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El deseo de Obama para su<br> cumpleaños número 50

El Presidente habla sobre Medicare y el regalo que quiere para usted.

Ilustración de Barack Obama: El presidente Barack Obama cumple 50 años el 4 de Agosto de 2011

Ilustración de Sean McCabe; Foto por Martin H. Simon / Corbis

El presidente Obama habla sobre asuntos de dinero en referencia a los estadounidenses mayores.

In English | Acepte esto: el presidente Obama es un hombre muy sereno. Cuando nos reunimos con él, en abril, estaba planeando, secretamente, el que se convertiría en un momento crucial de su gestión: el ataque mortal a Osama bin Laden. Sin embargo, ese día, nuestra conversación se centró en problemas internos —incluida la lucha por los derechos de los adultos mayores— y, sí, en cómo maneja el estrés.

Vea también: ¿Qué significa para Ud. el acuerdo para reducir el déficit?

Al cumplir 50 años el 4 de agosto. ¿Qué es lo mejor y lo peor que puede decir al respecto?

Lo peor es que no me siento tan veloz como antes y tardo más en recuperarme en la cancha de básquet. Lo maravilloso es que me he podido mantener bastante bien de salud. Además, he vivido lo suficiente como para aprender de los errores cometidos y, si Dios quiere, no repetirlos, y sigo siendo lo suficientemente joven como para poder apreciar esa sabiduría.

¿Planifica un gran festejo?

El año pasado, para los 49, LeBron James, Dwyane Wade y otras tantas estrellas del básquet vinieron y jugamos un partido informal junto con un grupo de mis amigos. Lo pasamos fenomenal. Será difícil superar eso, aunque sospecho que las niñas pueden tener algo planeado.

Hablando de sus hijas, ¿espera que la generación de ellas envejezca de manera distinta de la suya o la de sus abuelos?

Ya ha cambiado para mi generación. Cuando mis padres tenían 50 años, ya eran “adultos mayores”. Bebían, fumaban, no hacían ejercicio, comían todo tipo de cosas, y, por consiguiente, se avejentaban bastante rápido. Ahora, tengo amigos de 65 y 70 años que están en mejor estado que mis abuelos cuando yo era un niño. Los estadounidenses quieren ser juzgados por sus capacidades, sus intereses, su curiosidad, su imaginación, y no sólo por un número. Sí quiero asegurarme de que, cuando Malia y Sasha lleguen a los 50, sigamos gozando de la seguridad que nos brindan el Seguro Social y Medicare. Que hayamos mantenido nuestro compromiso con la gente, de brindarles un nivel de seguridad elemental si las cosas no les van bien en su etapa madura.

No obstante, en el debate sobre el déficit, la gente critica a los “vejetes codiciosos” por preocuparse sólo por sus derechos. ¿Hay algo de verdad en eso?

Pues, los adultos mayores han aportado al Seguro Social y a Medicare durante toda una vida de trabajo duro. Y la idea de que ellos estén reclamando algo que no se merezcan no me parece sensata. Además, están sometidos a un severo estrés por el aumento del precio de cosas como la gasolina, los alimentos y el combustible para calefacción. Y si uno tiene un ingreso fijo y la tasa de inflación para esos productos aumenta más rápidamente que su ingreso, tiene razón en preocuparse. Pero también creo que los estadounidenses mayores no quieren transferirles grandes deudas a sus hijos y nietos en déficit masivos. De allí, la importancia de reformar el sistema de salud, que no es lo mismo que tan sólo reducir los beneficios de Medicare.

¿Se puede enlentecer el aumento de costos de Medicare sin afectar la accesibilidad o la calidad del programa?

Lo que hicimos en la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (Affordable Care Act) fue decir que hay maneras en que podemos sacar mayor provecho del dinero invertido en salud. Los cambios implementados aseguraron que los adultos mayores puedan recibir cuidados preventivos, lo que podría derivar en una atención menos costosa en el futuro. Las mamografías y colonoscopias de rutina están cubiertas, hay descuentos del 50 % sobre medicamentos recetados de marca y, finalmente, se elimina el período sin cobertura.

