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Transcripción: Congresista Paul Ryan

Observaciones y sesión de preguntas y respuestas del candidato a vicepresidente por el Partido Republicano, Paul Ryan, con los socios de AARP.

In English | El 21 de septiembre del 2012, en el Evento y Exposición Nacional Life@50+, en Nueva Orleans, AARP dio la bienvenida al presidente Barack Obama, quien participó en directo vía satélite, y al candidato a vicepresidente por el Partido Republicano Paul Ryan, quien se presentó en persona para dirigirse a nuestros socios.

La siguiente es la transcripción, creada a partir de los subtítulos del video de la participación del congresista Ryan en el evento.

Antes de las presentaciones del presidente Obama y el congresista Ryan, el director ejecutivo de AARP, A. Barry Rand, y la periodista Jane Pauley, quien moderó la sesión de preguntas y respuestas, le dieron la bienvenida a la audiencia.

Lea la transcripción completa del congresista Paul Ryan »

Congresista Paul Ryan: Hola a todos, ¿cómo están? Muchas gracias, muy agradecido. Jane, todos los presentes, agradezco la presentación y esta oportunidad para estar con ustedes, aquí, en Nueva Orleans. Han tenido una convención muy ocupada y sé que muchos de ustedes también se tomaron un tiempo ayer para ofrecerse como voluntarios en esta gran ciudad. Y eso se condice con el espíritu de un grupo cuyo lema hace un llamado a los socios a ayudar a los demás. También se condice con el espíritu de este país generoso.

Este país honra a quienes sirven… Y hoy nos reservamos el día, como nación, para recordar a aquellos hombres y mujeres de uniforme que se convirtieron en prisioneros de guerra o desaparecieron en acción. Para honrar a quienes pasaron por estas dificultades y para recordar a aquellos que continúan desaparecidos, me gustaría comenzar con un momento de oración en silencio, si lo desean.

Se los agradezco y les doy las gracias por su generosa hospitalidad esta mañana.

Life@50+. Todavía no llegué (a los 50), pero me dijeron que llegan cuando uno menos se lo espera. En estos días, estoy un poquito más concentrado en mis 40 y, en particular, en los próximos cuatro años. Pero he pensado mucho en las últimas etapas de la vida, no solo como alguien que tiene su propia familia de quien cuidar, sino como alguien que también tiene responsabilidades públicas.

Muchas personas en Washington que ejercieron sus funciones mucho antes que yo llegara han hecho algunos grandes compromisos fundamentales. Le tocará a mi generación asegurarse de que esos compromisos se cumplan. Los desafíos serían enormes bajo cualquier circunstancia y son aún más duros en una economía mala. Muchos estadounidenses de 50 años o más se preguntan: ¿Perderé mi empleo antes de estar listo para jubilarme? ¿Estarán disponibles para mí los programas de seguridad en la jubilación y en la salud con los que he estado contando? ¿Qué pasará con mis ahorros si el valor del dólar sigue disminuyendo? ¿Qué clase de país les estamos dejando a nuestros niños?

Tienen razón en hacer estas preguntas. Tienen razón en preocuparse porque los años de promesas vacías de ambos partidos políticos están amenazando la seguridad en sus años dorados. Y tienen razón en exigir respuestas honestas de aquellos que les piden su voto.

Mitt Romney y yo compartimos sus preocupaciones. Y los respetamos lo suficiente como para sincerarnos con ustedes. Respetamos lo suficiente a todas las personas en este país para hablar acerca de las opciones claras que afrontamos en relación a Medicare, el Seguro Social, la economía y la clase de país que nuestros hijos heredarán.

Les advierto con anticipación que estos son desafíos muy serios. A veces, la matemática puede ser un poco abrumadora. Bueno, empecemos con una resta simple: 2012 menos 50.

