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12 propuestas sobre el Seguro Social

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de las alternativas que se debaten en Washington?

In English | Tú has aportado al Seguro Social, y mereces saber cuáles son los cambios propuestos y cómo cada uno de ellos podría afectarte a ti y a tu familia.

Al haber más gente que vive más tiempo, el Seguro Social enfrenta cada vez más problemas financieros. Los cálculos indican que el programa podrá pagar los beneficios completos durante los próximos 20 años pero, después de ese período, sólo podrá cubrir el 75 %.

Vea también: Las 15 propuestas sobre Medicare.

Aquí puedes encontrar el resumen de doce posibles soluciones que se están debatiendo en Washington. Cada resumen está acompañado de las opiniones que AARP solicitó a dos expertos en la materia, cuyas posturas generalmente representan distintos enfoques sobre estos temas. 

Los expertos son:

David John, de Heritage Foundation.

Virginia Reno, de la National Academy of Social Insurance (NASI, Academia Nacional del Seguro Social).

Los cálculos de este folleto están basados en datos de 2011 provenientes del Informe de Fideicomisario.

Siguiente: Conozca las doce opciones del Seguro Social. »

Alternativa 1: Aumentar la edad plena de jubilación

La edad a partir de la cual una persona puede solicitar todos los beneficios jubilatorios del Seguro Social  (la edad plena de jubilación) ha ido aumentando de acuerdo con un cronograma establecido por el Congreso en 1983.  De 65 pasó a 66 años y aumentará gradualmente a los 67 para aquellas personas nacidas de 1960 en adelante. Incrementar la edad plena de jubilación es una alternativa para ayudar a cerrar la brecha de financiación del Seguro Social. La edad mínima para el cobro de beneficios reducidos podría seguir siendo 62 años, pero el beneficio a esa edad se recortaría aún más.

Una propuesta aumentaría la edad plena de jubilación a 68 años. A partir de 2023, la edad aumentaría dos meses cada año, hasta alcanzar los 68 años en  2028. Esto permitiría cubrir el 18 % de la brecha de financiación. Otra propuesta aumentaría la edad plena de jubilación a 70 años. A partir de 2023, la edad aumentaría dos meses cada año, hasta alcanzar los 70 años en 2040. Se estima que esto cubriría el 44 % de la brecha de financiación.

Ventajas: Las personas están viviendo más tiempo que nunca y se debería aumentar la edad plena de jubilación. De lo contrario, los beneficiarios pasarán una parte aún mayor de sus vidas jubilados, una situación que, sencillamente, no nos podemos permitir. Cuando en 1935 comenzó a funcionar el Seguro Social, se preveía que un hombre de 65 años viviría 13 años jubilado. Dentro de poco, los hombres vivirán alrededor de 20 años jubilados. En 1935, las mujeres vivían jubiladas un promedio de 15 años; en breve, vivirán casi 22 años en esa situación. (David John, Heritage Foundation)

Desventajas: El aumento en la edad plena de jubilación representa un recorte del beneficio, más allá de la edad a la que se comience a cobrarlo. El salto de 65 a 67 años, ya legislado, reduce el beneficio en un 13 %. La expectativa de vida prácticamente no ha aumentado entre los trabajadores con bajos ingresos. Aumentar la edad plena de jubilación para todos sólo porque los estadounidenses adinerados están viviendo más tiempo es una reducción encubierta del beneficio, la cual es innecesaria e injusta. Podemos permitirnos mejorar y solventar el Seguro Social sin reducir los beneficios (Virginia Reno, National Academy of Social Insurance).

Siguiente: Tener en cuenta la longevidad. »

Alternativa 2: Comenzar a considerar la longevidad

Si, tal como se prevé, la expectativa de vida de los estadounidenses continúa aumentando de una generación a la siguiente, los individuos recibirán, en promedio, beneficios del Seguro Social por un período más prolongado. Esta tendencia contribuye a profundizar la brecha de financiación, y una alternativa para compensarla es considerar la longevidad. Ello reduciría automáticamente los beneficios mensuales a pagar por el Seguro Social a medida que aumente la longevidad. La reducción podría lograrse ya sea aumentando la edad a la que una persona puede solicitar todos sus beneficios jubilatorios sin reducciones (edad plena de jubilación) o modificando la fórmula para el cálculo de los beneficios. Dependiendo de la propuesta considerada, esto permitiría compensar del 20 % al 26 % de la brecha de financiación.

