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¿Estás considerando que un ser querido se mude contigo?

Primero, todas las personas involucradas deberían responder estas preguntas.

Hombre mayor fregando

JOEL SARTORE/NATIONAL GEOGRAPHIC/GETTY IMAGES

Hay muchas cosas a tener en cuenta cuando mudas a tus padres a tu hogar.

In English |  A menudo, los hijos adultos jóvenes vuelven como un bumerán a la seguridad de la casa de sus padres cuando el dinero es escaso, la vida se hace dura o se avecinan tiempos difíciles. Décadas más tarde, los hijos de mediana edad a veces se convierten en la red de seguridad de sus padres. Para algunos padres mayores, la opción correcta es mudarse a la casa de un hijo adulto.

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La vida multigeneracional puede ser una maravillosa oportunidad para vincularse y para que vuelvas a conocer a tus padres de una nueva manera. Ayuda a que tu padre de mayor edad evite sentirse aislado y deprimido por vivir solo. A esta altura de la vida, ambos han establecido maneras de hacer las cosas. Los gustos de ambos, lo que no les gusta, los valores y las personalidades han evolucionado. Sin importar qué tan cercana y amorosa sea su relación, agregar a otra persona al hogar cambia la dinámica para toda la familia. El viaje será más tranquilo si tú y tu ser querido saben qué esperar.

Primer paso: Antes de acomodar a tus padres en el cuarto de huéspedes, hazte estas preguntas.

  • ¿Cómo afectará la mudanza a mi cónyuge, hijos y hermanos?
  • ¿Cómo la presencia de mis padres afectará nuestra rutina familiar, las actividades y la privacidad?
  • ¿Existen asuntos sin resolver entre mis padres y yo? ¿O entre mi cónyuge y mis padres?
  • ¿Significa que tenemos que remodelar nuestra casa o agregar un dormitorio o un baño?
  • ¿Espero que otros familiares colaboren monetariamente?
  • ¿Podemos darnos el lujo de tener el gasto extra?
  • ¿Una parte del ingreso de mis padres debería cubrir los gastos de subsistencia?
  • ¿Tendré que dejar de trabajar o alterar mis horarios?
  • ¿Llevaremos a mis padres de vacaciones con nosotros o pediremos cuidados de relevo?
  • ¿Tenemos que solucionar problemas como fumar, beber o de mascotas?
  • ¿Mis padres tienen alguna tendencia que me molesta? ¿Se pueden domar?
  • ¿Cómo estableceré los límites?
  • ¿Cómo se sienten mis padres con respecto a la mudanza?
  • ¿Cómo me siento al aceptar este rol?

Paso 2. Tus padres deberían considerar estas preguntas.

  • ¿Me alejará la mudanza de las personas o actividades que me gustan?
  • ¿Mi hijo hace algo que me molesta?
  • ¿Me gusta estar en compañía de mi familia durante períodos largos?
  • ¿Debería contribuir parte de mis ingresos o ahorros a los gastos de subsistencia?
  • Si la casa necesita remodelaciones para acomodarme (un baño nuevo, por ejemplo), ¿puedo ayudar a pagarlas?
  • ¿Ayudarán otros miembros de la familia?
  • Si no me gusta algo que hace mi hijo, ¿me siento cómodo discutiéndolo?
  • ¿Cómo me siento acerca de ser dependiente?

Paso 3. Hablen abiertamente sobre sus expectativas, temores, finanzas y asuntos pendientes. Puede que les incomode, pero este es el mejor momento para resolver el tema o cambiar la forma de pensar. A veces, es fácil hablar de lo que los hace sentir incómodos. La otra persona podría no tener idea, y quizás no le molestaría hacer un cambio.

Temas de conversación

  • Cuando tus padres manifiestan una preocupación, repítela para que todos sepan que entiendes.
  • Reconoce que es difícil renunciar a la independencia.
  • Asegúrales a tus padres que no serás sobreprotector ni les dirás qué hacer. Y cúmplelo.
  • Comprende que ambos han evolucionado y pueden no compartir las mismas opiniones, estándares, políticas, valores o sistemas de creencias. No juzgues al otro (al menos en voz alta).
  • Busca una manera de dar privacidad y de obtenerla.
  • Acepta mantenerte alejado de las críticas.
  • Cumple con las reglas de la casa.

Paso 4. Haz una lista de los aspectos positivos, como "Esta aventura les enseñará a los chicos a tener más empatía" o "Papá puede cuidar de los niños cuando salgamos de noche". Vuelve a leerlos cuando estés pasando por un mal momento.

Paso 5. Organiza una reunión familiar.

