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5 errores comunes al planificar la jubilación

Una mala decisión arruinaría toda una vida.

In English | Una de las primeras lecciones en la vida es que las acciones tienen sus consecuencias, y esto es particularmente cierto en la etapa final de la vida. Si usted ya se jubiló o está por hacerlo, las decisiones que está a punto de tomar tendrán consecuencias muchas décadas después. Lamentablemente, solo basta con tomar una mala decisión para arruinar toda una vida de buenas decisiones. Entonces, ¿cuáles son los errores más graves que se deben evitar?

Vea también: Los 10 mejores y peores estados para jubilarse.

1. Jubilarse basado en la edad y no en su cuenta bancaria.

Imagínese que escribo el nombre de una ciudad en una hoja de papel, la coloco en un sobre y lo cierro. Se lo entrego y le digo: “Sin espiar el contenido del sobre, vaya al aeropuerto y cómprese un pasaje aéreo a cualquier lugar del mundo. Cuando llegue, abra el sobre y vea si el lugar a donde viajó coincide con el destino que yo escribí en el papel”. ¿Cuáles son las probabilidades de que usted termine en la ciudad correcta? Son casi improbables, ¿verdad?

Aunque suene muy ridículo, es así como la mayoría de las personas planifican su jubilación. La gente ahorra; solo que lo hacen sin pensar demasiado o sin comprender claramente el objetivo final. Lo hacen con una serie de aportes completamente inciertos a las cuentas 401(k) e IRA. Y de esta manera, pueden terminar muy lejos de donde necesitan estar.

Si le preguntan cuándo se jubilará, la respuesta debe basarse en una cantidad de dólares, no de años. La jubilación se asocia con la independencia, no simplemente con la edad, y el dinero es esencial para la independencia. Usted debe saber con exactitud cuánto dinero necesita ahorrar para poder financiar la jubilación que quiere.

Tablero de dardos - Los cinco peores errores que se pueden cometer a la hora de planear su retiro

Foto: Paul Bradforth/Alamy

2. No manejar adecuadamente su riesgo

El riesgo es un compañero inevitable de la inversión. Si usted tiene entre 20 y 39 años, puede darse el lujo de asumir mayores riesgos, con la esperanza de recibir mayores retornos. Si pierde dinero, tiene décadas por delante para recuperarse. Este no es el caso cuando está por jubilarse. Usted no puede operar con el mismo nivel de riesgo. A medida que envejece, es necesario que, de manera progresiva, se vaya retirando de las inversiones potencialmente volátiles. Durante la jubilación, las grandes pérdidas en su cartera de acciones pueden tener consecuencias devastadoras, así como las que provocaron los meteoritos con los dinosaurios.

Analice las matemáticas de la pérdida. Imagínese que tenía una cartera de acciones por un valor de $1 millón y perdió el 50 % en determinado año, por lo que se quedó con $500.000. Si al año siguiente gana el  50 %,  no recuperaría el importe que representó la inversión inicial, ya que estaría en los $750.000. Para recuperarse totalmente, necesitaría un incremento del 100 %. Por ello, cuanto más grande sea la pérdida, mayor será la dificultad para recuperarse.

Si hay algo que los mercados nos enseñaron en los últimos 10 años, es que usted necesita un plan para administrar sus riesgos y evitar grandes pérdidas.

Lo mismo ocurre con todos los nuevos riesgos que vienen con la vejez. Una enfermedad grave, la muerte del cónyuge, la pérdida del empleo, el ingreso en una institución de cuidados a largo plazo o el divorcio son circunstancias que podrían tener un impacto significativo en su bienestar emocional y financiero. El objetivo es identificar y negociar sus riesgos, a fin de incrementar las probabilidades de una jubilación gratificante.

3. Jubilarse con demasiada deuda

Cuando se escriba la historia del colapso de los mercados ocurrido en el período del 2008 al 2009, sin duda el tema central será la deuda. Lamentablemente, muchos de los 78 millones de boomers  que están por jubilarse fueron afectados por la tormenta, como tantos otros. Ahora que se acercan a un momento en sus vidas en el que deberían estar disfrutando y concretando sus sueños, se ven en la obligación de seguir trabajando y luchando para llegar a fin de mes.

Cada vez son más las personas que llegan a la edad de jubilación sin pensiones, con escasos ahorros, una hipoteca considerable (y a veces dos), un promedio de seis tarjetas de crédito y deudas de uno o más vehículos. En ese momento, trabajar ya no es opcional, como tampoco lo es para una persona de 30 años con las mismas obligaciones y una familia que alimentar.

Tener deudas aumenta el riesgo y reduce el flujo de efectivo. Su objetivo principal debe ser jubilarse sin deudas y poder disponer de sus ingresos. Si usted se jubila con deudas, pasará mucho tiempo pagando las compras pasadas, en lugar de usar sus ingresos para vivir la vida que siempre soñó.

4. No buscar asesoramiento profesional.

Prepararse para la jubilación implica acumular: el ahorro y la inversión son sus principales preocupaciones. Pero cuando está jubilado, sus principales objetivos se tornan mucho más complejos: seguir incrementando sus ahorros al tiempo que los gasta. En esta etapa, no tener un asesor competente podría ser un gran error.

5. Hacer un mal manejo de su estrategia de distribución.  

Convertir inadecuadamente sus ahorros en un flujo de ingresos, extraer demasiado dinero de la cuenta equivocada en poco tiempo o de los mercados equivocados podría ser la diferencia entre una jubilación llena de felicidad y una jubilación llena de errores.

Una típica estrategia de distribución consta de dos fases. La primera fase implica transferir el dinero de cuentas prejubilatorias, por ejemplo, su plan 401(k), a cuentas posjubilatorias. La segunda fase consiste en crear un flujo de ingreso desde dichas cuentas posjubilatorias.

El momento ideal para comenzar a trabajar con su estrategia de distribución es aproximadamente un año antes de jubilarse. Usted debe pensar cuánto necesita, de dónde va a provenir el ingreso y si sus ahorros le alcanzarán.

Cuando se jubile, su cartera de acciones se hace cargo de la tarea que el departamento de nóminas estuvo haciendo mientras usted trabajaba, es decir, enviarle su cheque de sueldo todos los meses. Si usted se jubila a los 65 años y vive hasta los 85, se necesitarían 240 cheques mensuales. Existe una gran cantidad de variables que afectarán este reparto, tales como la tasa de distribución que elija, los retornos de las inversiones, la inflación, cuánto tiempo vivirá y, también, la suerte.

Habrá algunos aspectos que usted podrá controlar y otros que no, pero contar con una estrategia de distribución bien concebida y sostenible lo ayudará a asegurarse de que su dinero le alcance para toda la vida.

Joseph Hearn es autor de The Bell Lap: The 8 Biggest Mistakes to Avoid as You Approach Retirement (la etapa final: los ocho mayores errores que debe evitar al acercarse a la jubilación).

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