Si este año cumplen 50, nacieron en 1962, al despertar de una nueva era estadounidense en la política: JFK... los derechos civiles... Vietnam. Mientras ustedes aprendían la división larga, Neil Armstrong caminaba en la luna. El Gobierno hacía nuevas promesas a los estadounidenses mayores. Cuando Lyndon Johnson promulgó la ley de Medicare, prometió y cito: “Ya no se les negará a los estadounidenses mayores el milagro curativo de la medicina moderna. Las familias jóvenes ya no verán cómo sus propios ingresos y sus propias esperanzas se desvanecen solo porque llevan a cabo sus obligaciones morales para con sus padres, y para con sus tíos y para con sus tías…”. Verán, existen dos caras en esa promesa: obligaciones tanto para con los mayores como para con los jóvenes. Y debemos cumplir ambas.

Hoy, nuestra nación enfrenta un punto de inflexión política. La mala gestión del Gobierno y la cobardía política amenazan ambas partes de la promesa de LBJ (Lyndon B. Johnson). Los adultos mayores están amenazados por Obamacare, una ley que impondría fuertes recortes a los beneficios reales en tiempo real para las personas reales. Mientras tanto, los estadounidenses más jóvenes se ven agobiados por una deuda pública en constante crecimiento y un futuro limitado.

Hay buenas noticias: al adoptar reformas de sentido común ahora, podemos superar el problema y mantener las promesas en función de las cuales la gente organizó su vida. Verán, si reformamos Medicare para mi generación, podemos protegerlo para quienes se han jubilado o están a punto de hacerlo hoy.

El primer paso para un Medicare más fuerte es derogar Obamacare, porque representa lo peor de ambos mundos. [Reacción de la audiencia] Tenía la sensación de que iban a haber reacciones variadas, así que déjenme adentrarme en el tema. Debilita Medicare para los adultos mayores de hoy y lo pone en riesgo para la próxima generación. Primero, canaliza $716.000 millones de Medicare para pagar por un nuevo derecho que ni siquiera pedimos. Segundo, pone quince burócratas no elegidos a cargo del futuro de Medicare. Vamos a hablar de cada uno por turno. Quizás nunca haya escuchado este lado de la historia.

A estas alturas, probablemente hayan escuchado hablar mucho de las propuestas y contrapropuestas relativas a la redada del presidente a Medicare. El presidente dijo que esto en realidad fortalecería el programa. Dijo que mejoraría la solvencia del programa. Damas y caballeros, eso no es cierto.

El dinero no estaba apartado para permanecer en Medicare. En cambio, la ley convirtió a Medicare en una alcancía para Obamacare. Ustedes no tienen que creer en mi palabra. Pregúntenle al jefe actuario de los CMS (Centros de Servicios de Medicare y Medicaid). Él trabaja para la presidencia de Obama y su trabajo es cuidar de Medicare. Bueno, el año pasado, lo invitamos al Congreso a responder una pregunta sencilla: Si los recortes de Medicare del presidente Obama se usaron para pagar los nuevos gastos en Obamacare, ¿cómo pueden también mejorar la solvencia de Medicare? ¿Su respuesta? No pueden. Es fácil: no se puede gastar el mismo dólar dos veces. Sus palabras exactas fueron y cito: “Se necesitan dos sets de dinero para que eso suceda”. El presidente Obama gastó un set de dinero en la adquisición del sistema de salud por parte del Gobierno y nunca proporcionó el otro para fortalecer Medicare.

Ahí lo tienen, del hombre cuyo trabajo es saber. Si alguien intenta decirles que Obamacare fortaleció Medicare, pregúntenle: “¿Dónde están los otros $716.000 millones?”.

Pero eso no es lo único que hizo la nueva ley de salud. Verán, Medicare está entrando en quiebra. Todos entienden esto. Hasta el presidente Obama dijo el año pasado y cito: “Si miran los números, Medicare en particular se quedará sin dinero y no podremos sostener ese programa sin importar cuánto aumenten los impuestos”. Fin de la cita.

