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Vota: temas críticos como Medicare y el Seguro Social están en juego

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Desafíos del segundo período

El tiempo demostrará si republicanos y demócratas pueden llegar a un acuerdo en el 2013.

In English | El nuevo año trae el mismo equipo de cocineros en la cocina de la nación, cada uno con distintas recetas de cómo preparar un menú de cambios fiscales que satisfaga al país sin quemar la casa.

Tras una campaña de $6.000 millones y un forcejeo poselectoral, el presidente Obama sigue sentado en una esquina de la avenida Pennsylvania, con una Cámara de Representantes con mayoría republicana y un Senado que controlan los demócratas en la otra esquina. Los mercados financieros y la opinión pública han dejado claro que quieren que los líderes trabajen en cuatro temas principales: reducir la deuda, fortalecer la economía, implementar la Ley de Salud y actuar en plan de cooperación.

Vea tambien: ¿Qué es el abismo fiscal?

Razones para mostrarse optimistas

Mientras el presidente comienza su segundo término y el Congreso se reúne nuevamente este mes, se vive una mezcla de motivación y oportunidad. En primer lugar, ninguno de los políticos en Washington tiene que preocuparse por elecciones partidarias este año. Por otra parte, países como Grecia y España han mostrado el tipo de agitaciones sociales y económicas que tienen lugar cuando una nación no aborda anticipadamente sus desequilibrios fiscales. Con esa dinámica, "es posible hacer algunas cosas ahora que no se podían hacer antes", explica Allan Meltzer, profesor de Economía Política en Carnegie Mellon University y catedrático de Hoover Institution.

Pocas personas entienden los asuntos mejor que G. William Hoagland, vicepresidente sénior del BPC (Centro de Políticas Bipartidistas). Con una experiencia de 33 años trabajando en el Capitolio, Hoagland mantuvo una posición estratégica como director de personal del Comité de Presupuesto del Senado y como un alto asesor del exlíder republicano del Senado, Bill Frist. Hoagland dice que nunca ha visto tantos asuntos importantes juntarse al mismo tiempo. Entre ellos, el presupuesto temporal que se agota en marzo, la necesidad de aumentar el límite de deuda del país y la fecha límite del "abismo fiscal". Los problemas fiscales son tan grandes y tensos, explica, que ambos partidos deberán colaborar para variar. "Nos forzará a volver a la vieja manera bipartidista en que se lograban cosas por aquí —expresa—. Creo que de esto saldrán mejores políticas para abordar los retos que enfrenta nuestro país".

Tanto los republicanos como los demócratas tienen sus propios ingredientes Los republicanos quieren recortes al gasto, como Medicare y el Seguro Social, y los demócratas quieren impuestos más altos para las personas adineradas. Según un sondeo de AARP Bulletin, existe apoyo público para el aumento impositivo que tiene el fin de disminuir el déficit, fortalecer Medicare y el Seguro Social o financiar escuelas y carreteras, pero también hay escepticismo de que se llegue a un acuerdo. En los próximos meses se sabrá si los legisladores pueden lograr los compromisos necesarios; es decir, según muchos expertos, un presupuesto federal menor que los $44 billones que tendría con la ley actual, que comprenda $4 billones menos en los próximos diez años.

Llegó el momento de ponerse en marcha. Si ambos partidos no llegan a un acuerdo, las consecuencias serán catastróficas. "La deuda continuará aumentando. En este momento, estamos pidiendo prestado un tercio de todo lo que gastamos", dice Isabel Sawhill, experta en presupuesto de Brookings Institution.

El presupuesto federal y usted

Algunas de las opciones sobre la mesa tendrán un gran impacto en los estadounidenses mayores. Los activistas han argumentado que el Seguro Social, con su propia fuente de financiación, no debería entrar en el debate presupuestario. Y el gasto proyectado de Medicare ya se recortó como parte del proyecto de ley de la reforma de salud. Pero los economistas y los politólogos de ambos lados del espectro ideológico dicen que no se llevará a cabo ninguna labor de envergadura, relativa a los problemas fiscales de la nación, sin incluir ingresos impositivos y recortes a programas como Medicare y el Seguro Social.

