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El crucial aporte de los hispanos al Seguro Social

La creciente contribución de los latinos será uno de los pilares para fortalecer el programa.

In English | Un cheque mensual del Seguro Social es todo el dinero con el que cuentan muchos hispanos jubilados. Ellos son menos proclives que otros estadounidenses a tener otro tipo de ingresos como pensiones o cuentas de ahorro especiales para la jubilación, por ejemplo los planes 401(k). No obstante, la creciente población hispana aporta cada vez más a las arcas del Seguro Social. Es por eso que la suerte del programa —que cumple 75 años— estará especialmente relacionada con los nuevos aportes que los jóvenes trabajadores hispanos harán al sistema en los próximos anos.

Aporte
La comunidad latina es más joven que la población estadounidense en general, porque incluye a muchos recientes inmigrantes que tienden a ser jóvenes. Además, los hispanos presentan una tasa de natalidad más alta que la población promedio. Como resultado de ello, el porcentaje de hispanos dentro de la fuerza laboral aumentará a medida que el resto de la población de Estados Unidos envejezca: un aumento estimado del 30% entre 2006 y 2016, según el U.S. Bureau of Labor Statistics, en comparación con un 5% para la fuerza activa no hispana.

Eso significa que mientras los 80 millones de baby boomers —nacidos durante la explosión de nacimientos, entre 1946 y 1964— comienzan a depender del Seguro Social, el aporte total de los hispanos a los Fondos Fiduciarios del Seguro Social está aumentando. Y se espera que esa tendencia se mantenga. Se prevé que la participación latina en la fuerza laboral se duplique para el 2050, bordeando los 46 millones, según un informe del Pew Hispanic Center. Al mismo tiempo, se espera que la fuerza laboral blanca no hispana se reduzca de 100 millones en 2005 a 94 millones en 2050.

"El sistema del Seguro Social debería alegrarse de que los latinos vayan a constituir un segmento creciente de la fuerza laboral", dice Fernando Torres-Gil, director del Center for Policy Research on Aging de UCLA, ya que ellos están aportando mucho más de lo que reciben del programa, y seguirán haciéndolo por años.

Y los trabajadores hispanos aportan un porcentaje mayor de sus sueldos al fondo fiduciario porque son menos proclives a alcanzar el tope anual de $106.800 vigente para la deducción impositiva del Seguro Social sobre las ganancias, asegura. Además, los trabajadores latinos indocumentados aportan al programa miles de millones de dólares que jamás usarán.

Según la Administración del Seguro Social, los trabajadores con números de Seguro Social que no pueden ser verificados —muchos de ellos supuestamente pertenecientes a trabajadores latinos indocumentados— aportaron $11.000 millones al fondo fiduciario en 2007, último año del que se dispone este tipo de información.

Ingreso vital
Sin embargo, mientras la población hispana envejece, se prevé que la cantidad de hispanos que necesitarán recurrir al Seguro Social —actualmente alrededor de 3,3 millones— aumentará. Para el año 2050, la población latina mayor de 50 años se habrá casi cuadruplicado, según un estudio del Urban Institute. Casi uno de cada cuatro estadounidenses de esa franja etaria será hispano. Y existe evidencia que indica que, a medida que la comunidad madure y aumente su capacidad para generar ingresos, el Seguro Social será el principal fondo de pensiones para los latinos durante las décadas venideras.

Ese ingreso está evitando que los adultos mayores hispanos caigan en la pobreza. Menos de un quinto de los ancianos hispanos del país viven en la pobreza, según un estudio realizado por el Center on Budget and Policy Priorities en 2005. Sin el Seguro Social, más de la mitad caería en la pobreza. "Para muchos adultos mayores latinos, el Seguro Social es la única fuente de ingreso o la principal", señala Alejandro Garcia, profesor de Políticas Sociales y Gerontología de Syracuse University.

Tal es el caso de Rosalie Marte, una inmigrante dominicana de 72 años que vive en Washington D.C. y trabajó lavando vajilla en un restaurante durante casi siete de los 18 años que ha vivido en Estados Unidos. Actualmente jubilada, Marte recibe cada mes $484 del Seguro Social y otros $190 de Seguridad de Ingreso Suplementario, conocido como SSI, un programa federal que ayuda a las personas mayores de 65 años y a los ciegos y discapacitados de bajos ingresos o sin ingresos. Pese a percibir poco dinero, el Seguro Social de Marte la otorga cierta independencia y le permite pagar un modesto alquiler a la hija con la cual vive.

"Lo que le doy no es mucho, pero ayuda", dice Marte.

