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¿Qué está sucediendo con mi dinero?

Le guste o no, la solidez de un plan 401(k) está ligado a un mundo que en general es voluble.

In English | Los mercados financieros han mantenido su volatilidad en las últimas semanas como consecuencia de la inestabilidad de la economía global, lo que ha provocado fluctuaciones considerables en las bolsas mundiales, que en general han tenido tendencias a mantenerse a la baja, matizadas por ligeros y ocasionales repuntes.

Por otra parte, en un mes de agosto de 2011, aterrador, esquizofrénico, Estados Unidos perdió su preciada calificación crediticia por primera vez en la historia; Europa ha repartido las crisis financieras de un país a otro como si se tratara de un resfrío; y un frenético mercado de valores oscilante vaporizó miles de millones de dólares del patrimonio de los ahorristas.

Ver también: Siete consejos que puede seguir cuando el mercado baja.

Todo este drama nos hace entender un punto clave sobre la economía global actual: su bienestar financiero, le guste o no, está vinculado a lo que sucede en otros países. Entonces, antes de decidir qué debería hacer personalmente, quizás deba preguntarse qué sucede en el resto del mundo. Preguntas como:

¿Qué es lo que me afectó?

Hasta ahora, a usted lo ha afectado una "corrección" completa pero nada más que eso. Definida como una caída del 10% respecto del pico más reciente, las correcciones son habituales (a pesar de que nunca parecen serlo), y se producen una vez por año en promedio.

La última se produjo en la primavera del 2010, cuando las acciones perdieron el 17% por motivos similares a los de la caída de este mes;  temores respecto de la deuda en Europa y una recesión en Estados Unidos.

Por supuesto, no hay garantía de que esta corrección no se convierta en algo más grave. Los mercados bajistas, definidos como aquellos que experimentan una baja del 20% o más, ocurren cada tres años y medio en promedio.

Y el último que tuvimos ha sido especialmente cruento. Entre octubre del 2007 y marzo del 2009, las acciones perdieron más de la mitad de su valor. El recuerdo de esa agonía fue lo que provocó tanto temor la semana pasada.

Y en esta oportunidad la corriente masiva de venta fue impulsada por una reducción de la calificación de la deuda del gobierno de Estados Unidos. Eso es realmente malo, ¿no?

La reducción de la calificación de la deuda de EE.UU. por parte de Standard & Poor's de AAA a AA+ agregó dramatismo a lo sucedido la semana pasada. Pero su rol fue principalmente simbólico: El precio de la deuda estadounidense de hecho subió ya que los inversores que buscaban seguridad compraron bonos del Tesoro.

Esto es lo opuesto a lo que podría esperarse si a los inversores les preocupara la baja en la calificación.

En cambio, pareció que reaccionaran ante una perspectiva de mayor desaceleración de la economía estadounidense. "La volatilidad del mercado siempre es alta cuando las expectativas de los inversores sobre la economía cambian abruptamente," dice el economista Roger Aliaga-Díaz, de Vanguard, en una carta a los accionistas de Vanguard.

Siguiente: ¿Qué tiene que ver Europa con su dinero? >>

Para aumentar los temores sobre la economía, Washington se obsesionó por recortar gastos. A pesar de que es necesario solucionar el deficit a largo plazo, hacerlo ahora no ayudará a combatir la recesión. Si nos concentramos enteramente en la austeridad, muchos economistas dicen que Washington está descartando sus mejores herramientas para impulsar el crecimiento.

"La política fiscal más efectiva para generar actividad y empleos sería un programa abarcador de obras públicas para brindarles empleo a los trabajadores de la construcción que están desempleados", escribió Nigel Gault, economista estadounidense principal de HIS Global Insight. "Pero podemos suponer con certeza que esto no está en la agenda".

¿Qué tiene que ver esto con Europa? ¿Qué tiene que ver eso con mi dinero?

