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Agencia del Seguro Social “inundada” y corta de recursos

Con más trabajo y menos personal, los beneficiarios pueden sufrir demoras.

In English | Se presupone que debe ser un modelo de previsibilidad, disponible siempre que se lo necesite. Sin embargo, un nuevo informe del director general de la agencia pinta un cuadro sombrío, con una agencia colapsada en prácticamente todos los frentes.

Un aspecto central de los problemas es la altísima cantidad de reclamaciones de beneficios que “inunda” la Administración del Seguro Social, destaca el informe.

El inspector general analizó los desafíos operativos diarios de una de las instituciones públicas más grandes del país, que en el 2009 otorgó beneficios a más de 57 millones de personas.

Entre los problemas existentes, se mencionan los siguientes:

  • Las reclamaciones por discapacidad ascendieron cerca de un 30% en los últimos dos años.
  • Con la avalancha de personas de la generación “baby boomer” (los nacidos entre 1946 y 1964) que están envejeciendo, la agencia espera un promedio de 10.000 reclamaciones por jubilación por día durante los próximos 20 años.
  • La fuerza de trabajo de la agencia está envejeciendo al mismo ritmo que la del país. El 50% de los empleados del Seguro Social —entre ellos el 66% de los supervisores de la agencia— reunirán los requisitos para jubilarse antes del 2018. En consecuencia, el Seguro Social no se encuentra debidamente preparado para su inminente apogeo, concluye el informe del inspector general publicado en diciembre.
  • El centro informático de datos (creado en los años 1970) está por colapsar y se estima que alcanzará su capacidad máxima antes del 2012, aunque es poco probable que se pueda poner en funcionamiento un nuevo sistema antes del 2015.

En aprietos

Algunos beneficiarios ya están sintiendo las consecuencias. Los procesamientos de reclamaciones que se demoran por años no son algo inusual. E incluso personas con necesidades simples denuncian largos tiempos de espera en las oficinas del Seguro Social y prolongadas señales de ocupado al llamar a la agencia, asevera Gerald McIntyre, director de Asuntos Jurídicos del National Senior Citizens Law Center (Centro Nacional de Ayuda Legal para Ciudadanos Mayores) con sede en Los Ángeles.

Mire cómo este problema lo puede afectar a usted >>

“Si está por presentar una reclamación inusual, como una reclamación por discapacidad o asistencia para una persona a cargo, debería comenzar a preocuparse”, afirma McIntyre. “Hace bastante tiempo que el presupuesto de la Administración del Seguro Social es insuficiente y este problema se acentúa con el tiempo”. No obstante, por lo general la agencia se mantiene al día con las reclamaciones de rutina de beneficios por jubilación.

“La Administración del Seguro Social reconoce que se trata de un momento crucial —indica el informe del inspector general—. La agencia debe enfrentar numerosos desafíos, entre ellos los cambios en la composición demográfica, la creciente carga de trabajo, las expectativas cambiantes de los clientes y una fuerza laboral que envejece”.

La agencia intenta abordar las áreas problemáticas identificadas en el informe mediante la contratación de personal adicional, un mejor servicio en internet a los consumidores y la actualización tecnológica. Pero el gran enigma es si la agencia podrá actuar con la rapidez suficiente, señalan los especialistas externos, y para eso hace falta dinero.

Un problema complejo

“Se trata de un problema complejo”, reconoce Tim Gearan, representante legislativo para personas mayores en AARP. “El problema individual más grande consiste en los fondos insuficientes aportados por el Congreso”.

Se lograron algunos avances en el 2009, cuando el Congreso autorizó el destino de fondos del paquete de recuperación económica para eliminar los retrasos en las reclamaciones por discapacidad, destacó Gearan. La legislación también incluyó fondos para el reemplazo del anticuado centro de datos del Seguro Social.

Sin embargo, los empleados del Seguro Social trabajan a capacidad máxima, haciendo todo lo posible con los escasos recursos de los que disponen, afirma Gearan. Existen presiones en el Congreso para reducir aún más el presupuesto de la agencia. Si a eso le sumamos una creciente demanda, algo puede estallar.

“Es una pesadilla administrativa”, continúa Gearan. “Hay menos personas y más trabajo. No me gustaría hacer una encuesta sobre el estado de ánimo en la Administración del Seguro Social”.

Michelle Diament es colaboradora frecuente de AARP Bulletin.

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