Así que el desacuerdo no está en el problema. Está en la solución. Tal vez hayan escuchado acerca del enfoque que Mitt Romney y yo tendremos, que les explicaré. Pero es probable que no hayan escuchado mucho acerca de lo que haría el presidente Obama. El presidente no habla mucho acerca de lo que Obamacare significará en realidad para los adultos mayores. Y cualquiera que entienda los detalles sabe por qué: a la gente no le gusta.

La ley de salud del presidente estableció algo llamado IPAB (Junta Asesora Independiente sobre Pagos). Estará conformada por quince burócratas no elegidos. El presidente dijo que designará expertos, pero ninguno de los quince está exigido por ley a tener ninguna capacitación médica. Y la cuestión es esta: a medida que aumenta el gasto de Medicare, esta junta debe recortarlo. A menos que el Congreso anule estos recortes por voto de la mayoría, automáticamente se convertirán en ley.

Piensen en lo que esto significa. Sé que AARP estuvo involucrada en el debate anual del llamado “doc fix” (solución provisoria para prevenir una reducción a los pagos que los médicos reciben de Medicare). En 1997, los demócratas y los republicanos llegaron a un acuerdo presupuestario que incluía grandes reducciones en las tarifas de los médicos que tratan a los beneficiarios de Medicare. Bueno, pronto se hizo evidente que estos recortes harían imposible que muchos médicos siguieran tratando a los pacientes de Medicare. Así que cada año, como un reloj, el Congreso pospone los recortes.

Algunos aprendimos una lección de esa experiencia: los recortes burocráticos a Medicare, con enfoque descendente, no funcionan. Los proveedores dejan de proporcionar atención. Eso es lo que sucede. Lamentablemente, algunos demócratas —incluido el presidente— aprendieron una lección distinta: nunca desistieron de su creencia en los recortes burocráticos descendentes. Pero sí aprendieron que estos recortes eran muy poco populares.

Así que Obamacare representa el primer paso en su nuevo enfoque: quieren quitar la responsabilidad de estos recortes de las manos de sus representantes electos y ponerla en manos de los burócratas no electos. Quieren dejarles tomar las decisiones y que carguen con las culpas.

Nuevamente, el jefe actuario de Medicare, explica lo que significaría: Estos recortes serían tan severos —dijo— que podrían comprometer el acceso a la atención para los beneficiarios. Yo trato mucho con actuarios como presidente del Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes. Suelen ser gente apacible. Así que cuando alguien dice algo como eso, en español común significa: alerta roja, no hay que proceder con este plan.

Pero conocen el eslogan del presidente Obama, ¿no? Adelante. Adelante hacia un futuro donde a los adultos mayores se les deniega la atención que se ganaron porque un burócrata decidió que no valía la pena gastar el dinero. Entonces, ahora conocen la historia completa del enfoque del presidente Obama. Déjenme decirles lo que Mitt Romney y yo creemos... y lo que haremos si nos eligen en 46 días.

Cuando pienso en Medicare, no solo pienso en cuadros y gráficos y números. Mi pensamiento regresa a una casa en la calle Garfield, en Janesville. Mi maravillosa abuela, Janet. Tenía alzhéimer y se mudó con mi mamá y conmigo. Aunque a veces se sentía perdida, hicimos todas esas pequeñas cosas que la hacían sentirse querida. Teníamos ayuda de Medicare, y estaba ahí, al igual que está disponible para mi mamá hoy. Mi mamá está aquí conmigo hoy. Es una adulta mayor de la Florida. Esa época de mi vida, cuando mi nana vivió con mi mamá y conmigo, fue cuando más nos unimos. Estoy muy orgulloso de mi mamá y estoy feliz de que tenga una gran jubilación. Medicare es una gran parte de su seguridad.

Medicare es una promesa y la cumpliremos. La presidencia de Romney-Ryan protegerá y fortalecerá Medicare para la generación de mi mamá, para mi generación y para mis hijos y los suyos. Nuestro plan mantiene las protecciones que han hecho de Medicare una promesa garantizada para los adultos mayores con el pasar de los años. Y permítanme ser claro: no cambia para los jubilados ni para las personas que estén a punto de jubilarse.

