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Hogares de ancianos viven una nueva normalidad tras bajar casos de COVID-19

Las visitas y actividades en los centros se están reanudando, pero los problemas a largo plazo persisten.

El personal y los residentes de Jewish Home Family en Nueva Jersey celebran con una piñata con forma de coronavirus.

CORTESÍA DE JEWISH HOME FAMILY

El personal y los residentes del Jewish Home Family de Nueva Jersey le pegan a la "coroñata", una piñata con forma de coronavirus.

In English | Los residentes y el personal del Jewish Home Family, un grupo que incluye un hogar de ancianos y un centro de cuidados a largo plazo en Nueva Jersey, han estado de fiesta. La llegada de las enfermeras de CVS con lotes de vacunas contra la COVID-19, recientemente autorizadas, fue motivo de celebración.

"Lo hicimos muy festivo", dice Carol Silver Elliott, presidenta y directora ejecutiva del centro. "A todos los que recibieron su segunda dosis les dimos una camiseta, teníamos pegatinas, teníamos globos... Incluso teníamos piñatas con la forma del coronavirus; las colgamos en las unidades de enfermería y los residentes y el personal cogían palos largos y las rompían, y nos llovían dulces por todas partes".

Tras un año devastador de pérdidas y sufrimiento —casi 180,000 residentes y personal de cuidados a largo plazo han muerto a causa de la COVID-19 en Estados Unidos, y más de 1.4 millones se han infectado—, muchos centros por fin tienen motivos para respirar. Se espera que el programa federal, responsable de administrar las vacunas en casi todas las comunidades de cuidados a largo plazo, termine en unas semanas. Las infecciones y muertes en los hogares de ancianos han disminuido considerablemente desde principios de este año. Y las nuevas guías federales están facilitando la interacción entre residentes y visitantes.

"Todos nos sentimos aliviados", dice Silver Elliott, que también preside la junta directiva de LeadingAge, una asociación nacional que representa a 5,000 proveedores de servicios para adultos mayores sin fines de lucro. "La gente va por ahí diciendo, 'ahora tengo mis superpoderes contra la COVID' y 'está bien, ya no tengo tanto miedo'... empieza a parecer que estamos recuperando nuestra vida".

El personal de Jewish Home Family en Nueva Jersey hace fila para recibir sus vacunas COVID-19.

CORTESÍA DE JEWISH HOME FAMILY

El personal del Jewish Home Family hace fila para recibir la vacuna contra la COVID-19.

Sin embargo, aunque la mayoría de los residentes de cuidados a largo plazo ya están completamente vacunados, la mayoría del resto de las personas del país no lo están, lo que significa que todavía hay muchas posibilidades de que el virus vuelva a entrar en los centros. La amenaza se ve agravada por las dudas sobre las vacunas entre muchos trabajadores de cuidados a largo plazo. Además, se desconoce la eficacia de las vacunas para proteger a los residentes de centros de cuidados a largo plazo como grupo específico.

"Está bien ser optimista", dice Jennifer Schrack, profesora adjunta de Epidemiología del Envejecimiento en la Facultad de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins. "Pero todavía tenemos que ser diligentes. Esta enfermedad es nueva. No sabemos cómo se comportará. No sabemos cómo se van a comportar las variantes... Solo porque estás vacunado no significa que no puedas contagiarte".

Esto sitúa a los centros de cuidados a largo plazo del país en una incómoda fase intermedia. Ahora es posible volver a algo parecido a la normalidad, pero no sin seguir tomando medidas de seguridad. El nivel de cautela que deben tener los centros es "la pregunta del millón", dice Schrack, que predice que la confusión y los tropiezos son inevitables.

Pelotas de playa en el jardín

El Jewish Home Family cuenta con un hogar de ancianos y un centro de vida asistida, donde se están reanudando las actividades comunales que se restringieron en gran medida o se cancelaron por completo durante la pandemia. Casi todos los residentes, excepto los pacientes de cuidados paliativos, y cerca del 75% del personal están completamente vacunados contra la COVID-19.

