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Delirio: cómo detectarlo y combatirlo

Los adultos mayores son más propensos a sufrirlo y los cuidadores pueden ayudar a evitarlo.

Mujer adulta mayor se apoya en un caminador mientras un hombre la ayuda a pararse.

KatarzynaBialasiewicz/iStock

Cuando el ser querido de la familia sufre de delirio, la persona a cargo de su cuidado puede ayudar a prevenirlo.

En el lenguaje común la palabra “delirar” denota una gran afición por algo. Por ejemplo: “Mi amigo delira por los autos antiguos”. Sin embargo, en el contexto del cuidado de nuestros adultos mayores, el delirar es un problema serio que debemos prevenir, porque es una condición de alteración rápida del estado mental que lleva a tener alucinaciones, confusión, desorientación y cambios de comportamiento. Según la Sociedad Americana de Geriatría (AGS en inglés), el delirio es un predictor de cambios cognitivos y disminución de la esperanza de vida. Pon atención si ves  a un ser querido:

  • Confundido y desorientado en cuanto al lugar o tiempo;
  • Agresivo, beligerante, agitado e irritable;
  • Con disminución drástica de la memoria, especialmente a corto plazo;
  • Alucinando o con pensamientos desorganizados, hablando sin sentido;
  • Con padecimiento de incontinencia;
  • Con movimientos muy lentos o en una disposición hiperactiva; o
  • Incapaz de concentrarse, al punto que puede causarte temor.

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La buena noticia es que por lo general, el delirio es temporal y reversible.

¿Quiénes sufren delirio?

Los adultos mayores son especialmente propensos a tener delirio. Una tercera parte de las personas mayores de 70 años que son hospitalizadas, y una tercera parte de los mayores de 70 que ingresan a los servicios de urgencias, tienen delirio. De acuerdo a la AGS, solo 20% de los casos son identificados por los médicos y un 50% por enfermeros.

La información que los familiares tienen de la persona que presenta confusión y cambios mentales es vital para un diagnóstico correcto. La demencia y la depresión pueden tener síntomas similares y, por eso, es esencial establecer una historia cronológica de la persona y saber cómo se comporta normalmente. Tú, como cuidador, juegas un papel muy importante, pues eres quien mejor conoce al ser querido de tu familia y quien notará cambios antes que otros.

¿Qué predispone a un adulto mayor al delirio?

La edad avanzada, especialmente si el adulto sobrepasa los 70 años.

  • La edad avanzada, especialmente si el adulto sobrepasa los 70 años.
  • No poder hacer las actividades del diario vivir independientemente (asearse, vestirse, comer, etc.)
  • Tener un historial de abuso de bebidas alcohólicas.
  • Tener varias enfermedades.
  • Ser varón.
  • Tener limitaciones auditivas o visuales.

¿Qué circunstancias pueden precipitar un episodio de delirio?

  • Medicamentos. Cualquier medicamento nuevo debe ser considerado como posible causa de delirio, al igual que cambios recientes de dosis e interacciones con otros medicamentos.

o    Medicamentos adquiridos sin receta médica, por ejemplo, ciertas antihistaminas (difenhidramina). También antiinflamatorios (prednisona), benzodiacepinas (triazolam, alprazolam, diazepan y flurazepan, entre otras), los analgésicos opioides, los anticonvulsivos (primidone, fenobarbital), los antidepresivos (amitriptilina, imipramina, doxepin), y el alcohol.

o   De igual manera, suspender repentinamente medicamentos para dormir, usados por largo tiempo, o analgésicos pueden precipitar un episodio de delirio.

  • Desbalance de electrolitos. Los minerales como sodio, calcio, potasio y magnesio deben estar equilibrados para que las reacciones nerviosas y las funciones de nuestros músculos sean adecuadas. Los episodios de vómito y diarrea, por ejemplo, fácilmente deshidratan a un adulto mayor, aumentando su riesgo de delirio.
  • Experimentar un dolor fuera de control.
  • Infecciones, especialmente de la piel, de las vías respiratorias e infecciones urinarias.
  • Disminución de movimiento y de estímulos sensoriales. Por ejemplo, el estar en cama permanentemente y problemas de visión o audición.
  • Retención de orina o impactación fecal.
  • Problemas cardiacos y pulmonares. Por ejemplo, infartos del corazón, arritmias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, e insuficiencia cardiaca congestiva.
  • La falta de sueño.
  • Cirugía. El 15% de adultos mayores que tiene cirugía electiva no cardiaca, y hasta el 50% de adultos mayores con un puente coronario (bypass), una reparación de un aneurisma abdominal de la arteria aorta, o una  cirugía para reparar una fractura de la cadera, experimenta delirio.
  • También el recibir sedativos en la unidad de cuidado intensivo.

¿Qué puedo hacer para ayudar a prevenir el delirio en mi ser querido?

Como sabemos que el delirio tiene variadas causas, también su prevención y manejo debe hacerse desde varios frentes. El equipo de profesionales de la salud que atiende a tu ser querido necesita que describas los cambios, síntomas y tiempo en que han sucedido estos. El delirio es repentino, no es crónico, como por ejemplo la desorientación o confusión de una persona que vive con demencia.

  • Tienes que conocer los medicamentos que toma tu ser querido. En general se empieza el medicamento nuevo con una dosis baja y luego se aumenta, lentamente, dependiendo de cómo lo esté tolerando el adulto mayor.
  • No debes administrar ningún medicamento (incluso los que no tienen receta) sin consultar con los profesionales de la salud.
  • Si el adulto mayor tiene dolor, este debe mantenerse a un nivel tolerable, y tú puedas controlarlo con medicamentos y terapias alternativas.
  • Promueve la buena calidad de sueño, los períodos de descanso y la actividad física.
  • Prevén la deshidratación. Esto ayuda a equilibrar electrolitos (minerales) y prevenir infecciones urinarias y estreñimiento.
  • Asegúrate de maximizar la visión y audición: mantén buena iluminación, promueve el uso de audífonos y lentes, y asegúrate de que no se acumule la cera de los oídos.
  • Busca ayuda médica a la primera señal de infección.
  • Si tu ser querido está hospitalizado o ha pasado por una  operación, tú, como cuidador, promueve su actividad física tan pronto lo indique el médico; visítalo con mucha frecuencia; protege su sueño disminuyendo el ruido, especialmente en la noche; reoriéntalo a cada oportunidad que tengas; y tráele objetos de la casa que le sean familiares (por ejemplo, una fotografía de la familia, o una almohada favorita).

Tanto en la prevención del delirio como en el manejo de las situaciones de delirio, es vital tu presencia y la de las personas a quienes conocen el adulto mayor a quien cuidas. Una cara y una voz que le sean familiares puede ser la forma más efectiva de mantener el control del adulto mayor en caso de estar muy agitado. Ahora sabemos que, aunque el proceso sea lento, podemos revertir el delirio.

Una vez que la persona haya tenido un episodio de delirio, tendrá un riesgo más alto de que vuelva a suceder y, por tanto, ofrece siempre esta información al profesional de la salud que esté anotando el historial médico del ser querido.


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