Ahora, para salvar Medicare para las generaciones futuras, proponemos poner a 50 millones de adultos mayores —y no a 15 burócratas irresponsables— a cargo de sus propias decisiones relativas a la atención médica. Nuestro plan empodera a los futuros adultos mayores para que elijan la cobertura que les funcione mejor de una lista de planes a los que se le exige ofrecer, al menos, el mismo nivel de beneficios que Medicare tradicional. Este sistema de apoyo financiero está diseñado para garantizar que los adultos mayores siempre puedan permitirse la cobertura de Medicare, sin excepciones. Y si un adulto mayor quiere elegir el plan Medicare tradicional, tendrá ese derecho. Nuestra idea es forzar a las compañías aseguradoras a competir unas con otras para mejorar la atención de los adultos mayores, con más ayuda para los pobres y los enfermos, y menos ayuda para los adinerados.

Hemos visto que esta clase de reforma funciona en Medicare Parte D, el programa para medicamentos recetados. Las opciones y la competencia ayudaron a llevarlo un 40 % por debajo de las proyecciones de costos. Aplicamos estas lecciones y las mejoramos. Y, por cierto, estas no son solo ideas republicanas. Las reformas de Medicare basadas en las opciones y la competencia se remontan a la presidencia de Clinton. Los expertos de ambos partidos ayudaron a formular este plan. Los demócratas en el Congreso han apoyado estas ideas. Mitt y yo estudiamos estas ideas bipartidistas. Miramos las cifras. Y elaboramos un plan para salvar este programa crítico.

Hicimos lo mismo con el Seguro Social. Sabemos que está en problemas y sabemos lo que está en juego. Si no actuamos, los adultos mayores de hoy enfrentarán un recorte generalizado de beneficios del 25 % en plena jubilación. Esa es la ley actual. Nosotros también sabemos qué hacer. Mitt Romney y yo hemos puesto nuestro plan sobre la mesa. No implementaremos ningún cambio para los jubilados ni para las personas que estén a punto de jubilarse. Y para mi generación, podemos hacer de este un programa solvente al aumentar ligeramente la edad de jubilación con el tiempo y al hacer más lento el aumento de los beneficios para las personas de mayores ingresos.

Lo único que necesitamos ahora son líderes que tengan la voluntad política para salvar y fortalecer el Seguro Social. Pero, cuando se trata de proteger este programa, el presidente Obama no ha cumplido las expectativas. El presidente no tiene ningún plan, y no tener un plan no significa dejar el Seguro Social como está. Significa dejar que se debilite. La inacción de hoy se traducirá en recortes más fuertes mañana. Una y otra vez, este presidente ha eludido los problemas difíciles. Ha puesto su propia seguridad laboral por encima de la seguridad jubilatoria de ustedes.

Por supuesto que ha dicho que estaría dispuesto a trabajar con los republicanos. Pero no se ha movido ni una pulgada hacia el terreno común. Cuando se trata de bipartidismo, es fácil hablar. Pero hay un solo hombre en campaña para presidente este año que, en verdad, ha pasado a la acción. Ese hombre es Mitt Romney y permítanme explicarles por qué.

En un estado donde el 87 % de la legislatura estatal era demócrata, el gobernador Romney obtuvo resultados reales al unir fuerzas, unir a las personas, elaborar soluciones que tuvieron un apoyo generalizado. Así pudo convertir el déficit presupuestario de $3.000 millones en un fondo de $2.000 millones para tiempos de necesidad. Así pudo recortar los impuestos 19 veces y equilibrar el presupuesto durante los cuatro años. Y esa es la clase de liderazgo que vamos a necesitar si queremos salvar y fortalecer Medicare y el Seguro Social.