La larga lista de opciones a considerar para el Seguro Social incluye aumentar la edad de jubilación más allá del límite actual de 67 años y elevar el límite de los salarios (actualmente de $113.700) gravables con el impuesto sobre la nómina. Algunos republicanos abogan por un plan a largo plazo de apoyo para Medicare, pero otros ajustes que se debaten incluyen aumentar la edad de jubilación de 65 a 67 años, aumentar las primas que pagan los beneficiarios más adinerados, relacionar los costos de Medicare de manera más estrecha con la inflación y alinear los costos médicos con los resultados en vez de los servicios médicos proporcionados.

"Debemos ser honestos con los estadounidenses —manifiesta Hoagland—. Prometimos demasiado. No es posible hacer esto sin dolor".

AARP y otros grupos que defienden los derechos de los jubilados se han opuesto a la implementación de grandes cambios.

"Los estadounidenses mayores se preocupan mucho por la reducción del déficit y el fortalecimiento de nuestra economía, y tenemos la esperanza de que se pueda llegar a un acuerdo para proteger a los contribuyentes y reducir el gasto gubernamental innecesario —expresó la vicepresidenta ejecutiva de AARP, Nancy LeaMond—. Pero es una imprudencia y es perjudicial para las personas mayores, sus hijos y nietos asaltar a Medicare y al Seguro Social para pagar por otros programas del Gobierno".

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Retoque al código fiscal

Al final, la discusión se centrará en la simplificación del código fiscal: reformarlo para aumentar los ingresos al eliminar varias lagunas jurídicas. Pero algunas de las lagunas más costosas son también las más populares, como las deducciones de intereses hipotecarios y donaciones de beneficencia, y las exenciones fiscales a las empresas que ofrecen seguro de salud. "Cuando se usa la palabra 'simplificación', no se refleja el hecho de que hay mucho sufrimiento de por medio —expresa Sawhill, de Brooklings Institution—. Nada de esto es fácil".

Hoagland dice que es el momento de llegar a un acuerdo presupuestario que rescriba el código fiscal. Ve paralelismos con el acuerdo bipartidista del presupuesto de 1997, el cual generó presupuestos equilibrados desde 1998 hasta 2001. Un presidente en su segundo término lidera el camino sin tener que preocuparse por una reelección, el país está harto después del estancamiento de hace un año y ambos partidos luchan contra las presiones externas para llegar a un acuerdo.

"Todos piensan que hay que hacer algo", destaca Hoagland.

El estado de la Ley de Salud

Este año será clave para la atención médica. Dados los resultados de la elección, no se derogará la ACA (Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio), conocida como Obamacare. Pero este año se tomarán decisiones claves relativas a su implementación con cláusulas importantes que comienzan en el 2014.

Los gobernadores tienen que tomar dos decisiones. Deberán ampliar Medicaid para incluir a más personas sin seguro y deberán establecer los intercambios de seguros que ayudan a las personas a pagar por cobertura.

La ACA ha sido muy poco popular en algunas áreas del país y muchos gobernadores no quieren saber nada de ella. "Ahora que las elecciones quedaron atrás, veremos que la mayoría, si es que no son todos los estados, seguirá adelante", asegura Drew Altman, presidente y director ejecutivo de Kaiser Family Foundation.

Lo más probable es que el Congreso tenga una función importante ahora que se hace más palpable el hecho de que el país requerirá que las personas cuenten con un seguro médico o paguen una multa. Asimismo, se ha establecido una nueva junta que tiene el objetivo de controlar el gasto de Medicare.

"Una ley tan complicada y controvertida como esta tendrá grandes y pequeños contratiempos ineludiblemente", comentó Larry J. Sabato, director del Centro Político de Univesity of Virginia.

Tamara Lytle cubre temas relativos con el Congreso y la Casa Blanca en Washington D. C.

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