Durante las discusiones sobre la "crisis" de la deuda en el Congreso, en julio, nunca existió ninguna duda de que Estados Unidos podría pagar sus cuentas una vez que el Congreso renovara su permiso para hacerlo. En el peor de los casos (y ni siquiera estamos cerca de esa situación), la Reserva Federal siempre puede imprimir dólares para pagar, dado que todas nuestras deudas están denominadas en nuestra propia moneda.

Este no es el caso de Grecia, Portugal o España; estos tres países tienen un crecimiento económico lento, están más endeudados que nuestro país y deben tomar prestado en una moneda que no controlan, el euro. A mediados de agosto, los temores aumentaron de que el problema se extendiera a Italia, donde la deuda del gobierno representa el 120% del producto interno bruto (en comparación con el 75% en EE.UU.).

"Si la crisis golpeara a Italia, también alcanzaría a Francia, al resto de la zona Euro", le dijo a CNN Domenico Lombardi, investigador de Brookings Institution. "Y el contagio se extendería a Estados Unidos", porque los bancos estadounidenses tienen participaciones importantes en los bancos europeos.

Para evitar esa situación, el Banco Central Europeo, el equivalente continental de la Reserva Federal, comenzó a comprar bonos de Italia y España y las bolsas europeas impidieron que los especuladores siguieran apostando por mayores bajas de las acciones de los bancos europeos. Durante el fin de semana del 12 de agosto, el gabinete de Italia acordó un plan para recortar gastos y aumentar los impuestos para poder controlar la deuda.

Hasta ahora, esas medidas para reducir el déficit han ayudado a restablecer la confianza. Y eso es muy importante, si hay algo que podría provocar una crisis financiera como la del 2008 en el futuro próximo, no es la baja en la calificación crediticia de EE.UU. Es Europa.

Entonces, ¿vamos a tener que enfrentar otra catástrofe nuevamente?

Por ahora parece improbable. El colapso del 2008 se desencadenó por una falta de pago masiva y repentina de préstamos privados, comenzando por las hipotecas y los complejos valores que dependían de ellas.

Actualmente, las personas están atemorizadas por los préstamos del gobierno. Los problemas son graves, pero no son una sorpresa y las autoridades tienen tiempo para tratar de solucionarlos.

Además, esta vez el sistema financiero está mejor preparado para enfrentar los problemas. Los bancos han acumulado capital, afirma Seth Masters, oficial principal de inversiones de asignación de activos en AllianceBernstein, y las compañías estadounidenses tienen $2.000.000 de millones disponibles.

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¡Oh! Entonces, ¿no vamos a tener otra recesión?

Por desgracia, no lo sabemos. La Reserva Federal ha dicho que planea mantener las tasas de interés en casi cero durante los próximos dos años, pero eso no aporta mucha vitalidad a la economía. Tampoco ayuda que los estadounidenses se hayan vuelto pesimistas de repente respecto de la economía. La falta de confianza puede ser una profecía que se hace realidad.

Goldman Sachs ahora afirma que las probabilidades de una recesión son de una en tres. El economista Nouriel Roubini, famoso por haber pronosticado la crisis del 2008, afirma que es mayor al 50%. Nuevamente, él es conocido por ser pesimista.

¿Qué puedo hacer al respecto?

Todos los asesores financieros con alguna perspectiva le aconsejarán que se ajuste a su plan de inversión a largo plazo. Como dice Liz Ann Sonders, economista principal de Schwab, "El pánico no es una estrategia". Un plan bien diseñado debe prever momentos como este y procurar contar con efectivo suficiente disponible para no tener que vender cuando los precios están muy bajos.

Si siente que debe hacer algo, cualquier cosa, para no volverse loco, entonces lea como inspiración el artículo de AARP Bulletin "Siete consejos que puede seguir cuando se registra una baja en el mercado".

Eric Schurenberg es el redactor financiero general para AARP the Magazine y exredactor gerente de la revista Money.

 

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