Proteger el Seguro Social es algo personal para mí. Mi papá murió cuando yo tenía 16 años. Los beneficios para sobrevivientes del Seguro Social ayudaron a mi familia. Me ayudaron a estudiar. Ayudaron a mi mamá a comenzar una nueva carrera. Cuando papá murió, mi mamá acababa de cumplir los 50, como muchos de ustedes. Ella se subía al autobús todos los días de semana durante años y viajaba 40 millas cada mañana a Madison para ir a estudiar. Aprendió nuevas habilidades para comenzar su pequeña empresa. No era solo un nuevo sustento. Era una nueva vida. Y transformó a mi mamá de una viuda de luto en una pequeña empresaria exitosa. Su trabajo le dio esperanza. Enorgulleció a nuestra familia. Y, hasta el día de hoy, mi mamá es mi modelo de conducta.

Para las personas de 50 o más, la seguridad en la jubilación es parte de una meta más grande. La seguridad económica es lo que buscamos para todos los estadounidenses. Los últimos cuatro años han sido especialmente duros para los estadounidenses que no tienen trabajo pero no están listos para jubilarse. He conocido a hombres y mujeres que están por perder las esperanzas de que alguna vez volverán a tener trabajo. Mitt ha llamado al desempleo a largo plazo una emergencia económica, y tiene razón. No habíamos visto una recuperación así de mala en décadas. Para muchos estadounidenses, no ha habido ninguna recuperación en lo absoluto.

Para las personas que se encuentran sin trabajo antes de estar listas para jubilarse, comenzar o unirse a una pequeña empresa les ofrece una vía prometedora para acortar las distancias, como hizo mi mamá. Pero las políticas del presidente Obama hicieron más difícil que las pequeñas empresas florecieran.

Al presidente le gusta decir que es el defensor de las pequeñas empresas porque adoptó unas medidas impositivas temporales. Pero la verdad es que, si lo reeligen, ha prometido aumentar las tasas impositivas para que muchas pequeñas empresas exitosas paguen más del 40 % de manera permanente.

Mitt y yo creemos que ese es el enfoque erróneo. Creemos que son los soñadores y los empresarios, los trabajadores y las familias —no el Gobierno— quienes consolidaron esta economía. Y son quienes la harán crecer de nuevo y pondrán a los estadounidenses a trabajar nuevamente.

En la presidencia de Romney-Ryan, defenderemos a las pequeñas empresas y a sus trabajadores, y no nos interpondremos en su camino. Tenemos un plan que reformará el código tributario, se deshará de las lagunas para los intereses especiales y limitará las deducciones para que podamos bajar la tasa impositiva de todos. Sencillo. Razonable. Competitivo. Ese es el código tributario que se merecen las familias y las pequeñas empresas. Así haremos que la gente vuelva a trabajar. Y ese es el código tributario que entregaremos.

También vamos a derogar Obamacare y reemplazarlo con una reforma real. Eso también les dará a las empresas la certeza que necesitan para empezar a contratar de nuevo. Y en una presidencia de Romney-Ryan, los trabajadores estadounidenses y las pequeñas empresas comenzarán a recibir el respeto que se merecen. Después de su trabajo arduo, lo que se merecen es oír la verdad: Sí, ustedes forjaron esa empresa.

Existe otra amenaza a nuestra seguridad económica y es nuestra deuda. Ahora está afectando a nuestra economía y, si no la abordamos pronto, nos superará a nosotros.

El presidente asumió sus funciones con la promesa de reducir el déficit a la mitad hacia el fin de su primer término. Por el contrario, agregó $5 millones de millones a la deuda y presidió la primera rebaja de categoría crediticia de nuestro país. Amigos, si continuamos por el camino por el que va Europa, obtendremos resultados europeos. Eso significa severos recortes en los beneficios de quienes dependen de ellos, además de devastadores aumentos de los impuestos. La Reserva Federal no puede continuar rescatándonos por siempre. Solo puede ofrecer una solución a corto plazo que viene con un costo a largo plazo... y son nuestros adultos mayores quienes, literalmente, pagan los platos rotos. Las acciones de la Reserva Federa ya están teniendo impacto en los precios de la energía y los alimentos, forzando a los adultos mayores de nuestro país a hacer durar sus ingresos fijos. Toda esta impresión de dinero afecta a quienes ahorran. Amenaza el valor futuro de nuestro dinero y los adultos mayores soportan la mayor parte del riesgo.