Ventajas: Considerar la edad de jubilación del Seguro Social es una manera justa de abordar el hecho de que los estadounidenses vivirán más tiempo en el futuro. Al asumir que la expectativa de vida seguirá creciendo, este método incrementaría la edad plena de jubilación aproximadamente un mes cada dos años; si se implementara a partir de 2025, la edad de jubilación aumentaría de 67 a 68 años para el año 2049. Este aumento no significa necesariamente que alguien tenga que jubilarse más tarde. La alternativa es un beneficio mensual ligeramente menor. Cada jubilado recibiría esta información con antelación suficiente para poder decidir qué propuesta quiere adoptar. (David John, Heritage Foundation)

Desventajas: Considerar los beneficios por longevidad reduciría injustamente los beneficios para casi todos los beneficiarios. La expectativa de vida prácticamente no ha aumentado entre los trabajadores con bajos ingresos y otros grupos vulnerables. Reducir los beneficios para todos sólo porque los estadounidenses adinerados están viviendo más tiempo sería completamente injusto. Más aún, este cambio se opondría al propósito del Seguro Social, que es el de garantizar una seguridad económica básica. El alquiler, los servicios públicos, los alimentos y la atención médica no cuestan menos sólo porque algunas personas vivan más (Virginia Reno, National Academy of Social Insurance).

Siguiente: Recalcular el ajuste por costo de vida. »

Alternativa 3: Recalcular el COLA (ajuste por costo de vida)

Los beneficios del Seguro Social suelen mantenerse vinculados a la inflación a través de un ajuste por costo de vida (o “COLA” por sus siglas en inglés). Desde 1975, el Seguro Social ha basado esos ajustes en el índice de precios al consumidor, que mide los cambios en los precios de los bienes y servicios de consumo. Una opción para modificar el Seguro Social sería usar un índice de precios alternativo para calcular el COLA. Las opciones son:

  •  Índice encadenado de precios al consumidor: Al aplicar una fórmula diferente a la misma información de bienes y servicios, este índice apunta a justificar las maneras en las que el consumidor cambia sus hábitos de compra cuando varían los precios. Los expertos predicen que el COLA anual sería, en promedio, 0,3 puntos porcentuales más bajo si se aplicara esta fórmula. Por ejemplo, si la fórmula actual dio un COLA anual del 3 %, el índice encadenado de precios al consumidor podría dar lugar a un COLA del 2,7 %. Se estima que reducir constantemente el tamaño del ajuste del beneficio en esta cantidad todos los años permitiría compensar el 23 % de la brecha de financiación
  • Índice de precios para adultos mayores: Este método apunta a reflejar los patrones de gasto específicos de los estadounidenses mayores, en particular, los grandes importes que gastan en el cuidado de la salud. Los expertos predicen que el COLA anual sería, en promedio,  0,2 puntos porcentuales más alto si se aplicara esta fórmula. Por ejemplo, si la fórmula actual diera un COLA anual del 3 %, el índice de precios para adultos mayores podría dar paso a un COLA del 3,2 %. Se estima que aumentar constantemente el tamaño del ajuste del beneficio en esta cantidad todos los años incrementaría la brecha de financiación en un 16 %.

Ventajas (índice encadenado de precios al consumidor): El índice usado para determinar el COLA debe suministrar la estimación de inflación más precisa posible. El mejor índice es el índice encadenado de precios al consumidor, que mide la inflación experimentada por una mayor parte de la población que la contemplada por el actual índice y, a la vez, representa mejor el modo en que las personas reales reaccionan a las variaciones de precios en distintos tipos de bienes y servicios. (David John, Heritage Foundation)

Ventajas (índice para adultos mayores): El COLA actual no sigue el ritmo de la inflación que enfrentan los adultos mayores por el hecho de que tienen más gastos de bolsillo en cuidados de la salud que otros sectores poblacionales, y que esos gastos aumentan más rápido que la inflación promedio. El índice encadenado de precios al consumidor empeoraría las cosas al reducir el COLA. Un COLA más preciso en el Seguro Social compensaría la mayor inflación que experimentan los adultos mayores al usar un índice exclusivo para dicho sector. (Virginia Reno, National Academy of Social Insurance)

Siguiente: Reducir beneficios para los que más ganan. »