Al mismo tiempo, les hemos dicho a los hospitales y a los médicos: “Hagamos las cosas de manera inteligente”. Asegurémonos de no estar subsidiando a la industria del seguro por servicios que Medicare brinda de manera perfectamente adecuada. Y eso contrasta con algunas propuestas que ustedes han visto y que dicen: “Le vamos a entregar esta suma fija de dinero. Usted salga al mercado e intente contratar un seguro de salud”, y quién iba a decirlo, es probable que no pueda hacerlo porque las compañías de seguro cobran mucho más de lo que cuesta su vale. Esa es una manera de transferir los costos a los adultos mayores. Nosotros queremos reducir los costos.

¿Y qué hay con el Seguro Social?

Creo que podemos progresar. Vamos al frente en el juego, en el sentido de que ya estamos teniendo un fuerte debate, y no hay peligro de que el Seguro Social quiebre.

El asunto es: ¿podemos hacer estos retoques para asegurar que todo el que esté cobrando el Seguro Social y esté esperando recibir un dólar reciba un dólar en vez de 75 centavos? Y cuanto antes lo hagamos, mejor vamos a estar. Creo que si logramos cierto progreso, primero en Medicare y Medicaid —porque son los programas de ayuda social que generan la deuda a largo plazo— tendremos un marco de negociación como para también poder hacer algo respecto del Seguro Social.

Volviendo a su cumpleaños, ¿pidió algo en especial?

Una tasa de desempleo mucho más baja, y que bajen los precios del combustible. [Se ríe.] Esos serían los regalos perfectos para mi cumpleaños.

Hablemos de la recuperación económica. Siempre ha dicho que llevará tiempo,   pero ¿cuánto tiempo más cree que podrá pedirle paciencia a la gente?

No olvide que la economía está creciendo y que ya lo lleva haciendo por un año y medio o dos. Hemos observado un gran aumento del empleo: se crearon 2 millones de puestos de trabajo en el sector privado. La pregunta es: ¿podemos hacer que crezca más rápidamente, de modo que más gente sienta el efecto? Porque cuando uno pierde su empleo, la única mejora que quiere escuchar, es que va a conseguir trabajo.

Entonces, a los desempleados, a los que tienen las finanzas hogareñas “en rojo”, a los padres que están manteniendo a sus hijos adultos y padres ancianos, ¿qué puede decirles para darles esperanza?

Lo que les puedo decir es que las cosas están mejorando. Generalmente toma un poco más de tiempo salir de una crisis financiera que de una recesión normal. El recorte de impuestos que, con el acuerdo de ambos partidos, aprobamos en diciembre —que ayuda a la gente con los impuestos sobre sus sueldos— equivale a poner más dinero en el bolsillo de la gente. No obstante, muchos empleos que solían conseguirse relativamente fácil —no sólo en las fábricas, sino empleos como cajero de banco o agente de viajes— ya no se encuentran tan fácilmente como antes. Por lo tanto, tenemos que volver a capacitar no sólo a la gente joven, sino a trabajadores que están a mitad de su carrera, para trabajos que existen ahora, en contraposición a los que existían en el pasado. Y a medida que tomemos el control de nuestro déficit, tenemos que invertir en la educación, en la investigación básica, en la energía limpia y en la infraestructura.

Esos son tremendos desafíos. ¿Qué hace para aliviar el estrés?

El ejercicio es importante, pero más importante aún es pasar tiempo con la familia. Y cuando pienso en esa gente que sigue prosperando a los 70 y a los 80 años, por lo general, lo que los distingue es que se ejercitan y tienen buenos hábitos:   se ríen mucho y conservan su sentido del humor;  se involucran con sus familias y están conectados con sus trabajos o con causas que son importantes para ellos.

Me sorprende que no haya mencionado la música como un aliviador del estrés. A usted le gusta mucho escuchar música.

Sí, me gusta mucho escuchar música, y puedo asegurarle que mi iPod está bien surtido.

Marilyn Milloy es la subdirectora de AARP The Magazine.

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