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La planificación financiera siempre vence al pánico

Prepárese para el futuro, ajustando los gastos a sus ingresos y ahorros.

In English | Un editor de AARP hace poco me preguntó: “¿En qué punto le decimos a la gente: "Bueno, ahora puede entrar en pánico"?  ¿Cuándo tendrá que cambiar nuestro asesoramiento financiero que propone seguir el mismo rumbo?”

Mi respuesta a este interrogante es la siguiente: El asesoramiento que brindan los expertos en inversiones ya ha cambiado. Se han vuelto más conservadores. Cuando dicen “seguir el mismo rumbo”, en realidad están hablando de cambiarlo. Ello significa enfocarse concretamente en ajustar los gastos a los ingresos y los ahorros, dejando las inversiones en un segundo plano.

Vea también: ¿Debo ahorrar para estudiar o para el retiro?

No se puede engañar al futuro. Las acciones suelen subir en los años de elecciones presidenciales, pero ello no es garantía de nada. Algunos economistas —incluidos los del respetado Economic Cycle Research Institute (ECRI)— pronostican una nueva recesión para el 2012, que podría afectar seriamente el mercado de valores.

Algunos profetas fatalistas prevén hiperinflación; sin embargo, las economías de poca actividad terminan con la inflación y mantienen bajas las tasas de interés, tal como se ha observado en los últimos tiempos. Europa podría, o no, evitar incumplimientos de sus obligaciones.

¿Una respuesta motivada por el pánico? Nadie debe invertir basándose en predicciones. Prepararse para el año 2012 (y el 2013 y el 2014) implica, por cierto, prever una respuesta ante el pánico, pero no en el ámbito de las inversiones. Los tipos de pánico en los que pensamos, cuando se caen los mercados de valores, podrían sintetizarse en la frase “¡Dios mío, vendamos todo!”.

El llamado de atención más crítico, especialmente para los que aún trabajan o para los jubilados más jóvenes es “¡Dios mío, no estoy ahorrando lo suficiente!” o “¡Dios mío, tengo muchos gastos!”. Estas son las situaciones que más importan.

La situación varía según la edad y la situación laboral. Si usted tiene, como mínimo, 65 años y está jubilado, es probable que esté bastante bien. Ya ha enfrentado la necesidad de equilibrar sus gastos y sus reducidos ingresos jubilatorios.

Los beneficios del Seguro Social aumentarán un 3,6% en el 2012, y las jubilaciones ligadas a la inflación también se incrementarán. Entre el 2007 y el 2010, el ingreso familiar promedio de personas de 65 años o mayores aumentó alrededor de un 5,5% anual, mientras que el ingreso de todos los otros grupos etarios disminuyó.

Sólo el 9% de las personas de 65 años o más vivían en situación de pobreza en el 2010, en comparación con el 13,7% de aquellos entre los 18 y los 64 años.

Vale la pena realizar una cuidadosa planificación del presupuesto. Un estudio dirigido por James Poterba, economista del Massachusetts Institute of Technology (MIT) reveló que sólo el 18% de las personas con cuentas de jubilación retiran dinero en algún momento entre sus 60 y 69 años. Están cubriendo los gastos con otros recursos y permitiendo que los ahorros crezcan.

El grupo que exclamaría “¡Dios mío!” incluye a trabajadores de 55 años o mayores que no se encuentran en buena situación. La mayoría de ellos se vieron afectados con la última recesión.

Muchos de los que perdieron su trabajo siguieron desempoleados durate un período que casi triplicó el tiempo en el que estuvieron desempleados en épocas mejores, según datos de la Government Accountability Office (GAO, Oficina de Responsabilidad Gubernamental). A través de una encuesta de AARP, se detectó que el 25% de los adultos de más de 50 años agotó sus ahorros entre el 2007 y el 2010.

Siguiente: Prepárese con tiempo para la transición a la jubilación. >>

Tiempo de transición: La planificación es fundamental. Cuanto más temprano los trabajadores recorten sus gastos y paguen sus deudas, más fácil será su transición a la jubilación (o semijubilación). Prevea dónde podría encontrar trabajo a tiempo parcial si una recesión en el 2012 arrasara con más trabajos de tiempo completo. El hecho de pertenecer a una comunidad o a grupos de voluntarios puede significar para usted una valiosa red a la cual recurrir.

Considere la posibilidad de vender su actual vivienda y comprar o alquilar un apartamento para reducir los gastos que implica el mantenimiento de un inmueble. Aparecerán los compradores si usted baja el precio de venta. Fiserv, que realiza un seguimiento del mercado inmobiliario, opina que los precios se estabilizarán para fines del 2012, aunque ello depende del lugar en donde resida y del crecimiento de la economía. Nuevamente, usted no puede predecirlo. El tipo de vivienda que elija debe ajustarse a su presupuesto y necesidades, no al sueño de un mejor precio el año próximo.

No desprenderse de los valores: En cuanto a las inversiones, las personas que tengan ahorros a largo plazo no deben deshacerse de las acciones. Es cierto que durante más de una década, las principales acciones estadounidenses han sufrido constantes alzas y bajas, sin registrar ninguna ganancia neta en el precio. Pero si usted participa en un fondo común de inversión de bajo riesgo o rentabilidad segura —y reinvierte los dividendos— es probable que, de todos modos, gane dinero. En los últimos 15 años, las acciones con dividendos han tenido un retorno promedio del 5,2% anual, de acuerdo con Ibbotson Associates, empresa de investigación en materia de inversiones.

El nuevo consejo conservador está relacionado con la cantidad de dinero que habría que tener en acciones por el término de 5 años críticos antes de que necesite recurrir a sus ahorros para vivir. Algunos planificadores financieros opinan que debería destinar sólo entre un 20 y un 30%, y tener el resto en bonos de alta calidad o en fondos de inversión en bonos, incluidos los bonos del Tesoro.

En cuanto a los ingresos, las acciones centradas en el cobro de dividendos y los fondos comunes de inversión siguieron exhibiendo un mejor rendimiento en el 2011, comparados con el mercado en general. Pero el futuro es impredecible y trazar un buen rumbo siempre vence al pánico.

Jane Bryant Quinn es experta en finanzas personales y autora de Making the Most of Your Money NOW (Obtener el máximo de su dinero ahora). Escribe regularmente para AARP Bulletin.

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