Skip to content
 

La ola que viene

Más de 9 millones de hispanos mayores de 50 viven hoy en EE. UU. y en el 2050 superarán los 35 millones.

María Argüello llegó a Estados Unidos como refugiada política en 1985. Tenía 32 años, un marido dentista y tres hijos que alimentar y educar. Quizá no era el mejor momento para lanzarse a la aventura, pero la situación política en Nicaragua los obligaba a emigrar.

Los Argüello encontraron casa en las afueras de Washington, D.C., y empezaron a construir una nueva vida, sin imaginar que pocos años más tarde María iba a quedar viuda.

La muerte de su marido, repentina y sorpresiva, le trajo la responsabilidad de sacar adelante a sus niños. Consiguió empleo como asistente dental y desde entonces no ha dejado de trabajar.

“No tuve tiempo de pensar en ahorrar para los años mayores”, dice hoy, a los 58 años, cuando está a punto de ser abuela por primera vez. Recién ahora ha empezado a preocuparse del tema, agrega, desde que empezó a trabajar en la casa de reposo Hebrew Home, en Rockville, Maryland.

Estimaciones y proyecciones

Unos 50.5 millones de hispanos viven hoy en EE. UU.,  según cifras definitivas divulgadas a finales de marzo por la Oficina del Censo: más habitantes que España y que cualquier país de América Latina, excepto México.

De acuerdo con las mismas proyecciones del censo, más de 9 millones de personas de origen hispano son mayores de 50 años. En Estados Unidos hay más hispanos mayores de 50 que habitantes en cada uno de los países centroamericanos, excepto Guatemala.

Los hispanos mayores de 50, además, han crecido en importancia relativa. En los últimos diez años, de 2000 a 2009, su número aumentó 65%, mientras toda la población hispana mostraba un aumento de 36% y el total de adultos mayores de 50 años crecía 24%.

“Nuestros datos ayudan al gobierno a asignar recursos para servicios como la salud y la educación”, dice Melanie Deal-Concepción, portavoz de la Oficina del Censo, “y el crecimiento de la población hispana para el año 2050 ayudará a poner foco en ese grupo de población”.

Las proyecciones de la Oficina del Censo son elocuentes. Los hispanos constituyen hoy aproximadamente el 16% de los habitantes de Estados Unidos y en el año 2050 llegarán a ser el 30% de la población. En el mismo período, según las proyecciones, el número de hispanos mayores de 50 años crecerá del 18% al 25% de todos los hispanos de EE.UU.

Gráfica de los hispanos mayores de 50 años que viven en los Estados Unidos según el censo del 2010

Fuente: Oficina del Censo de EE. UU.

La gran ola migratoria

Más de 38 millones de personas nacidas fuera de EE. UU. vivían en el país en 2009, informa la Oficina del Censo. Casi el 80% de ellos —más de 30 millones— llegó al país entre 1980 y 2009, lo cual convierte a los pasados 30 años en el período de más alta inmigración en la historia de Estados Unidos. Y de estos 30 millones de inmigrantes recientes, casi 17 millones llegaron de América Latina.

“Los hispanos que están empezando a cumplir 50 años de edad son los que iniciaron esa gran ola migratoria de América Latina a Estados Unidos” en la década de los 1980, dice el experto en temas migratorios Roberto Suro, ex director ejecutivo del Pew Hispanic Center (enlace en inglés) y actual consultor de Brookings Institution, profesor de la University of Southern California, y consultor de AARP.

Son los primeros. A lo largo de los próximos 30 años, todos ellos —son casi 17 millones— alcanzarán esa edad.

“Es un enorme desafío para los servicios sociales [como Medicare y Social Security], porque se trata de un grupo poblacional que concentra niveles inadecuados de educación y bajos ingresos”, plantea William Vega, director del Roybal Institute on Aging de la University of Southern California. “Muchos de los hispanos mayores dependerán de una red de seguridad social que no sabemos si va a estar disponible a un nivel adecuado para sus necesidades”.

Números relativos

Las proyecciones de población del censo muestran que —entre los años 2000 y 2009— los hispanos envejecieron más rápido que los no hispanos. Pero también muestran que los hispanos son más jóvenes que los no hispanos: la edad mediana de la población de EE. UU. rondea actualmente los 37 años, mientras que entre los hispanos llega apenas a los 27.

La aparente paradoja es solo un problema de perspectiva. De hecho, los hispanos están envejeciendo más rápido precisamente porque son más jóvenes: un niño de tres años de edad tarda tres años en duplicar su edad, tarea que a un hombre de 50 años le toma medio siglo.

“La verdad es que los hispanos siguen siendo desproporcionadamente más jóvenes que la población estadounidense en general”, dice Suro. Por ese motivo, investigadores y encargados de políticas públicas han concentrado su atención en los segmentos más jóvenes de la población hispana, descuidando a los grupos mayores.

Gráfica de los hispanos que viven en los Estados Unidos según el censo del 2010

Fuente: Oficina del Censo de EE. UU.

Y cuando se hace un estudio sobre los adultos mayores, el foco se pone en la población total de esa edad, no en los hispanos. Los 9 millones de hispanos mayores de 50 años que viven actualmente en Estados Unidos pasan inadvertidos frente a los 96 millones de personas mayores de esa edad que hay en la población total del país: uno de cada tres habitantes de Estados Unidos tiene más de 50 años de edad.

Las necesidades y demandas de ese creciente grupo poblacional —que incluye a los baby boomers y que ya está poniendo a prueba los servicios públicos y privados para adultos mayores disponibles en Estados Unidos— son el motor de las reformas y ajustes que se avecinan en Social Security y Medicare, plantea Suro.

“El gran ajuste que deben hacer estos servicios sociales se basará en las soluciones que logren encontrar para este gran grupo demográfico”, dice Suro. “El asunto estará resuelto cuando le toque el turno a los hispanos, de modo que los hispanos simplemente van a heredar el resultado de esas reformas”.

Así y todo, Vega, del Roybal Institute on Aging piensa que las comunidades van a tener que agenciarse sus propios sistemas de apoyo informales, con participación de organizaciones vecinales “y esa gran fortaleza de la cultura latina que es la unidad familiar”, agrega.

Nuevas generaciones

Yvonne Martínez Vega, ex directora ejecutiva de la firma de servicios legales para inmigrantes hispanos Ayuda, Inc., mira con preocupación el estado de la economía estadounidense y la reducción de su fondo de pensiones con la caída bursátil que acompañó a la recesión.

Nacida en EE. UU. de padres puertorriqueños, hoy es subdirectora en la División del Crimen de Washington, D.C. “Antes uno pensaba en jubilarse para disfrutar del fruto de su propio trabajo”, comenta Martínez Vega, de 55 años. “Pero ahora a veces pienso que voy a tener que seguir trabajando hasta quién sabe cuándo”.

Le gustaría tener más tiempo libre porque va a ser abuela por primera vez: en julio próximo, su hija le dará una nieta. Ella no es inmigrante como la nicaragüense María Argüello. No tuvo que aprender inglés de adulta ni tuvo que sacar adelante sola a sus hijos. De hecho, ha podido ahorrar para sus años mayores.

Pero en algo son iguales, porque María Argüello también va a ser abuela por primera vez: en julio próximo, su hijo le dará una nieta.

Y se trata de la misma nieta.

Hacerse la América y fotogalería >>

¿Qué

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.

LEE ESTE ARTÍCULO