Alternativa 4: Reducir los beneficios para los que más ganan

Los beneficios del Seguro Social se basan en la porción de las ganancias del trabajador sujeta al pago de impuestos sobre los salarios. Si bien los que siempre han ganado mucho reciben pagos más altos que aquellos que siempre han ganado menos, sus beneficios suplen un porcentaje menor de lo que ganaron en el pasado, en comparación con lo que perciben quienes menos ganan. Una opción para ayudar a eliminar la brecha de financiación del Seguro Social sería reducir los beneficios para los que más han ganado en su vida. Esto podría lograrse modificando la fórmula utilizada para calcular el beneficio del Seguro Social de varias maneras, dependiendo de quiénes son clasificados como personas de mayores ingresos y en cuánto se reducirían sus beneficios. La mayoría de las opciones utiliza una escala variable para reducir los beneficios de los que más han ganado, hacer pequeños cambios en los que acreditaron ganancias moderadas y no hacer cambios en los que siempre tuvieron un ingreso bajo. Las opciones son:

  • Reducir los beneficios del 25 % de la población con mayores ingresos:  Se estima que ir bajando los beneficios del 25 % de los contribuyentes que hayan registrado los mayores ingresos mediante una escala variable hasta alcanzar una reducción del 15 % para aquellos que más ganan compensaría en un 7 % la brecha de financiación.
  • Reducir los beneficios del 50 % de la población con mayores ingresos: Se estima que ir bajando los beneficios del 50 % de los contribuyentes que hayan registrado los mayores ingresos mediante una escala variable hasta alcanzar una reducción del 28 % para aquellos que más ganan compensaría en un 31 % la brecha de financiación.

Ventajas: En los próximos años, cuando el Seguro Social ya no disponga de la suficiente cantidad de dinero proveniente de impuestos para pagar la totalidad de beneficios a todas las personas, lo más justo sería que sólo pagara los beneficios completos a los trabajadores con ingresos más bajos y beneficios reducidos a los que gozaron de ingresos más altos. Los jubilados más adinerados tienen otras maneras de financiar su jubilación, como pueden ser pensiones y ahorros. Ellos no necesitan cobrar la totalidad de los beneficios. Aun así, todos recibirían un beneficio, pero los jubilados que más ganaron recibirían menos de lo que reciben ahora. (David John, Heritage Foundation)

Desventajas: Estas propuestas reducirían los beneficios de los trabajadores de clase media que ganan tan solo $35.000 al año. Ellos no son trabajadores “con ingresos altos”. Sus beneficios ya son modestos. Los gastos de salud de los jubilados están aumentando mientras que otras fuentes de recursos para la jubilación —segundas hipotecas, pensiones, ahorros— están en riesgo o ni siquiera están disponibles para muchos estadounidenses. La mayor parte del ingreso de la mayoría de los adultos mayores proviene del Seguro Social. Los recortes no son la solución. Podemos permitirnos preservar los beneficios prometidos del Seguro Social. (Virginia Reno, National Academy of Social Insurance)

Siguiente: Evaluaciones de recursos e ingresos. »

Alternativa 5: Comenzar a realizar evaluaciones de recursos e ingresos para la concesión de beneficios del Seguro Social

Los beneficios del Seguro Social siempre se han pagado a todo aquel que haya aportado al sistema y cumpla los requisitos laborales y de edad establecidos. Esto ocurre sin considerar cualquier otro ingreso —inversiones, pensiones, ahorros— que la persona reciba además de los beneficios del Seguro Social (pese a que una parte de los beneficios del Seguro Social es gravable si el ingreso total supera un determinado nivel). Una opción para ayudar a cerrar la brecha de financiación del Seguro Social es realizar “evaluaciones de recursos e ingresos”. Esto reduciría los beneficios que reciben las personas con ingresos altos y hasta podría eliminar por completo los beneficios de los hogares que acrediten los ingresos más elevados. A diferencia de la alternativa 4, que recurre a la cuantificación del salario promedio para reducir los beneficios, la evaluación de recursos e ingresos recortaría los beneficios en función de toda la gama de ingresos actuales. A quiénes afectaría y en qué medida lo haría dependerá del modo en que se definan los niveles de ingresos.

Se estima que una de las versiones de evaluación de recursos e ingresos propuestas compensaría el 11 % de la brecha de financiación.

