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Los hogares de ancianos con minorías tuvieron el triple de muertes por COVID

En un estudio nacional, los investigadores concluyeron que este hallazgo se debe a las disparidades históricas en los centros.

Personal de emergencia mueve una camilla para buscar un paciente en un hogar de ancianos.

JASON REDMOND/AFP via Getty Images

In English | Los hogares de ancianos con una mayor proporción de residentes negros e hispanos registraron más del triple de muertes por COVID-19 que los hogares con más residentes blancos, según un nuevo estudio nacional (enlace en inglés). Los hogares de ancianos con más de un 40% de residentes de grupos minoritarios registraron recuentos de casos y muertes por coronavirus 3.3 veces mayores que los centros con más de un 97% de residentes blancos.

Los afroamericanos son admitidos con mayor frecuencia en centros con "menos personal de enfermería, más deficiencias normativas y más probabilidades de ser expulsados del programa de Medicaid", escribieron los investigadores en el estudio.


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


"Los residentes que no son blancos tienen más probabilidades de vivir en centros más grandes, lo que crea más oportunidades para la transmisión del virus", continuaron. "La COVID-19 es más prevalente en las comunidades no blancas, y la propagación en la comunidad es un factor asociado a los casos y muertes en los hogares de ancianos". Los residentes de grupos minoritarios, dijeron, están "en el ojo de la tormenta perfecta".

El estudio, llevado a cabo por un equipo de University of Chicago, se publicó el miércoles en JAMA Network Open, una revista de la American Medical Association.

En Estados Unidos, las poblaciones minoritarias se han visto afectadas de manera desproporcionada por la COVID-19, y los hogares de ancianos y otros centros de cuidados a largo plazo, como las residencias de vida asistida, representan el 36% (enlace en inglés) de las más de 475,000 muertes por COVID-19 en el país. Menos del 1% de la población vive en centros de cuidados a largo plazo.

Sin embargo, pocos estudios se han centrado en la confluencia de estas dos poblaciones, afirma Elaine Ryan, vicepresidenta de Defensa de Derechos y Estrategias Estatales de AARP. "El estudio es de vital importancia", explica, "porque son los primeros datos y conocimientos que muestran lo vulnerables que son realmente estas poblaciones minoritarias en los centros".

"Los resultados son devastadores", añade Ryan. "Muestran que hay racismo y desigualdad estructural en los cuidados a largo plazo y que hay que tomar medidas inmediatas para que estos residentes reciban más ayuda y apoyo".

La esperanza de las vacunas contra el coronavirus

El estudio analizó los datos que más de 13,000 hogares de ancianos certificados por el Gobierno federal enviaron a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) hasta mediados de septiembre. Los investigadores afirmaron que los efectos desiguales de la COVID-19 en los hogares de ancianos se derivan de las disparidades históricas en los centros, y que la priorización del personal de cuidados a largo plazo en la vacunación contra el coronavirus está ofreciendo una esperanza muy necesaria.

Por medio de una colaboración federal con CVS, Walgreens y otras farmacias, se administraron las primeras dos dosis de las vacunas elaboradas por Pfizer y por Moderna a los residentes y al personal antes de iniciar la labor pública más general de vacunación en Estados Unidos. Las cadenas de farmacias terminaron su primera ronda de clínicas en el lugar en todos los hogares de ancianos participantes a fines de enero y están en medio de completar su segunda ronda de clínicas.

Alrededor del 78% de los residentes aceptaron vacunarse antes que gran parte de la población de EE.UU. durante la primera ronda de estas clínicas; solo el 37.5% del personal lo hicieron, según los CDC.

"A medida que avanza la vacunación, será importante que los legisladores tengan en cuenta las desigualdades actuales para garantizar que el proceso de distribución de vacunas incluya esfuerzos particulares para llegar a las comunidades de color", afirma el estudio.

Ryan, de AARP, dice que estos esfuerzos deben ir más allá de dar prioridad a la comunidad de hogares de ancianos para las vacunas y que se debe también incluir una mejor educación y divulgación a las poblaciones minoritarias sobre la seguridad y la eficacia de las vacunas. "Sus preocupaciones tienen su origen en una historia en la que no se les ha dado prioridad", observa. “De hecho, ha sido todo lo contrario en muchos casos, y han sido ignorados o maltratados. Así que debemos escuchar sus preguntas; son reales e importantes".

Los autores del estudio señalan varias limitaciones (enlace en inglés), entre ellas, que los datos no permitían clasificaciones raciales distintas a las de blanco, negro e hispano. "Se necesitan datos más detallados sobre la raza y la etnia para examinar si existen diferencias en los resultados de la COVID-19 entre los diversos grupos no blancos", escribieron los investigadores.

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