, cuando una Erica de 15 años peleaba con Mona, su madre.

Para proteger la privacidad de su madre, Lucci, de 73 años, no identificará dónde vive Jeanette. Pero su experiencia ha sido positiva, y Lucci con gusto elogia al centro, especialmente ante la pandemia: la transparencia de las actualizaciones por correo electrónico; el cuidado con el que se monitorea la salud del personal (se les toma la temperatura diariamente); la introducción sin contratiempos de las visitas virtuales, las que ella y su esposo nunca tuvieron que solicitar.

El jefe médico y las enfermeras están accesibles. Solo una persona, un miembro del equipo de trabajo, dio positivo al coronavirus, pero hace más de dos semanas no está en las facilidades, dice Lucci. Ella sabe que su experiencia no refleja la de muchas otras personas que tienen a seres queridos en centros de cuidado a largo plazo. "Escuchamos cosas terribles", dice. "Pero mi experiencia ha sido lo contrario, y creo que es bueno conocer que existe el lado opuesto".

Cómo encontrar la comunidad de vida asistida adecuada

Jeanette, a quien Lucci describe como "bella" y "vivaz", fue enfermera de sala de operaciones hasta que dejó el trabajo para cuidar a sus hijos. Se dedicó entonces a labores de beneficencia en su comunidad de Long Island, y enseñó a sus dos hijos (el hermano mayor de Lucci falleció en enero) sobre el ejemplo de retribuir.

El papá de Lucci falleció en el 2002 y Jeanette vivió independiente hasta los 98 años. "Nunca quise ser la hija que arrastrara a su madre, pateando y gritando, hasta un centro de vida asistida", dijo Lucci. Afortunadamente, eso nunca pasó.

Susan Lucci junto a su mamá Jeanette

Cortesía de Susan Lucci

Susan Lucci con su madre Jeanette.

Mientras vivía independientemente, su madre se fracturó la misma cadera dos veces. La primera vez, se recuperó por completo y con rapidez, el hecho que Jeanette atribuye a "crecer en las montañas Pocono de Pensilvania y tomar mucha leche", dice Lucci. Puede también haber ayudado el helado de mantequilla y pacana que su madre comía directamente del envase, dice Lucci riendo.

La segunda fractura no selló bien y Jeanette tuvo que empezar a usar un andador. Esto apenas la detuvo. Durante las visitas de Lucci y a menudo de su esposo, Jeanette calzaba sus zapatos de leopardo y taco diminuto para ir de compras, a los almuerzos extendidos y cenas con conciertos de jazz en vivo en su restaurante favorito de Palm Beach.

La familia contrató personal para que la cuidara, pero Jeanette protestó. "Despidió a todos", dijo Lucci. "Quería hacer todo por sí misma".

La única excepción resultó ser una bendición, dice Lucci: una enfermera geriátrica, hija de una de las amigas de Jeanette. Se ganó la confianza de Jeanette y, con el tiempo, le recomendó la comunidad de vida asistida perfecta, una donde abunda la música y las interpretaciones escénicas.

La transición fue época de ajustes. Al principio, Lucci verificaba diariamente cómo se encontraba. A veces, sus llamadas eran simples recordatorios para que viera The Voice (a Jeanette le encanta Blake Shelton), o que cambiara de canal para ver Dancing with the Stars, otro de sus programas favoritos, en el que Lucci participó en el 2008.

Pero no tomó mucho tiempo para que la comunidad se sintiera como un hogar. Hasta que Lucci y su esposo puedan visitar a su mamá en persona nuevamente, están agradecidos por lo que tienen, incluidas las visitas virtuales que les permiten verla y tranquilizarse con su dulce sonrisa.

"Ella no está tan lúcida como solía, pero a los 103 años, está bien", dice Lucci. "Pero ella sigue presente, y nos recuerda. ... Ella no nos ha olvidado, ni ha olvidado nuestra relación, por lo que está feliz".

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