Ventajas: En una época de recursos escasos, el Seguro Social no puede seguir pagándoles beneficios a todos los jubilados sin tener en cuenta los demás ingresos jubilatorios que tengan. En su lugar, el programa sólo debería brindar beneficios mensuales a los jubilados que tengan menos de un determinado ingreso anual adicional al Seguro Social. El Seguro Social seguiría siendo un seguro contra la pobreza en la jubilación para todas las personas, pero centraría el pago de sus beneficios en aquellas que verdaderamente los necesiten. (David John, Heritage Foundation)

Desventajas: La evaluación de recursos e ingresos transformaría el Seguro Social de un derecho adquirido a un programa de asistencia social.  Penalizaría a quienes ahorraran o tuvieran derecho a una pensión, porque ese ingreso reduciría su Seguro Social; y sería más costoso administrarlo. El Gobierno tendría que controlar rutinariamente los ingresos y activos de las personas para ajustar sus beneficios. La evaluación de recursos e ingresos equivaldría a traicionar a los trabajadores estadounidenses que se ganaron sus beneficios al aportar al sistema a lo largo de los años. (Virginia Reno, National Academy of Social Insurance)

Siguiente: Incrementar tope para impuestos sobre salarios. »

Alternativa 6: Incrementar el tope para los impuestos sobre los salarios

Actualmente, los impuestos sobre los salarios —impuesto recaudado destinado al financiamiento del Seguro Social— se aplican a los ingresos anuales hasta los $110.100. Cualquier ganancia por encima de los $110.100 no paga impuestos. Generalmente, este tope aumenta cada año conforme lo hace el sueldo promedio a nivel nacional. En la actualidad, ese tope cubre alrededor del 84 % de la totalidad de los ingresos del país. Aumentar el tope para cubrir un mayor porcentaje de los ingresos ayudaría a reducir la brecha de financiación del Seguro Social. ¿En cuánto? Dependería de cuán alto se fijara el tope y cuán rápido se incrementara para alcanzar dicho nivel. Un objetivo que se menciona a menudo es el de aumentar el tope para que cubra el 90 % de todos los ingresos, lo que hubiera significado fijar el tope en alrededor de $215.000 para el año 2012. Se estima que llevar el tope al 90 % compensaría en un 36 % la brecha de financiación.

Ventajas: Subir el tope para cubrir el 90 % de los ingresos es justo y razonable. Sólo el 6 % de los trabajadores gana por encima del tope actual de $110.100. Es justo que quienes más ganan aporten más al Seguro Social y también que reciban un poco más en beneficios. Este cambio refleja los intentos del Congreso en 1977, cuando fijó el tope para que incluyera el 90 % de los ingresos. El Congreso también dispuso ajustes automáticos por crecimiento del sueldo promedio, para que el tope siguiera cubriendo el 90 % de los ingresos. Pero mientras que hoy en día las personas que reciben los salarios más altos están disfrutando de ganancias mucho más grandes que el resto de la gente, el tope cubre sólo alrededor del 84 % de todos los ingresos. Esta propuesta, implementada junto con otros cambios, podría mantener la solidez del Seguro Social y pagar por mejoras en los beneficios. (Virginia Reno, National Academy of Social Insurance)

Desventajas: En general, aumentar los impuestos es un grave error. Reduce la cantidad de dinero que tienen los estadounidenses para gastar en alimentos para su familia, vivienda, vestimenta, educación, etc. Esta mala idea generaría un aumento considerable de impuestos para el contribuyente con ingresos medios, sin afectar a los ricos. Afectaría especialmente a los trabajadores autónomos y a determinados propietarios de pequeñas empresas. Para empeorar las cosas, este aumento de impuestos posterga los problemas del Seguro Social unos ocho años, no los soluciona. (David John, Heritage Foundation)

Siguiente: Eliminar tope para impuestos sobre salarios. »

Alternativa 7: Eliminar el tope para los impuestos sobre los salarios

Actualmente, los impuestos sobre los salarios se aplican a los ingresos anuales hasta los $110.100. Cualquier ganancia por encima de los $110.100 no paga los impuestos del Seguro Social. Generalmente, este tope aumenta cada año conforme lo hace el sueldo promedio nacional. Hoy, ese tope cubre alrededor del 84 % de la totalidad de los ingresos del país. Eliminar el tope para que todos los salarios queden sujetos al pago de los impuestos sobre los salarios ayudaría a reducir la brecha de financiación del Seguro Social. Si esto se hiciera de inmediato, el nuevo nivel de recaudación permitiría compensar el 86 % de dicha brecha.

