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Seis consejos para ahorrar en el jardín

Sepa cuándo comprar semillas, plantas y herramientas de jardinería.

In English | Empezar y mantener un jardín no tiene que costarle una fortuna. El intercambio de semillas y plantas, la preparación de su propio abono orgánico para fertilizar y recoger agua de lluvia son algunas de las mejores formas de lograr una abundante cosecha sin gastar demasiado dinero. Una ventaja más es que la jardinería es una actividad excelente para mantenerse en buena forma física, disfrutar de la vida al aire libre y conocer a los vecinos. A continuación, seis consejos que detallan las mejores estrategias para ahorrar dinero en el jardín.

1. Intercambie hasta más no poder

''Una de las mejores formas de conseguir plantas gratis es intercambiándolas con sus vecinos o amigos'', aconseja Joanie Bolton, abuela de 68 años y autora de un blog, que se describe a sí misma como capaz de ahorrar hasta el último centavo. Joanie, que vive en Gulf Breeze (Florida), rara vez paga por sus plantas. "Si estoy de visita en casa de alguien y veo una planta hermosa, en seguida pido que me den un retoño para sembrarlo''.

Pero, si no le gusta pedirles plantas a sus vecinos cuando está de visita, busque dónde se organizan intercambios formales de plantas. En muchos vecindarios los hacen en primavera. Revise los tableros de mensajes de las urbanizaciones y busque los volantes que se distribuyen en las bibliotecas locales. Esta actividad de intercambio de plantas no sólo le permitirá obtenerlas sin costo alguno, sino también relacionarse con otros vecinos a quienes tal vez no conocería en otros lugares.

2. Siembre sus propias semillas

Otra opción, pero que incluye menos contacto social, es la de comprar semillas en lugar de plantas. Las semillas necesitan más tiempo y cuidados especiales, pero pueden ahorrarle mucho dinero. Según Susan Littlefield, redactora especializada en horticultura de la Asociación Nacional de Jardinería, una sola planta joven puede costarle casi lo mismo que un paquete completo de semillas.

3. Deje pasar la fiebre de primavera

Los compradores que no tienen paciencia o que no saben mucho de jardinería, se olvidan de las semillas y optan por esperar hasta que haya empezado la temporada de siembra antes de comprar sus plantas. Una vez que ha pasado el entusiasmo inicial por sembrar, es más probable que los viveros bajen los precios para que circule el inventario de plantas, mantillo y otros productos similares. Las herramientas de jardinería también pueden conseguirse más baratas una vez que la estación esté más avanzada.

4. Instale el depósito para agua de lluvia

En el verano, las facturas por consumo de agua pueden subir rápidamente, a menos que usted tenga su propio pozo. Pero, las plantas y las flores necesitan mucha agua para crecer. Para ahorrar en los costos de agua, puede recoger agua de lluvia en vez de utilizar el agua del municipio. Si quiere recoger agua de lluvia puede comprar un depósito sencillo que se conecta a un bajante a un costo de $100 en adelante. Verifique cuáles son las ordenanzas locales para saber si hay alguna limitación en el uso de los depósitos para recoger agua de lluvia. No se olvide de colocar tela metálica sobre el recipiente a fin de que los escombros no caigan adentro. 

5. Riegue las plantas con sensatez

Si vive en un clima seco, puede ahorrar dinero en el costo del agua si utiliza un sistema de riego subterráneo por goteo o una manguera especial para empapar el suelo. Ambos mecanismos distribuyen el agua a nivel del suelo, donde las plantas más lo necesitan. Un aspersor para regar la superficie quizás cueste menos al principio pero, gran parte del agua se pierde debido a la evaporación o al viento. Otra opción, aunque algo más agotadora, es utilizar una manguera o un envase especial para regar sus matas en forma manual, lo que puede terminar siendo terapéutico para su propia salud y la de sus plantas.

6. Prepare el fertilizante usted mismo

El fertilizante, ese componente tan necesario para un jardín abundante, no le saldrá gratis a menos que decida prepararlo usted mismo. Para ello, empiece a preparar un abono, que consiste básicamente en una cantidad de material orgánico que se va descomponiendo y que puede agregarse al suelo para alimentar las plantas. Agregue a su mezcla de abono cualquier material orgánico, como hojas que se están pudriendo, restos de verduras, cáscaras de plátanos, borras de café, piel de zanahorias y hasta cáscaras de huevo.

Puede dedicar un rincón pequeño de su jardín para amontonar el abono. Recuerde que hará falta hasta un año para que todos los desechos se descompongan; por eso, empiece a preparar su abono en esta temporada de siembra para usarlo en la próxima. Algunas autoridades locales suministran recipientes especiales para preparar abonos, a bajo costo o en forma gratuita para fomentar el reciclado. Busque información en el sitio web de su ciudad o condado, o diríjase a la extensión cooperativa del lugar donde vive.

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