  • Hazles saber a tus hijos que ellos no son la causa de las posibles reacciones negativas de sus abuelos, tales como enojo, llanto o miedo.
  • Los niños podrían necesitar que se les diga que la enfermedad de los abuelos no es contagiosa.
  • Explícales que, aunque toda la familia necesita colaborar, los chicos no son responsables del cuidado ni de "arreglar" a los abuelos.
  • El comportamiento irregular de un abuelo puede asustar o avergonzar a tus hijos. Habla sobre las maneras en que podrían manejar diferentes situaciones.
  • Demuestra compasión. Habla sobre las maneras en que los chicos pueden ayudar a sus abuelos.
  • A veces, la demencia tiene un lado divertido. Deja que ellos (y tú) disfruten de los momentos más alegres.

Paso 6. Reúnete también con tus hermanos.

  • La mudanza comprueba que tus padres necesitan ayuda y es probable que necesiten más en el futuro. Esto puede ser un descubrimiento emotivo para todos ustedes. Habla al respecto. Compartan cómo los afecta esta situación.
  • Si esperas que la conversación sea tensa, considera invertir en unas cuantas sesiones familiares con un mediador de ancianos o un terapeuta familiar que se especialice en asuntos geriátricos.
  • Considera y planifica los aspectos prácticos de la mudanza y la creación de un espacio privado.
  • Pide ayuda. Los donativos de tiempo son importantes para ayudarte a manejar otras responsabilidades en tu vida. Sé claro acerca de las necesidades que anticipas tener, tales como apoyo y cuidado de relevo, ayuda con las tareas del hogar, comidas a domicilio, compra de comestibles y medicamentos recetados, y dinero para compensar el aumento de los gastos de subsistencia o para contratar a un asistente médico.

¿Mudar a mis padres a mi casa es la mejor manera de reducir cada uno de nuestros gastos?

Hay muchas razones excelentes para que tus padres o un ser querido se muden a tu hogar. La economía podría no ser una de ellas. Los expertos dicen que los gastos a menudo aumentan más de lo que la mayoría de la gente anticipa. 

Primer paso: Averigua cuánto puedes necesitar gastar para que tu casa sea segura y esté lista para tu familiar.

Pregúntate:

  • ¿Mi casa cubrirá las necesidades de mi familiar ahora?, ¿en seis meses?, ¿en un año?
  • ¿Cuál es la condición física y mental del familiar, y qué enfermedad crónica padece?
  • ¿Hay espacio para ofrecer la privacidad a la que tu familiar está acostumbrado y para mantenerla para ti, tu cónyuge y tu familia?
  • ¿Necesitarás ayuda con los cuidados?

Lo que hay que tener en cuenta:

  • El tamaño sí importa: Si necesitas agregar un baño, una habitación o una suite de suegros, ten en cuenta el costo.
  • Alistamiento para una silla de ruedas: La adición de rampas y la adaptación de puertas y baños puede ser costoso. (Si tu padre o madre participa en un programa de servicios comunitarios y domiciliarios de Medicaid, es posible que se pueda usar el presupuesto mensual proporcionado para hacer las modificaciones necesarias en el espacio).
  • Gastos de seguridad: Aunque no sea necesario hacer renovaciones, planea mejorar los baños con barras de agarre —algunas están diseñadas para parecer toalleros, portapañuelos y estantes de ducha— y, si fuera necesario, inodoros o bañeras con acceso para discapacitados. Los pasillos pueden ser más seguros si instalas una barandilla horizontal.

Espacio habitable

Si uno de tus padres se muda a tu hogar, hará falta una reorganización física. Algunos miembros de la familia quizá deban ser desplazados o sufran algún tipo de molestia o incomodidad como consecuencia de la nueva organización, de modo tal que mantener la comunicación con todos es vital. Si está a tu alcance, considera agregar una habitación prefabricada o evalúa la posibilidad de convertir el garaje o el porche lateral en una habitación independiente. Algunas familias incluso construyen una casa separada en su propiedad para ofrecer privacidad e independencia.

Servicios locales

Es posible que tus padres tengan dificultad para acostumbrarse a un nuevo arreglo de vivienda y vecindario. Puedes ayudarlos buscándoles una farmacia local, un banco, una comunidad religiosa, un centro recreativo y otros servicios. Si tus padres están interesados en actividades diurnas independientes, visita un centro para personas mayores cercano para obtener información sobre las clases y los programas que ofrecen. Si tus padres requieren cuidados más intensivos, evalúa los centros de cuidado diurno para adultos que ofrecen rehabilitación, comidas, asesoramiento y actividades terapéuticas. Si eres tú quien brinda cuidados a tiempo completo en tu hogar, busca servicios de relevo o servicios de acompañantes para darte un descanso y ayudar a tus padres a ampliar su círculo social.

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