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Construir para toda la vida

Las casas con diseño universal no se diferencian tanto, ni son más caras que las demás.

Cálida, atractiva, espaciosa y llena de luz natural. Cuando Anna y Paul Whipple vieron por primera vez su vivienda en Murrieta, California, en el año 2001, se enamoraron de todas esas cualidades.

No fue hasta que se mudaron estos dos “sesentones” que supieron que esas mismas cualidades convertían a la vivienda en el lugar donde podrían vivir cómodamente el resto de sus días. Si algún día necesitaran una silla de ruedas o un andador, ello no les impediría cocinar tranquilamente, bañarse de manera segura o entrar y salir fácilmente de la casa o de cualquier habitación.

“Me enamoré de la cocina porque tiene una enorme mesada en el medio y podemos movernos fácilmente a su alrededor —afirma Ana—. El diseño de la casa es tan sutil que cuando uno entra nada le hace pensar: ’estoy en una casa para discapacitados’”.

La casa no fue diseñada únicamente para discapacitados. El diseño universal que se empleó en la vivienda de los Whipple es el tipo de diseño que organiza los artículos y el espacio de manera tal que sea beneficioso para todos, independientemente de la edad, la talla o condición física de las personas.

Si se construyen bien, las viviendas de diseño universal no se diferencian mucho ni son mucho más caras que las demás. Las entradas y pasillos más anchos, convenientemente dispuestos para las personas que necesitan sillas de ruedas, también contribuyen al sentido del espacio y facilitan el movimiento de televisores de pantallas de gran tamaño o el traslado del equipaje al automóvil. Las cocinas con alacenas de diferentes alturas son muy cómodas tanto para los adultos como para los niños. Y aquéllos con movilidad reducida pueden visitar a la familia y permanecer más tiempo en este tipo de viviendas, porque tienen acceso fácil y seguro a baños y otras instalaciones de la casa.

“El diseño que hice para personas con necesidades particulares terminó siendo un proyecto ergonómico, bueno para todos —afirma Susan Mack, la terapeuta ocupacional que cooperó con el arquitecto en el diseño de la vivienda de los Whipple—. El 88 por ciento de mis compradores son personas normales que, simplemente, adoran los espacios abiertos y la ergonomía”.

Mack, con su compañía asesora Homes for Easy Living Universal Design Consultants, en California, y Greg G. Bucilla III, de Bucilla Group Architecture, en Irvine, California, han complacido a muchas personas con su diseño, además de la familia Whipple. En el 2001 ganaron el Premio de Oro en la categoría Envejecer en su propio hogar, en el concurso Best of Seniors’ Housing Design Awards de la National Association of Home Builders. Mack volvió a ganar el premio en el año 2004 por una vivienda en la que colaboró para Jerry McClain Company de Newark, Ohio.

Muy a pesar de sus ventajas, el diseño universal todavía no se ha puesto de moda para la generación nacida inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, los "baby boomers". Y cuando se trata de los hispanos de esa generación, “la gente está perdiendo el tren”, afirma James Johnson, profesor estudioso de las tendencias demográficas de la Facultad de Economía Kenan-Flagler, de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill. El concepto de hogares vacíos no goza de mucha popularidad entre los hispanos.

Para los hispanos es muy importante que existan viviendas cuyo diseño permita que varias generaciones puedan vivir juntas cómodamente. “El deseo de mantener el contacto cercano, tanto físico como emocional, con toda la familia es la característica distintiva de las familias hispanas”, dice Johnson.

Expertos afirman que la mayoría de las personas pertenecientes a la generación nacida después de la Segunda Guerra Mundial desean quedarse en su propia vivienda por el resto de sus días, si bien se muestran renuentes a realizar las modificaciones necesarias. “Existe el estigma de que de algún modo se le va a dar a la casa una apariencia institucional”, destaca Vince Butler, remodelador de Clifton, Virginia, e instructor de Especialistas Calificados del programa Envejecer en su Propio Hogar (CAPS).

Mack y otros 500 profesionales del diseño, remodeladores de viviendas y constructores —los cuales obtuvieron la capacitación CAPS durante un programa de la Asociación Nacional de Constructores de Vivienda desarrollado junto con AARP— esperan cambiar dicho concepto.

Aparentemente, muchas de las personas de la generación recientemente mencionada no desean pensar en la posibilidad del deterioro de la salud que acompaña el envejecimiento. “Allá afuera hay una actitud... que se denomina negación —afirma Greg Miedema, de Dakota Builders, con sede en Tucson, Arizona—. Ellos dirán: ‘Bueno, suena interesante para los que lo necesitan, o sea, mis padres; pero yo no lo necesito’”.

Sin embargo, existen grandes posibilidades de que las personas que deseen permanecer en la misma casa la mayor cantidad de tiempo posible terminen necesitando elementos de diseño universal. Podrían necesitarlo incluso antes si un accidente ocurriese o si un padre en edad avanzada se mudara allí. Ése es el instante en que la mayoría de los familiares de las personas de edad avanzada llaman desesperadamente a los contratistas CAPS para que realicen adaptaciones en sus hogares.

