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Qué significa festejar este año: en vez de Zoom, volvemos a abrazarnos

Tras las vacunaciones, las reuniones se vuelven emotivas y más especiales.

Una mujer da la bienvenida a un familiar en su cocina mientras prepara la cena

Alamy Stock Photo

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El año pasado, cuando no se pudo llevar a cabo festejos con la familia y los amigos debido a la COVID-19, Ruth E. Thaler-Carter aceptó una invitación para pasar las fiestas con unos vecinos del piso de arriba.

Ruth Thaler-Carter

Cortesía Ethan Alderman

El año pasado, Ruth Thaler-Carter no pudo pasar las fiestas con sus seres queridos por la La COVID-19, pero este año se reunirá con sus familiares.

"Fue muy bonito que me incluyeran, pero no fue igual que una reunión entre familia", comenta Thaler-Carter, de 68 años, redactora y editora independiente de San Luis. Ahora que está vacunada, este año será muy distinto. Su hermano menor viajará desde Israel a San Luis, acompañado de su esposa y su hija menor. Después, los cuatro viajarán a Nuevo México para pasar las fiestas con otro hermano y con familiares de todas las edades.

La reunión será aún más especial porque Thaler-Carter conocerá por fin a su sobrina nieta de 18 meses, que se está creciendo bien a pesar de haber nacido con una enfermedad cardíaca. "Por las fotos que he visto, es una criatura muy contenta y sana. Y al verla y celebrar el hecho de que está bien, el impacto emocional del encuentro será aún mayor", dice Thaler-Carter. "Promete ser una reunión maravillosa".

Ahora que casi el 60% de la población en Estados Unidos ha recibido la vacuna contra el coronavirus, muchas familias, entusiasmadas por crear nuevos recuerdos, se preparan para pasar juntos las fiestas.

"Es un alivio colectivo saber que podemos hacer lo que mejor sabemos hacer los seres humanos, que es relacionarnos en persona con otros", señala Jennifer M. Thompson, trabajadora social clínica certificada en Rochester, Nueva York. "No es el caso de todo el mundo, pero muchas personas se sienten más cómodas compartiendo energía en persona".

'Simplemente, echo de menos esa espontaneidad'

Fred Mandell

Cortesía Karen Mandell

Según Fred Mandell, reunirse por Zoom el año pasado no le brindó la satisfacción emocional que buscaba.

Para Fred Mandell, de 79 años y consultor de desarrollo de liderazgo en Lynnfield, Massachusetts, las fiestas del año pasado consistieron de una sesión intermitente por Zoom de 90 minutos con sus familiares.

Este año, él y su esposa, Karen, viajaron en auto a Pittsford, Nueva York, para pasar el Día de Acción de Gracias con su hija mayor y sus dos hijos. Su otra hija, Becky, y el marido de esta, también viajaron en auto, acompañados de sus dos hijos, de Massachusetts a Pittsford. También estuvieron presentes la cuñada de Mandell y su esposa.

"Estuvieron tres generaciones... la familia completa", dice Mandell, quien ansiaba disfrutar de los "abrazos físicos, la calidez y los olores de las fiestas", cosas que son ajenas a un festejo virtual.

Si bien Zoom es un espacio bien organizado, donde cada persona "tiene su lugar en la pantalla", dice Mandell, "al estar reunidos en persona, se trata de una situación fluida y caótica. Sencillamente, echo de menos esa espontaneidad. La calidad de la experiencia —profunda e intensa— de estar con alguien en el mismo lugar es muy, muy distinta".

Conexión a través de los cinco sentidos

La reunión presencial de las fiestas implica todos los sentidos, lo cual tiene una gran importancia para el cerebro. "Por ejemplo, el olfato está en nuestro subconsciente —existe en segundo plano mientras vivimos el día a día—, pero el cerebro percibe los olores y crea reacciones emocionales y significativas en torno a ellos", señala el Dr. Chris Aiken, director del Mood Treatment Center en Carolina del Norte y jefe de redacción del boletín "The Carlat Psychiatry Report".

Eso se debe a que los nervios olfatorios —los que recogen los olores— llegan directamente a la amígdala, la región del cerebro vinculada al funcionamiento emocional. El contacto humano es también importante para el cerebro y, según Aiken, es más ampliamente valorado que el olfato. "Las personas se recuperan más rápidamente de una enfermedad si tienen más contacto físico con otras personas".


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Los psicólogos llaman "presencia social" a la sensación de estar con otra persona, y el cerebro reconoce distintas magnitudes de esta presencia: una llamada telefónica es mejor que no tener ningún contacto; una reunión por Zoom es mejor que una llamada telefónica; y reunirse con otra persona en el mismo espacio es mejor que hacerlo por Zoom.

Aun así, el auge de Zoom, FaceTime, los mensajes de texto y otras tecnologías desde que llegó la pandemia ha dado lugar a cierta incomodidad entre muchos adultos mayores. "Ha sido algo así como entrar a un bosque oscuro" para quienes se ven "obligados a relacionarse de maneras que no les son familiares", dice Thompson. "Es tan importante que las personas se relacionen de una manera que les resulte cómoda".

Por otro lado, durante la vejez vamos acumulando más recuerdos, y la temporada de fiestas nos da la oportunidad de retomarlos.

Para los adultos mayores, "la interacción física con los seres queridos les puede ayudar a recordar los años pasados", afirma Michael Pipich, terapeuta certificado de parejas y familias en Greenwood Village, Colorado. "Y aunque no sea el mejor momento, sobre todo si acaban de perder a alguien, esa interacción física les puede ayudar a sobreponerse a su dolor".

Para Thaler-Carter fue muy duro no poder festejar las fiestas con su familia el año pasado, sobre todo porque fallecieron sus padres. Este año, el Día de Acción de Gracias para Thaler-Carter fue “uno de los mejores”.

Robin L. Flanigan colabora con artículos sobre salud mental, educación y temas de interés humano para varias publicaciones nacionales. Trabajó como reportera para diversos periódicos y sus escritos también se publicaron en PeopleUSA Today y Education Week. Es autora del libro infantil M is for Mindful.