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El político y estadista Bob Dole muere a los 98 años

El antiguo nominado presidencial y veterano de guerra recibió la Medalla Presidencial de la Libertad.

Bob Dole

Wally McNamee/CORBIS/Corbis via Getty Images

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Cuando Bob Dole era un joven soldado que luchaba en la Segunda Guerra Mundial, sus padres recibieron un telegrama que les rompió el corazón: “EL SECRETARIO DE GUERRA DESEA EXPRESAR SU PROFUNDO PESAR POR EL HECHO DE QUE SU HIJO EL SUBTENIENTE DOLE ROBERT J FUE GRAVEMENTE HERIDO EN ITALIA EL 14 DE ABRIL DE 1945...”.

“Gravemente herido” no fue una descripción adecuada. Sus lesiones fueron tan graves que el chico del pequeño pueblo de Russell, Kansas, recibiría dos Corazones Púrpuras y dos estrellas de bronce. Dole estaba dirigiendo un pelotón del ejército encargado de capturar una colina cuando arrastró a un radioperador a una trinchera y fue impactado en el hombro derecho por un fragmento de metralla, lo que le fracturó la columna vertebral y el cuello. Cayó boca abajo en tierra ensangrentada, pensando que le habían volado los brazos.

Todavía los tenía. Pero su brazo derecho estaría para siempre flácido y atrofiado por dos pulgadas y media. Su mano derecha quedó inútil, cerrada como una garra. Y solo tendría sensación en un par de dedos de la mano izquierda. Alguna vez había sido tan fuerte que, como broma, subió una motocicleta Harley-Davidson por tres tramos de escalera en University of Kansas. Ahora estaba permanentemente discapacitado.

“Cuando te unes a ese grupo”, Dole le dijo al Washington Post en 1996, “dices: ‘¿Por qué yo?’. Pero después de estar ahí un tiempo, tienes que decidir qué vas a hacer con tu vida”.

Dole, quien falleció el 5 de diciembre a los 98 años, tomó la decisión de servir a otros. El líder republicano del Senado de EE.UU. de 1985 a 1996 se enfrentó al entonces presidente Bill Clinton en las elecciones presidenciales de 1996, y fue el último veterano de la Segunda Guerra Mundial elegido para ser el candidato presidencial de un partido importante. Nacido el 22 de julio de 1923, también fue el candidato presidencial de más edad en postularse por primera vez, a los 73 años y un mes.

La derrota fue muy dura, especialmente porque también había sido el candidato a la vicepresidencia del partido republicano en las elecciones de 1976, cuando Jimmy Carter derrotó a Gerald Ford. “No sé cuántas personas se postulan para vicepresidente y presidente y pierden ambas”, bromeó el hombre que a menudo usaba el humor y la entrega inexpresiva para desafilar los bordes más agudos de su vida.


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“Mientras bajaba en el ascensor, pensé: Mañana será la primera vez en mi vida que no tengo nada que hacer”, comentó Dole en su discurso de concesión de la noche de las elecciones. Pero en cuestión de horas, volvió a la televisión como un encantador y frecuente invitado del programa de entrevistas, a menudo refiriéndose a sí mismo en tercera persona (para deleitar a los comediantes), y hablando sobre la vida después de un cargo público: “Elizabeth está de vuelta en la Cruz Roja, y yo saco a pasear al perro”.

“Elizabeth” fue, por supuesto, su segunda esposa y madrastra de Robin, su hija de su primer matrimonio. La pareja se casó en 1975 después de un noviazgo de tres años. “Liddy” Dole tuvo su propias e impresionantes credenciales: fue líder de la Cruz Roja Americana después de servir como secretaria de Transporte bajo el presidente Ronald Reagan (quien le otorgó la Medalla Presidencial de los Ciudadanos en 1989), y secretaria de Trabajo para el presidente George H.W. Bush. Luego se convirtió en senadora de Carolina del Norte.

En una entrevista conjunta en el 2019 para Today, de NBC, recordó que su guapo pretendiente no la invitó a salir hasta su tercera conversación telefónica.

