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Jardines con legado

Agregar elementos que le hagan recordar su tierra natal puede reestablecer la conexión con sus raíces.

In English | Al igual que sus ancestros españoles, Loretta Fresquez, de 61 años de edad, y su marido se ocupan de una granja orgánica en el norte de Nuevo México. La jardinería no sólo la conecta con sus ancestros, que llegaron de México allá por el año 1600, también revive recuerdos de la infancia. En el huerto de su padre, cuenta Fresquez, “cuando las cerezas apenas comenzaban a tomar un leve matiz rojizo, las arrancábamos del árbol”.

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lush garden

Foto por: Tim Street-Porter/Getty Images

Incorporar elementos de jardín que le recuerden a su país de origen lo pueden ayudar a reconectarse con sus raíces.

Menos dulces son los primeros recuerdos que tiene su marido de la jardinería. "Durante mi infancia, era una cuestión de supervivencia”, cuenta David Fresquez, de 66 años, que recuerda haber tenido que vender espárragos silvestres y otras plantas mientras su padre luchaba por pagar la matrícula de cinco niños en una escuela católica. Sólo cuando estuvo próximo a jubilarse, del Laboratorio Nacional Los Álamos, sus pensamientos se desplazaron hacia su propio jardín. “Simplemente me gusta cultivar cosas —comenta—. Me gusta la naturaleza por sí misma, estar al aire libre y disfrutar el aire fresco. Sencillamente, me hace sentir verdaderamente feliz”.

Ya sea que se trate de una granja de muchas hectáreas o de un pequeño cuadrado de hormigón, usted puede transformarlo en un paraíso que lo haga sentir feliz. Y el hecho de ahondar en la propia conexión emocional con la tierra puede llevarlo a lograr el jardín perfecto.

La disposición de la tierra

Prevea cómo quedará su paisaje haciendo un bosquejo del mismo, sugiere Andrés Mejides, que enseña jardinería orgánica en Miami Dade College, en el sur de Florida. “Les pido a mis alumnos que me traigan un dibujo de su propiedad y me muestren dónde se encuentran las distintas estructuras, como la casa misma, paredones y árboles existentes, para poder combinar los árboles de frutos tropicales con las verduras que les interesen, considerar dónde será más intenso el sol y cosas por el estilo”.

Luego, elabore una lista de los elementos de los que dispone. ¿El patio está construido mayormente con ladrillos u otro material característico de patios, pero tiene al menos dos límites que podrían funcionar como paredes de un cobertizo? En ese caso, lo mejor para ese espacio sería el atractivo encanto de un patio estilo hacienda (colonial), con plantas en macetas, mesas rústicas de madera y candelabros de hierro.

Con un bosquejo en mano y el conocimiento de cómo cruza el sol su tierra, se pueden distinguir áreas que permanecen a la sombra y protegidas del viento y la lluvia, y lugares donde las plantas pueden estar expuestas a temperaturas extremas. Una vez que se tiene la disposición de la tierra, se puede hilar más fino y considerar el tipo de suelo y su capacidad de retención de humedad, tal vez con el aporte de algún centro de jardinería local.

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Exprese su estilo con gusto

Ahora, llegó el momento de elegir las plantas correctas para los lugares correctos. Por ejemplo, si sus espacios abiertos le traen recuerdos de su infancia y del aroma del sancocho (sopa) de su abuelita colombiana, una huerta que le permita agregar sabor a sus comidas podría tentarlo.

Los libros y los sitios web pueden ayudarlo a identificar el mejor tipo de planta para su clima, suelo y grado de exposición al sol. Elija aquello con lo que creció o intente algo nuevo. Cíñase a una ambientación o mezcle y combine. Explore varios colores, texturas y sabores.

Debido a que en el pasado hubo un gran intercambio de plantas de jardín a través de las fronteras, los propietarios de tierras se sienten culpables al cortar plantas que pueden o no ser de su patria. Además, las plantas de América del Norte ya están bien adaptadas a las condiciones aquí reinantes y pueden funcionar bien en un jardín con ambientación latina.

Carmen Arroyo, de 51 años de edad, prefiere muchas hierbas y verduras. Su amor por la tierra comenzó hace seis años, mientras se desempeñaba como voluntaria de El Coquí, un jardín comunitario en el barrio Humboldt Park, en Chicago. “Es un oasis muy pacífico en una ciudad por momentos turbulenta”, indica Arroyo, que vive cerca del terreno donde crecen el culantro y otras plantas utilizadas en la cocina puertorriqueña. (El culantro, originario de México y América del Sur, es diferente del cilantro, que probablemente se originó en el Mediterráneo, pero que también es parte de la cocina puertorriqueña).

La variedad realmente condimenta la vida cuando crea un espacio en el que los sabores latinos prosperan. Tome en cuenta los pimientos picantes. Mientras que algunos países de habla hispana todavía se jactan de tener pimientos únicos, con frecuencia, las plantas eran comercializadas a través de las fronteras y se les asignaba nuevos nombres. El ají cachucha, un pimiento aromático que los cubanos le agregan a los frijoles negros, crece con fuerza y hasta puede convertirse en un árbol en la zona de Miami. Pero los puertorriqueños y los dominicanos lo denominan ají dulce, e indican que es perfecto para saborear el sofrito (salteado de ajo y cebollas).

El orégano cubano, el orégano mexicano y el tomillo jamaiquino son iguales. Es más, “ni siquiera es orégano —señala Mejides—, pero tiene el sabor del orégano, el aroma del orégano y, para los norteños, es una planta hogareña agradable. Se puede utilizar para dar sabor a cualquier plato con pollo o cerdo, o carnes rojas”.

Para todos los de ascendencia cubana resueltos a tener un jardín tropical, Mejides recomienda el lirio mariposa de jengibre, la flor nacional de la isla, que anda bien en el sur de Florida y puede crecer en grandes macetas, más al norte, cuando se lo ubica en interiores, durante el invierno. Y puede cumplir una triple función, expresa: “Es una flor muy bonita, tiene mucha fragancia y sus raíces pueden utilizarse como jengibre”.

Al elegir las plantas, tenga en cuenta de cuánto tiempo dispondrá para ocuparse de ellas, indica Andrea DeLong-Amaya, directora de jardines y floricultura del Lady Bird Johnson Wildflower Center de la Universidad de Texas, en Austin. Ella recomienda comenzar con sólo un puñado de especies de plantas. “Puede no resultar tan interesante [al principio] —señala—, pero así es cuando uno cultiva su propio jardín dedicándole su tiempo e interés.”

Agregue los toques sencillos

Una vez que tenga las plantas en su lugar, agregue muebles u otros elementos para complementar la ambientación. ¿Prefiere lo caribeño? Intente colocar hamacas paraguayas y muebles de caña o ratán. Para lograr un jardín estilo hacienda (colonial), invierta en sillas reclinables de cuero y una fuente central o de pared. ¿Su presupuesto es ajustado? Un estanque con bordes de ladrillo puede brindar un detalle de agua menos costoso. Y en lugar de utilizar muebles de época, recurra a la idea inspirada en las haciendas de pintar las paredes del jardín de color rojo oscuro, amarillo ocre u otros colores tradicionales.

Ahora usted ha creado recuerdos de buen gusto y coloridos que lo motivan a volver a casa.

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