Los residentes ya pueden comer juntos en los comedores, tomar clases de ejercicio en el gimnasio de boxeo o ensayar para el próximo musical anual, The Lion King, que tuvo que ser pospuesto el año pasado.

Los protocolos de control de infecciones siguen siendo válidos, incluidos el uso de mascarillas, el distanciamiento social cuando sea posible y la limitación del número de personas que participan en cada actividad, de acuerdo con las guías federales. Pero estas actividades son las primeras oportunidades de socialización que tienen los residentes desde hace meses.

"En muchos sentidos, estamos volviendo a nosotros mismos", dice Silver Elliott, que se refiere a los próximos meses de programación en el Jewish Home Family como "Project Welcome Home" (proyecto bienvenidos a casa).

El precio del año pasado para los residentes es claro, dice: "El deterioro cognitivo es notable, y me rompe el corazón". Las actividades en su centro se enfocan en terminar con el aislamiento y la revisión de los escenarios restrictivos tan pronto como sea posible, sin dejar de ser cuidadosos.

El Holly Heights Nursing Center en Denver está adoptando un enfoque similar. Ahora que la mayoría de los residentes y el personal del centro están completamente vacunados, el bingo y las clases de ejercicio vuelven a estar a la orden del día, al igual que algunas comidas en grupo. Pero las precauciones, como las mascarillas y el distanciamiento social, continúan.

Además, siempre que es posible, el centro sigue las recomendaciones federales de realizar las actividades al aire libre, donde es mucho menos probable que el coronavirus se propague. En un día especialmente caluroso a principios de marzo, Janet Snipes, directora ejecutiva, aprovechó para inflar pelotas de playa e invitar a los residentes a pasarlas en el jardín, disfrutando del sol.

"Fue muy divertido", dice Snipes. "Después de un año tan devastador, se veía que los ánimos empezaban a mejorar".

Están impacientes por recibir visitas

Muchos centros también están reanudando las visitas. Las nuevas recomendaciones de este mes de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS), la agencia del Gobierno federal que regula los más de 15,000 hogares de ancianos en Estados Unidos, han sido las medidas más drásticas para reunir a los residentes con sus seres queridos desde que los hogares de ancianos cancelaron las visitas en persona en marzo del 2020.

Haciendo referencia a la vacunación generalizada y al descenso de las infecciones por COVID-19, los CMS afirmaron que "los centros deberían permitir las visitas al interior en todo momento y para todos los residentes [independientemente del estado de vacunación]". Hay excepciones para, por ejemplo, los residentes que tienen COVID-19 o que no están vacunados y en entornos de alto riesgo.

Los residentes completamente vacunados pueden optar por tener un contacto cercano con los visitantes, tal y como se recomienda, lo que incluye tocarse y abrazarse usando una mascarilla y lavarse las manos antes y después. Los CMS reconocieron "el daño que la separación y el aislamiento han causado" a los residentes y dijeron que "no hay sustituto para el contacto físico".

Tras finalizar sus clínicas de vacunación a finales de febrero, la comunidad de adultos mayores Edgewater, en West Des Moines, Iowa, "estábamos ansiosos por que cambiaran las guías", dice Glen Lewis, director ejecutivo. Con el 98% de los residentes y el 75% del personal vacunados, "estábamos allí sentados, esperando... listos para salir", dice.

AARP había pedido a los CMS (enlace en inglés) que revisaran las guías para las visitas, señalando que habían escuchado a miles de familias que "desean urgentemente visitar a sus seres queridos que necesitan desesperadamente su cuidado y apoyo".

Lewis abrió las puertas de Edgewater el día siguiente a la publicación de las nuevas guías de los CMS y vio cómo los residentes abrazaban a sus seres queridos por primera vez en más de un año. "No hay nada como ese sentido de comunidad, comunicación y compañerismo que proviene de sus propias familias", dice. "Se siente como un nuevo día".


