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¿Un plan para reducir el déficit?

Conozca cómo las nuevas medidas aumentarían las primas de Medicare y la edad de jubilación.

In English | Un plan integral para reducir en $4 millones de millones ($4 trillion en inglés) el gasto deficitario obtuvo los votos de más del 60% de los integrantes de un panel presidencial reunido para tratar el déficit, salvando las diferencias partidistas que han contribuido a dejar en rojo la economía del país.

Hasta quienes respaldan la medida, incluidos algunos que se oponen a los aumentos de impuestos y a la implementación de grandes cambios en el Seguro Social y Medicare, dijeron estar descontentos con algunas partes de la misma.

El plan elevaría la edad de jubilación a 69 años en 2075; reduciría los beneficios del Seguro Social para los trabajadores mejor pagados al momento de la jubilación y los aumentaría para quienes han percibido el sueldo mínimo por mucho tiempo. Además, exigiría a los pacientes de Medicare pagar más de sus bolsillos.

El senador Dick Durbin, demócrata por Illinois, dijo que recibió infinidad de llamadas de colegas progresistas desde que anunció que respaldaría el plan, pese a los cambios al Seguro Social con los que no está de acuerdo.

“Creo que los políticos, tanto de derecha como de izquierda, tienen que reconocer la crisis deficitaria que enfrenta nuestro país”, señaló Durbin. “El objeto de este informe es comenzar un debate adulto”.

Para los actuales jubilados, los beneficios del Seguro Social cambiarían muy poco, aunque los futuros ajustes por costo de vida serían algo menores. Sin embargo, deberían pagar más de su propio bolsillo por los servicios de Medicare: $550 en concepto de deducible y un 20% en concepto de coseguro.

Los futuros jubilados sufrirían varios cambios, como tener que pagar más impuestos sobre sus ingresos si perciben sueldos elevados. Además, los beneficios del Seguro Social que recibiría este grupo serían menores que bajo la normativa actual. Sin embargo, los adultos mayores que alcancen los 82 años recibirían beneficios adicionales, porque a esa edad podrían haber llegado a tener que recurrir a sus otros bienes. Quienes tengan empleos físicamente exigentes podrían jubilarse temprano, sin ninguna penalidad, aunque se modernizaría o eliminaría el nuevo programa de seguro de cuidado de largo plazo.

El informe necesitaba el apoyo de 14 de los 18 integrantes del panel para asegurar que se sometiera a votación el paquete completo antes llegar al Congreso: algo que pocos pensaban que lograrían tratándose de un tema tan controvertido. Las duras posiciones partidistas respecto de las cuestiones fiscales —con los republicanos resistiéndose a los aumentos de impuestos y los demócratas oponiéndose a los recortes de beneficios— contribuyeron a aumentar la deuda y el déficit del país.

Si el Congreso no actúa, se prevé que la deuda del país como un porcentual de la economía alcance los niveles que desencadenaron la crisis en Europa y, finalmente, supere el tamaño de la economía nacional.

“Hay mucho en juego como para que la inacción sea una alternativa válida”, dijo el representante nacional saliente John Spratt, demócrata por Carolina del Sur, quien votó a favor del paquete, aunque admitió que se sintió aliviado por no tener que enfrentar después al electorado, porque contiene algunos elementos que la gente no desea.

El plan contiene tanto aumentos impositivos como recortes sobre los gastos internos y militares. Las tasas de los impuestos sobre los ingresos y sobre las rentas corporativas bajarían, pero se recaudaría más dinero al eliminar miles de millones en beneficios o exenciones fiscales. A modo de ejemplo, los propietarios de viviendas podrían deducir los intereses de la hipoteca solamente para su vivienda principal y hasta un máximo de $500.000. El impuesto federal sobre la gasolina se duplicaría, lo que significaría un aumento de 15 centavos por galón.

Alison Acosta Fraser, directora de política económica de la Heritage Foundation, dice que la comisión hizo un buen trabajo al asegurarse de que el dinero ahorrado a partir de los recortes sobre los beneficios del Seguro Social fuera usado para solucionar el desajuste financiero. Eso hace más probable que los cambios al Seguro Social vayan a ser tratados en el Congreso, agregó.

Si bien no hay garantías de que el Congreso vote por el paquete completo de medidas, Erskine Bowles, co-presidente del panel, apuntó que algunos legisladores han prometido incorporar alrededor del 80% de las recomendaciones en sus propios proyectos de ley, el año próximo.

“Este no es el fin de la historia”, concuerda el senador Kent Conrad, demócrata por Dakota del Norte, presidente de la Comisión de Presupuesto del Senado. “Hemos transmitido un firme mensaje a nuestros colegas y al país respecto de lo que hay que hacer”.

El Vicepresidente Ejecutivo de AARP, John Rother, dijo que las propuestas serán más como un menú para que elijan los legisladores, aunque no votarán sobre el paquete completo. Según él, el hecho de que el informe haya recibido el apoyo de ambos partidos “parecería indicar que las propuestas no van a ser desestimadas, sino que estas ideas serían tomadas seriamente”.

Los demócratas controlan el Senado y la Casa Blanca, en tanto los republicanos tendrán la mayoría en la Cámara de Representantes en enero. El ex senador Alan Simpson, republicano por Wyoming y copresidente del panel, advirtió a la gente que se prepare para resistir el año próximo, cuando una oleada de nuevos republicanos dedicados a empequeñecer el gobierno asuman sus cargos. Simpson expresó que sus fuertes sentimientos darán lugar a algunas votaciones interesantes en relación con cuestiones como aumentar el límite de endeudamiento del país.

Edward Coyle, director ejecutivo de Alliance for Retired Americans (Alianza para los estadounidenses jubilados), dijo que la nueva mayoría del partido republicano permitirá ejercer presión para aprobar partes del plan para combatir el déficit, como el aumento de la edad para la percepción del Seguro Social y la reducción las tasas fiscales sobre los ingresos. “Algunas partes del plan tienen muchas más probabilidades de ser aprobadas que el paquete completo”, indica Coyle, quien se opone a cambiar el Seguro Social. “Tenemos que estar atentos”.

El Director Ejecutivo de AARP, A. Barry Rand, declaró que le gustaría ver cambios en el paquete mientras es considerado.

“Nuestros socios están muy preocupados respecto de las perspectivas para la jubilación, por sus hijos y nietos, y creen que reducir los ingresos del Seguro Social y aumentar los costos de los cuidados de largo plazo constituyen la propuesta equivocada; una que bajaría los estándares de vida en la jubilación para las generaciones futuras”, concluyó Rand.

Tamara Lytle es una galardonada periodista que vive en Washington.

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