Sin embargo, los contratistas preferirían incorporar los elementos del diseño universal en el proceso de construcción de las viviendas nuevas y en los proyectos de remodelación, dado que en esta fase los cambios se pueden implementar de manera simple, perfecta y barata.

Es poco lo que se tiene que invertir para incorporar elementos de diseño universal durante la construcción de una vivienda nueva o un proceso de remodelación. Sin embargo, realizar dichos cambios más tarde es considerablemente más caro. “Ampliar una entrada a 36 pulgadas cuando se está colocando el armazón de la habitación podría costar unos 6 dólares adicionales, en concepto de una puerta más ancha. Sin embargo, si esa modificación se hace más tarde, el costo se eleva a 650 dólares”, afirma Mack.

Butler destaca que es más fácil elevar los tomacorriente o bajar los interruptores cuando se están levantando las paredes que cuando ya está terminada la casa. Y añadir un elevador puede costar unos 50 mil dólares si es necesario agregar espacio por fuera de la vivienda. Pero si la casa fuese diseñada con armarios cuadrados ubicados uno arriba del otro que pudiesen ser fácilmente convertidos en la cavidad del elevador, la remodelación, entonces, se aproximaría a unos 20 mil dólares, de acuerdo con lo explicado por el remodelador de Virginia.

El correcto añadido, en baños y bañeras, de agarraderas que soporten pesos considerables puede costar cientos de dólares, o más, si fuese necesario retirar la loza para poder instalar los respaldos de madera y crear, de este modo, una superficie resistente donde se atornillen dichas agarraderas. Si, en cambio, bloques o paneles de madera, o madera contrachapada, se agregaran detrás de la pared de cartón yeso, las agarraderas se podrían instalar, más tarde, en diferentes lugares y a un bajo costo.

Los contratistas expresan que lo mejor es instalar las agarraderas en todos los baños o bañeras nuevas. Existe una gran variedad de acabados y colores, y no son muy diferentes de los toalleros. Las agarraderas pueden resultar muy útiles para muchas personas —desde niños y mujeres embarazadas hasta alguien con una lesión en la rodilla o un hueso fracturado—.

“¡Caray!, son muy útiles cuando uno llega a casa con unos tragos de más”, afirma el arquitecto Jeffrey Anderzhon, de In\Vision Architecture. La oficina de la compañía ubicada en Omaha, Nebraska, trabaja exclusivamente en diseños para personas de edad avanzada, incluyendo hogares de retiro e instalaciones para vida asistida.

En los baños, las duchas de diseño universal, sin bordes para trasponer, pueden hasta parecer de lujo y diferir poco de las grandes duchas que se construyen en las viviendas más caras.

Otros elementos y arreglos del diseño universal incluyen puertas más anchas con palancas en lugar de picaportes. El camino hacia la puerta de entrada es, generalmente, plano o con una ligera pendiente, siempre sin escalones. Los umbrales o no existen o, simplemente, son muy bajos. Las alfombras se usan muy poco, pero de todos modos, esto, actualmente, es muy común en el diseño de interiores. La luz natural, junto con muchas fuentes de luz eléctrica, se utiliza para iluminar bien las viviendas de las personas con visión reducida.

Las cocinas a menudo tienen encimeras de diferentes niveles, con tablas de picar retráctiles; ocasionalmente, se crea espacio para las rodillas debajo de los fregaderos o las estufas para que las personas puedan cocinar o, incluso, fregar estando sentadas. Puertas que sean iguales al resto de los muebles de la cocina ocultan el espacio para las rodillas cuando no se lo utiliza.

Originalmente, la familia Whipple consideró que las características adicionales de la vivienda eran convenientes, pero pronto se dieron cuenta de que las adaptaciones eran más útiles que lo que ellos pensaron. Casi un año después de haber comprado la vivienda, el hermano de Paul Whipple, que padece de distrofia muscular y necesita un bastón para caminar, decidió mudarse con ellos.

“Qué bendición, porque nuestra casa resultó simplemente perfecta para él —afirma Anna Whipple—. Él verdaderamente descubrió  que moverse dentro de la casa le resultaba bastante fácil”.

El ligeramente curvado sendero hacia la acera, con su pequeña pendiente y pasamanos de hierro, pasó a formar parte de la rutina diaria de ejercicios. Cuando se mudó, a duras penas podía llegar hasta la calle y regresar; y un año y medio más tarde, era capaz de hacerlo hasta 10 veces.

Para la pareja, la espaciosa casa también resultó perfecta para el entretenimiento dado que les brinda acceso a sus amigos con poca movilidad. “Mi esposo y yo somos muy hábiles y aparentamos ser más jóvenes de lo que somos, pero tenemos muchos amigos que tienen problemas de movilidad, desde afecciones en las rodillas hasta artritis”, expresa Anna.

Antes de una fiesta de navidad, uno de nuestros invitados llamó para saber si tendría problemas para entrar en la casa. La señora había rechazado varias invitaciones por temor a no poder moverse libremente en ella, y se sintió feliz de ver a los amigos que tanto había extrañado.

“Sentí alegría en mi corazón cuando pude decirle: ‘Yo tengo la casa perfecta’ ”, concluye Anna.

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