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Diez buenos lugares para observar aves

Según Kenn Kaufman, profundo conocedor de esta actividad.

In English | En 1973, Kenn Kaufman dejó la escuela secundaria para hacer un viaje a través de todo Norteamérica y ver el máximo de aves posible en el transcurso de un año. Viajó 80.000 millas y luego escribió sobre sus aventuras en su autobiografía Kingbird Highway: The Story of a Natural Obsession That Got a Little Out of Hand.  Entre sus otros libros encontramos la reciente actualización de Kaufman Field Guide to Birds of North America y la — por primera vez en español— guía práctica sobre aves de Norteamérica: Guía de campo Kaufman a las aves de Norteamérica.

A Kaufman le encanta incentivar a las personas para que exploren la naturaleza. Por eso, le pedimos a este icono de la observación de aves que comparta los 10 de los mejores momentos (sin importar el orden) que debe vivir todo observador de aves.

  • 1. Uno de los mayores espectáculos en Norteamérica ocurre a mediados de marzo, cuando las grullas grises se concentran en Platte River en Nebraska durante su migración hacia el norte. Uno puede salir y ver fácilmente millones de grullas a lo largo del río; son grandes y ruidosas. Todavía hace frío a mediados de marzo pero realmente vale la pena el esfuerzo.
  • 2. En algún momento de la vida uno debería observar lechuzas o búhos. Primero hay que superar el obstáculo de que no siempre es fácil y de que puede que no se vea mucho. Pero hay algo mágico al deambular por los bosques, especialmente en noche de primavera, cuando las lechuzas se acercan a uno poco a poco y ululan a nuestras espaldas. En el sudoeste, en algunos de los cañones de Arizona, con mucho esfuerzo y buena suerte, uno puede ver seis o siete tipos de lechuzas en una sola noche. Es mejor cuando uno imita a las lechuzas (en lugar de poner una grabación con su ulular).
  • 3. Es una experiencia increíble ver una precipitación de aves migratorias en primavera. Si las condiciones son adecuadas, lo que se ve es un cliché de las currucas cayendo de los árboles con sus plumajes brillantes de primavera. Un sólo árbol puede albergar una docena de chipes de garganta naranja. Hay varios lugares donde se pueden ver: la costa alta de Texas, lugares a lo largo de la costa del Golfo y alrededor de los grandes lagos, como Point Pelee en Ontario y los pantanos McGee en Ohio. Si se encuentra en alguno de estos lugares, simplemente hable con todos los observadores de aves que estén estudiando mapas del clima y radares para poder predecir una precipitación. 
  • 4. Un viaje pelágico para divisar aves marinas mar adentro. He pasado algunos días en alta mar en los que uno se siente realmente afortunado si llega a ver un ave. El mejor momento y lugar es la Bahía de Monterey en California, desde mediados de septiembre hasta fines de octubre. Si uno sale en excursiones de medio día en bote, lo más probable es que vea muchas aves marinas. Hay muchas probabilidades de ver albatros de patas negras. Estas aves son inverosímiles. A mí también me gustan las gaviotas pardas. Son valientes y agresivas y siempre van en persecución de otras aves. Elegantes y de vuelo rápido, han sido hechas para ser veloces. Nota del editor: El propósito de un viaje pelágico es observar especies de aves que, por lo general, sólo pueden ser vistas en alta mar.
  • 5. Los mejores espectáculos sobre migraciones de aves de rapiña ocurren en otoño, debido a que es la temporada en que las poblaciones son mayores y debido a la geografía de Norteamérica. La migración también está condicionada a las condiciones climáticas, de manera que uno debe vivir cerca de un buen punto de observación de halcones o visitar uno. La mayor parte de los mejores puntos de concentración se encuentran en la parte este del continente. Entre los buenos lugares tenemos Cape May, en Nueva Jersey y Hawk Mountain en Pennsylvania. Algunas veces se dan concentraciones increíbles en Duluth, Minnesota. En Corpus Christi, Texas, las aves tienden a dispersarse y a volar alto, siendo un poco más difícil de identificar. Las mayores concentraciones de aves de caza migratorias están en Veracruz, México. En una temporada, el conteo de aves se eleva hasta un millón. En el pueblo de Xalapa, uno puede quedarse en un hotel y subir al techo para ver la migración.