Ventajas: Eliminar el tope impositivo tornaría más justo el financiamiento del Seguro Social. Sólo el 6% de los trabajadores ganan por encima del límite actual de $110.100. Ellos tendrían que tributar sobre la totalidad de lo que ganen en el año, como sucede con los demás trabajadores, y recibirían un aumento modesto en sus beneficios. Sólo con realizar este cambio se podría prácticamente eliminar  la brecha de financiación del Seguro Social a largo plazo. Si se lo combinara con otras medidas, permitiría eliminar por completo el déficit y solventar las tan necesarias mejoras en los beneficios. (Virginia Reno, National Academy of Social Insurance)

Desventajas: A primera vista, la idea de que la gente debería pagar los impuestos del Seguro Social sobre todas sus ganancias parece tanto justa como atractiva. Sin embargo, esta “solución” generaría desembolsos enormes por parte del Seguro Social para los beneficiarios con ingresos altos. Para evitar esto, el Congreso debería cambiar la naturaleza fundamental del programa, lo que haría que  algunas personas terminan  pagando más impuestos sin recibir nada a cambio. Un proceso de este tipo podría llevar a que el Seguro Social se convierta en un programa de asistencia social. (David John, Heritage Foundation)

Siguiente: Aumentar la tasa de imposición sobre el salario. »

Alternativa 8: Aumentar la tasa de imposición sobre el salario

Actualmente, tanto empleados como empleadores aportan al Seguro Social un impuesto del 6,2 % sobre las remuneraciones de hasta $110.100. Los trabajadores autónomos pagan tanto la parte que le corresponde al empleador como la que le corresponde al empleado, es decir, un total de 12,4 %. Una opción para ayudar a reducir la brecha de financiación del Seguro Social sería aumentar la tasa de impuesto sobre el salario para todos los trabajadores y empleadores. Por ejemplo, sobre un salario anual de $50.000, aumentar los impuestos sobre el salario a un 6,45 % incrementaría la contribución anual del empleado y del empleador en $125  respectivamente.  Si se aumentara a un  7,2 %, el incremento de esos aportes ascendería a $500 cada uno. El aumento de la tasa impositiva podría ser gradual, o todo en una única vez. Se estima que aumentar el impuesto sobre la nómina del 6,2 % al 6,45 % en forma inmediata permitiría compensar el 22 % de la brecha de financiación, en tanto que llevarlo del 6,2 % al 7,2 % gradualmente a lo largo de 20 años compensaría el 64 % de dicha brecha.

Ventajas: Aumentar gradualmente la tasa del impuesto sobre la nómina de 6,2 % a 7,2 % a lo largo de 20 años parece sensato. La mayoría de los estadounidenses dicen que preferirían tener que aportar más al Seguro Social antes que verlo desaparecer. Este cambio —que sólo representaría unos 50 centavos más por semana para un asalariado promedio— reduciría en algo más de la mitad la brecha de financiación. Si además se eliminara el tope de ingresos, esto permitiría cubrir las tan necesarias mejoras y mantener la solidez del Seguro Social a largo plazo. (Virginia Reno, National Academy of Social Insurance)

Desventajas: Aumentar la tasa del impuesto sobre el salario es una mala idea que aumentaría la carga impositiva de todos los asalariados, sin importar cuánto ganen. Los economistas han sabido por décadas que si el costo de los empleados crece demasiado, los empleadores comenzarán a reemplazarlos por máquinas o se mudarán a lugares donde se paguen impuestos más bajos. Lamentablemente, esto no afecta a todos los empleados por igual. Los empleadores son más propensos a reemplazar a los trabajadores más jóvenes y a los menos cualificados. (David John, Heritage Foundation)

Siguiente: Gravar planes de reducción salarial. »

Alternativa 9: Gravar todos los planes de reducción salarial

En la actualidad, los empleados pagan impuestos para el Seguro Social y Medicare sobre sus aportes a las cuentas de jubilación con bonificaciones fiscales a cargo del empleador, como los planes 401(k). Sin embargo, no lo hacen sobre lo que aportan a otros tipos de planes de beneficios en el trabajo, como las Cuentas flexibles de gastos ( Flexible Spending  Accounts). Cobrar impuestos sobre todos esos planes de beneficios engrosaría los fondos del Seguro Social, además de aumentar las ganancias consideradas para el cálculo de los beneficios del Seguro Social para los trabajadores que sean titulares de esos planes. Se estima que gravar estos planes de reducción salarial para el Seguro Social, del mismo modo que se hace con los aportes a los planes 401(k), compensaría el 10 % de la brecha de financiación.