Mitt Romney y yo sacaremos a Estados Unidos de este peligroso camino. Nosotros restableceremos el verdadero crecimiento económico. Recortaremos y limitaremos el gasto. Y restableceremos la calificación triple A de Estados Unidos.

Nosotros podemos hacerlo. Todavía tenemos tiempo de hacerlo bien. Cuando pienso en los desafíos que enfrentamos, pienso en mi mamá. Ya se trate del trabajador que está en plena carrera y tiene que empezar de nuevo, del adulto mayor que depende de Medicare hoy o del abuelo que quiere asegurarse de que sus nietos hereden un Estados Unidos más fuerte. Esa es mi inspiración. Y debido a que yo tuve un ejemplo tan fuerte en mi propia vida, tengo una fe inquebrantable en la resistencia, la sabiduría y la habilidad de los estadounidenses para solucionar estos problemas.

Por los estadounidenses en el punto medio de su carrera, pongamos un presidente en la Casa Blanca que defenderá a las pequeñas empresas, para que la gente pueda volver a trabajar. Por aquellos beneficiarios de Medicare hoy, deroguemos Obamacare. Mantengamos nuestras promesas con los adultos mayores. Y, por las generaciones futuras, fortalezcamos nuestros programas de seguridad en la jubilación y la salud para que puedan contar con ellos cuando se jubilen. Hagamos crecer la economía para que tengan oportunidades de tener éxito. Trabajemos para dejarles a nuestros nietos una nación libre de deudas.

Amigos, va a ser un largo camino y solo podemos recorrerlo juntos. Así que hoy les pido que se unan a nosotros en el trabajo por venir. Su apoyo, y los programas que les interesan, se han dado por hecho demasiado tiempo. Afrontemos estos desafíos, no como demócratas y republicanos, sino como estadounidenses. Únanse a nosotros, ayúdennos, trabajen con nosotros y sé que podemos lograrlo.

Muchas gracias a todos por su tiempo y su paciencia. Dios los bendiga y me complacerá responder a sus preguntas. Muchas gracias. Muchas gracias.

Jane Pauley: Muchas gracias, congresista Ryan. Tenemos cientos de preguntas y me pregunto si podría tomar algunas antes de dejarnos. Le primera proviene de Mitchell, Indiana —yo soy de Indiana—, de Donna, que pregunta: "¿Por qué el Seguro Social y Medicare son lo primero que la gente mira cuando decide equilibrar el presupuesto?" Dice: "¿Acaso no hay otras áreas en el presupuesto que se puedan reestructurar para permitir ahorros?"

Congresista Ryan: Es una buena pregunta. Primero, no es lo que se usa para equilibrar el presupuesto en las primeras décadas, al principio. Hay que recortar el gasto en otras áreas del Gobierno. Hay que hacer crecer la economía para obtener ingresos pero, en el futuro, son esos programas los que se convierten en los impulsores principales de nuestra deuda. Permítanme explicarlo. Para el año 2025, según la CBO (Oficina de Presupuesto del Congreso), tres programas —Medicare, el Seguro Social y Medicaid— más el interés, consumirán el 100 % de todos los ingresos federales.

Ahora, ¿por qué sucede eso? En realidad, debido a la demografía y a la inflación en la salud. ¿Qué quiero decir con esto? Aumentamos de, aproximadamente, 40 millones de adultos mayores a 80 millones de adultos mayores en una generación. Y no se olviden que estos son programas de pago por servicio. Los trabajadores actuales pagan los impuestos actuales para los jubilados actuales. Yo pago mis impuestos FICA (Ley de Contribución al Seguro Social) para los beneficios de Medicare de mi mamá. Y cuando se tiene un incremento del 100 % en la población de jubilados, pero solo un alrededor de un 17 % de aumento en la población que paga impuestos para pagar por esos beneficios y el costo de la atención médica, de Medicare aumenta un 8 % al año, ahí está su problema. Es por eso que se necesita poner en marcha este tipo de reformas que llegan a la causa principal de la inflación en la salud. 