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


Edgewater también organizó una cena en todo el centro para reunir a los residentes de las distintas secciones del centro. El evento reunió a dos amigas de toda la vida, una de enfermería especializada y la otra de vida asistida, que no se habían visto en un año. "Estas dos mujeres estaban literalmente cogidas de la mano y diciendo, 'es tan bueno verte, es tan bueno verte'", dice Lewis. "No paraban de abrazarse".

Un futuro diferente

Sin embargo, probablemente no sea posible volver por completo a los modos de vida previos a la pandemia en los centros de cuidados a largo plazo. Las deficiencias en el control de las infecciones en los hogares de ancianos eran "generalizadas" y "persistentes" incluso antes de la crisis de COVID. La Oficina de Responsabilidad del Gobierno de EE.UU. descubrió que el 82% de los hogares encuestados entre el 2013 y el 2017 fueron citados al menos una vez por fallos en el control de infecciones, como una higiene de manos inadecuada entre el personal o una enfermera que llegó al trabajo con tos y fiebre.

Este tipo de infracciones, antes clasificadas como "no graves" por los inspectores de los hogares de ancianos, se convirtieron en mortales con la pandemia, lo que obligó a muchos centros a intensificar sus protocolos de control de infecciones. Esas medidas seguirán vigentes después de la pandemia, dice Silver Elliott, del Jewish Home Family.

"Creo que el uso de mascarillas va a estar con nosotros durante mucho tiempo", dice, especialmente durante la temporada de gripe. "Y creo que el hecho de que mis manos estén en carne viva por haberlas lavado 1,050 veces al día también ha llegado para quedarse".

También es probable que se mantenga un mayor acceso a las televisitas, a través de plataformas de videoconferencia, "especialmente para aquellas familias que viven lejos de sus seres queridos", dice Lori Smetanka, directora ejecutiva de National Consumer Voice for Quality Long-Term Care, un grupo sin fines de lucro de defensa pública que se dedica a asuntos relacionados con los cuidados a largo plazo.

Y los expertos y defensores de la causa están presionando para que se lleven a cabo reformas más significativas que puedan ayudar a evitar que se repita el desastre de la COVID-19. Un área clave: la dotación de personal. Los asistentes de enfermería certificados (CNA) son "la columna vertebral, la base total y absoluta" del sector de los cuidados a largo plazo, dice Silver Elliot, pero hay pocos incentivos para convertirse en CNA.

La mayoría gana menos de $15 por hora y muchos no reciben licencia por enfermedad o beneficios, lo que ha contribuido a las altas tasas de indecisión sobre las vacunas. Además, el personal de los hogares de ancianos tuvo uno de los puestos de trabajo con mayor índice de mortalidad del 2020 (enlace en inglés). Durante la mayor parte de la pandemia, más de una cuarta parte de los hogares de ancianos en el país han informado de la escasez de personal de atención directa, según un análisis de AARP de los datos de los CMS.

"Tenemos que encontrar formas de hacer que las carreras [de cuidados a largo plazo] sean significativas para la gente", dice Silver Elliott, incluyendo más vías para el avance de la carrera, desde un CNA a un enfermero profesional, por ejemplo. "Pero creo que también es necesario un apoyo a nivel normativo", añade.

Rhonda Richards, representante legislativa sénior de AARP en asuntos gubernamentales, afirma que ha llegado el momento de replantear todo el modelo de cuidados a largo plazo, que en Estados Unidos se compone principalmente de grandes "cajas" con cientos de camas. "Es importante fomentar los modelos de hogares de ancianos con viviendas pequeñas, como las Green Houses, con habitaciones privadas", dice. "También, dar a las personas más opciones para vivir en sus hogares y comunidades, donde quieren estar".

Emily Paulin colabora con artículos sobre hogares de ancianos, atención médica, y política federal y estatal. Su trabajo también ha aparecido en la publicación australiana sobre estilo de vida Broadsheet.

Por qué la COVID-19 ha causado tantas muertes en los hogares de ancianos

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