“Me gustó mucho eso, porque me di cuenta de que no era un tipo que perseguía a mujeres en Capitol Hill”, dijo.

“Nunca hice eso; de todos modos no las podía atrapar”, bromeó Dole.

Bob Dole y Elizabeth Dole el día de su boda

Bettmann/Getty Images

Bob Dole y su esposa Elizabeth hacen un brindis el día de su boda el 6 de diciembre de 1975.

Los dos eran una formidable pareja de poder en Washington, pero fue la amabilidad de él lo que realmente la atrajo, dijo. “Adoro su corazón compasivo, y el hecho de que a él le encantaba sentir que cada día podía marcar la diferencia para al menos una persona necesitada”.

Por esa razón, el presidente Clinton otorgó a Dole la Medalla Presidencial de la Libertad en 1997, citando su trabajo de “defender los intereses de los agricultores trabajadores de su estado, ayudar a los discapacitados al dirigir el camino hacia la Ley de Estadounidenses con Discapacidades, ampliar la Ley de Derecho al Voto, desempeñar un papel clave en la Comisión Nacional para la Reforma del Seguro Social, y siempre apoyar a los líderes de nuestro país”.

Dole decía que su mayor logro era el haber salvado el Seguro Social. Pero también estaba orgulloso de su labor de recaudar millones de dólares para el monumento conmemorativo de la Segunda Guerra Mundial en Washington. Después de su apertura en el 2004, pasó la mayoría de sus sábados allí, dando la bienvenida a veteranos y sus familias. Su libro, One Soldier’s Story: A Memoir, se publicó en el 2005.

En el 2018, el Congreso colocó a Dole en compañía de George Washington y de la madre Teresa para otorgarle el mayor honor civil del país, la Medalla de Oro del Congreso, por su servicio en batalla (“Él sabe del coraje”, dijo el presidente Donald Trump en la ceremonia de entrega de premios), y sus décadas en la Cámara de Representantes y el Senado. “Bob Dole era conocido por su capacidad de trabajar con ambos lados y adoptar el bipartidismo práctico”, leyó la legislación.

 Al año siguiente, el Congreso aprobó por unanimidad un proyecto de ley que promovía a Dole al rango de coronel del Ejército de EE.UU. por su heroísmo en la guerra.

Dole enfrentó innumerables desafíos de salud a lo largo de las décadas, entre ellos una cirugía de reemplazo de cadera y cáncer de próstata. Después del cáncer, hizo un comercial de buen gusto para Viagra (él había sido un sujeto de prueba), y luego un comercial de Pepsi que era una parodia del anuncio de Viagra. Aunque algunos llamaban su personalidad “gruñona”, él tomó todas las provocaciones con calma, incluso un episodio de The Simpsons en el que él y Bill Clinton fueron secuestrados por extraterrestres. (“Bob Dole no necesita esto”, se lamenta su personaje).

En el 2005, sufrió una hemorragia dentro de su cabeza, lo que limitó aún más el uso de su buen brazo y mano. Cuando su rival en un momento, el presidente George H.W. Bush, murió en el 2018, la nación vio con gran emoción cuando Dole, de 95 años, luchó por levantarse de su silla de ruedas para hacer un saludo al ataúd cubierto con bandera.

“Quería presentar mis respetos... pararme y tal vez inclinar la cabeza”, dijo. “No fui allí con la intención de hacer un saludo, pero lo hice”.

El respeto y la lealtad eran importantes. Cuando Dole se lesionó por primera vez, la gente de Russell, Kansas, depositó dinero en una caja de puros en la farmacia Dawson’s Drugstore para ayudar a pagar sus cuentas médicas. Dole mantuvo esa caja dentro del cajón de su escritorio toda su vida.

El decoro también importaba. Y, ciertamente, el estoicismo. En público, se lo veía de manera rutinaria agarrando un bolígrafo negro, por dos razones: desalentaba a la gente de intentar estrechar su mano mala, y evitaba que sus dedos se abrieran, lo que mostraba su discapacidad.

Pidió que lo enterraran con el bolígrafo.