Los empleos que pagan menos implican beneficios más bajos
Los beneficios del Seguro Social se calculan a partir de una fórmula que tiene en cuenta lo que ha ganado la persona en toda su vida. Dado que muchos hispanos jubilados, como Marte, tuvieron empleos con sueldos bajos, los beneficios para ellos tienden a ser menores que para los demás estadounidenses.

"Haber ganado menos durante toda su vida significa que los jubilados latinos recibirán un beneficio menor, lo cual contribuye, a su vez, a que resulten dos veces más propensos a ser pobres que otros estadounidenses que también perciben beneficios del Seguro Social", dice Marisabel Torres, analista política del National Council of La Raza (NCLR por sus siglas en inglés).

Según la Administración del Seguro Social, el ingreso medio de los hispanos que trabajaban a tiempo completo en 2008 —año más reciente del que se tiene información al respecto— era de $30.000. Ese año, el ingreso promedio de la gente en edad de trabajar fue de $40.000.

Cuando los hispanos se jubilan, esa discrepancia se refleja en sus ingresos. En 2008, el ingreso medio del Seguro Social para los hispanos fue de $10.662, contra $10.863 para los negros y $14.262 para los blancos no hispanos. Los hispanos también se ven perjudicados por haber trabajado para empleadores que no pagan los impuestos que nutren al Seguro Social ni declaran los salarios que pagan a sus trabajadores al gobierno federal.

Alrededor de la cuarta parte de los hispanos en edad de jubilarse no perciben beneficios. En contraste, un 90% de los estadounidenses blancos no hispanos elegibles para el Seguro Social reciben sus beneficios. Entre los hispanos que están fuera del sistema hay residentes legales que no han completado el período de espera de cinco años para resultar elegibles y, también, inmigrantes indocumentados que tienen vedado el programa.

Una reforma migratoria que permita a los inmigrantes indocumentados legalizar su situación potenciaría el número de hispanos que recibirían beneficios del Seguro Social, según Marisabel Torres, del NCLR. La Administración del Seguro Social calcula que alrededor del 30% de las personas sin acceso al sistema por estar indocumentados han percibido salarios suficientes para poder acceder a los beneficios. Sin embargo, debido a varias otras condiciones que deberían cumplir para corregir su situación, es probable que apenas un 10% perciba beneficios, dice MarisabelTorres.

Cómo encontrar ayuda
La Administración del Seguro Social tiene muchos empleados de habla hispana que pueden ayudar a los latinos en edad de jubilarse a transitar el proceso, asegura el vocero de la agencia Mark Lassiter. Dice que, además, este otoño, la agencia inaugurará un sitio web interactivo en español que ayudará a los interesados a calcular sus beneficios de retiro del Seguro Social.

"En lo que respecta a la estructura del beneficio, todos los estadounidenses son tratados de la misma manera", dice Lassiter. "Pero estamos haciendo todo lo posible para llegar a los latinos y informarles los beneficios y programas del Seguro Social".

Mientras los adultos mayores latinos, como Marte, son más propensos que los demás estadounidenses a vivir con un familiar, Garcia —de Syracuse University— dice que la recesión ha generado una nueva tendencia: un creciente número de hispanos jubilados que dependen económicamente del Seguro Social y que alguna vez experimentaron el síndrome del "nido vacío", han recibido a hijos desempleados que han tenido que retornar a las casas de sus padres.

"De modo que el Seguro Social brinda estabilidad económica a padres ancianos cuyos hijos adultos están económicamente inestables debido a la recesión económica", señala Garcia. La recesión también está perjudicando a los jubilados hispanos, quienes tratan de reforzar su ingreso con empleos a tiempo parcial, agrega. Dice que muchas veces, los latinos son los últimos en ser contratados y los primeros en ser despedidos.

Con cada vez menos empresas que ofrezcan pensiones a sus empleados, y la ausencia de un ingreso adicional, lo cual genera una tasa de fondos de pensiones baja entre los hispanos, la mayor parte del ingreso de este grupo poblacional seguirá, por décadas, dependiendo del Seguro Social.

Pero hay otro problema inminente: Al haber más hispanos que dependan del Seguro Social, podría haber menos disponibilidad de dinero para cubrir esos costos.

Para asegurar la liquidez del Seguro Social, algunos políticos han sugerido aumentar la edad de elegibilidad a 70 años.

Pero eso —así como cualquier otro intento de disminuir los beneficios del Seguro Social— perjudicaría de manera desproporcionada a los latinos y a las otras personas de bajos ingresos que más necesitan del programa, indica Garcia.

"Tenemos que mantener el Seguro Social lejos de los políticos", dice. "Tenemos que reconocer su éxito".

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