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¿Cómo se financia el Seguro Social?

Los impuestos sobre la nómina que pagan trabajadores y empleadores en Estados Unidos aportan la mayor parte del dinero para los programas de beneficios del Seguro Social.

En el 2020, el 12.4% de los ingresos de hasta $137,700 se asigna al fondo del Seguro Social. Los trabajadores y sus empleadores dividen la contribución: cada uno paga el 6.2%. Las personas que trabajan en forma independiente pagan ambas partes.

Ese dinero se dirige a dos fondos fiduciarios del Seguro Social llamados Old-Age and Survivors Insurance (seguro para adultos de edad avanzada y sobrevivientes) y Disability Insurance (seguro por discapacidad). El primer fondo paga los beneficios jubilatorios, incluidos los de cónyuges y sobrevivientes; el segundo paga los beneficios por discapacidad.

Aproximadamente 80 centavos de cada dólar que pagas en impuestos del Seguro Social van al seguro para adultos de edad avanzada, y el resto va al fondo para discapacidad. En el 2019, esos impuestos —llamados FICA para quienes trabajan con un salario y SECA para quienes trabajan en forma independiente— recaudaron casi $945,000 millones y representaron el 89% de los ingresos del Seguro Social, según el informe anual del 2020 de los administradores del programa.

El resto de los ingresos proviene de las siguientes fuentes:

  • $80,800 millones, del interés generado por dinero que los fondos fiduciarios invierten en valores con garantía del Gobierno federal;
  • $36,500 millones, de los impuestos sobre la renta que las personas pagan sobre sus beneficios del Seguro Social; y
  • menos de $50 millones de reembolsos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos a los fondos fiduciarios.

A lo largo de su historia, el Seguro Social generalmente recibió más dinero del que desembolsó, lo que generó una reserva que a fines del 2019 alcanzaba los $2.9 billones. Esa tendencia de ganancias netas anuales se está revirtiendo a medida que los baby boomers engrosan las filas de jubilados.

El informe más reciente de los administradores proyecta que la reserva se agotará para el año 2035. Eso no quiere decir que el Seguro Social va camino a la "bancarrota", como se describe a veces la situación.

Si las reservas se agotan, los programas del Seguro Social continuarán pagando beneficios con dinero de sus ingresos anuales provenientes de los impuestos. Sin embargo, esos pagos serán menores y representarán aproximadamente el 80% de lo que los beneficiarios tendrían derecho a recibir en el 2035, y continuarían reduciéndose levemente en las décadas siguientes, según las proyecciones actuales.

Para evitar esos recortes será necesario que el Congreso actúe para respaldar las finanzas del sistema. En la página sobre políticas del Seguro Social (en inglés) del Instituto de Política Pública de AARP encontrarás información y análisis de las propuestas que se han debatido.

Recuerda:

  • El Seguro Social no es un plan de ahorros. Lo que tú contribuyes al sistema no va a una cuenta para tu propia jubilación. Los trabajadores de cada generación financian los pagos del Seguro Social para las personas mayores jubiladas y otros beneficiarios del programa. En el futuro, sus beneficios serán a su vez financiados por trabajadores más jóvenes.
  • Los impuestos FICA y SECA también financian Medicare. El 2.9% de los impuestos sobre la nómina se asigna a fondos fiduciarios diferentes que subsidian el programa federal de asistencia de salud para adultos mayores y personas con discapacidades.

Actualizado el 28 de abril del 2020

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