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¿Cómo puedo seguir brindando cuidados mientras también intento cuidar de mí?

In English | Pon tus necesidades físicas y mentales por delante de todo. Aliméntate bien, duerme la cantidad de horas suficientes y saca tiempo para ejercitarte. Cuida tu propia salud haciéndote chequeos regulares. Para evitar el desgaste físico y emocional, analiza la posibilidad de asistir a un grupo de apoyo de prestadores de cuidado o busca ayuda profesional.

Tómate un descanso. Una escapada puede recargarte de energía y mejorar tu desempeño como prestador de cuidado. Busca voluntarios que te puedan relevar. Algunos centros de cuidados diurnos para adultos brindan atención, en un ambiente grupal durante los días de semana, a aquellos adultos mayores que necesitan supervisión. Si quieres tomarte unas vacaciones más largas, busca un establecimiento que acepte a residentes por períodos cortos, tales como una residencia geriátrica o una institución para la vida asistida.

Pide ayuda. Confecciona una lista de las tareas que debes realizar y convoca a familiares y amigos. Considera contratar a un administrador de cuidados geriátricos para que coordine los cuidados o a un asistente de salud para que brinde atención a domicilio. Voluntarios o personal de organizaciones religiosas o cívicas podrían colaborar realizando visitas, cocinando para tu ser querido o llevándolo a los lugares que necesite.