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La COVID-19 amenaza el voto en los hogares de ancianos en las próximas elecciones

La pandemia hace más difícil la votación de más de un millón de ancianos.

Un hombre mayor sube las escaleras a un lugar de votación

ANDREW CABALLERO-REYNOLDS/AFP via Getty Images

Un hombre sube las escaleras después de votar en el centro Greenspring Retirement, en Fairfax, Virginia.

In English | En un año electoral normal, el final del verano y el principio del otoño serían épocas de mucho trabajo para Annie Butzner. Durante años, Butzner, una enfermera jubilada de Asheville, Carolina del Norte, ha viajado a hospitales cercanos, centros de vida asistida y hogares de ancianos, para ayudar a los pacientes y residentes a inscribirse para votar y a solicitar papeletas de voto en ausencia.

Pero este año, la pandemia de coronavirus ha hecho que ese trabajo sea más difícil. Butzner, de 69 años, ha tenido dificultad para entrar en los centros y determinar qué residentes necesitan ayuda para inscribirse y solicitar las papeletas. "El hecho de que sea tan difícil votar en los centros de cuidados es ridículo", dice. "Toda la sabiduría que estas personas tienen se está desperdiciando".

Butzner forma parte de un grupo cada vez más grande de defensores de los derechos, funcionarios estatales y expertos electorales preocupados por los obstáculos que presenta la COVID-19 para muchos de los 1.3 millones de residentes de hogares de ancianos (en inglés) de la nación, y la posibilidad de que algunos no puedan votar en las elecciones generales de este otoño. Además, hay más de 800,000 personas que viven en otros tipos de comunidades residenciales de cuidados, incluidos los centros de vida asistida, y es probable que también se vean afectadas.


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"Yo diría que es un desastre total", dice Nina Kohn, profesora de Derecho de Syracuse University y una académica distinguida en derecho de los adultos mayores en la Facultad de Derecho de Yale, acerca de la confusión en torno a la votación desde los hogares de ancianos este año.

No existen datos a nivel nacional confiables sobre la participación de los votantes entre los residentes de hogares de ancianos y centros de cuidados a largo plazo, pero son una población que tiene todas las características para una alta participación electoral. Casi dos tercios son mayores de 65 años y la mayoría son mujeres; se trata de dos grupos que históricamente acuden a votar en mayor número que el resto del país.

Dado que muchos residentes están aislados, no solo de sus seres queridos, sino también de los voluntarios electorales y de los funcionarios del condado que normalmente los ayudarían a votar, los expertos temen que la participación disminuya.

"Garantizar que todos puedan ejercer su derecho al voto es de suma importancia para AARP", dice Elaine Ryan, vicepresidenta de Defensa de Derechos y Estrategias Estatales de AARP. "Tenemos que eliminar cualquier barrera que los residentes de los centros de cuidados a largo plazo puedan enfrentar, especialmente durante esta pandemia".

La pandemia altera el proceso de votación

En un año electoral normal, los residentes de los hogares de ancianos por lo general votan en persona (con la ayuda de amigos o familiares, o en caravana hacia los centros de votación), mediante el voto por correo o en ausencia, o desde la comodidad de su propio centro (con la ayuda de los funcionarios electorales del condado o simplemente caminan por el pasillo, si su centro donde viven es un centro de votación registrado).

Pero esas alternativas tradicionales se han visto alteradas por la pandemia. Se espera que este año haya pocos centros de votación en hogares de ancianos, ya que muchos de ellos están empezando a salir del aislamiento impuesto por el Gobierno federal en marzo. El voto en persona también será más limitado en todo el país, especialmente para los residentes de los centros de cuidados a largo plazo. Este año, muchos estados están restringiendo el número de centros de votación en persona debido a que los espacios más grandes son mejores para el distanciamiento social y porque los estados esperan contar con menos trabajadores electorales el día de las elecciones. Además, es poco probable que los hogares de ancianos motiven a los residentes a ir a las urnas, dado lo susceptibles que son a las complicaciones graves del coronavirus.

Alexa Schoeman, defensora estatal adjunta para la atención a largo plazo en Texas, dijo a la oficina estatal de AARP durante una conversación reciente en Facebook Live, que los residentes pueden votar en persona durante la pandemia, pero que luego podrían tener que estar en cuarentena durante 14 días si deciden salir de su centro.

Según Schoeman, en Texas y en algunos otros estados se podrá votar en las aceras. Se permitirá que algunos centros de cuidados a largo plazo lleven a los residentes a los centros de votación, dijo, donde podrán emitir su voto sin salir del vehículo. Sin embargo, esta opción depende de la disponibilidad de personal y de la planificación de los centros, y es poco probable que esté ampliamente disponible a nivel nacional.