Así que no se trata de equilibrar el presupuesto temprano. Eso no es lo que se hace para equilibrar un presupuesto.  Eso no es lo que proponemos. Pero se trata de implementar este tipo de reformas para mi generación, para que no tengamos una crisis de deuda, para que Medicare y el Seguro Social estén ahí para mi generación cuando nos jubilemos.

El punto que intentamos plantear es este: Evitemos un problema como el de Europa  o una crisis de la deuda entre nuestras manos. Porque ¿saben lo que sucede entonces, cuando los mercados de bonos se vuelve en nuestra contra? Recortes reales en tiempo real para las personas reales. Eso es lo que hacen. Están rebajando drásticamente los beneficios de jubilación y salud para los jubilados actuales. Al subir los impuestos o desacelerar la economía, los jóvenes no pueden conseguir trabajo.

Lo que intentamos hacer es lo siguiente: Poner a crecer esta economía, ayudar a los trabajadores, ayudar a las pequeñas empresas y cumplir la promesa de estos programas sin implementar cambios para las personas que se acaban de jubilar o están a punto de hacerlo. Y la mejor manera de hacerlo es cambiándolo para mi generación de una forma que asegurará que no entre en bancarrota cuando nos jubilemos. Ese es el punto. Así es como solucionamos este problema. Y el punto es que hay ideas bipartidistas que se pueden usar para hacerlo.

Jane Pauley: Un par de preguntas más. Desde Waterville, Minnesota, Charles pregunta: "¿Estabilizarían el Seguro Social incrementando los ingresos, reduciendo o limitando los beneficios, o una combinación de ambas?"

Congresista Ryan: Mitt y yo elaboramos un plan específico al respecto. Creemos que un aumento del impuesto sobre la nómina es malo para la economía, es malo para el crecimiento y afecta, en especial, a los trabajadores independientes. Hay que recordar que una persona que trabaja por su cuenta, como un agricultor o alguien que tiene su propia empresa, pagan ambas partes del impuesto al salario y creemos que eso afecta de manera negativa la creación de empleo. Además, no te da la clase de ingresos que necesitas para solucionar el problema.

Pero si se implementan pequeños cambios ahora, que no entren en vigencia hasta que las personas que tienen 54 años o menos se jubilen, en realidad se pueden implementar estos cambios modestos para que el programa sea solvente por 75 años. Lo que decimos es un aumento gradual de esa edad de jubilación para reflejar la longevidad en el futuro. No comenzará hasta el 2025, creo. Y no darles a las personas adineradas un aumento en sus beneficios como a todo el mundo, y aumentar ese beneficio hasta, al menos, la línea de pobreza.

Esa es la falla del sistema del Seguro Social hoy. Hay personas que viven solo del Seguro Social que están debajo de la línea de pobreza. Así que lo que estamos diciendo es no darle a la persona de más ingresos un aumento tan alto en sus beneficios. Eso ayuda a tener la capacidad de elevar el beneficio mínimo para que no haya ningún adulto mayor en Estados Unidos debajo del nivel de pobreza. Hacerlo de esta manera nos ayuda a salvar el programa, no solo para los adultos mayores actuales, no solo previniendo el 25 % generalizado de recortes de beneficios que entra en vigencia en el 2033, pero quiero asegurarme de que esté ahí cuando yo me jubile. Cuanto más joven usted es en Estados Unidos, menos cree que obtendrá este programa. Deberíamos restablecer la confianza, la fe y la creencia de que estará ahí para nosotros cuando nos jubilemos.