  • 6. Es una experiencia muy valiosa ver a las aves en un bosque tropical. Esto cambia la percepción que uno tiene sobre la biodiversidad. Hay lugares en Sudamérica donde se han encontrado casi tantas aves como en todo Norteamérica. Uno de los problemas es que las aves son un poco difíciles de ver, entonces, uno está en la selva pero solamente las escucha. Para los que nunca han estado en el trópico y no pueden oír bien, una buena alternativa es subir a las elevaciones de los Andes y alojarse en uno de los hospedajes con muchos comederos para colibríes y con tangaras de colores brillantes. Hay hospedajes en Ecuador donde uno puede ver a un increíble número de aves tropicales. Uno de los otros lugares clásicos es el Asa Wright Nature Center en Trinidad. No cuenta con un número abrumador de aves, pero allí hablan inglés y es conveniente. Todos debieran experimentar el trópico de una forma u otra, aun siendo una persona hogareña.
  • 7. Los festivales sobre aves son experiencias bastante especiales. No es solamente una experiencia para observar aves: también se hacen excursiones y se participa en programas, además se presentan todas las empresas de óptica conocidas en el mundo y los proveedores de comederos de aves y de arte relativo a las aves. Encontrará cientos de personas que comparten el mismo interés; hay mucha energía interesante en un festival sobre aves. Los primeros empezaron a fines de la década de 1980 y actualmente  hay un par de cientos de ellos. El Cape May Autumn Weekend es uno de los mejores. The New Jersey Audubon Society ha estado organizando fines de semana para observación de aves durante los últimos 60 años. Siempre presentan a muchos conferencistas y a algunos de los mejores guías de excursiones del país. Otro que vale la pena es el Rio Grande Valley Birding Festival que se lleva a cabo en Harlingen, Texas, por lo general, a principios de noviembre. Uno de los primeros festivales de aves fue el Festival of the Cranes en Socorro, Nuevo México, que está muy bien organizado. El Midwest Birding Symposium es un gran evento que se lleva a cabo cada dos años en distintos lugares.
  • 8. Encontrar un ave rara que haya sido vista lejos de su ámbito es muy emocionante y divertido. La emoción es más social que ornitológica. No hay manera de predecir dónde o cuándo va a suceder. Lo que hace la diferencia es con quién va uno. Llene su auto con amigos observadores de aves y vaya a ver el ave. También allí se topará con gente. Sucede a mayor escala con aves que se han visto poco (o nunca) en este continente. La primavera pasada, en Ohio, vimos una bandada mezclada de ibis de cara oscura e ibis de cara blanca en uno de los refugios. Uno va a verlos y se encuentra con gente de otras partes de Ohio. Es como una pequeña reunión muy placentera que ocurre alrededor de cada ave rara. Un amigo lo compara con un rally de pista: uno llega al punto de control del halcón de pradera y encuentra a todas esas personas y luego continúa al punto de control del pájaro carpintero de cabeza roja.
  • 9. En una época, mi único vicio eran los “Big Days” (Días largos): dedicarme las 24 horas del día, con vehemencia demencial, a ver tantas especies como me fuera posible. Empezaba a medianoche y me iba al campo para tratar de acumular una larga lista. Luego me recuperaba por varios días. No era gratificante en lo absoluto. En realidad, uno no se está tomando el tiempo para admirar o apreciar nada. En cierto modo, uno mira a un pájaro cantor pintado, lo marca en la lista y sigue avanzando. Es la observación de aves tipo comida chatarra y, por lo general, también se consume mucha comida chatarra en el proceso. Creo que la pondría en el primer lugar de mis experiencias de observación de aves, advirtiendo que uno no quiere tomarse mucho tiempo con alguien que sabe mucho. Vaya con gente que tenga su mismo nivel de habilidad y hagan la ruta juntos. En la actualidad, no lo hago más de una vez al año, pero puede ser muy emocionante.
  • 10. Participar en un proyecto de Breeding Bird Atlas es muy gratificante. Se tiene un área del tamaño de un condado, o un estado, que ha sido dividido en zonas de investigación. Actualmente se está comenzando el segundo proyecto de Breeding Bird Atlas de Ohio. Hay más de 4.000 zonas de investigación y tomará un gran esfuerzo tratar de confirmar qué especies se reproducen en cada zona. Mi esposa y yo nos hemos inscrito para un par de zonas relativamente pequeñas, de un par de millas de largo. Tendremos que observar cuidadosamente una pequeña parcela y preguntarnos: ¿cómo podemos comprobar si aquí se reproducen los mirlos de ala roja, o los sabaneros? Lo pone en una situación en la que tienes que observar a las aves desde una perspectiva totalmente distinta. Hasta puede que uno ignore a los estorninos comunes, a menos que uno esté tratando de probar que están anidando. Uno observa si: ¿están llevando material para hacer un nido? Es lo opuesto a un Big Day. Es un tipo de observación de aves tan fascinante, una excusa para ser indulgente con uno mismo y pasar mucho tiempo observando a estas aves para contribuir con el conocimiento científico.

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