"Sabemos que el personal está muy ocupado, y sabemos que las cosas que no suponen un peligro inmediato o que no están relacionadas con el control de la infección han pasado a segundo plano debido a la COVID", dice Kohn.

Muchos estados han relajado las restricciones sobre el voto por correo, incluido el voto en ausencia, para que emitir un voto sea más fácil y seguro. Pero en los hogares de ancianos, se espera que incluso votar de esta manera se vea afectado por la pandemia. Eso se debe a que, este año, los voluntarios y los funcionarios electorales que normalmente visitarían a los residentes en otoño para educar a los votantes y responder a sus preguntas tal vez no puedan entrar en muchos centros de cuidados a largo plazo.

"Este año, el personal de los hogares de ancianos tendrá que hacerlo todo", dice Mairead Painter, quien trabaja en Connecticut como defensora de los cuidados a largo plazo, parte de una red nacional de funcionarios que ayudan a los residentes de los hogares de ancianos y a sus seres queridos a solucionar problemas.

Sondra Norder, presidenta y directora ejecutiva de los centros de vida asistida y hogar de ancianos St. Paul Elder Services, en Kaukauna, Wisconsin, dice que, en ausencia de funcionarios electorales, los trabajadores sociales ayudarán a los residentes a votar. El personal puede leer las papeletas a quienes necesiten ayuda, pero no podrán responder a preguntas sobre las plataformas de los candidatos porque el estado no quiere que influyan potencialmente en el voto de los residentes.

"Antes, los funcionarios electorales iban de residente en residente para ayudarlos a llenar sus papeletas, las recogían y las llevaban a la oficina del secretario", dice.

Los hogares de ancianos que aceptan pagos de Medicare y Medicaid tienen la responsabilidad legal de ayudar a sus residentes a votar, pero el alcance de esta ayuda varía. En Carolina del Norte y Luisiana, por ejemplo, hay leyes que prohíben al personal de los hogares de ancianos ayudar a los residentes a emitir sus votos. En Carolina del Norte, los residentes deben llamar a un "equipo de asistencia multipartidaria" de su oficina electoral local —una tarea difícil este año, dadas las restricciones de visitas de los hogares de ancianos—.

"Es un remedio ridículo, y causa más problemas de los que resuelve", dice Butzner, quien está armando carpetas de tres anillos con las plataformas de los candidatos e información para los votantes para compartir con los centros y mantener a sus residentes informados.

Incluso en los estados donde se permite que los trabajadores ayuden a los residentes, el personal de los hogares de ancianos se ha visto limitado por las responsabilidades adicionales de seguridad y sanidad. "Es poco probable que los hogares de ancianos, que ya tenían poco personal antes de la COVID-19, puedan dedicar el tiempo y la atención necesarios para votar", dice Robyn Grant, directora de Política Pública y Defensa de Derechos de National Consumer Voice for Quality Long-Term Care.

'Esto es tan confuso para todos'

Ya es bastante difícil para los centros de cuidados a largo plazo navegar las leyes electorales estatales y locales en tiempos normales. Cada estado tiene sus propias reglas sobre cómo votar en ausencia y por correo. Y muchos tienen leyes sobre si los amigos, los familiares o el personal del centro pueden ayudar a los residentes a votar.

En algunos estados se ha prohibido a los funcionarios electorales entrar en los hogares de ancianos. En marzo, la comisión electoral de Wisconsin prohibió a los diputados electorales entrar en los centros. Y en Tennessee, una oscura ley impide que los residentes de hogares de ancianos adquieran una papeleta de voto ausente si están inscritos para votar en el mismo condado donde se encuentra su centro. Solo los residentes que están inscritos en otro condado pueden obtener una papeleta.

"Esto es muy confuso para todos", dice Martin Penny, subdirector estatal de Activismo de AARP Tennessee, quien dice que la ley significa que muchos de los residentes de hogares de ancianos del estado no podrán votar en ausencia.

Kohn dice que estos asuntos son particularmente problemáticos para una población de votantes que no suelen estar en los medios de comunicación social y que a menudo tienen dificultades para defenderse por sí mismos. Dice que la pandemia deja en evidencia los antiguos problemas de privación de derechos y acceso a las urnas en los hogares de ancianos.

"El hecho de que estén internados y sus enfermedades subyacentes hacen que sea muy difícil participar en nuestros diálogos y debates nacionales", dice Kohn. "Este es un grupo, quizás más que cualquier otro, que necesita el voto para defender sus intereses".

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