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Del deporte a los huertos urbanos

Un programa para cultivar frutas y verduras orgánicas, creado por un ex jugador de basquetbol, llega a la Casa Blanca.

En un típico día de invierno del mediooeste, un grupo de estudiantes de secundaria de la escuela Montessori situada en Milwaukee se congrega en un invernadero calentado por el sol para aprender a cultivar verduras.

Durante seis semanas, los estudiantes se han dedicado a cultivar verduras orgánicas como ensaladas, hierbas aromáticas, además de brotes de arvejas y de girasol.  Y uno de estos días, es probable que estén vendiendo estos productos a los residentes y las tiendas locales. El mentor y maestro es Will Allen, un hombre que supera en estatura a todos sus estudiantes; este antiguo jugador de basquetbol, que mide más de 1,97 m, es el creador de Growing Power, una organización impulsada por una tendencia que crece en Estados Unidos, la agricultura urbana.

La organización de Allen no sólo está produciendo una abundancia de alimentos saludables y sostenibles, que van desde pescado hasta verduras y huevos, sino también está formando a una generación de agricultores y empresarios. ''Las granjas familiares tradicionales ya no existen'', señala Allen.

''Tenemos que empezar a animar a la gente de las ciudades para que se ocupe de la agricultura''.

Para Allen no existe una mejor promotora de sus ideales que la Primera Dama de Estados Unidos.

La agricultura urbana va a Washington... una vez más

Hoy en día, las granjas urbanas han llegado a la Casa Blanca. Michelle Obama está colocando la primera piedra en este proyecto al sembrar un huerto en el ala sur de los jardines de la Casa Blanca, deleitando así a varios defensores de la causa que abogan por una iniciativa exactamente igual a ésta. El otoño pasado, los Brockman, familia de agricultores de Illinois, decidieron promover la agricultura entre los habitantes de las ciudades con la iniciativa de encontrar un ''Agricultor para la Casa Blanca''. La idea original fue de Michael Pollan, autor de In Defense of Food y de The Omnivore's Dilemma. Y esta idea había tenido sus admiradores, desde Alice Waters de Chez Panisse hasta Ruth Reichl de Gourmet Magazine.

Los Brockman crearon un sitio web (disponible sólo en inglés) y desde allí pidieron a los lectores que nombraran a candidatos para el cargo hipotético. Las respuestas no se hicieron esperar y en poco tiempo se recibieron 111 sugerencias; en ellas se destacaban las cualidades de experimentados agricultores procedentes de diversos estados, entre otros, Arizona, Utah y Wisconsin. Al país le gustó la idea y unas 60.000 personas participaron en la votación. Entre los finalistas se encontraba Will Allen, quien se había dedicado por más de treinta años a demostrarles a los residentes de las ciudades la importancia de cultivar sus propios alimentos y de consumir productos locales. Allen dice que no tendría tiempo para ser el agricultor seleccionado, pero le encanta la idea de que sea la Casa Blanca la que da el ejemplo de sembrar su propio huerto. Pero si la Casa Blanca alguna vez necesitara sus consejos, pueden contar con él.

No cabe duda de que un huerto en la Casa Blanca sienta un precedente importante. En 1943, Eleanor Roosevelt creó un jardín de la victoria en el jardín de la Casa Blanca, en esos años en que el país estaba en guerra y la economía andaba mal. El ejemplo de este huerto le mostró a la gente cómo procurarse su propio sustento y a la vez conservar recursos en tiempos difíciles. Cuando Michelle Obama coloca la pala en la tierra el primer día de primavera, el ejemplo se propaga para alentar a las nuevas generaciones a que hagan lo mismo. 

Florece una idea

Allen entiende bien esa ventaja. Su padre fue aparcero en Carolina del Sur, y padre e hijo trabajaban juntos. Cuando era todavía muy joven, Allen decidió que apenas se le presentara la primera oportunidad se buscaría otra profesión. ''Nunca más iba a trabajar tan duro como lo había hecho'', dijo. Pero después de graduarse de Miami University (Allen fue el primer afronorteamericano que jugó basquetbol allí), y de pasar casi diez años jugando en canchas profesionales de Florida y de Europa, se dio cuenta de que volvió a su mente el deseo de ''sembrar un huerto''.

En 1976, Allen regresó a Milwaukee y se puso a cultivar unas tierras de la familia de su esposa, situadas dentro de los límites de la ciudad.  Empezó a trabajar con niños en la YMCA y en las escuelas locales, enseñándoles lo que sabía. El proyecto Growing Power empezó a extenderse como una planta trepadora cuando llega la primavera. Con más solicitudes para que enseñara en otras escuelas, Allen tuvo que crear nuevas formas de mejorar la agricultura urbana.  

