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Conservar tu matrimonio mientras cuidas de un padre o madre Skip to content
 

Cómo mantener la solidez de tu matrimonio mientras cuidas a tu padre o madre

Aprende a establecer límites y a obtener ayuda extra.

Un hombre consuela a una mujer en la sala de su hogar

GEORGECLERK/E+/GETTY IMAGES

In English | Fred no quería odiar a su suegra, Sharon. La había aguantado —y ella a él— durante tres décadas de festividades, cenas los domingos por la noche y barbacoas veraniegas. Pero después de sufrir un pequeño derrame hace un año, Sharon dependía cada vez más de Tiffany, su hija mayor y la querida esposa de Fred, para casi todo: transporte, mandados, comidas, compañía, consuelo. Todas esas actividades exigían tiempo, un tiempo que no pasaba con Fred, quien se sentía cada vez más irritado.

El teléfono de Tiffany sonaba una y otra vez cuando ella y Fred llegaban a casa después del trabajo, se sentaban a cenar y veían la televisión. Cada vez que Sharon llamaba, Tiffany ponía los ojos en blanco y Fred se quejaba, pero no muy alto porque no quería enojar a Tiffany al parecer desconsiderado. En lugar de eso, trataba de parecer impaciente porque acabara su llamada.

No culpaba a Sharon por tener el derrame, pero lo irritaba de todas formas por alterar su vida de casado. Pero una parte de Fred también estaba enojada con Tiffany por permitírselo. Quería ser mejor persona y ser comprensivo con el deber que su mujer tenía de ayudar a su madre. Sin embargo, aguantarlo durante un año era demasiado tiempo para él.

El cuidar de alguien pone a prueba incluso a las mejores relaciones

El rigor de los cuidados puede tensar todos los lazos familiares. Las relaciones de familia política suelen ser las más débiles, por lo que sufren más presión. Puede que la hija se dedique a su madre enferma y solitaria, mientras que su yerno, con quien ha tenido una relación indiferente, se muestre ambivalente ante los sacrificios que se espera que haga. ¿Debería seguir ahí para complacer a su mujer? ¿O debería pedir más para su matrimonio y para sí mismo? Y ¿cómo se siente la mujer sobre su lealtad a su madre y a su esposo estirándola en direcciones opuestas? Estas preguntas pueden desestabilizar los matrimonios.


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¿Cómo se pueden fortalecer las relaciones de familia política para evitar que las personas que cuidan a sus padres se sientan atrapadas entre sus responsabilidades y sus cónyuges? A continuación, presento algunas ideas.

Aprende a mantener el equilibrio en las expectativas matrimoniales

En realidad, el problema no es la familia política. Se trata de las diferentes perspectivas y opiniones en pareja. Claro que quienes cuidan a sus padres sienten un compromiso más grande del que siente su cónyuge. Pero la mayoría tenemos varios papeles familiares diferentes —como hijos, esposos, hermanos, padres— y varios niveles de responsabilidad respecto a cada papel que debemos de compensar. He oído decir a estos hijos adultos que "mi pareja tendrá que esperar. Ahora le toca a mi padre o a mi madre". Sin embargo, eso no suele salir bien a no ser que el período de cuidados sea corto: días o semanas, pero no meses o años. No puedes aplazar tu matrimonio indefinidamente sin repercusiones.

Al principio de los cuidados, es buena idea que la persona que los proporcionará y su pareja hablen de todo ello con tres principios en mente: No estaremos de acuerdo en cuánto tiempo dedicar a los cuidados; debemos negociar un acuerdo mutuo que le proporcione a toda la familia el apoyo afectivo que necesita; los acuerdos no están escritos en piedra y tendremos que renegociarlos cada par de meses. Si Fred y Tiffany pueden llegar a un acuerdo mutuo al respecto que le afirme que dispondrá de tiempo con su esposa, él no tendrá que hacer pucheros cada vez que ella esté ocupada con Sharon.

Establece límites con tu padre o madre

Es común sentirnos culpables si les decimos que no a nuestros padres en cualquier momento, incluso más cuando sienten dolor. Pero no hay probabilidades de llegar a un acuerdo con nuestra pareja sin la cooperación de nuestro padre o madre. Los hijos adultos deben tener una conversación franca con sus padres sobre el deber de mantener equilibrado el cuidado que se le dará a cada persona. Puede que necesiten apoyo de otras personas para ayudar con los cuidados cuando los hijos adultos tengan otros compromisos. Algunos padres pueden oír esto, sentir que tienen derecho a más y quejarse. La mayoría lo entenderán y, quizás con tristeza, aceptarán la situación.

Esto significa que Tiffany debe decirle a Sharon que su disponibilidad tiene límites realistas. No puede contestar el teléfono cada hora por la tarde cuando trata de relajarse con Fred. Si su madre se siente sola, o tiene miedo y necesita hablar con alguien a esa hora, Tiffany puede coordinar la ayuda de sus hermanos o de otras personas.

Pídele ayuda a tu pareja

Muchas relaciones apáticas se han vuelto más cálidas cuando dos personas se encuentran en circunstancias desconocidas, pero se tienen una a la otra. Los hijos adultos tienen derecho a pedirles a sus parejas que pasen tiempo con sus padres de mayor edad. Cuando Tiffany se lo pidió a Fred se sorprendió, pero, ante la mirada suplicante de su esposa, accedió a pasar por el apartamento de Sharon una vez a la semana en el trayecto del trabajo a casa. Sharon quedó más contenta. ¿Y Fred? Bueno, Fred no se quejó.

Barry J. Jacobs, psicólogo clínico, terapeuta de familia y asesor del cuidado de la salud, es también coautor del libro AARP Meditations for Caregivers (en inglés, Da Capo, 2016). Síguelo en Twitter @drbarryjacobs y en Facebook.

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