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Obama: plan para combatir el déficit

Enfrentará una dura batalla contra los republicanos por su visión frente a los servicios de salud.

In English | El presidente Obama planteó una visión muy diferente de cómo vencer los problemas de endeudamiento de la nación, si se la compara con el plan republicano liderado por Paul Ryan (Rep. Wis), quien está al frente del Comité de Presupuesto de la Cámara.

Vea también: Las guerras fiscales de Washington ¿Qué significan para usted?

“No hacer nada por el déficit no es una opción”, le dijo Obama a una multitud en la George Washington University (Universidad George Washington). “Nuestra deuda ha crecido tanto que le podríamos ocasionar un daño importante a la economía si no comenzamos ahora mismo un proceso que ponga nuestro fisco en orden”.

Obama propuso recortar el déficit en $4 millones de millones ($4 trillones) durante 12 años o menos, comparado con los $6 millones de millones ($6 trillones) en 10 años del plan encabezado por el Presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, republicano por Wisconsin.

Una de las diferencias más notorias entre ambos planes es la forma en que Obama encara el programa Medicaid, que sostiene gran parte del cuidado de salud a largo plazo de la nación, y Medicare, el programa de seguro de salud para los adultos mayores estadounidenses y las personas con discapacidades. Obama se opone a convertir Medicaid en una subvención que les permita a los estados decidir quién recibirá los beneficios, aunque no profundizó en detalles sobre su plan de recortar $100.000 millones del programa. Y se opuso al plan de Ryan de convertir Medicare en un programa en el cual los adultos mayores recibirían ayuda para contratar un seguro de salud en el mercado privado.

“No permitiré que Medicare se convierta en un programa de cupones que deje a los adultos mayores a merced de la industria de los seguros, con cada vez menos beneficios para poder pagar los crecientes costos”, dijo Obama.

Aún se espera pronto un tercer plan —de un grupo bipartidista de senadores apodado "el Grupo de los Seis" (Gang of Six), que busca diseñar un plan de recorte de gastos que pueda lograr apoyo tanto republicano como demócrata—. Cuatro de los miembros de este grupo fueron parte de la comisión fiscal del presidente, incluido el dirigente Kent Conrad, de Dakota del Norte, quien preside la Comisión de Presupuesto del Senado.

Esa comisión dio a conocer en diciembre su plan para elevar la edad jubilatoria del Seguro Social a 69 años y ejecutar otros recortes en los gastos y cambios en la ley impositiva, tales como reducir las lagunas jurídicas tributarias y las tasas de impuestos.

El pedido de acción de la comisión le sumó empuje a la realidad política y económica, llevando la atención sobre el presupuesto federal. Las elecciones de noviembre pasado llevaron a cargos públicos a varios republicanos que prometieron achicar el tamaño del Gobierno y atacar el déficit enérgicamente. Los votantes se sienten intranquilos al ver algunos Gobiernos estatales y de naciones europeas tambaleándose al borde de la bancarrota. Y la carga de la deuda ha ido creciendo como resultado de la recesión, los gastos en estímulos y los costos de la guerra, al tiempo que más boomers (los nacidos entre 1946 y 1964) se están jubilando, lo que reduce los ingresos fiscales e incrementa los gastos del Seguro Social y Medicare.

“Nunca había habido una preocupación durante tanto tiempo por el futuro fiscal de nuestro país”, dice Michael Franc, vicepresidente de estudios gubernamentales de Heritage Foundation. “La sensación es que, como país, estamos al borde del precipicio”.

El plan de Obama —una segunda versión, a sólo dos meses de haber enviado un presupuesto anual que no contemplaba tantas medidas para paliar el déficit— incluye más impuestos para los ricos y recortes en programas de defensa que los que aprueban los republicanos.

El miércoles, Ryan dijo que estaba desilusionado con el plan de Obama, al que llamó partidista e inadecuado.

“Cuando el Presidente nos pidió que asistiéramos a su discurso, esperábamos una rama de olivo (que simboliza paz)”, dijo Ryan. “Lo que escuchamos hoy no fue liderazgo fiscal por parte de nuestro comandante en jefe, sino el costado político de nuestro jefe de campaña”.

Los republicanos han centrado su reducción del déficit en el recorte de los gastos internos, incluidos $38.500 millones para el año en curso que serán sometidos a votación el jueves en la Cámara de Representantes. El experto en presupuesto Stanley Collender, un socio de Qorvis Communications, dice que la lucha por esos recortes, que llevaron a la nación al borde del cierre, “parecerá una comedia romántica” comparado con la batalla en ciernes por los planes presupuestarios de Ryan y Obama.

