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Guías para el cuidado de una persona mayor: aprovecha estos recursos e información.

     

Texto donde se puede leer La reconstrucción de Paradise, California

        

 

Hace un año: el incendio forestal más mortífero de California arrasó con la ciudad de Paradise

La mayoría de las víctimas fueron adultos mayores.

 

In English |  Un día de otoño totalmente seco, un incendio forestal estalló justo después de la madrugada al pie de la Sierra Nevada, al norte de California. Eran las 6:33 a.m. del 8 de noviembre del 2018.

Algunas personas estaban durmiendo. Algunas se estaban preparando para ir al trabajo. Una mujer de 68 años estaba recolectando sus obras hechas a mano —edredones y pinturas decorativas— para venderlas en una feria de arte local.

El incendio forestal se transformó en un monstruo: un infierno rápido, cruel e impredecible que destrozaría Paradise y esparciría llamas a las ciudades vecinas.

Paradise era un paraíso para los jubilados; los atraía con sus altas coníferas, impresionantes vistas de cañones, su ritmo lento y el costo de vida al alcance de muchos. El incendio, que mató a 85 personas en Paradise y ciudades cercanas, afectó gravemente a los adultos mayores.

Todos los fallecidos fueron identificados, excepto uno. Entre las 84 víctimas conocidas, seis tenían entre 50 y 60 años, 22 tenían entre 60 y 70 años, 25 tenían entre 70 y 80 años, 18 tenían entre 80 y 90 años, y siete tenían más de 90 años.


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Rose Farrell, de 99 años, Ethel Riggs, de 96, y Vernice Regan, de 95, fueron las víctimas de mayor edad. Solo seis de todos ellos tenían menos de 50 años. Paradise, un enclave rústico con ecos del viejo oeste, era el hogar de 26,000 residentes antes del cataclismo. Ahora hay menos de 4,000 personas aquí.

Parecía el fin del mundo

"Pensé que era el Armagedón”, dice Mary Rae Nieland, quien planeaba vender sus productos en la feria de arte pero terminó rodeada de llamas, corriendo para salvar su vida.

El incendio se desencadenó cerca de Camp Creek Road, por lo que lo llamaron ‘Camp Fire’ (fogata), un nombre que sugiere cantar en coro y asar malvaviscos, no muerte y destrucción.

Contenido 17 días después, el incendio forestal fue el peor en azotar el estado. Quemó 153,336 acres —un área más grande que Chicago— y destrozó 18,804 estructuras en el condado de Butte.

Las pérdidas estimadas fueron de $16,500 millones, la catástrofe natural más costosa del planeta en el 2018.

El ‘Camp Fire’, uno de muchos incendios recientes virulentos en asediar los estados del oeste, resalta que en los lugares propensos a este tipo de desastre natural, es vital desarrollar un plan de preparación en caso de emergencia antes de que la catástrofe llegue hasta la puerta.

Eso es aún más crítico para las personas mayores, porque aquellas con limitaciones físicas y cognitivas corren un mayor riesgo de morir en un incendio, según la Administración de Incendios de Estados Unidos en Emmitsburg, Maryland.

Mapa de California que muestra el condado de Butte

Getty Images/AARP

Estadísticas del incendio Camp Fire

Mayor riesgo en la vejez

En los 10 años previos al 2017, 12,572 personas mayores de 65 años murieron en incendios; este grupo de edad era 2.6 veces más propenso a morir en un incendio que la población en general, según muestran las estadísticas. Por tanto, el riesgo relativo de las personas es mayor cuando estas están en la tercera edad. 

En esa terrible mañana en Paradise, muchas cosas salieron mal. Algunas personas nunca recibieron una orden de evacuación. Otras nunca eligieron participar en las alertas automáticas que se entregan por mensajes de texto y llamadas a teléfonos celulares. Algunos de los fallecidos presuntamente durmieron durante el ardiente caos. Otros no comprendieron la gravedad de la situación y después suplicaron a los operadores del 911 que los ayudaran cuando ya era demasiado tarde, dice el sheriff del condado de Butte, Kory Honea. [En el recuadro verás consejos sobre cómo prepararte para un desastre].

Los oficiales dicen que el número de víctimas habría sido peor si el personal de primera intervención, a quienes se les unieron los residentes que trataban de huir, no hubieran rescatado a la gran cantidad de personas en condiciones que Honea compara con la “niebla de guerra".

Los difuntos fallecieron adentro o cerca de sus casas, o en vehículos durante la evacuación congestionada por el tráfico, dice el jefe adjunto Scott McLean de Cal Fire, el Departamento de Bosques y Protección contra Incendios de California.

Los árboles y postes de servicios públicos incendiados que caían, los autos y otros objetos peligrosos quemados —y el colosal incendio— convirtieron lo que en un día normal habría sido un viaje rápido a Chico a través del valle inferior en un sufrimiento infernal.

Un veredicto sombrío

McLean, de 65 años, quien vive en Chico, se apresuró a llegar a Paradise esa mañana mientras el incendio se acercaba a la ciudad. A principios de la tarde llamó a su oficina central en Sacramento con noticias: “La ciudad desapareció”. Era el peor incendio que McLean jamás había visto.

La alcaldesa de Paradise, Jody Jones, de 63 años, cree que hubieran muerto más personas si la ciudad no hubiera estado tan preparada como lo estaba. El que miles de residentes fueron evacuados a salvo de Paradise y Magalia, que está al lado, muestra que la ciudad estaba preparada, dice la alcaldesa.

"No tuvimos la evacuación perfecta en ningún sentido de la palabra, pero teníamos un plan de evacuación que la gente conocía”, dice ella, calculando que 30,000 personas o más estaban “fuera de peligro".

Como consecuencia, los sobrevivientes se han dispersado a estados desde Alabama hasta Wyoming.

Después de perder su casa y pertenencias, Lynette Bellman, de 53 años, siguió el ejemplo de su pastor mormón y se fue a Utah con su madre, de 79 años, a vivir en un parque de casas móviles que las mujeres habían visto solo en Skype. “Valora lo que tienes”, advierte Bellman, “porque cuando te vas a dormir en la noche, no sabes lo que te espera al día siguiente”.

La reconstrucción de Paradise, donde se estima que sobrevivieron 1,400 casas, es un trabajo en progreso. A principios de octubre, se habían construido seis nuevas residencias. Para finales del año, los oficiales de la ciudad esperan recibir 500 solicitudes de edificación de personas que planean regresar.

Hoy en día, cruces blancas en un campo soleado de pasto dorado conmemoran las 85 personas que murieron. Se les recordará durante 85 segundos de silencio en el aniversario del incendio.

Se inaugurará una escultura ese día para simbolizar el reinicio de Paradise. Dicha escultura representa al ave mítica que resurgió de las cenizas, un fénix. Está hecha de metal con las llaves de las casas de sobrevivientes; llaves para las puertas y los candados que nunca abrirán otra vez.

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