Jane Pauley: Una última pregunta, creo que fue bastante similar a la última pregunta que tomó el presidente. Desde Broaddus, Texas, Lester pregunta: "El Seguro Social y Medicare son demasiado importantes para que sigan peleándose en Washington. ¿Qué medidas específicas tomaría para forjar un compromiso bipartidario?"

Congresista Ryan: Es la mejor pregunta que me podrían haber hecho en todo este tiempo. Primero, habrán oído la palabra "vale" o "cupón" más temprano, ¿no? Déjenme explicarles. Esa es una palabra que se probó en un sondeo diseñada, básicamente, para asustar a los adultos mayores de hoy. Esto es lo que significa: Un "vale" o "cupón" es que uno va al buzón de correo, obtiene un cheque y va a comprar algo y va por su cuenta. Nadie está proponiendo eso. Lo que estamos proponiendo es una idea que yo propuse con un demócrata en el Senado el año pasado. Lo que estamos proponiendo es una idea que surgió de la comisión para salvar a Medicare, de Bill Clinton, en 1999. Lo que estamos proponiendo es una idea que ha sido apoyada tradicionalmente por demócratas y republicanos en el pasado.

La razón por la que estoy tan familiarizado con esta idea es porque funciona como el plan que tengo como congresista, como integrante de la fuerza laboral y empleado federal. Recibes una lista de opciones de cobertura garantizadas. No te las pueden denegar. Eliges tu plan y Medicare subvenciona tus primas en función de quién eres. Si eres adinerado, no recibes un gran subsidio. Si eres una persona de ingresos medios, recibes la misma clase de subsidio que obtienes hoy de Medicare. Si eres pobre o estás enfermo, recibes una cobertura total, una cobertura total de gastos de bolsillo. Hacerlo así para mi generación lo salva, con ningún cambio para las personas que se acaban de jubilar o están a punto de hacerlo. 

Ahora, lamentablemente, esta idea ha sido apoyada por demócratas y republicanos desde finales de la década de 1990. Debido a que el presidente y los bloqueos partidistas en el Senado no tomaron medidas en ese terreno, por eso no pasó. Estas ideas sobre el Seguro Social de las que hablé también están basadas en ideas bipartidistas.

Esto es lo que Mitt Romney y yo estamos tratando de hacer, esto es lo que hemos hecho al respecto en el Congreso, lo que él ha hecho cuando era gobernador, un republicano en un estado demócrata. No hay que denigrar al lado opuesto. No hay que hacer demagogia con los demócratas. Hay que invitarlos a una coalición para trabajar con nosotros, para hablar y luego resolver estos problemas. Ver que se puede llegar a un terreno común respecto a estos problemas si se trata a la gente con respeto, sin comprometer tus principios. Y la misma existencia de este plan para salvar y fortalecer Medicare, un plan que ha sido apoyado por demócratas y republicanos por igual, es la existencia del hecho de que podemos hacerlo. Esto es precisamente lo que queremos hacer.

Nuestro plan es ganar esta elección, ser magnánimos y trabajar con los demócratas que quieran trabajar con nosotros para salvar este programa crítico. Eso es lo que intentamos lograr. Es demasiado importante como para darlo por sentado, para hacer política. Estos son dos de los programas más importantes que el Gobierno ha creado. Demasiados estadounidenses dependen de él para su seguridad en la jubilación y su salud. Y cuanto más tardemos, cuanto menos hagamos, más profundo será el hoyo que cavemos. Y cuanto más pronto actuemos, más rápido podremos solucionarlo para que mi generación pueda contar con ello y para que la generación de ustedes lo reciba sin cambios. Si esperas, si tardas, se vuelve peor. Las soluciones son mucho más severas. Ese es el punto que tratamos de demostrar. Gracias, Jane.

Jane Pauley: Congresista Ryan, le agradecemos por venir y estar con nosotros hoy en Nueva Orleans.

Congresista Ryan: Muchas gracias, fue un placer.

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