Los republicanos no perdieron tiempo para criticar al Presidente por querer dar marcha atrás en cuanto a los recortes impositivos para los ricos.

“Fuera de Washington, es obvio que el problema no es que la gente no pague suficientes impuestos, sino que Washington gasta de más”, dice el senador  Chuck Grassley, republicano por Iowa. “Lo dijeron en voz alta y claramente en las últimas elecciones”.

Obama juró negarse a extender los recortes impositivos de la era Bush para las familias que ganan más de $250.000 al año. Los republicanos argumentan que el país no puede darse el lujo de incrementar los impuestos para las personas que crean puestos de trabajo. Pero es probable que el Grupo de los Seis ejerza presión para lograr un compromiso que reduzca las tasas de los impuestos sobre los ingresos y corporativos a cambio de deshacerse de muchas de las lagunas jurídicas que permiten que algunos contribuyentes dejen de pagar algunos impuestos.

El plan de Obama establecería recortes automáticos tanto para las lagunas en la ley tributaria y como para los programas de gastos, si el Congreso no promulga la reducción necesaria del déficit.

Es probable que el problema impositivo y los cambios en los programas jubilatorios como Medicare sean las piezas centrales de las elecciones presidenciales y legislativas del año próximo. La propuesta de Ryan fue ayudar a los futuros adultos mayores a contratar un seguro,  pero la Congressional Budget Office (CBO, Oficina de Presupuesto del Congreso) ha estimado que, comparado con el actual sistema de Medicare, ello generaría gastos adicionales a los adultos mayores con ingresos superiores a $6.000 anuales.

El programa de Obama, en cambio, mantiene el actual régimen, aunque podría limitar los incrementos en los pagos a los médicos que atienden a pacientes beneficiarios de Medicare.

“Sólo están reacomodando las sillas sobre la cubierta del USS Medicare”, dice Franc. El plan de Ryan, por el contrario, reconoce que conservar el programa actual es insostenible por los crecientes costos médicos, y porque le provocaría un “colapso a nuestra economía”.

Franc dice que Obama no aborda la verdadera amenaza al presupuesto, que son los costos del cuidado de la salud para Medicare y Medicaid, que están creciendo más rápido que la inflación.

Pero John Rother, vicepresidente ejecutivo de política y estrategia de AARP, sostiene que el plan de Obama es mejor que el de Ryan porque no traslada los costos a los adultos mayores.

“En lugar de sólo cambiar quién paga la cuenta, trata de reducir el crecimiento de los programas”, señala Rother.

El plan de Obama recortaría los gastos de Medicare en $480.000 millones mediante ciertos cambios, como usar el poder de compra para obtener precios más bajos por los medicamentos recetados y reducir los aumentos del gasto por beneficiario. Franc dice que eso podría obtenerse de los reintegros a los médicos, quienes a cambio podrían negarse a recibir nuevos pacientes de Medicare.

El plan de Obama no modificaría el Seguro Social; un funcionario de alto rango de la administración dijo el miércoles que Obama se opone a aumentar la edad jubilatoria. Establecería un procedimiento separado para trabajar sobre la solvencia a largo plazo del Seguro Social.

“Si bien el Seguro Social no es la causa de nuestro déficit, enfrenta desafíos reales a largo plazo en un país que está envejeciendo”, dijo Obama.

Obama le pidió al vicepresidente Joe Biden que trabajara junto con los dirigentes del Congreso para elaborar un plan bipartidista para fines de junio.

Scott Lilly, decano del Center for American Progress (Centro para el Progreso Estadounidense), dice que el debate por el presupuesto es desagradable, pero necesario. Gran parte del déficit se debe a los programas para la tercera edad, señala. “El país deberá decidir cuánto queremos aportar a esos programas; o se aumentan los impuestos o se continúa con los préstamos”.

A pesar de las próximas elecciones, que harán más difícil que ambos partidos lleguen a un acuerdo, Lilly dice que es posible que se progrese. Especialmente, porque la gente está muy preocupada por el déficit.

“A veces se obtiene un logro político en el momento menos esperado”, afirma Lilly.

Tamara Lytle fue la corresponsal en jefe de la oficina de Washington del Orlando Sentinel.

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