Ventajas: El Congreso debería completar la reforma que lanzó en 1983, cuando trató los aportes de los trabajadores a los planes de reducción salarial 401(k) como ganancias que son gravadas y consideradas para el cálculo de los beneficios del Seguro Social. Extender el mismo tratamiento a otros planes sería coherente, ya que se asegura al trabajador que todas sus ganancias se tendrán en cuenta para el cálculo de sus futuros beneficios del Seguro Social y reduciría a la vez la brecha de financiación del programa. (Virginia Reno, National Academy of Social Insurance)

Desventajas: Esto sería como desvestir a un santo para vestir a otro. Cambiar el tratamiento fiscal de los planes de reducción salarial aumentaría el costo de los beneficios de salud y otros beneficios del empleado, porque los ahorros impositivos ayudan a compensar el costo de operación del plan que afronta el empleador. Esto se traduciría en menos empleadores dispuestos a ofrecer estos tipos de beneficios. Cada trabajador tendría que contratar estos beneficios por su cuenta o prescindir de ellos. (David John, Heritage Foundation)

Siguiente: Cobertura de trabajadores del gobierno. »

Alternativa 10: Cubrir a todos los trabajadores de gobiernos estatales y municipales recientemente contratados

Alrededor del 25 % de los empleados de los gobiernos estatales y municipales no están cubiertos por el Seguro Social. Más bien, estos trabajadores están cubiertos por planes jubilatorios provistos por los gobiernos estatales o municipales que han elegido no formar parte del programa del Seguro Social. A la luz de uno de los cambios propuestos, el Seguro Social cubriría a todos los empleados de gobiernos estatales y municipales recientemente contratados. Cada uno de esos trabajadores y sus respectivos empleadores pagarían el porcentaje que les correspondiera de los impuestos sobre los salarios,  y los trabajadores recibirían beneficios del Seguro Social. Los actuales trabajadores de gobiernos estatales y municipales no se verían afectados. Se estima que esta propuesta compensaría alrededor del 8 % de la brecha de financiación del Seguro Social.

Ventajas: El Seguro Social funciona mejor para todas las personas cuando cubre a todas las personas. El trabajador obtiene un seguro de vida y por incapacidad que llevará con él dondequiera que vaya y en forma permanente, así como la protección básica que supone un ingreso jubilatorio. Cualquier pensión a cargo de un empleador se sumará al Seguro Social. Extender la cobertura a los trabajadores recientemente contratados, como se hizo con los empleados federales contratados después de 1983, facilitaría la transición para los trabajadores y las jurisdicciones que se verían involucradas. (Virginia Reno, National Academy of Social Insurance)

Desventajas: Incorporar al Seguro Social a los trabajadores recientemente contratados aumentaría los ingresos para el programa en lo inmediato, pero a la larga el programa tendría que pagar los beneficios de esas personas. Eso empeoraría aún más los problemas financieros del Seguro Social. Además, algunos planes de pensiones para empleados de gobiernos estatales y municipales, que ya tienen problemas de financiación, recibirían menos aportes y casi con toda seguridad necesitarían de un aumento de impuestos para poder pagar los beneficios prometidos. (David John, Heritage Foundation)

Siguiente: Tiempo de cálculo para beneficios iniciales. »

Alternativa 11: Aumentar la cantidad de años considerados para el cálculo de los beneficios iniciales

Los beneficios jubilatorios del Seguro Social se basan en el ingreso promedio de la vida laboral del trabajador. El ingreso promedio se calcula a partir de los 35 años de mayores ingresos anuales indexados que hayan estado sujetos al pago de impuestos sobre el salario. Si un trabajador tiene menos de 35 años de ingresos, para cada año que le falte para llegar a los 35 se considerará que su salario fue nulo. Una opción para ayudar a reducir la brecha de financiación del programa sería aumentar la cantidad de años considerados para calcular los beneficios del Seguro Social, de 35 a 38 años o, incluso, a 40. Dado que ese método incluiría, por lo general, más años de sueldos bajos, el salario promedio se reduciría y los beneficios serían menores. Se calcula que aumentar a 38 años la base para el cálculo de beneficios podría compensar el 13 % de la brecha de financiación.