De sus tierras vacías en Milwaukee, pasó a tener seis granjas: tres en Wisconsin y tres en Illinois, con 35 empleados y un presupuesto que creció de cero a más de dos millones de dólares. Como resultado de los esfuerzos de Allen, 60 lugares de Chicago ahora utilizan el compost preparado con 6 millones de toneladas de desechos de alimentos de la ciudad. Además de las verduras, Growing Power produce gusanos para enriquecer el suelo, tilapia de criaderos orgánicos y huevos de granja. En realidad, Growing Power ha hecho de Milwaukee lo que los residentes llaman la principal ciudad productora de huevos de todo el país.  

El grupo de voluntarios que colabora con Allen es grande: trabaja con ''agricultores'' que tienen desde apenas 4 años hasta con adultos de 90 años. Los alimentos que cultivan se entregan en restaurantes, escuelas, centros de personas mayores, básicamente a todo el que necesita ayuda. Sus canastas de mercado contienen entre 20 y 25 libras de alimentos, incluidos 14 tipos de verduras y frutas, que alimentarán a una familia de dos a cuatro personas durante una semana. Los consumidores de bajos ingresos pueden comprar una canasta por $16 semanales; las personas mayores pagan la mitad del precio. En las canastas hay papas, cebollas, brócoli, coliflor, brotes de girasol, mezclas de lechugas, frutas (las que estén más frescas), quizás una cabeza de ajo; para Allen, lo más importante es la nutrición. Las verduras recién cosechadas van del campo a la mesa en un plazo de día y medio. Por su creatividad y su arduo trabajo, Allen recibió el premio Genius Award, otorgado por la Fundación MacArthur, que consiste en la cantidad de $500.000 en dinero en efectivo.

Grandes sueños

Pero Allen no se conforma con eso. ''En este momento, mientras hablamos, estamos perdiendo tierras agrícolas'', dice. ''Tenemos que rescatar los terrenos vacíos de las ciudades. Y tenemos que encontrar una forma de cultivar los alimentos más cerca de los lugares donde vive la gente''. Allen ya rescató una cancha de basquetbol abandonada en el barrio Cabrini-Green de Chicago, a la que cubrió con varias capas de compost y donde sembró tomates, pimentones y maíz, que dan una cosecha abundante. Otra idea que está considerando es una granja vertical de cinco pisos, con un criadero de peces en la planta baja y huertos de verduras en los pisos ascendentes.

''Tenemos que lograr que participe más gente en estos proyectos'', dice Allen. ''Esencialmente, necesitamos 50 millones de personas que hagan huertos en sus jardines o en las azoteas. Esto finalmente abarataría los precios de los alimentos y cambiaría la alimentación deficiente y malsana por una alimentación saludable". 

Allen cree que no puede haber mejor ejemplo que un jardín orgánico en la Casa Blanca para mostrar la manera de alimentar a mucha gente y crear empleos.

La familia Obama, junto con el chef actual de la Casa Blanca, Cristeta Comerford, defienden esta idea de miles de maneras, lo que complace mucho a Allen. En Miriam's Kitchen (la cocina de Miriam), un centro sin fines de lucro que sirve comidas a los indigentes, Michelle Obama sirvió alimentos frescos, que fueron cultivados localmente, como risotto de hongos, brócoli al vapor y panecillos de manzanas y zanahorias. Y en un discurso en el USDA (Departamento de Agricultura), la semana pasada, hizo hincapié en lo feliz que estaba de que el Secretario de Agricultura, Tom Vilsack, lanzara un proyecto de jardines para la población, destinado a sembrar huertos en todos los establecimientos del USDA, aquí y en todo el mundo. "Soy una gran admiradora de los huertos comunitarios'', dijo ''tanto por su belleza como por los alimentos frescos que producen''. La meta de Allen para el 2009 es invitar al Presidente Obama y su esposa a que visiten su granja de Milwaukee, una idea que no parece demasiado descabellada.

Allen, que ahora tiene 60 años, dice que no ha jugado basquetbol desde hace tiempo. Una de las razones es la artritis, pero además de eso, no puede permitirse sufrir una lesión ahora que es agricultor. Pero Allen se ve en muy buena forma física. Ahora que la familia Obama inició el proyecto del huerto de la Casa Blanca ¿habrá motivos para jugar un partido a manera de celebración? ''Bueno, esa tal vez sería una razón para volver a jugar basquetbol'', dice Allen con una carcajada. ''Ese es el partido que me gustaría jugar''.
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Marcia Rockwood es escritora y vive en Nueva York.

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