Ventajas: Al aumentar la cantidad de años que un individuo debe trabajar para poder acceder a los beneficios completos del Seguro Social, se está reconociendo que en la actualidad la gente vive y trabaja más tiempo que lo que solía hacerlo en el pasado. El método actual transmite una imagen distorsionada de los antecedentes laborales de la persona, y genera valores poco precisos para los beneficios correspondientes. Aumentar la cantidad de años animaría a los más jóvenes a comenzar a trabajar antes. Los pequeños cambios que resultarían en los beneficios ayudarían a preservar el Seguro Social para todos. (David John, Heritage Foundation)

Desventajas: Esta propuesta reduciría los beneficios especialmente para aquellas personas que más los necesitan: mujeres y jubilados con bajos ingresos, personas de menor nivel educativo y pertenecientes a minorías. No sólo reduciría los beneficios para los trabajadores jubilados, sino también para las personas a su cargo y sus sobrevivientes. Los beneficios del Seguro Social son modestos y ya se están recortando a medida que aumenta la edad de jubilación. Podemos permitirnos mantener, mejorar y pagar los beneficios del Seguro Social a los que los actuales trabajadores tienen derechos por el pago de sus contribuciones para la Seguridad Social. (Virginia Reno, National Academy of Social Insurance)

Siguiente: Mejorar los beneficios que otorga el Seguro Social. »

Alternativa 12: Mejoras en los beneficios

El Seguro Social brinda beneficios a los trabajadores jubilados y sus familias, a los cónyuges y personas a cargo de trabajadores fallecidos, y a los trabajadores con discapacidades y a sus familias. Los beneficios actuales son demasiado bajos para ciertos grupos, según afirman algunas personas que consideran que, como parte de cualquier esfuerzo dirigido a fortalecer el Seguro Social, los legisladores deberían aumentar los beneficios para los sectores más vulnerables. Algunas de las propuestas para mejorar los beneficios son:

  •  Un nuevo beneficio mínimo garantizado para mantener a los trabajadores con ingresos bajos y con largas carreras laborales por encima del nivel de pobreza.
  • Créditos por ganancias para quienes no integran la fuerza laboral asalariada porque deben dedicarse al cuidado de un hijo u otro pariente.
  • Mayores beneficios para cónyuges sobrevivientes.

Cada una de estas propuestas necesitaría de otros ajustes a los beneficios o a los ingresos. Se estima que las propuestas para mejorar los beneficios para prestadores de cuidados y trabajadores con bajos ingresos aumentarían la brecha de financiación del programa entre un 5 % y un 13 %. No existen estimaciones para las propuestas de mejorar los beneficios para los cónyuges sobrevivientes.

Ventajas: Por sus características, el Seguro Social se parece a un plan de pensión ideal: el trabajador puede llevarlo consigo si cambia de empleo, el Seguro Social crece al ritmo de la inflación y dura toda la vida. Para la mayoría de los adultos mayores, el Seguro Social representa la mayor parte de sus ingresos. Sin embargo, los beneficios son modestos: $1.230 mensuales en promedio. Podemos permitirnos mejorarlo. Deberíamos garantizar que las personas que han realizado aportes durante al menos 30 años no sean pobres cuando se jubilen; deberíamos otorgar créditos a los padres trabajadores para que cuiden de sus niños, y deberíamos mejorar los beneficios para los sobrevivientes. También deberíamos ayudar a los hijos de trabajadores fallecidos, o de aquellos que sufren alguna discapacidad, manteniendo el pago de beneficios hasta los 22 años si el hijo asiste a la universidad o a una escuela profesional. (Virginia Reno, National Academy of Social Insurance)

Desventajas: Si bien los beneficios del Seguro Social son demasiado bajos para algunos grupos, sólo deberían mejorarse como parte de una reforma global. De no ser así, los costos agregados sólo servirán para agotar el fondo fiduciario más rápidamente. Si eso sucediera, los beneficios se reducirían para todos. En su lugar, todos los beneficios del Seguro Social deberían ser revisados, de modo que algunas personas puedan recibir importes mejorados mientras aseguramos que el Seguro Social podrá seguir pagando beneficios adecuados para todos durante las próximas décadas. (David John, Heritage Foundation)

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